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La "Máscara de Izquierdas" de la Extrema Derecha Europea - obreros que votan a la derecha

La "Máscara de Izquierdas" de la Extrema Derecha Europea - obreros que votan a la derecha
 
Una pesadilla de obreros que votan a la derecha.


A principios de los años ochenta, Jean-Marie Le Pen se enorgullecía de ser llamado "el francés Ronald Reagan" [1]. Al igual que las autoridades fiscales de la Inquisición española, el entonces líder del partido de extrema derecha Frente Nacional hizo una llamada a la reducción radical del  Estado franceses [2] a sus funciones básicas de "vigilante" (ejército, policía, justicia, diplomacia) [de acuerdo con la "Doctrina Rumsfeld", 3]. Los impuestos y los gastos debían reducirse. El gobierno, dijo, debe quedar "fuera de nuestras espaldas y fuera nuestros bolsillos".

Treinta años más tarde, su hija Marine, que le sucedió como líder en 2011, está pidiendo que los ricos sean gravados, critica los impactos del "ultraliberalismo" global y sostiene que un "Estado estratega" fuerte  es la única forma de Luchar contra el aumento de la desigualdad [¿?].

En toda Europa, los partidos anti-inmigración como el Frente Nacional en Francia, el Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders en los Países Bajos y UKIP en el Reino Unido se presentan como los únicos y verdaderos defensores de la clase trabajadora. Al igual que Donald Trump, han logrado avances significativos en las zonas obreras que sufren un declive económico, e incluso han superado a los partidos socialdemócratas en los votos de la clase trabajadora.

Para lograr esto, muchos de ellos se han vestido con la ropa de la izquierda: oponerse a las privatizaciones, defender los derechos del estado de bienestar, y abogar por el reinado de las finanzas. Para la mayoría de estos partidos, este es un cambio radical en la agenda liberal que persiguieron en el pasado. Sin embargo, su aparente giro a la izquierda en lo economico es en gran medida un mero escaparate: cuando los votantes no miran a menudo se les encuentra alineados con los intereses empresariales y atacan los derechos de los trabajadores.

De Estado Vigilante a Estado Fuerte

La orientación hacia el libre mercado de la derecha radical europea en sus comienzos puede remontarse a los orígenes de sus líderes. Sus políticos tendían a ascender a puestos prominentes dentro de partidos conservadores o liberales defendiendo los intereses de los negocios y de la pequeña burguesía. Jean-Marie Le Pen fue elegido por primera vez al parlamento en 1956 por el partido de Pierre Poujade [Partido Popular Francés PPF], que defendió una insurgencia fiscal en nombre de pequeños comerciantes contra el llamado "Gestapo fiscal".

Wilders, por su parte, fue un protegido del político liberal Frits Bolkestein, un defensor de Reaganomics que como comisionado de la unión europea continuó reclamando una desregulación radical del mercado laboral europeo. Es ampliamente recordado por una directiva que propone que las empresas puedan emplear trabajadores en un país (por ejemplo Luxemburgo) y pagarles los salarios de su país de origen (por ejemplo, Polonia).

El UKIP en el Reino Unido es otro ejemplo que surge de los movimientos liberales. Su fundador, Alan Sked, fue miembro del Partido Liberal y representó al partido en el Parlamento en 1970. También fue miembro inicial del "Bruges Group" de Margaret Thatcher, fundado sobre la base de un discurso que ésta pronunció en 1988 sosteniendo que los Tories [Conservadores] "No habían logrado retirar las fronteras del Estado en Gran Bretaña, sólo para verlas reimpuestas a nivel europeo". De adecuado con sus raíces, el UKIP fue inicialmente liberal, oponiéndose al desarrollo de la Unión Europea en lo que consideraba un "superestado".

Para los partidos anti-establishment [sin cargos relevantes en las instituciones], especialmente en la Europa socialdemócrata, la economía de libre mercado una vez ofreció una cualidad de insurgente. La reducción de impuestos, la reducción del gobierno y la privatización de los servicios públicos avanzaron como una forma de eliminar el poder de aquellos que controlaban el estado. En la década de 1980, Le Pen vio las Reaganomics como una oportunidad para desafiar a la élite política francesa, que supervisaba un gran estado de bienestar y las industrias de propiedad del gobierno.

Geert Wilders, fundador del Partido Holandés por la Libertad, vio un atractivo similar en el conservadurismo fiscal de estilo estadounidense. En 2005, después de que desertase del VVD, hizo un viaje de estudios a Estados Unidos donde se reunió con Grover Norquist [4], la Fundación por la Herencia "Heritage Foundation", el Instituto Americano de la Empresa "American Enterprise Institute", y el Partido liberal "Libertarian Party".

Él mismo reconoció los límites de la importación de este programa a Europa, pero estableció una conexión entre su programa antiinmigrante y los recortes de impuestos: ya que la inmigración aumenta las demandas de seguridad social, razonó, reduciendola sepodrían bajar los impuestos. Debido a que no había ningún partido holandés que abogara por radicales reducciones de impuestos, hubo una oportunidad para él de combinar un programa anti-inmigración y anti-impuestos, y para que su partido apareciera algo más que un grupo anti-islamista marginal .

