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miércoles, 25 de marzo de 2015

The Beatles - Beatles for sale (1964)



Beatles for sale es el cuarto disco de los Fab Four, dentro de un año en el que estaban a tope, y ya habían editado A Hard Day's Night. Pero este, siempre ha sido un disco menospreciado, aunque sin embargo yo le tengo bastante cariño. Es obvio que quizás hay demasiadas versiones, eso no lo voy a negar, pero hablamos de versiones de influencias fundamentales en los de Liverpool que venían de los 50, como Carl Perkins, Chuck Berry, Buddy Holly, etc., y algunas de ellas son realmente excelentes, en total 6 de 14 temas que componen el trabajo. Pero la explicación es clara, los Beatles por contrato debían grabar dos discos por año, y como no tenían más material (ya que a diferencia de otros grupos de la época, se negaban a incluir los singles en los LP's para luego rodearlos de relleno), lo completaron con covers que tocaban en los viejos tiempos de Hamburgo, eso si, grabadas a posta para el disco. Pero este álbum deja claro que los chicos ya querían hacer algo diferente, y este cuarto disco marcará el fin de la primera época, ya que en Help! el grupo empezará a virar y tirarse a territorios más folkies. En este sentido, en este trabajo a pesar de mantener un estilo pop-rock en algunas canciones, mostraba una transición en el sonido de los Beatles, que se alejaban del pop alegre y marchoso (Merseybeat) para acercarse un poco más al folk y las letras más reflexivas. La madurez también se nota en algunas letras de Lennon (No Reply, I'm a loser, Baby's in black, I don't want to spoil the party), que suenan pesimistas y tristes, en contraposición a la alegría fiestera de los primeros 3 trabajos.
Pero para entender bien este disco, hay que profundizar en la situación que en esos momentos vivía la banda. Hablamos de un año de máxima popularidad, todo Cristo quería verlos tocar, la agenda petada y conciertos continuos, horarios siempre ocupados y esa fama estaba agotándoles. La propia portada es una muestra de esa situación, con los cuatro cansados frente a un fondo otoñal. Llega la Navidad y la compañía quería sacar disco de los Beatles para sacar rédito en ventas, algo seguro en aquel momento. Hablamos de un disco que se graba en 3 semanas y en días libres entre gira y gira.


Comienza el disco con No Reply una canción melancólica y tranquila, una sutil joya acústica que es ya un signo de cambio a como empezaban los anteriores trabajos, aunque contiene los típicos cambios de ritmo grandes del grupo, a la vez que se nota la voz de Lennon. I'm a loser es para mi el gran hit del disco, junto con alguna otra, donde también canta John que se considera un perdedor, por tanto la letra es triste (Soy un perdedor, y perdi alguien que esta cerca mío, soy un perdedor, y no soy lo que aparento ser) pero cuya melodía es espléndida. Baby's in black cierra la trilogía inicial, donde aquí cantan John y Paul y si antes estaba triste y se consideraba un perdedor, aquí directamente se va de funeral. Y llega la primera versión, el Rock and roll music mítico de Chuck Berry, que no mejora a la original, pero para mi tiene, a parte de escuchar a Lennon cantando a su ídolo, esa reminiscencia a la época de Hamburgo, cosa muy lógica. I'll follow the sun remonta el vuelo , una composición pastoral de Paul, muy emparentada con Til there was you, con aires bucólicos y otoñales la mar de efectivos. Mr.Moonlight es quizás el tema más tedioso del disco, una versión de Johnson cantada por John algo monótona, donde el solo de teclado aporta poco. Con el medley de Kansas City/Hey-Hey-Hey-Hey! sube el tono, con Paul cantando rock and roll de manera portentosa, versión de Leiber/Stoller (que componían para Elvis mucho).
Eight days a week empieza la segunda cara, tema que llegó al número 1 en EEUU, y la primera en utilizar la técnica fade-in, cuyo título venía de una frase de Ringo que se quejaba de curraban demasiado, y necesitaban ocho días de la semana para completarlo, un tema que recobra alegría, con cambios preciosos, un single rotundo con Lennon cantando de vicio, con estribillo pegadizo y puente brillante. Words of love es una versión de Buddy Holly, melosa, con buenos arpegios de guitarra, no aporta nada del otro mundo, pero no desentona. Con Honey Don't llega para mi una de las grandes versiones del disco, que canta Ringo, y es que a Carl Perkins si que le pillaron el punto, gran rock and roll clásico con un irresistible fraseo de Ringo (C'mon George, rock for Ringo). Every Little thing es una bella canción con quizás una letra excesivamente cursi, pero con melodía muy pegadiza. I don't want to spoil the party regresa al pesimismo donde canta el dúo Paul-John, tema de buena melodía en el estribillo, algo folk con muy buenos coros. What you're doing tiene la peculiaridad de un punteo muy estilo Byrds de la guitarra, canción cantada por Paul como siempre insuperable. Y cierra el álbum la segunda versionaca de Perkins, Everybody's tryin' to be my baby, fastuosa con Harrison al cante en esta ocasión, magnífica reivindicación.

 
 
Hablamos de un disco rompedor en ventas en su momento, en pleno auge de la Beatlemanía, pero los cuatro fantásticos no eran tontos y sabían que el cambio urgía, por ello en este trabajo empiezan a dar síntomas claros que se manifestarán ya en el siguiente trabajo Help!, pero mucho más en Rubber Soul.
 
