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Descendiendo desde el cenit: el problema eléctrico en España

Descendiendo desde el cenit: el problema eléctrico en España  


Queridos lectores, 

Durante estos días los medios de comunicación españoles se han hecho eco de una noticia que ha sobresaltado a los consumidores españoles: durante los peores días de la ola de frío, el precio de la electricidad en España se ha incrementado un 50%. Al margen de cómo se acabe trasladando al consumidor la subida del coste de la electricidad mayorista, ese súbito incremento, justo en un momento de mayor vulnerabilidad de la demanda, ha sido interpretado por muchos como un nuevo episodio de latrocinio causado por la tradicional codicia de las grandes compañías eléctricas: se aprovechan de la necesidad, dicen los compadres y las comadres, para subir precios y así hacer su agosto en pleno enero. Y si bien es cierto que las eléctricas españolas no gozan precisamente de muchas simpatías, tampoco las mías, por sus repetidas prácticas oligopólicas y su capacidad para distorsionar el mercado (dictando al legislador, según dicen las malas lenguas, la regulación que luego se acaba imponiendo y que destruye la competencia de los pequeños productores), en el caso concreto que nos ocupa concurren otras circunstancias que convendría tener muy en cuenta, si se quiere comprender no sólo lo que ha pasado estos fríos días del comienzo de enero, sino lo que probablemente va a pasar con una frecuencia cada vez mayor a partir de ahora. Para ello es preciso ir más allá del chascarrillo fácil y comprender que una parte importante de lo que pasa tiene que ver con el proceso de declive productivo de los recursos naturales no renovables que ya ha comenzado y que se irá manifestando con más fuerza a medida que pasen los años. Un punto de vista éste - el del declive energético de nuestra sociedad - raramente abordado en los medios, pero fundamental si queremos entender y saber reaccionar. Con este post inauguro una nueva serie, "Descendiendo desde el cenit", en la cual analizaré fenómenos que se desarrollarán durante estos primeros años después del cenit del petróleo, y trataré de mostrar hasta qué punto son una consecuencia lógica e inevitable del descenso energético y particularmente de la caída de producción del petróleo, carbón, gas natural y uranio.

El actual episodio de alza de los precios ha sido motivado tanto por un incremento de la demanda como por una caída de la oferta.

+ Por el lado de la demanda, la cosa parece clara: la ola de frío ha traído temperaturas muy bajas y eso ha motivado que el consumo eléctrico se haya disparado. El silogismo, que pudiera parecer evidente, no lo es tanto, pues en España muchos de los sistemas de calefacción domésticos no son eléctricos; y sin embargo ciertamente ha habido un sensible incremento de la demanda, del que luego hablaré.

+ Por el lado de la oferta, factores coyunturales y estructurales han provocado un descenso de la capacidad de producción eléctrica española, sobre todo por parte de las tecnologías de menor coste. Asumo que ya saben que en España el precio de la electricidad se fija de manera marginalista, lo que quiere decir que en cada momento lo que se tiene que pagar por toda la energía eléctrica generada es el coste de la más cara de las producidas - Dicho de otro modo: el precio de todos los kw·h es el coste del más caro de todos los producidos y consumidos. Entre los factores coyunturales que han retirado de la producción los kw·h más baratos están la falta de viento y de sol que han acompañado y justamente caracterizado la ola de frío. Se ha citado también la falta de agua embalsada (39% de capacidad frente al 55% de hace un año) como factor coyuntural, aunque es difícil saber si la relativamente baja capacidad hidráulica va a ser, en los años por venir y el cambio climático mediante, algo coyuntural o estructural. 



Mucha menos atención se ha prestado a los factores estructurales que están afectando a la oferta, y de rebote a la demanda, y es acerca de eso sobre lo que centraré la discusión del resto del post.

Los dos factores más determinantes que están afectando de manera estructural a la oferta de energía eléctrica en España son la llegada del cenit del gas natural en Argelia, juntamente con su cenit del petróleo, y la llegada del mundo al cenit del uranio.

