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jueves, 14 de enero de 2016

David Bowie - Scary Monsters (1980)


Estamos en 1980 y David Bowie sigue sufriendo cambios, ya que después de la trilogía berlinesa la crítica le había alabado, pero las ventas no fueron tan buenas, situación muy habitual en muchos músicos sobre todo cuando hacen giros y cambios, cosa que al público suele costarle bastante más tiempo en entender, asimilar e incluso apreciar. Hay casos en todas las décadas y de grandes artistas que esta constante se repite, pero en el caso del Duque Blanco que variaba y giraba más que nadie, era más acentuado aún.
Por si fuera poco, David ese año se divorcia de Angie, su primera mujer, así que muchas dudas se cernían sobre el camino a emprender a partir de ese momento por el músico, y claro, el genio no era de los que solía volver atrás, ni de los que alargaba en exceso una vía ya abierta, en este caso Scary Monsters no es para nada continuísta, rompe con la trilogía anterior al no contar con Brian Eno, aunque algunos músicos que participaron en ella si seguirían, sobre todo Robert Fripp. Aquí todas las composiciones son de Bowie, excepto una versión de Tom Verlaine de Television, y hablamos de un disco de pop-rock, que otra vez vuelve a adelantarse en el tiempo a cosas que vendrían después.
Aquí el hombre que hará el trabajo de Eno será Chuck Hammer, especialista en guitarras sintetizadas o mezclar guitarras y sintetizadores, en un par de temas. Pero la alineación se compone de Dennis Davis a la batería, George Murray al bajo, Robert Fripp a la guitarra solista y Carlos Alomar a las guitarras, además de colaboraciones ilustres como la de Roy Bittan o Tony Visconti entre otras, e incluso su amigo Pete Townsend de The Who.


It's no game (Part 1) abre el disco, una especie de rock marciano con la voz inicial de Michi Hirota recitando textos en japonés y gritos de Bowie mezclados, pero la canción toma sentido con los riffs y punteos de Robert Fripp a la guitarra, que acaban dominando la canción y tiene un protagonismo único. Up the Hill Blackwards va de otro palo, aunque la guitarra de Fripp sigue destacando furiosa, pero aquí se trata de una melodía algo aniñada, mientras la aportación de los teclados de Roy Bittan se hace muy presente, a la vez que Tony Visconti acompaña en los coros al de Brixton. Scary Monsters (And super creeps) es la canción que da título al disco, rock en estado puro con Fripp y la batería a toda pastilla, una canción cuya interpretación en vivo en la gira de Earthling me hace levitar, absoulta joya de canción. Y llega Ashes to ashes (Cenizas a las cenizas), obra maestra en si misma de tema, en cuya letra recupera al Major Tom de Space Oddity quien aquí es un yonki, en lugar del astronauta hippie del 69. Siempre se ha hecho la traslación de esta letra con la vida del propio artista, por su fuerte adicción a las drogas durante una larga época en los 70, reflejado muy bien en el verso "Major Tom is a junkie, strung out in heaven's high, hitting an all-time low", mientras musicalmente es un himno pop totalmente, con ese soniquete de teclado sampleado por Chuck Hammer y los teclados ochenteros de Andy Clark, mientras la voz del genio es sideral, temazo de la vida y para la historia queda el mítico vídeo de este tema. Fashion es quizás la canción más rompedora e innovadora del álbum, con ese ritmo funky descarado, donde Robert Fripp desata riffs incendiarios y navega a sus anchas por el tema, a la vez que Bowie canta el estribillo, una amalgama gloriosa y visionaria, aunque siempre se le ha acusado de repetitiva, a mi no me cansa.
La segunda cara del vinilo empezaba con Teenage wildlife, que porqué no negarlo, tiene un aire a Heroes que es increíble, se sustenta en una manta de teclados de Roy Bittan, y un punteo de guitarra sideral, un enorme tema de pop-rock. Scream like a baby es una canción donde los teclados de Clark vuelven a ser protagonistas, además de la batería trotona que funciona por acumulación, buen tema sin duda. Kingdom Come es la versión del disco, del primer álbum de Tom Verlaine en solitario, buen cover de una canción que tenía un sólo año de vida donde las voces y coros destacan. Because you're young es un tema rockero con insistente presencia de teclados chirriantes, y donde la guitarra de Pete Townsend, otro colaborador de órdago, está acertadísima. It's no game (Part 2) cierra el álbum y remata lo expuesto en el primer tema de una manera mucho más calmada que al inicio, algo así como "las cosas siguen igual, pero me lo tomo con tranquilidad", un gran medio tiempo que pone final a un disco brutal.