Este texto fue realizado por mi para Exile SH Magazine, y ahora reposa en mi espacio.
 
Os dejo con el tema Baby's in black.
 

miércoles, 18 de marzo de 2015

The Beatles - A hard day's night (1964)

 
 
A Hard Day's Night es el tercer disco de la banda mítica de Liverpool, The Beatles, y estaba proyectado como banda sonora de la película del mismo título dirigida por Richard Lester. Al final sólo la cara A era la correspondiente de la banda sonora. Es un disco dominado por completo por las composiciones de Lennon y McCartney, que al igual que en otros temas de su primera etapa Merseybeat, incide en las relaciones de pareja con tono algo agridulce (como mi vida, vaya). Presionados por los plazos de la discográfica, se embarcaron en una carrera contrarreloj en la que la grabación del disco en Abbey Road competía con la de la película homónima, distribuida en Estados Unidos por United Artists. La compañía invirtió un presupuesto muy limitado, contando con que el producto no llamaría demasiado la atención, y motivados más por las ventas de la banda sonora. No podrían quejarse tiempo después de la recaudación de una ni de otro, ya que la película recibió un seguimiento considerable y el disco se convirtió en un éxito de ventas instantáneo. La fiebre por The Beatles ya era patente, una auténtica pandemia a un lado y otro del Atlántico. Pero claro, hablamos de los Beatles, que incluso corriendo y a toda prisa, parían joyas una detrás de otra... esas máquinas.
Pero es que amigos y amigas hablamos de un disco soberbio, con quizás algunos de los momentos y de los temas más reconocibles por siempre jamás de los Fab Four. Con predominio de sonidos acústicos, el disco contiene dinámicas piezas pop, la armónica de John es fastuosa en varios temas, la increíble facturación vocal que incluye falsetes a tres voces, temas que tiran al country y baladas de armonías y melodías fastuosas, un álbum que sigue teniendo para mi a día de hoy (y hace ya 51 años de este trabajo) una fuerza y una vigencia descomunales.
 
  
A Hard Day’s Night tiene uno de las aperturas más reconocibles en la historia de la música, con la canción que da título al álbum y que abre con ese acorde tan absolutamente inolvidable, donde la guitarra deja el camino expedito a las voces, un tema rockero y bailongo (en la onda de Twist and shout). Al igual que el resto de las canciones del álbum, Lennon fue el compositor principal, viéndose ayudado y respaldado por Paul, que fue quien interpretó las estrofas del tema al no llegar John a las notas más altas, como no tuvo problema en declarar años después en una entrevista, es decir, el disco lennoniano por antonomasia de la primera época. I should have known better es una de mis canciones favoritas de toda la vida, dónde la armónica de John se sale, su voz, un estribillo fastuoso, y una de las mejores transiciones jamás hechas, quien no cante este tema... es que no tiene alma. If I fell es una balada preciosa, un medio tiempo donde los juegos vocales de las voces son una delicia. I'm happy just to dance with you es el regalo de John a George, temazo pop de factura movida y con uno juegos vocales primorosos. And I love her es una maravilla absoluta, una balada logradísima donde Paul lo borda con cálida ligereza romántica a ritmo de bongos y caja china. Tell me why es la canción del falsete a tres voces que es un pasote, desatados todos en este rápido tema y muy llevadero. Can't buy my love es una oba maestra en si misma, uno de esos singles directos que los chicos de Liverpool hacían como si fuera fácil, donde Paul canta muy rock and roll estilo Little Richard, porque hablamos de un tema que es rock and roll de onda cincuentera total, cuya letra levantó un revuelo considerable en los medios americanos de perpetua doble moral, que no dudaron en afirmar que el significado último de los versos hacía referencia clara a la prostitución (claro, claro, como no, ¡¡¡por Dios!!!).
Any time at all comienza la cara B y es una jubilosa pieza pop, con John a los mandos de la nave vocal, y sin ser un tema complejo da la talla. I'll cry instead pone de manifiesto el gusto del grupo por la música de Merle Haggard y Buck Owens, en especial por parte de Ringo, temazo de onda country y folkie con pandereta incluida. Things we said today es la tercera pieza que canta Paul, descomunal cancionaca de la vida por favor, una maravilla pop con base folk que tiene un cambio de ritmo, subida y vuelta al carril de padre y muy señor mío. When I get home es donde John vuelve furioso, pero a la vez bárbaro con su voz rompiéndolo todo, y ese ritmo que es increíble. You can't do that es puro y duro Lennon, con su acidez y los coros de sus compis que le dan un toque perfecto, además de Ringo tocando cencerro. I'll be back cierra la joya, otro nuevo reclamo con letra suplicante en la que la voz de Lennon resulta especialmente dulce y sin duda destinada a las jovencitas más enfebrecidas de entonces y de ahora (aunque tengan unos cuantos años más). 


 
A Hard Day's Night es un LP fantástico que singulariza a la perfección la capacidad creativa de los Beatles, quienes confeccionan aquí su primera obra maestra, de una frescura y lozanía pop inmarchitable al paso del tiempo. De esos discos que te da ganas de seguir poniendo antes de salir de noche a comerte la ciudad.
 
Os dejo con el tema I'm happy just to dance with you.