+ Situación del gas natural en Argelia: Argelia es el principal suministrador de gas natural a España: más del 50% (el porcentaje varía según el año) del gas consumido en España proviene del país norteafricano. Como ya hemos analizado en repetidas ocasiones en este blog, la producción de gas natural en Argelia lleva prácticamente estancada, con ligeras subidas y bajadas, desde hace casi 10 años, mientras que su consumo interno ha seguido una curva creciente y por tanto ha hecho decrecer las exportaciones rápidamente.



 


Pero si la situación de la producción argelina de gas natural es mala, la del petróleo es mucho peor: hace más de 10 años que Argelia superó su cenit de producción de petróleo y la producción del oro negro argelino (muy apreciado por consistir fundamentalmente de petróleos ligeros) está en declive; y al igual que en el caso del gas natural, el consumo interno sube de manera constante y las exportaciones decrecen de manera rápida por culpa del efecto del  territorio exportador.

 

El declive productivo del petróleo (materia prima más cotizada que el gas), juntamente con el escenario de bajos precios para el oro negro en los dos últimos años, han deteriorado enormemente las cuentas del estado argelino e incrementado la tensión interna del país. No sólo eso, sino que como el precio del gas natural está indexado al del petróleo también el valor de las exportaciones de gas ha caído estrepitosamente, una parte por la caída del precio y la otra por la caída de las exportaciones fruto del estancamiento productivo y el incremento del consumo doméstico.

En este delicado contexto, Argelia ha experimentado recientemente dificultades para mantener sus operaciones de exportación con buques metaneros, y en ese contexto se cita que ha habido problemas en las terminales de carga de Béthioua y Skikda. Sin embargo, no se debe perder de vista que la mayor parte del flujo hacia España circula por el gasoducto MedGaz (el 80% del gas que viene de Argelia y el 50% de todo el gas que consume España). Todos estos problemas parecen reflejar más bien la incapacidad de Argelia de mantener las exportaciones al ritmo acostumbrado, cosa que desde una perspectiva económica clásica resulta incomprensible  pero que es completamente lógica desde la perspectiva de las ciencias naturales.

Por culpa de esta escasez de gas natural, su precio en España ha aumentado en un 66% durante el mes de diciembre. Se ha de tener en cuenta que este problema es estructural, y aunque el precio bajará en las próximas semanas cuando vuelvan las temperaturas más moderadas, la dificultad para mantener el suministro en los niveles habituales persistirá, así que la tendencia de base para el precio del gas natural argelino es la de subir, con los altibajos propios de los momentos de mayor o menor demanda.

A diferencia de la electricidad, el gas natural sí que es la fuente de energía mayoritariamente usada en España para la calefacción, así que la ola de frío sí que ha repercutido directamente en una mayor demanda de gas, justo en un momento en el que ha habido problemas (relativamente menores, bien es cierto) de suministro. Eso ha llevado a un encarecimiento general del gas natural, y por tanto de la generación eléctrica en las centrales de ciclo combinado que usan gas natural. Sin embargo, la subida del precio del gas no explica por sí sola la subida del precio de la electricidad, puesto que las centrales de ciclo combinado sólo entran en funcionamiento cuando el resto de sistemas de generación eléctrica del sistema ya no pueden cubrir la demanda. Si bien es cierto que la producción de energía de origen eólico, fotovoltaica e hidroeléctrica ha estado bajo mínimos estos días, otro factor venido de fuera explica el por qué del incremento de la demanda y la explosión de precios: Francia.