Scary Monsters cierra un ciclo con RCA, pero también musicalmente, ya que a partir de aquí dedicará más tiempo al cine y el cambio de registro hará que sea todavía más acentuado cuando vuelva a publicar en 1983, haciéndonos bailar a todos, pero esa es otra película que contaré otro día.

Os dejo con el vídeo de Ashes to Ashes.

lunes, 9 de marzo de 2015

AC/DC - Back in black (1980)


Hoy hablo de uno de esos discos que forman parte de la historia de la música por derecho propio, y digo bien si afirmo que es un disco de "Rock and roll" porque lo que hay en el Back in Black de AC/DC, es puro y duro rock and roll, que no me vengan con milongas de heavy y demás mandangas. Pero toda historia gloriosa, empieza con una triste noticia o piedra de toque, y ésta fue la muerte de Bon Scott, en febrero de 1980. Todo el problema de la muerte del mítico vocalista, pilla a la banda en el momento más frenético de composición que se recuerda, ya que el verano anterior habían editado Highway to hell, todo un exitazo. De hecho, y aunque sobre esto nunca se ha dicho nada al respecto, soy de la opinión de que éste álbum estaba ya compuesto por los hermanos Young, a falta de pulir producción y demás, para ser cantado por Bon Scott, pero su muerte que afectó mucho a los hermanos Young, en vez de tirarlo todo por la borda, si que espoleó al grupo a buscar rápidamente un sustituto, e hicieron caso al propio Scott, quien había dicho que uno de sus cantantes favoritos era Brian Johnson de Geordie.
El álbum se publica el 25 de julio de 1980. Cambiar el cantante significa un giro relativo en el sonido de la banda, que puede gustar o no, pero todo se ha de decir, la combinación de cantante y música se hizo patente desde el primer momento. El nuevo proyecto de AC/DC se volvió un éxito total y absoluto arropado por excelentes canciones. Si en verdad analizamos el tipo de cantante de AC/DC entra en común un estilo "camionero" con una voz aguda, desgarradora. La diferencia con el bueno de Bon Scott, cuya voz era natural, es que Brian Johnson fuerza hasta parecerse lo más posible al primero. Si esto lo juntas con un guitarrista como Angus Young que monta lo que quieras melódicamente por sus cualidades innatas, los riffs rítmicos de Malcom Young más la base rítmica bestial de bajo y batería, el resultado debía seguir siendo perfecto, y así fue. Se concretaron 10 trallazos incontestables, donde rock, blues y algo de boogie dominaban el trabajo. El disco es un completo homenaje a Bon, partiendo por su portada, negra y de un luto total, ¿quién no la conoce? ¿Quién no ha escuchado alguna canción de este disco?, si es que existe ese personaje, debe ser un ermitaño, alguien que no ha vivido o simplemente un sordo. En este trabajo se repite como productor Robert John “Mutt” Lange, que lo bordó en el disco del año anterior.


