Mostrando entradas con la etiqueta Autogestioa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autogestioa. Mostrar todas las entradas

700 ENTRADAS - 700 SARRERA (+ 280 LINK.S)

700 ENTRADAS - 700 SARRERA

Hemos llegado a las 700 entradas y hemos cumplido con lo que deseabamos, nada más y nada menos que mostrar una realidad autonoma, autogestionada, antiautoritaria, contracultural,... mediante la propaganda de 280 blogs-webs... de colectivos-individualidades interesantes. Por lo menos, durante los proximos meses editaremos muchas menos entradas, solo las que provengan de nuevas páginas web, nuevos colectivos que van surgiendo, nuevos sitios que no conocía,... y mientras seguirán apareciendo otros textos copia-pegados de los mismos de antes en la página web EKAITZALDIA, visitalo de vez en cuando, osasuna !! (ABAJO VAN 280 SITIOS WEBS INTERESANTISIMOS)

MASUSTAK (biblioteca libre - liburutei askie)

700 sarreretara iritsi gaituNK eta hemendik aurrera gutxiago `argitaratuko´ diNagu. Ondorenean 
http://www.ekaitzaldia.blogspot.com   webgunean aurkituko gaituzue, lehen moduan testu interesgarri mordoa jarriko diNagu han (Socialista Popularren kolektibo eta banako "berrienak" bakarrik argitaratuko dizkiNagu gaur egun baino askoz gutxiago argitaratuz blog hontan). Beno, Osasuna eta askatasuna !!
(ONDORENEAN 280 WEBGUNE INTERESGARRI AURKITU DITZAKEnk)

AnarkoFolkA (programa de radio - irratsaioa) 

280 sitios interesantes - gune interesgarri - interesting sites :

Enlaces + Noticias / Estekak + Berriak (1)

+

Enlaces / Estekak (2)

Basalburu, el bosque comestible de Salburua… o un nuevo ejemplo de las zancadillas de la Administración a la autogestión.


Basalburu, el bosque comestible de Salburua… o un nuevo ejemplo de las zancadillas de la Administración a la autogestión.

