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martes, 22 de marzo de 2011

The Mavericks - Trampoline (1998)




Y llega el momento en My Kingdom For a Melody de ponerse las botas de punta, las espuelas, muy countries y muy rancheros... porque llegan The Mavericks, la banda de Miami comandada por Raúl Malo (americano, de ascendencia cubana) y Robert Reynolds. En este disco que os presento, la mezcla de estilos es impresionante, lo mismo te hacen una ranchera, que un mambo, que una canción de puro pop-rock, canciones de lo más alegres y dicharacheras, baladas, toques de jazz,  de soul y gospel, son cubano, hasta un charleston y ecos de Elvis.
En cierto modo, siguen el modelo establecido por los neotradicionalistas, es decir, una fórmula que aglutina sutilmente gotas de rock, country y pop. Su líder, Raúl Malo, tiene raíces tex-mex y recuerda una mezcla de Roy Orbison y Johnny Cash, aunque creció lleno de admiración por Elvis y eso se nota.





El disco no tiene desperdicio por ningún sitio, y bien podría decirse que es casi un Greatest hits por su variedad, por su mezcla de estilos, y su gran calidad, pero no, es un disco de estudio, el quinto suyo. Yo los descubrí en la película de Abierto hasta el Amanecer, aquella obra de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez dónde metían una canción en la banda sonora original, titulada Foolish Heart.
El grupo decidió grabar "Trampoline" en tiempo real , con gran profusión de medios (sección de cuerda, otra de viento y coros) para reflejar el espíritu, la espontaneidad y la energía de una actuación en directo y a fe que lo consiguieron.





Este álbum empieza, con el que fué su single, Dance the night away, una pedazo de ranchera de guitarras acústicas y trompetas fabulosas, un teclado muy bueno de acompañamiento y con la voz de Raúl Malo estupenda. Tell me why es una pieza de pop-rock con las mejores influencias de siempre, un punteo de guitarra eléctrica solista delicioso, y unos coros perfectos acompañando la voz de Raúl. I should know es una de esas canciones que nada entre el country y la ranchera con aire optimista y alegre con esas trompetas que te dejan anonadado y ese pedal steel guitar que queda de vicio. Someone should tell her es otra pieza que sigue en  la onda de la anterior, festiva y descarada con trompetas y guitarras al viento. To be with you es una balada balsámica después de tanta juerga, hay que coger fuerzas para lo que queda, que no es poco, donde voz y coros van de la mano. I've got this feeling es otra pieza de gran empaque, voz, coros y fanfarria al unísono, con el teclado de contrapunto. Fool No.1 es una canción crepuscular, de tono lento, pero precioso, casi jazzística en todos sus términos, pausada percusión y teclado. I don't even know you name nos devuelve a los Mavericks más alegres, con aires countries, voces femeninas que acompañan la voz principal. En I hope you want me too, es el momento de ponerse las espuelas y sacar a la churri a bailar, que pedazo de canción, a mitad country a mitad ranchera, que tan bien se les da a estos chicos, y esas trompetas escandalosas. Melbourne Mambo, como su propio título indica, es un mambo con un poco de ritmo de bossanova, instrumental. Dolores es un charleston en toda regla, por Dios, qué maravilla, ¿cuantos estilos van ya? Save a prayer es la canción gospel y soul del disco, como si toda la gente de color cantara al unísono en la iglesia del pueblo.  Dream river nos recuerda al Elvis Presley más romántico, con guitarra acústica. All I get es una pieza de pop-rock acústica en tono de balada y buenas voces. El disco acaba con este son cubano de La mucara, con percusiones reinando en el tema, en donde la letra habla de las mucaras de agua que llevan las mujeres en la cabeza, para finalizar con solos de todos los instrumentos, teclados, trompetas, percusiones, etc... como si del final de un concierto se tratase.







Os dejo con el vídeo de Dance the night away, hecho en un supermercado... si, si, como oyen.