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Senda torcida (1963)

Las aportaciones de Antonio Santillán al cine policiaco español resultan más que interesantes. Son buenas muestras de cine de género tales como El presidio (1954), El ojo de cristal (1955), para quien esto escribe, su mejor aportación al género, o Senda torcida (1963); ejemplos del trabajo de un cineasta que narra poniendo en práctica sus gustos y conocimientos cinematográficos. De sus trece películas como director, prácticamente la mitad son films policiacos en los que se pueden apreciar influencias del cine negro hecho en Hollywood (cuyo producto era el más influyente debido a su capacidad de distribución internacional) y una intención de hacer cine de género acercando la realidad de las calles a la pantalla española. En Senda prohibida puede apreciarse en varios momentos, sobre todo al inicio, cuando detalla la situación familiar del protagonista: hijo único de un matrimonio sin apenas recursos económicos y en la que la madre es una “esclava” de la tradición, una mujer educada p...

El presidio (1954)

Entre otras tradiciones, la cristiana concede a Eva el rol de ser la primera mujer (y madre de la humanidad), pero también parece otorgarle una condición fatal que podría ponerse en duda si se plantea que fue la primera en ser sometida al sexo opuesto y a las normas que, leyendo entre líneas, tendrían como fin el delimitar sus acciones y sus elecciones, también las de su pareja. De hecho, podría decirse que la inconsciencia de Eva al dejarse engañar por la serpiente implicó su conciencia de ser y, por tanto, la de asumir decisiones, acertadas o equivocadas, o dicho de otra manera, dio el paso de sujeto paciente a individuo activo dentro del orden establecido. Desde aquella primera femme fatale  que mordió la manzana y, para bien o para mal, descubrió su desnudez y el libre albedrío, otras muchas la imitaron en su capacidad de elegir para liberarse del yugo social que les negaba el acceso a ámbitos de exclusividad masculina. El cine negro se encuentra plagado de mujeres que se dej...

El ojo de cristal (1955)

Una de las trayectorias más variopintas, irregulares y longevas del cine español fue la de  Ignacio Ferrés Iquino , que se prolongó desde su debut en 1934 con Sereno... y tormenta hasta 1984, año en el que rodó Yo amo la danza . Durante este medio siglo Iquino fue conformando su filmografía como director, compuesta por más de ochenta títulos en los que hubo cabida para cualquier género cinematográfico que pudiese reportarle beneficios, adaptándose a las modas del momento en comedias, dramas, musicales, westerns, producciones de cine negro e incluso cine erótico carente del menor interés, aunque en su época resultó un negocio rentable y una manera de expresar la libertad que llegaba con la democracia. Pero más allá de su faceta de director, Iquino  también fue editor ocasional, operador, guionista, productor y dueño de su propio estudio cinematográfico — I. F. I.—  por donde pasaron cineastas como Juan Bosch , José Antonio de la Loma , Javier Setó , Joaquín Luis ...