+ Situación de la producción nuclear en Francia: Como ya hemos comentado en varias ocasiones, la producción de uranio mundial presenta síntomas claros de haber superado ya su cenit y encontrarse en el proceso de declive terminal. No deja de ser curioso encontrarse aún con tantos defensores de la energía nuclear como opción de futuro, a pesar de que no hay signos de que la producción de uranio se esté recuperando (por cierto, no intenten buscar datos sobre la producción mundial de uranio en el Departamento de Energía de los EE.UU.: ya no los hay) y la cosa ya va para varios años - por supuesto, los economistas neoliberales insisten en que se trata de un problema de equilibrio entre oferta y demanda y que simplemente la demanda cayó fuertemente después del desastre de Fukushima; aunque cabría preguntarse por qué entonces se sigue recurriendo al uranio almacenado mayoritariamente en forma de bombas nucleares y la producción de mina sigue decayendo. En todo caso, y yendo ya al caso específico de Francia, ya hace tres años comentamos cómo la intervención militar en Malí respondía al vital interés para el país galo de asegurar sus minas de uranio en Níger, de donde saca la tercera parte del uranio que consume. Dado que además a Francia le ha surgido un competidor sobre el terreno al que no puede echar, China, eso está creando problemas serios de suministro de uranio a nuestros vecinos del norte. Las noticias sobre lo que está pasando exactamente en el sector nuclear francés llegan con cuentagotas, envueltas en mucho secretismo. Hace siete años los sindicatos de trabajadores de centrales nucleares denunciaban que la empresa semipública Areva no retiraba a tiempo los residuos y que retrasaba el suministro de uranio. Poco después supimos que la empresa estaba prácticamente en quiebra y que sería rescatada por el Estado francés. Desde entonces, por uno u otro motivo, de manera permanente más de una cuarta parte de las centrales nucleares galas han estado paradas, siempre alegándose "razones técnicas" (últimamente, según se dice, por la detección de piezas defectuosas, que habría llevado a una detención total de algunos reactores mientras se hacen las oportunas revisiones).

Aunque es difícil confirmar que el problema francés con sus centrales es debido fundamentalmente a los problemas que está encontrando Francia para suministrarse uranio, ésta parece a todas luces la verdadera razón detrás del parón nuclear franés, sobre todo teniendo en cuenta que no es un problema puntual actual sino una cosa que se prolonga desde hace ya unos años y para la cual se van dando explicaciones (o excusas) que van cambiando con el tiempo, como si en vez de ser un problema estructural fuese una sucesión de problemas puntuales. Sea como sea, el caso es que los intercambios eléctricos entre España y Francia han ido aumentando en dirección norte a lo largo de los años, y la demanda en estos últimos días (alrededor de 2 Gw) duplica lo habitual.

Así que en este contexto, ha bastado unos días fríos para que Francia haya tenido que incrementar sus importaciones eléctricas del extranjero, y en particular de España. En Francia, al contrario que en España, la calefacción doméstica es frecuentemente eléctrica, debido al exceso de confianza depositado sobre la energía nuclear en esas latitudes (el 75% de la electricidad producida en Francia es de origen nuclear). Por su parte, España incrementó de manera poco racional su capacidad instalada, superponiendo diversas tecnologías, con lo que la potencia instalada en España, de unos 108 Gw, supera en mucho el máximo de potencia jamas consumida (el récord aún está en julio de 2008, con 45 Gw), y no digamos la potencia media (alrededor de 32 Gw). Aunque la potencia instalada nunca es alcanzable pues nunca todos los sistemas funcionan al 100% (por ejemplo, eólica y fotovoltaica tienen un factor de carga que en España está alrededor del 20%), España tiene bastante más capacidad instalada de la que necesita para su consumo doméstico. Como anticipábamos cuando discutíamos el papel de la línea de Muy Alta Tensión (MAT), el sentido de la interconexión entre España y Francia irá más hacia el último que hacia el primero, como estos días estamos confirmando. El problema es que la situación de déficit eléctrico francés es probablemente estructural, y eso presionará el precio de la electricidad al alza en España de manera bastante persistente, sobre todo en los momentos de mayor demanda.

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Así pues, como hemos visto, dos fenómenos de cenit productivo o pico (el cenit del gas natural argelino y el cenit del uranio mundial) son probablemente los factores de mayor peso que explican no sólo el actual incremento del precio de la electricidad en España, sino que los precios altos probablemente van a persistir, o incluso recrudecerse, en los próximos años.