La obra comienza con el sonido de un campanario en Hells Bells (Campanas del infierno) para que entre el acorde mítico de guitarra, y a la vez entren los hermanos Young furiosos a descargar lo que llevan dentro, una canción de extraordinarios riffs, perfecto manejo del tiempo, un sonido rocoso, la banda a tope y Brian a un gran nivel en su primer cañonazo como frontman, una oda al rock, una declaración de principios y un deseo de seguir en la cima y celebrándolo. Shoot to thrill prende a la primera, pura potencia, cruda armonía, riffs incendiarios de la marca Young, un tema pinchable hasta la saciedad, hit inmediato, con un estribillo la mar de pegadizo, otro cañonazo y van dos de dos. What do you do for money honey es un tema donde Phil Rudd es un metrónomo clavando la batería, los hermanos Young al acecho con sus guitarras, mientras Brian dispara con su voz, hasta llegar al incendiario estribillo. Giving the dog a bone es la confirmación de que Brian ha agarrado el puesto de cantante y no lo va a soltar, alcanzando agudos e inimitables tonos, simplemente brutal, el riff nos abduce al goce, a agitar eternamente la cabeza al ritmo del tema, que no tiene rival. Let me put my love into you relaja los voltios, con un exquisito comienzo este nos muestra a todos una perla, dejándonos seducidos, atrapados, totalmente entregados para penetrar, y como no, Brian nos da la clave en la letra: "No te resistas, no ofrezcas pelea, no te preocupes porque es tu turno esta noche, déjame introducir mi amor en ti nena " directo al corazón...
La segunda cara empieza con Back in Black, que es un tema nacido para pertenecer a todos los seres terrenales, un diamante negro pulido por estos bestias pardas con un riff de guitarra mítico y dónde Brian se vuelve a salir del tiesto dejándose toda la laringe. You shook me all night long es otro de esos hits para la historia universal, lo dejan claro en la letra quieren ser succionados toda la noche, sin velas ni preámbulos ni leches en vinagre, toda la noche dando lo mejor de ti ante una exuberante mujer, que te deje sin aliento y ella exhausta por tu derroche, todo ello rociado con una memorable melodía, un riff brutal y un estribillo sideral. Have a drink on me es un tema de tono bluesero, algo a lo que no pueden renunciar ya que está en sus genes y en su base, y encima después de lo que llevamos de disco entra como un tiro, otro tema de facultades brutales de Brian, estribillo directo al mentón, y como no, ese slogan de tomar una copa sobre mi va al pelo. Shake a leg es todo un chutazo de adrenalina, y a estas alturas del disco te sigue noqueando (aunque ya no tenga nada que demostrar) con un riff de guitarra descomunal (¡¡¡qué ritmo de Malcom!!!), más el sólo brutal de Angus y Brian que está a tope mientras las cuerdas vocales sigan a ese nivel. Para acabar la joya Rock and roll ain't noise pollution, me evoca todo, bar, cerveza, humo, noche, el siempre presente blues, ebrios... un remate en clave blues fantástico, y dejando claro que el trabajo ha sido excelente, porque las cosas bien cerradas bien son recordadas.


Seguro que Bon Scott quedó contento con el homenaje que le rindieron sus compañeros, porque estamos ante un disco sublime, la perfección del rock and roll, dónde diez temazos lo bordan sin bajar ni un momento de la excelencia.

Os dejo con el vídeo de Hells Bells.

martes, 3 de marzo de 2015

Dire Straits - Making Movies (1980)


Dire Straits en 1980 se encuentra en un momento muy dulce, por un lado después de unos comienzos duros y difíciles, son aclamados en medio mundo gracias a sus dos primeros y excelentes trabajos que les han granjeado premios por muchos rincones del planeta (hasta en Australia les declaran mejor grupo de 1978). Por si fuera poco el mismísimo Bob Dylan, reclama la presencia de Mark Knopfler en el álbum Slow train coming como guitarrista solista, donde hace un recordable trabajo. Pero el presente mandaba, y para seguir la escalada, era necesario otro disco, pero no todo era un camino de rosas ya que la banda ya no es tan compacta como antes, ya no está tan unida, y surgen las primeras desavenencias. David Knopfler no aguanta más y deja la banda. Sus motivos oficiales son la política de conciertos llevada a cabo, el intensísimo trabajo al cual se veían sometidos, y la consiguiente falta de creatividad de la banda, que según David, había perdido el norte, las raíces, y se había vendido.
Posteriormente como venganza, Mark dejará fuera de los créditos a su hermano en el álbum, por lo que la banda en esos momentos se queda reducida a trío, de los miembros originales, aunque el teclista Roy Bittan de la E Street Band del Boss, es invitado a las sesiones de grabación y será una pieza muy importante en el resultado. El grupo para la gira del disco se reorganizaría y tendría dos fichajes, Hal Lindes como guitarrista rítmico, americano de California, y el teclista británico Alan Clark.
Para producir el álbum, Mark viaja a New York con su amigo y mánager Ed Bicknell, y eligen a Jimmy Lovine, que lleva el sonido del grupo hacia algo más rockero y americano (no en vano produjo Born to run de El Jefe). Se graba durante el verano y sale a la luz el 17 de octubre de 1980. John Illsley al bajo y Pick Whiters a la batería siguen siendo de la partida.
Haciendo películas es, por otro lado, un álbum circular o cíclico, ya que comienza y termina con homenajes más o menos precisos a la mitología centro-europea de los años 30, simbolizada en verbenas populares, carruseles infantiles y cabarets alemanes.


