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jueves, 8 de octubre de 2015

The Beatles - Rubber Soul (1965)


En 1965 The Beatles editan Rubber Soul, un álbum que cambiaría ya para siempre muchas cosas de los de Liverpool. Primero y antes de todo, nos encontramos ante un grupo cambiado, no sólo en su aspecto, donde abandonan los trajes, corbatas y pelos peinados y aparecen con cazadoras en la portada con más melenas, sino también en el concepto del disco, donde se alejan de las colecciones de singles para realizar un trabajo donde hay un hilo conductor y ser una unidad artística propia.
Además como el propio John dijo, empezaban a dominar el estudio, cuando antes hacían lo que se les decía, sin embargo aquí ya son más duchos con las técnicas pasando de dominados a dominadores. Apuntalaron detalles para ser más precisos en las grabaciones, controlando todo, como querían hacer. Además hablamos de una banda que en ese momento están influenciados por el primer Dylan y eso se nota en la madurez de las composiciones.
En cuanto al estilo o estilos que abarca el trabajo es ya algo sublime, ya que este es para mi el primer disco de powerpop de la historia, o un disco pop con toques ye-ye's podría decirse. Hablamos de un grupo que pasa de ser juvenil a maduro.


Pero cuidado, hablamos no sólo de cambios que fueron de forma, sino también de un disco fantástico, lleno de enormes melodías, una variedad estilística apabullante y un pasmoso nivel lírico. Aquí John y Paul empiezan a diferenciarse claramente en las composiciones, pero por si fuera poco es el disco donde George empieza a enseñar las garras, y a aportar muchísimo, y es por esto que empiezan a convertirse en una banda imbatible, ya que tenía a tres compositores de un nivel superlativo, y eso comparado con otras bandas de la época sólo tenía respuesta por los Stones con el dueto Jagger/Richards, y ya el resto sólo con un líder compositivo, Ray Davies en The Kinks, Brian Wilson en los Beach Boys (que adoraría este disco), etc... A todo esto debemos añadir el efecto de la marihuana, que influía en la música del grupo donde se ponen a experimentar, además de tener aparatos de cuatro pistas (superponiendo sonidos) e introducir nuevos instrumentos como pianos, sitares o clavicordios ampliando la paleta de manera ostensible. George cambia de guitarra y empieza a usar una Fender Stratocaster y Paul le puso cuernos a su Hofner con su nuevo Rickenbacker.


Empieza la joya con Drive my car, una delicia pop con toques soul y que durante su composición tuvo variaciones ya que Paul se atascaba, y gracias a la ayuda de John y la aportación de George, se relanza para ser un single definitivo y rompedor con ese estribillo tan cantable y unos juegos de voces brutales. Norwegian wood (This bird has flown) es el caso contrario, ya que Paul es aquí el que echa el cable a John, y ese aire folk más el sitar de George le confieren un toque vanguardista en aquel momento, con su tono psicodélico. You won't see me es una exquisitez pop de Paul, donde destacan los coros de John y George y ese Uh-la-la-la (¡qué ye-ye's por dios!). Nowhere man (la canción favorita de mi querido Paco Jiménez) es pura armonía vocal, una composición de John que Paul y George empastan con sus voces de manera maravillosa, una de esas obras maestras que sólo ellos eran capaces de fabricar, una maravillosa melodía y esa letra llena de juegos de palabras. Think for yourself es una canción de Harrison que destaca por el bajo distorsionado de Paul, el "fuzz" y con buenos momentos vocales. The word es un gran tema, con esa oda al amor de aire algo psicodélico y musicalmente el piano de Macca y el marcado riff de las estrofas a las que se les añaden las perfectas armonías vocales y los cambios de ritmo alucinantes. Michelle es el baladón que acababa la primer cara del vinilo, que Paul compuso con ayuda de John y que pretendía parodiar las canciones francesas románticas de la época. 
La segunda cara comenzaba con What goes on, que no es la mejor del álbum, pero con sus aires countries es el momento de Ringo que se añadió a la composición y la cantó. Girl es un tema de John, con George y Paul haciendo coros es una delicia compositiva, su tit-tit-tit (teta-teta-teta) contínuo se une al sonido de respiración de John, que da ese tono romanticón, y resulta una maravilla. I'm looking through you es un ejercicio de pop-country-folk estupendo con Paul a los mandos, y ese tono desenfadado que es una gozada. In my life es un temón, tanto en letra como en música, con la voz de Paul y John que se reparten protagonismo y el solo de piano barroco de George Martin queda encajado al tono adecuado. Wait fue un descarte de Help! pero que en este disco queda de lujo, un tema de aires powerpop iniciales, dulzura total. If I needed someone es el otro temarraco de George, con esa influencia de los Byrds y esas armonías vocales descomunales. Run for your life cierra el disco, otra delicia de canción donde las armonías vocales mandan y su ritmo es infalible, gran final de disco.



En definitiva un álbum espectacular, una obra de arte como pocas, disfrutable a día de hoy totalmente, donde se aprecia la madurez de la banda y una cohesión en los temas, algo que a partir de aquí ya será así. 