basalburu-3

En este blog tenemos claro que la autogestión popular es vivida con recelo y desasosiego por las instituciones. Y no nos extraña, porque en el fondo también supone un profundo cuestionamiento del monopolio de la gestión pública que intentan arrogarse esas instituciones. Por eso, cuando la autogestión popular florece, las instituciones tratan de controlarla, ya sea eliminándola o demonizándola, o más sutilmente “acercándola al redil normativizado” mediante engaños, hasta convertirla en otra cosa (cogestión, cesión… siempre bajo el control institucional), o acabando con ella por agotamiento después de someterla al marasmo burocrático que acaba con los sueños e ilusiones de la más pintada.
Viene todo esto a cuenta de la petición que nos ha llegado para colaborar en la difusión de la odisea que está viviendo el proyecto popular vecinal de Basalburu, para la generación de un bosque comestible en Salburua. Basalburu es un proyecto que se define con estos objetivos:
El Objetivo general es generar espacios físicos y humanos dentro del barrio de Salburua en el que poder experimentar nuevos modelos de consumo, alimentación, generación de alimentos y recursos naturales, autogestión, organización, ocio, aprendizaje y participación ciudadana, más sanos, sostenibles y responsables.
El objetivo específico es crear un bosque comestible, entendiendo como tal un agrosistema de bosque ecológico cuyas plantas ya sean arbóreas, arbustivas o herbáceas sean comestibles o aptas para otros usos, respeten la biodiversidad local.
Pues bien, Basalburu lleva ya cuatro años padeciendo una experiencia más de cómo el Ayuntamiento de Gasteiz puede acabar con las energías y esperanzas de cualquier proyecto popular, aún sin dejarle nacer. Y, encima -estamos seguras y tiempo habrá para comprobarlo-, terminará poniéndose alguna medalla si el proyecto no muere en el camino.
De todas estas “habilidades antiautogestionarias” del “gabinete Urtaran” ya hemos hablado en alguna ocasión en este blog pero ahora, antes de entrar en los detalles de lo que está sucediendo con Basalburu, conviene recordar unas declaraciones del por entonces concejal Belandia, sobre estas cuestiones:
La segunda necesidad a la que dará respuesta el plan es la participación ciudadana en Vitoria, que no termina de ser eficaz ni de dar respuesta a la gente, que en muchas ocasiones decide organizarse por su cuenta. “Debe cambiar el modelo de que todo este tipo de prácticas sean contra el Ayuntamiento para ser con el Ayuntamiento, nosotros tenemos que ser el socio de todas esas iniciativas, de proyectos culturales, teatrales, musicales, etcétera, que trabajan en la ciudad; deben tener en los espacios municipales su campo de expansión”, señala Belandia. La idea es que los responsables de cada área municipal ayuden a los promotores de esos proyectos alternativos a desarrollarlos, a generar sinergias, controlando a la vez que la calidad de la programación es la adecuada, y garantizando también la sostenibilidad económica de los centros cívicos.
Eso no se hace de la noche a la mañana”, advierte el responsable municipal, quien explica que en principio se desarrollarán experiencias piloto y poco a poco las actividades más tradicionales irán conviviendo con otras más vinculadas a los movimientos sociales de la capital alavesa. Ahora toca buscar las fórmulas jurídicas (como hubo que hacer, por ejemplo, con el proyecto autogestionado Zabalortu), y también las meramente operativas, para hacer de la necesidad virtud y conjugar el ahorro con la participación ciudadana.
Pues bien, con estas grandilocuentes declaraciones de intenciones de Belandia bien presentes, vayamos ahora a conocer en detalle lo que nos cuentan desde Basalburu y con ello nos percataremos del largo trecho entre la retórica del gobienro municipal y la realidad que padecen los proyectos populares.
Soy Irma. Miembro de Basalburu y estoy aburrida y cansada de gastar mi energía, tiempo e ilusión en tantos obstáculos y resistencias que nos pone el Sistema. El mastodonte burocrático y político es enorme, y está medio disecado. Elijo salirme de esa pelea.
Vecina de Salburua. Barrio joven y periférico de Vitoria-Gasteiz.
Una más del grupo de personas impulsoras del proyecto de bosquecillo comestible en nuestro barrio.
Hace ya casi cuatro años parimos la idea, buscamos trozos de tierra en desuso, propusimos acciones concretas, tuvimos el apoyo activo de unas cuarenta personas de distintas edades, sexo, procedencias, profesiones…
Nos unía la ilusión de querer hacer barrio, de aprovechar la ubicación periférica del barrio tan cerquita de la zona rural y del campo verde para sentir más cerca la tierra aunque seamos urbanitas. Queríamos compartir con nuestros hijos e hijas un ocio más natural, menos consumista, más sostenible, más colaborativo.
Imaginábamos, soñábamos, con un entorno cultivado y cuidado por l@s vecin@s, sin propietarios, sin parcelas con nombre y apellido, donde la fruta y los recursos que generosamente nos ofrece la tierra, gracias al trabajo voluntario, con el mimo, el cuidado, la ilusión y las ganas de aprender fuesen suficientes.
Queríamos disfrutar trabajando junt@s.
Y … topamos con la administración.
En estos años no hemos parado ni un solo mes, con nuestros errores y nuestros aciertos, en juntarnos, en hacer actividades tocando y pisando la tierra y el monte. Abiertas a todas las personas que se han querido acercar. Sin cobrar. Sin seguros. Compartiendo el almuerzo, los conocimientos y las risas. Como un grupo de amigos. Y Menos mal! Porque es lo que nos ha dado fuerza para aguantar todo el proceso “legal”.
El proyecto de bosque comestible de la parcela de Elorriaga sigue estancado por las exigencias burocráticas, protocolos, “leyes”, seguros, tasas, explicaciones que se escapan al sentido común, reuniones con técnicos, políticos y demás expertos y representantes de la administración y del gobierno local y promesas y más promesas.
Se nos ha pedido discreción, paciencia, paciencia, discreción, más paciencia, cumplir las normas, todas las normas, tiempos, formularios, protocolos… cuatro años!!! Y dos gobiernos locales.
Hemos perdido por el camino personas super válidas de puro aburrimiento y frustración.
Somos gente, somos calle, somos vida. No somos ni queremos ser un megaproyecto perfecto.
Sólo pedimos que nos permitan usar ese trozo de tierra, tan cerca de nuestros hogares en edificios de pisos, al que podemos llegar paseando jóvenes y mayores. Que nos permitan ocupar, sí ocupar (parece que a los burócratas les aterra esta palabra) una parcela que en su día ya fue huerto y ahora está abandonado, y que nos faciliten una toma de agua para poder regar y cuidar las flores, las plantas y los árboles. Recoger los frutos y merendar. Hacer té con menta y charlar. Coger una guitarra y pasar un rato bajo la sombra de un frutal.
Bueno, pues nos quieren cobrar el agua.
Señor@s polític@s y técnic@s: que no es para regar “mi” jardín, ni “mi” huerta, ni para llenar “mi” piscina, sino para regar cuando realmente haga falta un espacio comunitario abierto a tod@s, para disfrute de tod@s!!!! Y para beber si tenemos sed durante el trabajo.
Nos querían cobrar el uso de los metros cuadrados de tierra a utilizar…
Que la ciudad es de todos! Que pagamos nuestros impuestos para que esos recursos sean empleados para el bien común! Y este proyecto es abierto. Para hacer un barrio más sano, más feliz. No hemos pedido ni un euro! Sabemos que hay necesidades sociales más urgentes.
Porque, aunque a muchos les parezca mentira, hay personas dispuestas a enseñarnos, a prestarnos herramienta, a aportar semillas, planta, tiempo, manos, ideas…
Lo mejor de Basalburu son las personas, son los momentos en la naturaleza, el compartir… ver el ciclo de las estaciones…
Irmaren (Basalbururen) oihuak Udalalak eta Administrazioak hartutako jarreraz ozen bezain garbi hitz egiten digu, ea guztion artean oihu horiek zabaldu eta biderkatu ditzakegun Udalarako jasaezina bihurtu arte… eta guztiok ikasteko berriro ere zer gertatzen den Administrazioak iniziatiba autogestionatu batean bere eskua sartzen duenean. Horren aurrean ziur gaude Irma (eta Basalburukideek) oso irmo eutsiko diotela, zuen nahiak eta desioak ezin dira ezabatu burokraziaren borragomaz.