Pero para el año 2011, con la crisis económica en pleno apogeo, una misión de investigación similar para Marine Le Pen tuvo un impacto más limitado. Aunque encontró un terreno común con el congresista liberal Ron Paul en el aislacionismo de la política exterior, estubo mucho menos influida por sus ideas económicas. El programa económico del Frente Nacional era, en ese momento, muy diferente al de las posiciones liberales.

Hoy en día, sostiene medidas para aumentar los subsidios de pensión para los ancianos, reducir los impuestos para los tres deciles más pobres, aumentar el crédito para los ingresos bajos, introducir controles de precios de gas y electricidad, mantener la semana laboral máxima a treinta y cinco horas - establecida por el Partido Socialista en la década de 1990 - y las sanciones para los CEOs de las grandes compañías que participen en prácticas similares a los cárteles.

El Frente Nacional ha hecho los movimientos más llamativos a la izquierda de todos los partidos de derecha radical, pero otros también divergen de sus raíces de libre mercado. El UKIP es un sorprendente ejemplo reciente. Su nuevo líder, Paul Nuttall antes abogaba por la privatización del Servicio Nacional de Salud "NHS", escribiendo que "como todos los monopolios estatales, es costoso, ineficiente y lleno de burócratas", y que su existencia ahogaba a la competencia. Después de suceder a Nigel Farage como líder, se desdijo su posición anterior, comprometiéndose a mantener al NHS público e incluso haciéndolo uno de sus temas centrales en la elección parcial de Stoke [su demarcación electoral].

Cuando antes el UKIP abogaba por un impuesto uniforme (regresivo) y propuso el desmantelamiento del sistema estatal de pensiones [5], hoy apoya la imposición progresiva y campañas para "proteger los subsidios" [6]. Esta reversión encaja bien con su nuevo electorado. La encuesta [7] muestra que el 79 por ciento de sus votantes apoyan la nacionalización de las compañías de energía y el 73 por ciento respaldan la nacionalización de los ferrocarriles.

Cómo llegaron los trabajadores a elegir la extrema derecha

Esta cambio de imagen de la derecha radical ha ocurrido en un momento en que está atrayendo cada vez más votos de la clase obrera. Los obreros son el grupo social donde Marine Le Pen goza del nivel más alto de apoyo (con un 44%) [8] para las próximas elecciones presidenciales francesas. Constituyen el grupo más importante del electorado del Frente Nacional. Esto está ligado a cambios fundamentales en los patrones de votación de clase en Europa. Durante gran parte del siglo XX, existía una clara división política entre la base y la punta superior de la jerarquía social. En general, la clase obrera votó por partidos socialdemócratas y comunistas; y la clase dirigente y la pequeña burguesía apoyaron a partidos liberales y conservadores.

Sin embargo, desde finales de la década de 1980, estos alineamientos de partidos de clase han cambiado considerablemente. La clase obrera ha abandonado masivamente a los partidos socialdemócratas y optó por la abstención o la derecha radical en base a sus preocupaciones sobre la inmigración y la globalización [por su relación directa con la disponibilidad de trabajo y salario]. En todo el mundo industrializado, las diferencias de participación entre ricos y pobres han aumentado, haciendo que los grupos de bajos ingresos sean menos atractivos para los estrategas de los partidos y, a su vez, más difíciles de movilizar.

Los partidos socialdemócratas en Europa han atraído cada vez menos a la clase obrera. En sus encarnaciones más exitosas han podido confiar en el voto de la creciente base de las clases medias empleadas en el sector público y en las industrias creativas. Más comúnmente se han convertido en fracasados "Partidos atrapalotodo" atrayendo un nivel medio de apoyo entre varias clases pero sin la capacidad de movilizar ninguna de ellas de manera efectiva. Mientras tanto, con los partidos de centro-izquierda alejándose de ellos, muchos votantes de la clase obrera han recurrido a partidos que proponen la seguridad económica y cultural a través del nacionalismo en lugar de la socialdemocracia.

Hay muchos ejemplos de este cambio en el vínculo entre clase y partido. Henin-Beaumont, una antigua ciudad minera del norte de Francia, había sido controlada por el Partido Socialista durante setenta años. Se convirtió en el municipio insignia del Frente Nacional cuando eligió a un alcalde de extrema derecha en 2014. En las antiguas "banlieues rojos" [barrios rojos] de París, históricamente controladas por el Partido Comunista, la FN ha hecho avances significativos, aunque aún esté lejos de igualar los niveles de su bastión histórico de la Cote d'Azur y el desindustrializado norte.

En nuestra investigación [9], analizamos la proporción de votantes de la clase trabajadora en el electorado de partidos de derecha radical en siete países, mirando no sólo a los trabajadores de la industria y comercio, sino también a los trabajadores de servicios. Los empleos de baja cualificación en servicios, a empleos ocupados por mujeres, constituyen ahora una proporción aún mayor de empleo que industria en la mayoría de los países. Las condiciones de empleo en estos sectores suelen ser peores que en la industria manufacturera, donde los trabajadores pueden confiar en una tradición más larga de movilización sindical.