Os dejo con Run for your life.

lunes, 2 de febrero de 2015

Otis Redding - Otis Blue: Otis Redding Sings Soul (1965)



Hace pocas fechas por fin pude hacerme con este vinilo a un precio muy majete, y lo estoy disfrutando de lo lindo, hablo del disco de Otis Redding de 1965 "Otis Blue: Otis Redding sings soul". Me parece muy conveniente primero ponernos en contexto, y la verdad es que son cosas que a día de hoy sobrecogen al pensarlas. Sam Cooke había sido asesinado a finales de 1964, en extrañas circunstancias, siempre envuelto en un tema racial, pero es que en Estados Unidos en esa época había un reguero de disturbios que iba de costa a costa, en donde los afroamericanos luchaban por sus derechos civiles, y es ahí dónde Otis Redding, ese negro de la Georgia rural, que solía vestir chaqueta blanca, ardía sin control sobre un escenario, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, sin parar, sin concesión alguna, causando auténticos incendios en cada uno de sus directos, mientras que en ese 1965 pasaron muchas cosas, La Marcha sobre Washington, los trágicos sucesos del verano de la Libertad del Mississippi, etc...
Pero el fuego que Otis llevaba dentro era inmenso, su espíritu, del negro y los blancos que le oían, se declaraban en llamas, impulsados por vientos feroces y esos metales pesados que lo acompañaban, que no pueden calificarse sino como gloriosos. Era imposible poner un cortafuegos a una voz que invadía el cuerpo, como el más agresivo y primario de los sentimientos, y es además ahí donde radicaba su diferencia con Cooke que era más dulce, pero benditos ambos que nos dieron lo mejor del soul.
Hay que decir, que el estilo de Redding no era revolucionario en su concepto, pero si lo era en la forma de ejecutarlo. Su rango vocal, le permitía el lujo de pasar de ser una voz aterciopelada en las baladas, a una voz rasgada, rota y rompedora en los temas más movidos.



Ni que decir tiene que estamos ante un disco top dentro del soul, que comienza con Old Man Trouble, tema compuesto por el propio Otis dónde unos vientos demoledores abren, despachan y cierran el tema, con la voz del soulman embebida entre ellos, es aquí donde se notan ya unos arreglos estupendos. Respect es otro tema compuesto por Redding, que posteriormente versionarían muchos cantantes de soul como Aretha Franklin por ejemplo, dónde la manera de cantar es simplemente bestial, los vientos vuelven a ser descomunales a la par que la batería, pero donde Otis canta desgarrador, desde las entrañas. Y viene el primer homenaje a Sam Cooke, con el tema Change gonna come con una preciosa entrada de vientos, para luego desarrollar el baladón que es este temazo que él sabe interpretar con el lado más suave y dulzón que tenía en su voz, una absoluta maravilla. Down in the valley, tema de Solomon Burke nos da otro rango vocal de Otis, el de la parte más rasgada, siempre acompañada de unos vientos excepcionales, memorable versión de altos vuelos. I've loving you too long cierra la primera cara del vinilo, otro pedazo de balada compuesta a pachas por Otis y Jerry Butler, donde aquí la banda al completo se sale, guitarra, batería y como no vientos que van como quieren, mientras la voz del genio describe un amor casi eterno de manera impresionante.




La Cara B, la joya de la corona, empieza con Shake, la segunda versión de Mr. Cooke en el disco que Otis hace completamente suya, con un ritmo electrizante de los vientos y sobre todo de su voz en este caso rota y rompedora que es una absoluta gozada, además de que la percusión te golpea de manera brutal. My girl, versión de Smokey Robinson, es probablemente uno de esos momentos donde el soul está elevado a categoría superior o del olimpo, una obra maestra en si misma, con una sección de vientos en estado de gracia y la voz de Otis aterciopelada, preciosa, que enamora, SOUL PERFECTO. Wonderful world cierra el homenaje a Sam, y ¡¡¡qué homenaje!!! desde el comienzo con los vientos, aupa el tema a la categoría de clásico por antonomasia, que ya lo era, pero elevado a la enésima potencia, con un Otis arrebatador. Rock me baby, el clásico de B.B.King demuestra que el blues y el soul tenían un punto de conexión fuerte, y claro en el caso de Redding lo era más aún, ya que aquí suena el más desgarrado, el más profundo, el que canta desde las entrañas, y una sección de vientos sostenida que acompaña a la perfección, y esa guitarra que lleva el ritmo y hace su tremebundo sólo. Y llegamos a otro momento descomunal, para mi quizás la mejor versión o una de las mejores de la historia, ya que ese mismo año los Stones habían editado (I can't get no) Satisfaction y el amigo Otis se saca su visión de la manga, que supera, bajo mi modesto punto de vista (y el de Paco Jiménez) a la original (siendo esta mítica), ya que el soulman acompañado de unos vientos descomunales, saca su lado más visceral, más profundo y más desgarrado para unir rock y soul de manera bestial, JOYA. Y remata el discazo una balada, You don't miss your water, versión de William Bell, el tema más góspel del álbum, bajo mi entender y desde luego otro momento que Otis hace distinto aportando su toque personal con su voz rota.




Otis Redding era un músico visceral y muy intuitivo, y estamos ante un músico que rompía moldes y partiendo del soul iba más allá, uniendo a este el blues, el góspel, el rock, etc., y todos aquellos estilos que se fundían de manera perfecta, y dónde él sacaba un partido extraordinario gracias a su enorme rango vocal, para luego dar paso como concepto del arte musical a la hora de interpretar, entendido como una prolongación del cuerpo y un estallido del alma.

Os dejo con el tema Shake interpretado en París.