Doctora Day y Mister Lewis Por Antonio Pardines Guste o no, resulta innegable que existió un tipo de comedias de Jerry Lewis, y también uno de Doris Day. Ambos se hacían a medida de sus imágenes, aunque se situaban en las antípodas, pues donde en uno existía un tono subversivo en la segunda había conformidad. Tampoco cabe duda de que Lewis no sería el mismo Lewis sin Frank Tashlin, un director cuya capacidad para la comedia fue de las más notables de su época. El cineasta, que se había fogueado en la serie animada Looney Tunes, también se prestó a dirigir a Day en esta comedia que, en apariencia, apenas difiere del resto de películas coloristas, tirando a tonos pastel, de viva la alegría de la clase media y del cartón piedra. Pero, aunque no sea un guion propio, en Tashlin siempre hay más. Hay caos, hay una mirada subversiva a su entorno y a su época. El comportamiento de los personajes de Lewis, su ingenuidad, su torpeza, el desastre que implica su generosidad desinteresada, lo hacen ...