El súbito incremento del precio de la energía eléctrica ha causado conmoción en los medios y en la opinión pública española. Las alarmas han saltado y los medios y los agentes sociales, aparentemente en defensa de los intereses de los ciudadanos, han reclamado una rápida y decidida intervención del Gobierno español para frenar la escalada de precios. Tal revuelo se justifica posiblemente más por el interés (quién duda que legítimo) de la industria que por el de los usuarios domésticos: al fin y al cabo, España es un país industrializado con una industria moderna que usa más una forma de energía muy especializada y útil como la electricidad en vez de otras más básicas y primarias como el gas o el petróleo. Alimenta el resentimiento del sector industrial saber que, a pesar de la gran capacidad instalada, España sigue teniendo una electricidad cara, y que los múltiples movimientos del oligopolio eléctrico influyendo a los gestores políticos han perjudicado, o así se ha percibido, la competitividad industrial vía abaratamiento de la electricidad.

Es en este contexto que el ministro español de la cartera de Energía (y de un par de cosas más no necesariamente relacionadas ni armonizables) haya anunciado una auditoría del sistema para detectar dónde se han producido los "fallos del mercado eléctrico", y propone entre otras medida la designación de un "creador del mercado", que en analogía a lo que pasa con el mercado financiero se encargaría de favorecer la eficiencia de los intercambios, llevando a una competencia perfecta y un abaratamiento de los costes. Dejando al margen la pertinencia del nombramiento del  "creador del mercado" (la empresa Gunvor), pensar que los problemas descritos más arriba se solucionan favoreciendo la competencia por medio de una especie de tutor (que a alguien cargará las minutas de su trabajo) es no sólo no comprender la naturaleza del problema, sino que en realidad pretende solucionar un problema que no es el que tenemos y creará otros de nuevos (particularmente, cuando se exijan responsabilidades?

¿Cuál puede ser la respuesta al reto que se plantea? No ya para hacer frente al problema puntual planteado estos días, sino a una situación en la que las circunstancias actuales serán constantes y más graves que las actuales. Es obvio que movilizar al máximo la capacidad de generación eléctrica es la medida más simple y directa, una "respuesta adecuada del mercado" a una situación de demanda creciente en un contexto de oferta limitada. Sin embargo, el problema irá a peor probablemente, y será necesario limitar al máximo la entrada de centrales de gas de ciclo combinado porque el gas será muy caro. En un momento dado, se planteará la necesidad de acotar o limitar la cantidad de energía eléctrica exportada hacia Francia. ¿Comenzarán a reivindicar los ciudadanos y empresas españolas que "la electricidad española es para España"? Tal "nacionalismo energético" no es, en esencia, demasiado diferente del "nacionalismo industrial" que está planteando Donald Trump en los EE.UU. con la revocación de los poco populares tratados de libre comercio y con la promesa de relocalizar la industria americana, cargando fuertes aranceles a los productos extranjeros (y particularmente chinos) si fuera preciso. ¿Va virar España hacia una posición ultranacionalista en temas de electricidad, de manera que garantice su competitividad económica y su bienestar? ¿Se impondrá por la fuerza de la ley cuotas para que las compañías eléctricas españolas no puedan exportar a su gusto hacia otros países que están dispuestos a pagar más? Al fina y al cabo, la imposición de cuotas en muy sencilla, pues basta con controlar Red Eléctrica Española, que es la empresa única que se encarga de la gestión del transporte de electricidad. Las cuotas se podrían establecer de manera explícita, o por medio de onerosos peajes impuestos a cada kilovatio·hora que atraviese la frontera. Pero, ¿y qué va a pasar con el gas natural? Argelia va a seguir teniendo dificultades para mantener sus exportaciones, y estas dificultades serán cada vez mayores. A Argelia le interesa vender su gas a quien mejor pague, y ése es probablemente antes Francia que España, pero el gasoducto mediterráneo pasa por España. ¿Va a entrar España en una serie de conflictos recurrentes por el transporte del gas argelino, al estilo de los de Ucrania con Rusia? ¿Se acabará produciendo una escala militar entre ambos países, a la que se sumaría Francia para defender sus propios intereses?