En casi todos los países que observamos, la proporción de votantes de la clase trabajadora dentro del electorado de partidos de derecha radical aumentó con el tiempo. Los votantes de la clase trabajadora ahora representan entre el 60 y el 75 por ciento del electorado de la derecha radical en Austria, Francia, los Países Bajos y el Reino Unido, mientras que representan sólo entre 44 y 54 por ciento de todos los votantes de estos países. También encontramos una clara representación excesiva de los trabajadores entre el electorado de los partidos de derecha radical en Dinamarca y Suiza. La Lega Nord en Italia es una excepción, ya que es el único partido donde los trabajadores no están sobre-representados.

Por otro lado, la proporción de votantes de la clase trabajadora que votan por partidos de izquierda ha disminuido. En varios países los trabajadores continúan siendo sobre-representados entre el electorado de la izquierda pero hoy en día hay más votantes de la clase obrera dentro del electorado de la derecha radical que de la izquierda.



Participación de los votos de la clase trabajadora. Ver foto más grande aquí.

Si se considera en una perspectiva diferente pero complementaria el comportamiento electoral de la clase obrera (y no sólo la composición de clase de los partidos), también surgen nuevos patrones de votación de clase. Los trabajadores de la producción y de servicios [9] dan un claro apoyo por encima de la media a la derecha radical, mientras que esto no sucede con la izquierda. En una muestra de nueve países europeos, el 31 por ciento de los trabajadores de la producción y el 25 por ciento de los trabajadores de servicios votaron por la derecha radical en el período 2002-2014, mientras que sólo obtuvo 18,8 por ciento de los votos dentro de la población en su conjunto.

La dificultad del centro-izquierda para movilizar a su electorado central no es sorprendente. El giro de los partidos socialdemócratas hacia las políticas de la Tercera Vía defendidas por Tony Blair y Gerhard Schröder [socialdemócratas] en los años noventa ha llevado a una desilusión generalizada. Pero el creciente interés por las cuestiones de identidad también ha sido un factor, y más sorprendente si se lo compara con el reciente giro de la derecha radical hacia las cuestiones de seguridad económica, una reorientación que coincidió con sus recientes éxitos.

Falso Socialismo

Sin embargo, este cambio hacia una imagen  de izquierdas de los partidos de extrema derecha no debe tomarse como real. Hay un abismo entre lo que dicen y lo que votan. Incluso cuando en su programa y su retórica afirman defender a los trabajadores, la derecha radical a menudo toma partido con el capital cuando se trata de legislación.

Francia
La última reforma laboral aprobada por el gobierno francés en 2015 es un buen ejemplo. Su objetivo era facilitar aún más los despidos por razón de negocios y dar más flexibilidad a las empresas para la fijación de salarios. Oficialmente, el Frente Nacional pidió su retirada, denunciándola como un ataque a la seguridad laboral de los trabajadores franceses. Le Pen lo llamó otro "diktat ultra-liberal de Bruselas". Al mismo tiempo, sus senadores presentaron enmiendas:
- para eliminar los derechos de representación de los trabajadores en las pequeñas empresas,
- eliminar la obligación de impartir capacitación,
- reducir la capacidad de los trabajadores de trabajos extenuantes para reclamar la jubilación anticipada y
- reducir los impuestos sobre las horas extras.
- A continuación, atacaron a los derechos sindicales: pidiendo que se eliminara el monopolio de los sindicatos en las negociaciones salariales, lo que permitiría a las empresas negociar salarios con grupos no sindicalizados.

Al final, las enmiendas fueron retiradas y los parlamentarios fueron culpados cor ello. Cuando los sindicatos organizaron manifestaciones masivas contra de la ley, Marine Le Pen pidió que fueran prohibidas (Francia estaba oficialmente en estado de emergencia después del ataque de Bataclán), reconociendo más tarde finalmente su "legítimo derecho a protestar". Por entonces, ella ya sabía que la mayoría de sus propios votantes apoyaban las protestas [10].

Holanda
Este doble discurso está muy extendido dentro de la derecha radical, que pretende representar tanto a los trabajadores como a la pequeña burguesía - circunscripciones con intereses opuestos. En el período previo a las elecciones de 2010, Geert Wilders proclamó que el aumento de la edad de jubilación obligatoria era una cuestión sobre la que nunca se comprometería. Al día siguiente de la elección, dijo que esto ya no era un obstáculo para las negociaciones de la coalición. Más tarde, fue denunciado [11] por haber dicho en privado que este gambito sólo tenía por propósito de atraer el apoyo de los votantes de la clase trabajadora del Partido Socialista.