[ Kutxiko Txoko Txikitxutik webgunetik hartua ]

REMUNICIPALIZACIÓN COOPERATIVIZADA. UNA ALTERNATIVA AUTOGESTIONADA

REMUNICIPALIZACIÓN COOPERATIVIZADA. UNA ALTERNATIVA AUTOGESTIONADA 
Las reestructuraciones económicas de los últimos años y el desequilibrio producido en el mercado laboral han tenido como consecuencia un alto incremento de las tasas de desempleo así como también un empeoramiento de las condiciones de empleo existentes. La calidad de los servicios públicos se ha visto mermada mientras el gasto público y la corrupción aumentan.

Efectivamente , la degradación de las condiciones materiales de existencia de una gran parte de la población unida a una pésima gestión de los recursos públicos son efectos de un modelo económico fallido en nuestro país que se hace necesario revertir con carácter de urgencia. Nuevos modelos de organización del trabajo y de la redistribución de la riqueza, basados en la democracia económica y en la participación social, son una alternativa posible al fracaso de las políticas fundamentadas en la privatización y en el gobierno opaco y ajeno a los trabajadores y a la sociedad.

Las estrategias de remunicipalización de los servicios públicos, a través de la creación de Cooperativas de servicios, son socialmente necesarias y convenientes para todas las partes. Éstas pueden convertirse en un instrumento fundamental para la mejora de los beneficios comunitarios, facilitando la formación de amplias estructuras de empleo decente, pudiéndose, además, reestablecer a través de ellas la prioridad de los beneficios universales de la ciudadanía frente a los beneficios particulares de las corporaciones privadas. Las Cooperativas de servicios pueden incorporar una serie de efectos positivos en su actividad principal que favorecen a la sociedad y a los trabajadores. Estas capacidades propias de las empresas democráticas ancladas a lo local, constituyen una ventaja que no gozan las empresas convencionales que solo se interesan por la rentabilidad monetaria de sus propietarios.

La iniciativa cooperativista además de suponer una oportunidad de empleo para muchas personas que actualmente se hallan fuera del mercado laboral , es una herramienta de transformación social y de empoderamiento ciudadano. Esta vía de gestión y de gobierno apuesta por el vínculo con lo local y por un espacio de coordinación entre cooperativas, vecinos, movimientos sociales y administraciones públicas, como alternativa al hermetismo y al monopolio de poder.

Sin embargo, es preciso reconocer que los factores culturales, sociales y políticos ligados al mundo del trabajo y el desenvolvimiento económico en la sociedad capitalista, no operan a favor de los proyectos productivos basados en modelos cooperativos, y que son muchas y diversas las dificultades y problemas que un grupo de individuos deben enfrentar a la hora de emprender una empresa de trabajo asociado.