Tunnel of love abre el disco, una obra maestra en si misma, que comienza con notas nostálgicas de una melodía conocida en tiovivos y barracas de feria, ese Carrousel Waltz de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II, bien definido en los créditos. Ahí está el recuerdo a El tercer hombre, el film de Karl Reisz con la música de Anton Karas, que enseguida viene a la cabeza. El tema inmediatamente vira al rock, para instalarse en el presente de su época, y será sin duda con el paso del tiempo un clásico inapelable de la banda. Un ritmo rotundo, sin fisuras, con los cambios de ritmo geniales, paradas y reinicios gloriosos y un sólo de guitarra que forma ya parte de la historia de la música, de los más bellos que jamás he oído. Romeo and Juliet es el segundo corte, un tema de los viejos románticos que nunca mueren, una canción que siempre pasó a estar en el repertorio de la banda en vivo hasta sus últimos conciertos. Estamos ante una balada soberbia, un tema que sin ser azucarado en demasía, si es algo meloso, pero la narración habla del amor a primera vista, de urgencias y necesidades, es un sueño hecho realidad, la felicidad efímera de una noche, no es por ello menos vivida y disfrutada: "Fui hecho para estar con mi chica, como el saxo fue hecho para sonar en la oscuridad". Skateaway cerraba la primer cara del vinilo con un ritmo marcado, rápido por momentos, en los que se cuela o desliza la voz de Mark, que arrastra palabras y sílabas. Tambores, teclas y guitarra se compenetran de manera fastuosa y se engarzan por derecho, mientras el bajo rellena y enfatiza añadiendo el toque perfecto para que la pieza sea completa. El refrán cantado se repite por dos veces intercalado entre estrofas largas y deslizantes, sentando cátedra. La historia del tema se centra en una reina juvenil de esos días, la patinadora, que cascos en ristre, se convierte en una Dulcinea moderna, campando por sus anchas entre coches y avenidas, a su rollo, a su aire, cabalgando a lomos de su aislamiento y de su inocencia. Mientras lo hace, inventa lances, imagina hazañas, hace películas, castillos en el aire. Las canciones son películas, a su vez los Dj's se encargan de pasarnos películas toda la noche, el rock and roll es también pura evasión, mera imaginación...


Expresso love inicia la Cara B con un punteo de bajos que se mezcla con el piano, para de repente entrar la batería con fuerza, también pandereta, en un tema de puro y duro rock and roll, una de las claves del cambio del grupo, y es también uno de los temas donde Roy Bittan está excelso a los teclados, donde sus manos dan ese toque obsesivo, circular e hipnótico. En su letra la ironía y el sarcasmo brillan tratando con cierto distanciamiento la historia de los amantes de Verona: "¿Cómo se puede tomar en serio esta relación, hoy día?". Nunca se ha de olvidar, que Mark era profesor de literatura antes de dedicarse a esto de la música. Hand in hand es una deliciosa pieza con guitarra acústica evocadora, un melodioso y precioso piano, una batería perfecta, más el carnoso bajo, que entre todos juntos construyen una preciosa melodía y una atmósfera precisa hasta que llega el pegadizo estribillo. Tema capicúa, con principio y fin que se corresponden mutuamente. Solid rock es una confesión de cariño al rock and roll, aquí hay boogie-boogie como signo profundo de identidad, aromas del Delta del Missisippi, lejanos ecos del hony tonk, un retorno al pasado mítico y las influencias mamadas muy adentro del rockabilly cincuentero, pero si se me permite hay mucho de los Stones en este tema y tiene un estribillo la mar de pegadizo e inmediato, y todo explota en un caos guitarrero como debe ser.
Les Boys cierra la joya, una canción con miles de sugerencias. Para empezar ese aire a la Alemania pre-nazi-hitleriana de la República de Weimar, a través de un cabaret de exhibicionistas homsexuales y sadomasoquistas, pero ahora es un local donde todo es cachondeo, ya que "los chicos", aunque lucen gorras de las SS y cazadoras de cuero, "no llevan pistolas". Un sorprendente final, pero excelente, de un disco que siempre se me queda corto en duración.


En resumen un excelente disco, clave en la discografía de la banda, que a pesar de sufrir reveses internos durante la grabación, contiene muchos de los temas que son esencia del grupo y eran clave en sus directos, simple y llanamente imprescindible.

Os dejo con el tema Romeo and Juliet y su casposo vídeo.


miércoles, 4 de febrero de 2015

The Police - Zenyatta Mondatta (1980)