Incluso cuando Wilders reivindica representar a la gente común, su partido a menudo vota por políticas que benefician a los ricos. Por ejemplo, el PVV ha sido un fuerte defensor de los descuentos fiscales para los propietarios de viviendas. Además de contribuir a hacer los hogares holandeses los más endeudados del mundo industrializado, se ha demostrado que este descuento beneficia solo al 20% más rico de los hogares [12], que se benefician de la mitad de la reducción total de impuestos.

Su partido también se opone a la negociación colectiva y a los derechos sindicales. La mayoría de los trabajadores holandeses están cubiertos por la negociación colectiva sectorial en la que el gobierno extiende los términos de las negociaciones entre empleadores y sindicatos para que sean obligatorios para todos los trabajadores de un sector económico. El PVV ha propuesto desmantelar este sistema [13], dejando a los individuos negociar solo con su empleador.

Suiza
Esta tendencia se repite en toda Europa: en Suiza, el Partido Popular suizo proclama que protege a los trabajadores suizos de la inmigración, pero se opone firmemente a las sanciones para los empleadores que explotan a los inmigrantes. Sus diputados han empleado ilegalmente a solicitantes de asilo sin pagar impuestos por ellos [14].

Austria
En Austria, el Partido de la Libertad (FPÖ) apoyó una serie de leyes para debilitar a los sindicatos y desregular el mercado de trabajo mientras estuvieron en el gobierno entre 2000 y 2007.

Esto no debería sorprender de una tradición política que defiende un programa hostil a la solidaridad colectiva que encarnan los derechos sindicales y la negociación colectiva. El tipo de solidaridad que defienden los partidos de derecha radical está subordinado a los valores nacionalistas y conservadores.

Mientras que la Izquierda hace campaña para expandir el estado de bienestar, la derecha radical habla más frecuentemente de reducirlo: limitando los beneficios sociales a los nacionales, o como proponía el PVV de Wilders, oponiéndose a los subsidios para las familias de más de dos hijos porque se cree que las familias musulmanas tienen más niños. Cuando se trata de derechos sociales, han sido partidarios de siempre de un enfoque punitivo al bienestar. Las sucursales locales del PVV en Rotterdam y La Haya quieren obligar a los desempleados a trabajar en invernaderos para reemplazar a los trabajadores inmigrantes [15].

La división entre "nosotros" y "ellos" que usa la derecha radical cuando habla de inmigración se transpone en sus políticas de bienestar: "nosotros" somos contribuyentes trabajadores y "ellos" inmigrantes, pero también desempleados y defraudadores de la Seguridad Social.

Los límites del engaño

Está claro que el voto de la clase obrera a la derecha radical ha aumentado junto con un desplazamiento de la defensa del libre mercado a las plataformas económicas izquierdistas. Pero gran parte de este cambio ha sido retórico. En la práctica, los partidos de derecha radical en Europa funcionan principalmente para convertir los votos de la clase trabajadora en políticas de derecha. Su verdadera naturaleza pro-capitalista sólo sale a la luz en las reuniones del gabinete o en los comités legislativos, cuando los votantes no están prestando la misma atención.

Este juego sin embargo tiene límites. Los votantes no pueden ser engañados indefinidamente. Después de su primer período en el gobierno, el FPÖ austriaco perdió dos tercios de sus escaños. El PVV perdió un tercio después de que apoyara a un gabinete conservador comprometido a implementar una amplia austeridad. Su apoyo electoral es volátil, y esto explica de algún modo su cambio hacia la izquierda en la economía. La mayoría de los votantes de la derecha radical se preocupan principalmente por la inmigración - y muchos ni siquiera conocen la posición de sus partidos sobre economía. Pero si alguna vez fueran a ir más allá de un solo tema demográfico, necesitarán un mensaje social más amplio.

Este ejercicio de lavado de imagen puede y debe ser evitado. La migración de los votantes de la clase obrera a la derecha radical es una preocupación inmediata para la izquierda, que debe ser contrarrestada por el reenganche con los trabajadores, la base histórica de la política progresista. En este sentido debemos buscar ejemplos en España y Portugal [16], donde la extrema derecha sigue siendo marginal, y donde los partidos de izquierda han sido capaces de movilizar un fuerte voto contra el establecimiento [¿? primera noticia].


Alexandre Afonso es profesor asistente en la Universidad de Leiden, Países Bajos.
Line Rennwald es investigador postdoctoral del Instituto Universitario Europeo de Florencia.

NDT: nótese que el termino 'libertarian' es el equivalente de liberal, nunca de libertario, un término que en USA crea mucha confusión.
 