Superar estos obstáculos, cambiar los modelos mentales tradicionales relacionados con la participación en el trabajo, ampliando las posibilidades de éxito de la actividad cooperativa, no necesariamente debe implicar una adaptación de las empresas democráticas a los patrones del mercado tradicional. Transformar con éxito los factores culturales, sociales y políticos que hoy actúan en contra, aspirando a lograr una sociedad más igualitaria y participativa, es el reto que hay que superar y para cuyo logro el Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA) quiere invitar a trabajadores, responsables políticos y al conjunto de la sociedad madrileña a través de la cooperativización de los servicios públicos de la ciudad de Madrid.

Versión abreviada de la propuesta de remunicipalización

Versión amplia de la propuesta de remunicipalización




[ ICEA Zientzia Ekonomikoen eta Autogestioaren Institutokoen webgunetik hartu diNat hau ]

Gran triunfo municipal del ciudadanismo y revelación de su valor efectivo

Gran triunfo municipal del ciudadanismo y revelación de su valor efectivo     


bcnofega
El 4 de abril de 2016 ha tenido lugar el desalojo por la policía municipal del Centro Social Ocupado y Autogestionado Transformadors, de acuerdo con la orden del ayuntamiento barcelonés hecha pública el 21 de marzo. El 1 de julio de 2015 se había actuado con más contundencia contra tres inmigrantes que ocuparon un edificio abandonado de la calle Creu de Molers y fueron desalojados por policías antidisturbios. La nueva administración municipal de Barcelona mostraba que su manera de “cambiar las cosas” no difiere demasiado de la anterior en las formas, aunque no recurra gratuitamente a la brutalidad policial, pero coincide plenamente con ella en el fondo: en ambas se trata de control y pacificación del espacio urbano. Trias tuvo su piedra en el zapato con Can Vies; Colau la tendrá sin duda en Transformadors y en el Banc Expropiat de Gràcia, también amenazado de desalojo inminente. La autogestión y la participación quedan bien en los discursos, pero no desempeñaron ningún papel en la “rebelión democrática” que llevó la formación Guanyem Barcelona a dirigir el consistorio, previa alianza con los neoestalinistas de IC-V y EUiA, personal con más experiencia en la gestión tecnoburocrática de los ayuntamientos.
Dado el carácter ambiguo, interclasista y abiertamente ciudadanista del discurso del 15M, la PAH y las asociaciones de vecinos, no cabía esperar otra cosa que una candidatura municipal. La desvinculación exhibicionista por parte de Colau de los enfrentamientos entre manifestantes de la Marcha por la Dignidad del 22 de marzo de 2014 y la policía antidisturbios, ya mostraba un pacifismo fariseo típico de todos los aspirantes a poltronas. A pesar de todo Colau decía la verdad: “lo que pasó al final no tiene nada que ver con nosotros”. Tocada con la camiseta verde de Stop Desahucios, no hacía más que teatro, como lo hace ahora con su pose solidaria con los refugiados. Actuaba. Aparte de las lógicas ambiciones políticas, los personalismos y la natural predisposición a figurar de los militantes catapultados a escena tras un largo tiempo de oscuridad, a día de hoy no podemos dudar de los propósitos de cambio del nuevo equipo. Son reformistas sinceros, no trepadores oportunistas ávidos de poder como los miembros de Podemos. Nuestros demócratas rebeldes sabían donde se metían cuando decidieron aprovechar el clima político de hastío creado por la acentuación de las maneras empresariales de dirigir la segunda metrópolis española. Colau entendía que la vara de alcalde vendría acompañada de barreras infranqueables, contradicciones irresolubles y componendas vergonzosas, pero estaba dispuesta a pagar el precio con tal de servir honestamente a “la ciudadanía.” Para empezar, iba a sacrificar los intereses particulares de colectivos concretos (okupas, trabajadores, desahuciados, sin papeles, etc.) en pro de un interés superior, el “interés general de Barcelona”. Pero ese interés no es más que el de la Marca Barcelona, es decir, la suma de intereses privados que se esconden tras la gestión pública del municipio, sean de tipo comercial, turístico, inmobiliario, tecnoindustrial o financiero, sin olvidar los del entramado de altos cargos de las empresas municipales. Comprendiendo su impotencia frente a la megamáquina barcelonesa, tuvo que fichar a tecnócratas del equipo de Hereu y aprovechar los proyectos inacabados de la etapa socialista (líneas 9 y 10 del Metro, reforma de la Diagonal, estación de la Sagrera del AVE, carril bicicletas, el 22@, etc.), con lo cual el “nuevo urbanismo” no se iba a distinguir demasiado del viejo.
