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sábado, 9 de mayo de 2026

Concierto Eric Clapton, Madrid, Movistar Arena, 7-5-2026.


Este pasado jueves aterrizaba en Madrid, después de veinticinco años, la leyenda musical Eric Clapton, que actualmente tiene 81 años y con una carrera envidiable a sus espaldas, recordemos que formó parte de The Yardbirds, John Mayall & The Bluesbreakers, Cream, Blind Faith, Derek & The Dominos y su extensa y fructífera discografía en solitario. Ciertamente al telonero llegué algo tarde, Andy Fairweather Low and The Lowriders, que de lo poco que pude oír sonaba francamente bien, por lo que me centré en ver al británico. El sonido fue realmente extraordinario, y la banda tocó los temas de forma maravillosa, alargando con solos muchos de los temas, músicos todos ellos muy contrastados. Con una puesta en escena austera, tres grandes pantallas, una pequeña alfombra y unos juegos de lámparas que bajaban del techo (a mí particularmente me sobraban). Eric vestía traje y camisa blanca, y salió un par de minutos antes de las nueve de la noche. El concierto se estructuró en tres partes, una primera eléctrica llena de clásicos, luego una central acústica, y por último otra tanda eléctrica.
Los músicos eran el guitarrista zurdo Doyle Bramhal II, Nathan East al bajo, Chris Stainton a los teclados, Tim Carmon al Hammond, Sonny Emory a la batería y Katie Kissoon y Sharon White a los coros.


Esa primera parte del show se compuso de Badge, tema que abrió el show, tema de Cream, canción del disco Goodbye que Clapton compuso a su amigo George Harrison, luego el Key to the highway, clásico de blues de carretera al que han recurrido muchos artistas de blues y que grabó Charlie Segar en 1940, siguió con el I'm your Hoochie Coochie Man que compuso Willie Dixon y grabó Muddy Waters, el padre del Blues de Chicago e inspiración máxima para Clapton que hizo su versión en el disco From the cradle de 1994, cerrando esta primera parte con su versión mítica del I shot the sheriff de Bob Marley de su disco 461 Ocean Boulevard.
La parte acústica hizo que Clapton cambiara su Fender Stratocaster por una Martin y se compuso de una versión del King hearted woman blues de Robert Johnson, el Nobody knows you when you're down and out, versión de Jimmy Cox que hizo en el disco de Derek and The Dominos, el tema propio Golden ring de 1978 de su disco Backless (a mi esta elección me dejó bastante sorprendido) y el mítico Layla tal y como sonó en el Unplugged en 1992, además del Tears in heaven que también salió en ese disco, que surgió de la muerte de su hijo Conor de 4 años, tras caer desde el piso 53 de un rascacielos en Manhattan.
Y volvió la electricidad con Holy mother, tema de su disco August de 1986 (sorpresa también, en ese disco hay auténticos temones), pero que surgió como una luz al final del túnel de la etapa autodestructiva del genio, y que se inspiró después de ver en el cine Purple Rain de Prince. Volvió a su devoción por Robert Johnson con la versión de Cross Road Blues y el Little Queen of Spades esta última grabad en el Me and Mr. Johnson de 2004. Cerró el show Cocaine, mítica versión de su querido J. J. Cale de 1977 del disco Slowhand.
Fue ahí cuando los músicos se retiraron para hacer un pequeño receso previo al bis, que en la gira estaba siendo el Before you accuse me, fue entonces cuando un personaje tuvo la feliz idea (entiéndaseme la ironía) de lanzar un vinilo con su funda que impactó en el pecho de Clapton, ante su sorpresa y gesto de contrariedad, lo que provocó que se cancelara el bis y se acabase el concierto en una especie de 'coitus interruptus' que en un primer momento nos dejó a todos atónitos y algo enojados, pero conforme fuimos conociendo los acontecimientos empezamos a comprender y a la vez querer decirle cuatro cosas al infame ser que hizo tal acción. Sea como fuere menos mal que no lo hizo antes.


A pesar del abrupto final, Clapton con sus limitaciones físicas de la edad dio un concierto excelente y sigue en un estado de forma magnífico.

Pues os dejo con I shot the sheriff tal y como sonó el jueves.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Concierto The Hives + Yard Act, Madrid, Movistar Arena, 2-11-2025.

Noche de rock anoche en Madrid, en el viejo Palacio de los Deportes ahora renombrado como Movistar Arena, he perdido la cuenta de los nombres que lleva ya, donde la banda sueca The Hives venían a presentar su último álbum 'The Hives forever forever The Hives', y para lo que contaron con dos bandas de teloneros, Spooner y Yard Act. Desde hace un tiempo se me hacen un poco largos los conciertos con dos teloneros, y llegué justo al comienzo de los segundos Yard Act, banda de Leeds bastante reciente con su líder James Smith, simpático que se disculpó varias veces por un dedo del pie que tiene roto, lo que no le impedía moverse, pero si bailar, acompañado por Ryan Needham al bajo y voces, Sam Shipstone a la guitarra y coros y Jay Russell a la batería. Esta formación tiene dos discos, The overload de 2021 y Where's my utopia? del pasado 2024. Sonaron temas como The overload, Rich o Land of the blind del primero y del último Down by the stream, Dream job, Fizzy fish o Petroleum. Sin dejarme una impresión espectacular, sonaron bien e hicieron entretenerse al personal, pero no les acabé de pillar el punto, por un lado querían parecerse a Pulp, pero por otro sus canciones tienen mucha letra, el cantante es casi un rapero británico.



Y salieron los protagonistas de la noche, los suecos de Fagersta, The Hives, que viven una segunda juventud tanto en el tema de editar discos de estudio, dos en tres años, después de estar parados once años en ese sentido, pero con su energía intacta a pesar de que ya no son unos chavales precisamente, se empiezan a acercar a los 50. La formación de quinteto era Howlin' Pelle Almqvist a la voz (y con un decente español), Nicholaus Arson a la guitarra y coros, Vigilante Carlstroem a la guitarra y coros, The Johan and Only al bajo (pedazo de bajista oigan) y Chris Dangerous a la batería y coros. Despacharon en su línea habitual una tirada de hits rockeros y garageros que han ido acumulando a lo largo de siete discos de estudio, y en hora y media dejaron al público más que satisfecho. Noté generaciones muy jóvenes entre el público, que desde luego han debido conocer a la banda en esta segunda época, aunque también han debido indagar en sus primeros y excelentes discos.


De su último y gran disco The Hives forever forever The Hives escuchamos Enough is enough, Paint a picture, Born a rebel, O.C.D.O.C. y ya en los bises Legalize living y ese himno final que es The Hives forever forever The Hives. Del anterior The death of Randy Fitzsimmons cayeron Bogus operandi, Rigor Mortis Radio, Stick up o Countdown to shotdown, lo que demuestra que para el grupo estos dos últimos discos son muy valorados y no son trabajos para salir de gira sólamente. De sus discos antiguos cayeron Here we go again de su primer disco Barely legal, Main offender y Hate to say I told you so del Veni Vidi Vicious, Walk idiot walk de Tyrannosaurus Hives, Tick Tick Boom y Bigger hole to fill (ya en los bises) del The Black and White album, Come on! del Lex Hives (me hubiera gustado escuchar alguna más de este disco), el single I'm alive de 2019.


Concierto regenerador, vitalista y muy divertido, con una banda que nunca defrauda en sus shows.

Os dejo con el tema Rigor Mortis Radio tal y como sonó ayer.