[ The Far Right’s Leftist Mask | Jacobinetik gaztelerara itzulia eta nik La Tarcoteca blog kontrainformatibotik hartu diNadana]

Intsumisio elektoralaz Urtarrilaren 26an

[ http://www.putzuzulo.eus/ gaztetxe edo fabrika okupatuan izango duNan ekitaldi bat jarraian ]

Intsumisio elektoralaz Urtarrilaren 26an                                                                       

Urtarrilaren 26an, ostegunean beste hitzaldi interesgarri bat edukiko dugu Putzuzulon.
Arratsaldeko 19:00etatik aurrera eta Gaztetxeko lehen solairuan, Des-zentsu Elektoral plataformako kideak izango ditugu beraien esperientziaz berriketan.
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Europar hauteskundeak zirela eta, 2014ko maiatzean, estatuko toki ezberdinetako (Alacant, Araba, Barcelona, Extremadura, Gipuzkoa, Granada, Errioxa, Madril, Nafarroa eta Salamanca) 12 lagunek hauteslekuetako mahaiak osatzeko derrigortasunari uko egin zioten. Hauteskunde ezberdinetan hauteslekuetako mahaiak osatzera deitutakoen artean joaten ez direnak hamarnaka mila direla uste den arren, 12 pertsona hauek hautesle-erroldari eginiko intsumisioa publiko egiteagatik bereizten dira.

Elecciones en Euskadi

Elecciones de rebajas y saldo en Euskadi



elecciones
Debate de candidatos en ETB. Foto: EITB.

Como si de una bruma que bajase de sus encrespados montes, la niebla en estos días de elecciones en Euskadi no deja ver nada. O más exacto sería decir que solo permite ver a todos los objetos iguales en su propio aspecto diáfano. En realidad se trata de la niebla catódica y propagandística de los partidos. El neolenguaje que diría Orwell se ha convertido en el nuevo síntoma vasco. Todo gesto y articulación, vano, neblino, parco, lleva la muleta “democrático” como especia recurso con la que salvar el gato por liebre. Si en Euskadi se levantaban las hogueras de los conflictos, los gestores que enarbolaban incendiarios discursos, ahora parecen vendedores de planta del Corte Inglés. Imposible saber quién es quién, pues leyendo lo que dice cada cual, la mímesis es de semejante perfección: de Podemos, pasando por Bildu hasta el PP. El conflicto vasco se ha visto superado por el silogismo: si Podemos es muy o tan semejante a Bildu y ambos muy parejos a PNV, lo son también ambos en templanza  al PP, y Ciudadanos comparte con este el vigor ideológico y moral del estatus quo.

Un botón entrelazado:
Podemos: Renta básica incondicional para una vida digna
Bildu: Por una renta que garantice la calidad de vida
Bildu: Por un sistema de pensiones que garantice la calidad de vida
Podemos: Blindar los derechos sociales
Bildu: Por una sociedad en que se tenga en cuenta a la juventud
Podemos: Plan de retorno de jóvenes emprendedores, observatorio de becas a jóvenes, tarjeta joven de transporte, y ley de juventud
Bildu: Porque es necesario construir la sociedad feminista
Podemos: Prioridad en el empleo a la igualdad
Dejemos a un lado que la prosodia neblinosa no permite cómo llevar a lo concreto principios por otro lado ya añejos en la barrica electoral de hace décadas. Si por la izquierda estos son los ingredientes del elixir que venden los “progresistas”, Podemos articula un programa autonomista factible al pacto.Veamos.

Un autonomismo de crema
El pastel vasco tiene una crema en su interior característica, regularmente indefinida entre sólida y líquida. La propuesta de Podemos sacada de su chistera en cuanto al modelo organizativo del territorio vasco y la comunidad hetérea que la sustenta, no puede ser menos novedosa: “alcanzar un acuerdo siguiendo el modelo de Canadá para fortalecer la capacidad de decidir”; “completar el estatuto de Gernika y acordar un nuevo estatus territorial aceptado por todas las sensibilidades”. Nada que haya propuesto Iñigo Urkullu, el más gris de los lehendakaris habidos y quizá por haber. El silogismo se cierra y consolida como la propia crema vasca: A tinta lo que propone B; C propone un pacto con B con menos tintes.
De otro lado, queda clara la propuesta meramente desarrollista donde va a llegar estatuto, fijada ya por el PNV y que ha prometido no va a transgredir bajo ningún concepto – lección aprendida del fuego que puede desatarse contra su status quo, véase operación Catalunya -. Para el PP, el camino prometido bien merece una ayuda en peregrinación. Fijadas estas coordenadas, sin que ya suponga ninguna sorpresa, en las últimas horas, Arnaldo Otegi ofrece al PNV un pacto “por el derecho a decidir” junto a Podemos.

Corrupción, qué tiempos
Los casos de corrupción agobiaban al PNV hasta hace unos meses. La mancha del caso De Miguel se extiende por toda Euskadi. Le han seguido otros – Hiriko, Purines, Alonsotegi, Kutxabank – y otros más van supurando en diversos municipios. Al albur de la publicación de los libros de Ahoztar Zelaitea, La casta Vasca, y Kutxabank: el saqueo de Euskal Herria, tanto sectores de Podemos como de EH Bildu recuperaron el interés por el entramado clientelar del PNV forjado durante 36 años de poder político, económico y policial. En esta dulce campaña de nubes de diferentes colores, ha desaparecido la palabra corrupción. Aun más llamativa es la ausencia de un debate sobre la evasión fiscal, a pesar del humillo que desprenden los llamados Papeles de Panamá, que, como ha dejado demostrado el mismo Ahoztar Zelaieta, permiten bosquejar un conglomerado de vascos de alta y media alcurnia. Evadida la alusión a la corrupción en hilo tempore, la campaña vasca se ha convertido en un paseo por la campiña para el PNV. Sus amenazas políticas no perfilan más horizonte que pactar con él.