A Colau no le quedaba prácticamente más libertad de cambio que la de cambiar de sitio el busto del rey anterior. Y hemos de reconocerle una especial habilidad en llamar la atención a través de gestos a la galería, brindis al sol y twitters, una forma muy política de ocultar la falta de resultados tangibles de su gestión que pudieran marcar una diferencia cualitativa con las administraciones anteriores. Sus oponentes de la derecha carca se lo ponen fácil usándola como blanco de su machismo. Sin embargo, no habrá convencido a nadie que se halle comprometido realmente con las luchas sociales, pero ha conseguido el beneplácito de la empobrecida clase media urbana, tan apegada a su propiedad y a su plaza de garaje, al menos tanto como lo consiguió en su día Maragall, y sin el apoyo mediático de éste. Es un mérito, pero no sólo de humo vive la política, por lo que intentaremos evaluar la actuación del colauismo en los tres asuntos más candentes de Carcelona: la cuestión social, el turismo y la circulación.
El primer fracaso importante tuvo lugar en el frente de los desahucios, la especialidad de la casa y el trampolín que permitió a Colau lanzarse a la política. A pesar de iniciar su mandato parando un desahucio, a primeros de diciembre pasado la Plataforma de Afectados por las Hipotecas emitía un duro comunicado denunciando la pasividad de la alcaldesa ante los desalojos. A pesar de las promesas y del auxilio de una ley del Parlament sobre “emergencia habitacional”, el equipo de Colau no había tocado el parqué de tres mil pisos vacíos en manos de bancos, inmobiliarias y grandes propietarios, ni mucho menos multar la expulsión de inquilinos. Después de semejante vuelta de chaqueta, ya no resulta extraño que los manteros protestaran por el acoso blando de la policía y exigieran planes de empleo para todos, otra promesa incumplida, signo inequívoco de que el equipo municipal consideraba prioritario los intereses de los “botiguers”. En cuanto al reciente conflicto del transporte público, la reducción de la temporalidad en los empleos ha sido sacrificada para mantener los altos salarios de los directivos de la EMT.
En resumen, en muy poco tiempo el empuje reformista ha sucumbido frente a unas fuerzas con mucho más poder que los hipotecados y los trabajadores, cosa que quedará corroborada con el nuevo enfoque dado a la cuestión turística. De entrada ni la candidatura de Barcelona En Comú ni la FABV eran contrarias al turismo, sino a su masificación, responsable de la degradación de la vida cotidiana en los barrios del centro y la Barceloneta. En la alcaldía están a favor del desarrollo tecnológico, de las smarts cities y de los grandes eventos como el Mobil World Congress, “un triunfo colectivo” para Colau. Es más, la alcaldesa había firmado su adhesión al acuerdo sobre el cambio climático de la cumbre de París COP21, promovida por burocracias ambientalistas, elites económicas, ecologistas tecnócratas y hombres de Estado. Con tal mar de fondo, la solución no podía ser la reducción drástica del turismo sino la descongestión de los barrios afectados, trasladando la construcción de hoteles a los barrios pobres, tal como explica un Plan Especial Urbanístico para el Alojamiento Turístico. Se quiere seguir atrayendo inversores y se acepta que millones de visitantes sean la materia prima de una industria que está cambiando la fisonomía de la ciudad tanto como lo hizo el automóvil. Y a eso vamos, a comprobar que tras la verborrea del “modelo de ciudad” y de la “movilidad sostenible”, no hay nada que vaya a cambiar una ciudad comida por la especulación, el turismo masivo y la polución del aire (responsable de 3500 muertes prematuras al año), un “laboratorio urbano” diseñado expresamente para el automóvil y los negocios.
B4MxoWfCMAAZRM8
Si las reformas urbanas intentan conciliar los intereses dominantes (los de las clases dominantes) con las tímidas demandas vecinales, sólo obtendremos cataplasmas, que lejos de erradicar el mal, solamente tratan de disimular sus excesos. Nunca se va a realizarse una restricción seria de la circulación o del consumo energético, las únicas capaces de reducir la contaminación, no ya porque no se quiera contrariar al automovilista privado, votante potencial, o por que no se quiera perjudicar a la industria de la automoción, que cuenta con beligerantes representantes políticos en Convergència, Ciudadanos y el PP, o sencillamente porque no se deseen suprimir empleos de mierda, sino porque ningún cambio contempla alternativas no capitalistas en la producción, en la movilidad y en la distribución. Barcelona se ha convertido en una monstruosa fábrica a la que no hay que engrasar sus lúgubres mecanismos, sino desmontar de abajo arriba. Algo que Colau ni puede ni tiene intención de hacer.
¡ESTE AYUNTAMIENTO TAMBIÉN DESALOJA!
Argelaga, 5 de abril de 2016