El mundo tras los cenits funciona de manera muy diferente a cómo funcionaba antes, pero por desgracia esta cuestión no se trata en las discusiones que se ven en los diarios y la televisión. Delante de los problemas que están aflorando, se insiste una y otra vez en parches economicistas y mercantilistas que no van a la raíz; se habla de mercado y de eficiencia sin identificar un problema más básico, bien descrito desde las ciencias naturales pero incomprensible para la escuela dominante de los
economistas: que la disponibilidad de recursos naturales tiene un límite y no es que estemos llegando a él, sino que lo estamos rebasando. La falta de comprensión de este problema puede llevar a precipitarnos en las peores consecuencias. Es por ello indispensable hacer un análisis tranquilo y sosegado, pero sobre todo objetivo.

Salu2,
AMT
[ Antonio Turiel-en Crash Oil webgunetik hartutako informazioa ]

La hora de la responsabilidad

La hora de la responsabilidad

 
 
Queridos lectores,

El último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el World Energy Outlook (WEO) 2016, incluía una detalladísima discusión sobre las perspectivas del mercado del petróleo, como ya comentamos en el post dedicado a este informe. En el WEO 2016 se explica cómo la caída de inversión actualmente observada en las compañías dedicadas a la explotación de hidrocarburos llevará, si no se revierte pronto, a graves problemas de abastecimiento de hidrocarburos líquidos (también conocidos como "todos los líquidos del petróleo") en los próximos años. Ilustraba el WEO 2016 la magnitud de ese problema con una gráfica que merece la pena rescatar.



En este gráfico se muestra cómo la producción de las fuentes de petróleo más o menos aseguradas podría ser insuficiente para cubrir la demanda de petróleo en un momento tan temprano como 2018. Es significativo que el escenario de referencia que toma la AIE para hacer su predicción sobre la evolución de la producción y demanda de petróleo contempla una recuperación del precio internacional del oro negro ya en 2017, a pesar de que sabemos que la recuperación de precio no será jamás duradera y que, al contrario, el precio irá oscilando cada vez más rápido a medida que nos adentremos en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. A pesar de esa poco verosímil recuperación duradera del precio del petróleo que la AIE estima que debe comenzar en unos meses, la propia Agencia no debe contar con que se consolide la recuperación lo suficiente como para que los yacimientos que aún no se han puesto en explotación empiecen a producir, pues es justamente la producción que debería provenir de esos yacimientos el único tipo de petróleo que no está incluido en la figura 3.16 que reproduzco más arriba. Además, resulta llamativo que la AIE no haya puesto más que el horizonte productivo a diez años vista, cuando sus escenarios cubren 25 años. Tomemos, por tanto, un poco más de perspectiva.

Este año la AIE nos presenta una estadillo muy desglosado, con tipos de yacimiento que antes no distinguía, en su Tabla 3.11




Si uno representa los valores de esa tabla, sobre todo el horizonte de la previsión de la AIE (es decir, hasta 2040) y usando unos colores similares a los suyos, lo que se obtiene es lo siguiente.




Aquí he desglosado los tipos de yacimiento que no están incluidos en la Figura 3.16 en dos categorías: encontrados pero no aprobados para su explotación (franja roja) y por encontrar (franja lila). Incluyo también como categoría aparte las ganancias de proceso (franja amarilla), aunque en la Figura 3.16 está unida a "Otros". Por otro lado, no sólo represento los datos hasta 2040, sino que para mejorar la perspectiva del momento utilizo los datos de 2000, 2005 y 2010 que he recuperado de los anteriores WEOs. En los informes anteriores no había algunas de las categorías actuales de explotación; en particular, el petróleo convencional no venía desglosado en campos post-pico, de legado y en ascenso  (repasen el post sobre el WEO 2016 donde se explican estas categorías), así que he interpolado linealmente los datos para que el aspecto del gráfico sea más razonable (recordando que "legado" y "en ascenso" tienen como fecha convencionalmente fijada de arranque el año 2000, con lo que su valor ese año es cero), aceptando un pequeño grado de error con ello.