La helegía del unísono
Los holdings mediáticos están encantados con esta armonía de simpleza a la que han llegado las ofertas políticas de los partidos. Sin un relato de la corrupción urbanística, política y económica en Euskadi, – que es todo una junto a la opacidad judicial -, aún es más difícil elaborar un por qué de la misma. No están al parecer sus huestes ni para estos ni otros menesteres. Como en una especie de paradoja a lo Tocqueville, parece a primera vista que cuanto más fracasa la democracia, de más democracia se habla, se presume y teoriza. En Euskadi ni siquiera eso. Y es lógico, siguiendo al Tocqueville que léi en segundo de carrera hace 23 años, es el propio proceso el que solo sale reforzado, a costa del ejercicio de los derechos que de él debieran derivarse. No en vano, estas elecciones, y sus prospecciones, evidencian que el propio proceso democrático y su deriva se están llevando buena parte de la adhesión entusiasta en Bildu – casi primera fuerza en 2011 – y en Podemos Elkarrekin. Los partidos acaban pagando su particular Bastilla mientras siguen los tres estados a los que aseguraban combatir.

[Hincapié aldizkari digitaletik hartua]

Ni «derecho a decidir», ni «Podemos». Las elecciones son una farsa.

Igandean bozketak omen direla eta EKAITZALDIA gunetik hartutako zerbait...
 

Ni «derecho a decidir», ni «Podemos». Las elecciones son una farsa.

Los capitalitas occidentales saben muy bien que sus formas de dominio y explotación están en crisis y corren el riesgo de colapso inminente. Los países llamados emergentes con China a la cabeza,con su alta productividad, su diferencia de salarios, etc… garantizan una competitividad y un crecimiento imposible de contrarestar. Los Estados Unidos podrán mantenerse, por ahora, gracias a los recursos energéticos y la tecnología. Europa lo tiene crudo. La Unión Europea (UE) irá perdiendo su participación en la economía mundial. Por ello, se esforzará en ralentizar al máximo esa pérdida, aumentando más y más la explotación sobre la naturaleza y la población en general. Puede que consiga incluso paralizaciones puntuales y transitorias. Pero la transferencia de poder por razones económicas propiciará el relevo de la hegemonía mundial. Ni que decir tiene que para nosotr@s l@s desheredad@s, todo seguirá igual o incluso irá a peor si no nos oponemos desde el primer momento y ese momento ya ha llegado.

A sabiendas de que no sólo es la economía lo que está en juego. Apelando al sentimiento nacionalista de la Gran Rusia, Putin tiene la intención de restaurar el poder imperialista de la antigua U.R.S.S. Primero fue Chechenia, depués Georgia, ahora Ucrania, y luego...

A lo largo de la historia han habido diferentes salidas a situaciones parecidas. Este año se cumple el centenario de la confrontación entre las potencias imperialistas del principio del siglo XX. Más tarde, a finales de la segunda Guerra Mundial, los EEUU se afirmaron como potencia hegemónica, tras la masacre de obrer@s y campesin@s que fueron los que pusieron l@s muert@s a millones. Sucumbieron en el enfrentamiento entre herman@s de clase, en vez de seguir la llamada a la revolución social como así lo hicieran la mayoría de sus herman@s del estado español en 1936, y acabar con los capitalistas, fuesen del bando que fuesen. No olvidemos la traición de los partidos comunistas, con el PCUS a la cabeza, que con sus Frentes Populares interclasistas renunciaron a la revolución y permitieron que la clase explotada tuviera que conformarse con las migajas que el llamado Estado del Bienestar le ofrecía. Con el fin de la segunda Guerra Mundial y la victoria de los Aliados, se estableció el predominio del imperio yanki y desde ahí empezó la construcción europea, volviendose dependiente económica y militarmente por medio del Plan Marshall y de la OTAN.
Intelectuales europeos encuentran grandes similitudes hoy día, entre los momentos inmediatamente anteriores a la caída del Imperio Romano de Occidente y la situación actual. Los síntomas son similares; crisis financiera, exceso de burocracia, problemas económicos, corrupción, desmembramiento geográfico del estado, creación de ejércitos privados por las oligarquías, degeneración del imperio y después, fin del estado. Dichos intelectuales no hablan de crisis, sino del fin de la civilización.
A la caída del Imperio Romano, a pesar del hiperdespotismo del estado y los latifundistas con sus ejércitos privados,  las rebeliones campesinas, las insurreciones bagaudas, la liberación de esclavos, la presión en las fronteras de los pueblos germánicos como elementos «desintegradores» pudieron sobre los «integradores», como las civitas, la ley, la lengua o la religión cristiana con sus obispados, principal elemento integrador y en muchos lugares la única forma de estado. Cuando la insurrección se generalizó empezó la descentralización, las ciudades fueron abandonadas o se redujeron a la mínima expresión. Muchos territorios fueron liberados, los insurrectos se apropiaron de las tierras pertenecientes a sus antiguos amos y las pusieron en común. Si añadimos a todo ésto la existencia de pueblos que nunca fueron romanizados, aparece que al colapsar el Imperio Romano nacieron miles de comunidades de aldea, autónomas y sin estado, que perduraron largo tiempo. (Aunque junto a ellas, otros territorios quedaron bajo las nuevas formas de dominación, se formó algo parecido a una «piel de leopardo» compuesta por zonas libres y otras dependientes). L@s insurrect@s sabían que mientras los amigos de la dominación no desapareciesen, lo logrado había sido por las armas y con éstas sabían que lo tendrían que defender. Recuperaron castros defensivos que ya habían sido utilizados en la edad del hierro, construyeron otros. Hoy, las pruebas materiales de este pasaje de la historia se van conociendo. Gracias a recientes trabajos arqueológicos, los llamados «tiempos oscuros» se van clarificando y están permitiendo mostrar que con la caída del imperio romano no se pasó inmediatamente ni en todos los lugares al unísono a la sociedad feudal, como aseguran entre otros los marxistas. 

