Las aportaciones de Antonio Santillán al cine policiaco español resultan más que interesantes. Son buenas muestras de cine de género tales como El presidio (1954), El ojo de cristal (1955), para quien esto escribe, su mejor aportación al género, o Senda torcida (1963); ejemplos del trabajo de un cineasta que narra poniendo en práctica sus gustos y conocimientos cinematográficos. De sus trece películas como director, prácticamente la mitad son films policiacos en los que se pueden apreciar influencias del cine negro hecho en Hollywood (cuyo producto era el más influyente debido a su capacidad de distribución internacional) y una intención de hacer cine de género acercando la realidad de las calles a la pantalla española. En Senda prohibida puede apreciarse en varios momentos, sobre todo al inicio, cuando detalla la situación familiar del protagonista: hijo único de un matrimonio sin apenas recursos económicos y en la que la madre es una “esclava” de la tradición, una mujer educada p...