Después de los grandes éxitos platónicos de la caverna, el carro alado y la media naranja, le tocó el turno a Aristóteles , que carecía de la chispa fantasiosa y mística de quien había sido su maestro. Mas el fundador del Liceo tenía su Ética , una impensable para nuestros días. Pero en su época y en su lugar, aquella Ética , en la que habla de la virtud es medio entre dos extremos, entraba dentro de lo aceptado y, seguramente, su autor creía que era justa y acertada. Fue entonces cuando “impregnó” a la filosofía de su sentido biológico, pero el éxito aristotélico tendría que aguardar. Su mayor reconocimiento, llegaría más adelante, allá por el Bajo Medievo, cuando, después de darse a conocer en la Europa occidental —gracias a las traducciones de sus textos, introducidos por los árabes en occidente a través de la península ibérica o de Sicilia—, Tomás de Aquino tomó de la filosofía de Aristóteles e hizo la propia, la cual no tardó en imponerse entre los teólogos católicos. Hasta ento...