Ante la situación en la que estamos y pensando que la que se nos avecina será peor si cabe, pensar que un voto o incluso millones de ellos puedan reformar algo a mejor o dar «derecho a decidir», recuperar el «estado de derecho» o cambiar el rumbo que lleva el barco hacia el iceberg, es de neci@s. Y más, cuando hace dos años entró en vigor el Mede: Mecanismo Europeo de Estabilidad. Decía Hans Magnus Enzensberger, escritor alemán en el periódico El Pais del 27 dediciembre del 2012: «La abolición del Estado de derecho se proclama con toda franqueza en el Tratado sobre el Mecanismo de Estabilidad Financiera (MEDE). Las decisiones de los miembros que marcan la pauta en este organismo de rescate son inmediatamente efectivas desde el punto de vista del derecho internacional y no están vinculadas a la aprobación de los Parlamentos. Estos miembros se autodesignan, igual que en el antiguo régimen colonial, como gobernadores y, al igual que los directores, no tienen que rendir cuenta alguna frente a la opinión pública. Al contrario, están expresamente obligados a mantener el secreto. Esto recuerda a la omertà, que forma parte del código de honor de la mafia. Nuestros padrinos se sustraen a cualquier control judicial o legal».
  
Abtraerse de la realidad haciendo la política de la avestruz o dejar que charlatan@s  de todo color político nos vendan esperanza, como si de un crece-pelo se tratase, nos engañen con un voto -nos auto-engañemos o no- no parará el destino que nos espera a las clases populares, de la hasta ahora, rica Europa.

Conocer la historia nos puede ayudar a ver por donde pueden ir los tiros, nunca mejor dicho. Aprender de los aciertos y de los errores, también nos puede servir para saber que podemos ganar o perder, en función de lo que apostemos en el envite.  La partida ha empezado, en ella jugamos tod@s y el empate no existe.

Iparretako Ak.



para consultar el Tratado Mede : www.european-council.europa.eu/media/582869/01-tesm2.es12.pdf  

La farsa*

Las aventuras de los Yippies: Vota al cerdo

Las aventuras de los Yippies: Vota al cerdo



Cartel yippie en apoyo de su candidato a las elecciones: el cerdo Pigaso


PIGASO AL PODER (AMADOR FERNÁNDEZ-SAVATER)
... El teatro-guerrilla y el humor hicieron su aparición ya en pleno evento [la Convención Demócrata de 1968], cuando los yippies promovieron a un cerdo, de nombre Pigaso, para candidato demócrata. La campaña fue tumultuosa y muy corta, todos acabaron entre rejas, incluyendo al cerdo. Así lo narra Jerry Rubin en Do it!: «“La democracia en Amérika es de chiste”, grité mientras nos maniataban. “Ni siquiera se le permite a nuestro candidato pronunciar su discurso.” Nos llevaron a comisaría y cuando llevábamos un rato, un policía entró y nos dijo: “Malas noticias, se enfrentan todos ustedes a cargos muy graves”. “Maldita sea, pensé yo, ¡el cerdo ha cantado!”»
(texto extraído del prólogo a Yippie! Una pasada de revolución)

CANDIDATURA Y ELECCIÓN DE PIGASO EL CERDO A LA PRESIDENCIA DE ESTADOS UNIDOS (Jerry Rubin, en Do It!, publicado en Blackie Books, con traducción de Pablo Álvarez Ellacuria)
 


Chapas del cerdo, pegatinas del cerdo para el coche, anuncios del cerdo en el New York Times, ¡oficinas de la campaña del cerdo por todo el país! ¡Toma ya!

Todo el mundo nos preguntaba: "Sabemos a qué os oponéis, pero ¿a favor de qué estáis?". Por fin habíamos encontrado algo que respaldar: ¡un cerdo presidente! ¡Por fin un programa positivo!

