Sin alas en el corral Por Antonio Pardines Cuando Max Aub visita España en 1969, tras tres décadas de exilio y vida en México, se encuentra con un país que apenas reconoce y que apenas le conoce. Nadie lee sus libros y nadie leerá La gallina ciega hasta que pueda publicarse (1). Cuando eso ocurra, él estará muerto y ya nadie sabrá de qué habla. Lo sospecha, pues comprende y asume que el porvenir es un tiempo que no será suyo. No le pertenece ni él pertenece a más tiempo que al pasado y al presente de su reencuentro con sus familiares y con viejos amigos que se quedaron o que regresaron. Han cambiado. Acaso ¿tú no, viejo Maxito? El presente te descubre que la guerra, sus causas y sus consecuencias, es tema del que no se habla en esa España que visitas para no quedarte. Jamás, mientras viva aquel que te sobrevivirá algo más de tres años. No se habla porque ya no importa en un país donde el fútbol y el turismo se imponen por goleada, donde se bebe y come, bien y barato, y en el que los c...