Año 1980, The Police después de dos primeros discos tremendos, han de dar respuesta rápida ante su éxito descomunal y una gira inminente que les reclama por medio mundo. Zenyatta Mondatta, el título del disco, como los de los anteriores trabajos, son palabras inventadas por ellos, que realmente no significan nada. Por un lado es un álbum dónde la evolución del grupo es completamente lógica, y por si fuera poco tendrá uno de los hits más alucinantes de la llamada new wave, como Don't stand so close to me. Nos encontramos ante un material muy optimista, en su mayor parte, incluyendo por parte de Sting su primera carga de temas con aire político dónde llama a que todos observen el estado de deterioro del mundo, e incluso se incluyen varios cortes instrumentales, uno de ellos Behind my camel, ganador de un premio Grammy.
Este disco, con el paso del tiempo ha sido denostado injustamente, pero he de recalcar algo que ha de saberse y que Sting explicó posteriormente, ya que las llamadas por parte de la compañía discográfica a los estudios de grabación eran constantes y machaconas, pidiendo un disco urgente de la banda, los dólares de la fama llamaban a la puerta a una velocidad tan vertiginosa, que eso en cierta manera, tuvo su efecto en la rapidez con la que se hizo el disco para poder salir de gira. Con todo y con eso, para mi este álbum tiene varias virtudes, de las que poco se ha hablado y que poco se reconocen, y es que a parte de continuar con su estilo de mezclar el punk con el reggae, toques de jazz y dar como resultado un pop rock de una altura envidiable, el disco a día de hoy sigue sonando fresco, es muy alegre y aguanta el paso del tiempo con mucha dignidad.





Hablamos de un disco que fue número 1 en Gran Bretaña, y alcanzó el número 5 en Estados Unidos, lo que les abrió definitivamente las puertas del mercado americano, en el que ya se instalarían para siempre. Nigel Gray fue el productor junto con la propia banda. A estas alturas de la película, los 3 miembros de la banda que se comportan como tres hermanos entre bambalinas, son músicos de un nivel ya fuera de serie, con un Sting que toca el bajo como los ángeles y está en un momento sublime a la voz, Andy Summers amplía todavía más sus recursos a la guitarra y el gran Stewart Copeland demuestra a las baquetas ser un auténtico as de ese instrumento (para mi sin duda mi batería favorito).




Don't stand so close to me abre el disco, un Hit de cabo a rabo, composición de Sting sobre una relación amorosa de una alumna con su profesor (incluyendo referencias a la Lolita de Vladimir Nabokov), una canción inquietante, que regrabarían posteriormente en 1986 para el recopilatorio que cerraría esta primera y gloriosa etapa. El redoble de batería inicial de Driven to tears nos introduce en el primer tema de referencias políticas de Sting, con unos cambios de ritmo preciosos y ese marcado estribillo. A continuación tenemos el tema con el título más largo de la banda, When the world is running down, you make the best of what's still around en cuya letra Sting sigue con su ácida y crítica visión de un mundo apocalíptico, con la gran habilidad de meter en el estribillo una frase tan larga, gran mérito de composición. Canary in a colmine es un tema muy alegre y dicharachero, donde la guitarra de Summers está en plan protagonista junto a la voz de Sting. Voices inside my head es un tema más oscuro y psicodélico con una letra que habla en cierto modo de la locura y musicalmente con influencias de las músicas tribales y esos gritos molones. Bombs away es una canción compuesta por Copeland y sigue en la onda de crítica política de anteriores temas (recordar que es una época de muchos conflictos bélicos), con un estribillo marcado y buen desarrollo.
Inicia la segunda cara otro Hit, otro tema de buen rollo (que dirían mis amigas blogeras del buen rollo), uno de esos singles por los que una banda es recordada para siempre, De Do Do Do, De Da Da Da y cuya letra es sencilla a más no poder (De do do do, De da da da, es todo lo que quiero decirte. De do do do, De da da da, no tienen sentido, y todo es cierto). Behind my camel es un tema instrumental compuesto por Andy Summers, dónde con aires árabes su guitarra se hace dueña de un desierto imaginario, mientras bajo y batería acompañan a la perfección. Man in a suitcase es otro de esos temas optimistas del disco, donde Sting lleva el peso y queda claro que en esta época este tipo de temas les salían como churros. Shadows in the rain es otro tema que va en la onda oscura de Voices inside my head, con un ritmo aparentemente cansino y la voz de Sting sincopada a posta, mientras la guitarra de Summers dibuja líneas por detrás como si fuera una jamming. The other way of stopping es el otro corte instrumental del disco, composición de Copeland, que deja claro por donde iría su carrera musical cuando se disolviera el grupo, es decir, las bandas sonoras, un cierre muy bueno.




En resumen, un disco para nada menor en su carrera, y que, aunque fue grabado a velocidad de vértigo y tiene cosas mejorables, demuestra que la banda estaba en su mejor momento y tenía recursos de sobra para salir más que airosos, además de incluir singles memorables.
Os dejo con el vídeo nevado de De Do Do Do, De Da Da Da.