Nuestro lema de campaña: "¿Por qué contentarse con medio cochino cuando puede llevarse el cochino entero?".

Ya veíamos el festival yippie: una emocionante y paródica convención con salas de reuniones atufadas de marihuana y delegados venidos de la Tierra Media, Acuario, Nuevo México y el Lower East Side.

-La delegación de la avenida Telegraph presenta cincuenta votos... ¡para el cerdo! 

[...] El objetivo era llevar a Pigaso frente a la estatua de Picasso en el Centro Cívico un par de días más tarde para que proclamase su candidatura. Los abogados nos dijeron que violaríamos las normativas municipales de comportamiento si metíamos a un animal de granja en la ciudad. ¿Y si (el candidato demócrata) Humphrey metía el circo de Ringling Bros. y Barnum & Bailey en la ciudad como golpe de efecto? ¿También arrestarían a Hubert? Todas las leyes son políticas.

¿Seríamos capaces de llevar a Pigaso al Centro Cívico antes de que se lo llevase la poli? Habíamos organizado una rueda de prensa internacional, así que estaban al loro. La poli se apuntaría un buen tanto si conseguía hacerse con Pigaso: darían al traste con un espectacular mito que había dado la vuelta al mundo.

La policía contaba con que alguno de nosotros fuese a recoger el cerdo, de manera que se apostaron frente a la casa donde dormíamos. Por eso, una mañana nos levantamos pronto y arrastramos a la poli a una persecución absurda mientras otro coche salía discretamente a recoger el cero.

El espacio frente al Centro Cívico estaba abarrotado de periodistas de radio y televisión, reporteros y agentes del FBI. Cuando llegó el coche con el cerdo los yippies empezaron a cantar Dios bendiga Amérika mientras conducían al cerdo a la plaza.

Los cerdos bípedos nos detuvieron antes de que Pigaso pudiese emitir un solo gruñido.

-¡La democracia en Amérika es de chiste! -grité mientras nos maniataban-. ¡Ni siquiera se le permite a nuestra candidato pronunciar su discurso de aceptación!

Nos metieron a siete de nosotros en una lechera y cerraron de un portazo. Luego volvieron a abrir la puerta y metieron dentro a Pigaso. Fuimos a los calabozos junto al candidato. Estábamos esperando a que nos tomasen las huellas cuando un agente gordinflón entró en la sala y nos dijo.

-Caballeros, malas noticias. Se enfrentan todos ustedes a cargos muy graves.

El cerdo ha cantado.

EL SEÑOR Y LA SEÑORA CERDO EN EL TRULLO (ABBIE HOFFMAN)

[...] Otro elemento importante fue la presentación de un cerdo como candidato presidencial, un concepto que introdujo muy al principio del juego Hugh Romney, líder espiritual de Hogfarm, una comuna en las afueras de Los Ángeles. El Cerdo gravitaba hacia el centro del mito. La semana antes de que todo empezara nos dimos cuenta de que la prensa se interesaba por el Cerdo; con la sangre fría de la industria publicitaria, nos metimos de cabeza en la idea del Cerdo. Solo nos costó cuatro días. Cuando fui a recoger al Cerdo en una granja del norte de Illinois, el Cerdo ya era famoso. [Hablando de coincidencias, la granja donde conseguimos la Cerda estaba en Belvidere, Illinois, patria de la actual Miss América.]

El Cerdo grande de Jerry acabó detenido en el Centro Cívico y soltamos a la señora Cerdo en el parque unas horas más tarde para que se pusiera a chillar jurando que sus treinta hijos vengarían la detención de su marido. Yo dije que estábamos contemplando presentar a un león para la carrera presidencial. Al final se utilizaronmiles de cerdos, cerdos de verdad, chapas de cerdos, cerdos majos como el señor y la señora Cerdo (echadle un vistazo a lamaravillosa foto en el ChicagoDailyNews con la leyenda «El señor y la señora Cerdo se reúnen en el trullo») y cerdos malvados como los policías, Daley [alcalde de Chicago], Humphrey [candidato demócrata nominado para las presidenciales de 1968] y los políticos.

La noticia que no veras en los medios chilenos


Se confirman los datos adelantados. De un censo electoral de 13.573.143 personas, 6.924.305 (51,01%) optaron por Abstención, representada por Nadie, y 3.050.864 (22,48%) por la siguiente fuerza, Nueva Mayoría, representada por Bachelet. Con estos datos, Abstención supera sus espectativas y arrasa en primera vuelta, haciendo innecesaria la segunda, al contar con más del doble de apoyo que la segunda fuerza. Durante los próximos cuatro años Nadie deberá asumir el gobierno. En las celebraciones del triunfo Nadie prometió cumplir fielmente su programa, por ello, la población vigilará atenta que Nadie asuma la tarea de representarlos políticamente. Estamos ante un nuevo triunfo de la democracia que augura grandes cambios…

Farsa_Electoral