Del gráfico de arriba se ve claramente dónde está el problema: dada la actual pésima situación financiera de las compañías (que se remonta en realidad a 2011), no es previsible que se vayan a poner en explotación en ninguna fecha temprana los campos que ya cuentan con permiso de explotación pero que no se explotan, y tampoco parece probable que se pidan permisos para yacimientos ya identificados; peor aún, dados los recortes en exploración y desarrollo es probable que no se vayan a descubrir nuevos yacimientos a un ritmo ni medianamente comparable al de las dos pasadas décadas. Ése es el sentido de la Figura 3.16 con la que abro el post (y esa figura es todavía optimista, como ya explicaré cuando escriba la edición de este año de "El ocaso del petróleo").

Pongamos la cosa en mejor perspectiva: redibujemos la figura 3.16 pero usando los datos de la tabla 3.11 para completarla hasta 2040 y con datos de los anteriores WEOs para los años anteriores a 2015, para ver de dónde venimos y a dónde vamos.



Esta gráfica muestra claramente algunas de las cosas que llevamos tiempo comentando en este blog: que la producción de petróleo crudo convencional llegó a su máximo aproximadamente en 2005, que desde 2010 la producción de petróleo convencional empezó un suave declive y, finalmente, que 2015 es probablemente la fecha del peak oil, el temido momento a partir del cual la producción de todos los tipos de hidrocarburos líquidos (convencionales y no convencionales) llega a su máximo y a partir de ahí su declive es inexorable. La gráfica, empero, nos dice algunas cosas más: nos dice que, si no se recupera la inversión y los campos ahora mismo aparcados o simplemente no buscados no se ponen en línea, la producción de hidrocarburos líquidos caerá un 40% respecto al nivel actual en sólo 25 años (y eso sólo en volumen; esperen a que publique "El Ocaso del Petróleo: Edición de 2016" para ver la energía neta). 

Insisto: esa gráfica solamente representa los datos oficiales de la AIE; no he hecho ningún cálculo con ellos (aparte de la interpolación de los años anteriores a 2015, en todo caso valores históricos); por tanto, es tal cual lo que aparece en el informe. Y ya es bastante preocupante.

Delante de este hecho, me planteo varias preguntas, que quisiera trasladar públicamente a los responsables del Gobierno de mi nación:

- El Gobierno español es, como el resto de los gobiernos de la OCDE, receptor de este informe. Las personas al cargo de recibir el informe y valorarlo, ¿se han dado cuenta de la gravedad que translucen estos datos? 

- ¿Piensan emitir alguna recomendación oficial al Gobierno español para que se prepare para este escenario tan complicado que dibuja la AIE?

- Si la posición de las personas al cargo o incluso del propio Gobierno español es que confían en que las categorías de hidrocarburos líquidos no incluidas en la Figura 3.16 (recordemos: encontrado y no explotado, y por encontrar) compensarán el vacío observado, ¿han tenido en cuenta las previsiones de la AIE, que indican que para compensar la desinversión de estos años tendrían que aprobarse nuevos yacimientos a ritmos históricamente nunca vistos?




- Dada la gravedad de lo que se anticipa, ¿no cree el Gobierno español que debería pedir explicaciones más detalladas a la Agencia Internacional de la Energía?

- Si el Gobierno español decide inhibirse y no actuar delante de un asunto de tanto calado que, por lo que parece, va a manifestarse en los próximos pocos años, ¿no estaría incurriendo en una gravísima irresponsabilidad? ¿Puede el Gobierno español ignorar completamente los avisos, aún velados pero cada vez más claros, de un organismo de referencia como es la Agencia Internacional de la Energía?

