En su segunda película, Nancy Meyers no sale del tópico ni de la comedia “amable” y se sitúa en el homenaje a la screwball comedy ; al menos toma de ella la lucha de sexos que lleva a las puertas del siglo XXI, a un momento en el que la mujer se hace con el mercado y Nick Marshall (Mel Gibson), definido por su ex-mujer como “machote”, evidencia un comportamiento que alguien en la oficina califica de políticamente incorrecto. Lo cierto es que no le interesa nada que no sea su placer y su ego, de modo que tampoco resulta extraño que no comprenda ni sepa cómo llegar a ellas, más allá de su donjuanismo. Debido a ese cambio en el mercado y en la sociedad, su jefe (Alan Alda) contrata de directora creativa a Darcy Maguire (Helen Hunt), pues Nick no sabe qué quieren las mujeres y su ignorancia podría perjudicar las ventas de sus clientes. Solo puede o quiere verlas como cuerpos, hasta que su accidente casero obra el milagro que le permite escuchar la voz interior de las mujeres… El oír los pe...