Cuando vengan los problemas, no digan que no se les avisó, no digan que la información de la que disponían no era clara. Digan, más bien, que no supieron cómo reaccionar, que tuvieron miedo a las consecuencias, que prefirieron cerrar los ojos, como los niños, a ver si los problemas se desvanecían por sí solos. Pero, por desgracia, no estamos hablando de un problema de niños.

Salu2,
AMT 

[Crash Oil Antonio Turielen webgunetik hartutako informazioa]

Propuestas de política europea para afrontar el Cénit del Petróleo (Peak Oil)

Propuestas de política europea para afrontar el Cénit del Petróleo (Peak Oil)



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Estimados lectores:
Nuestros colegas de la Asociación gallega Véspera de nada, siempre tan entusiasmadamente activos en su esfuerzo divulgativo del problema energético global y sus consecuencias para la Humanidad y conocidos en nuestras páginas por su estupenda y muy bien editada "A guía para o descenso enerxético", han publicado unas valientes propuestas para animar a la Unión Europea a afrontar el problema del cenit del petróleo.
Nos parecen tan ajustadas a la racionalidad, como imposibles de asumir por los grandes partidos mayoritarios europeos y los parlamentarios que tienen asentados firmemente desde hace décadas en ese Parlamento de 750 miembros, al que estas propuestas les están pidiendo prácticamente que se hagan el harakiri. Y de paso, que se lo hagan al sistema capitalista al que representan con mucha más obediencia que al voto de sus ciudadanos, algunos o muchos de los cuales, seguramente (no nos engañemos) este tipo de propuestas todavía les repugnará, acostumbrados a décadas de Estados de bienestar fundamentados en una gran apropiación de recursos ajenos que no se quieren ver. Es decir, se les pide que derrumben en su práctica totalidad el chiringuito que tan bien les ha cobijado durante años. Algo así como la autoinmolación de las cortes franquistas, pero ni siquiera con la excusa de que una transición controlada y ordenada por ellos mismos, podría permitirles cambiar lo accesorio para seguir montados en la burra de lo fundamental, sin cambiar el fondo del asunto. Acostumbrados como están en el mundo capitalista a venderse a sí mismos y a sus políticas, como si de un producto comercial se tratase, que exige visiones siempre positivas, aunque sean espejismos y promesas que no se suelen cumplir casi nunca, pero que son parte ineludible del guión de un mundo dominado por la publicidad y las ventas, hasta de almas, será muy difícil, por no decir imposible que esto llegue muy lejos por la vía simple de la proclama.
Algunas partes de estas propuestas podrían ser asumidas por pequeños partidos (no todos, ni siquiera de entre los pequeños o muy pequeños y nacientes), pero tal y como está montado el tinglado europeo, sus posibilidades de llegar con su voz a algún micrófono de ese Parlamento van a ser minúsculas. Sus posibilidades de que las propuestas lleguen a ser asumidas y puestas en práctica por la mayoría del Parlamento Europeo, son remotísimas.
No obstante, es nuestra obligación seguir remachando en el clavo de lo que creemos una realidad que cuanto antes se afronte, mejor (o menos mal) para todos.
Ni que decir tiene que el esfuerzo es de Vespera de nada y nosotros simplemente suscribimos sus comentarios y sus propuestas en la esperanza de que en alguna ocasión ocurra el milagro.
Hasta aquí nuestro comentario. Les dejamos con ellos.

“Leave oil before oil leaves us.”
(Dejemos el petróleo antes de que él nos deje)
Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE)

“[...] one thing is certain, one day we are going to run out of oil, and to prepare for that day we may be running out of time.”
(Una cosa es cierta: algún día nos quedaremos sin petróleo y puede que nos estemos quedando sin tiempo para prepararnos para ese día)
— Andris Piebalgs, comisario de Energía de la UE (2004-2009)

Introducción
Presentamos este documento como base de referencia para aquellas candidaturas a las elecciones europeas de 2014 que quieran ofrecer al electorado un programa realista y responsable que tenga en cuenta la situación a la que nos expone el Peak Oil.

El documento fue preparado con aportaciones de las siguientes personas y colectivos:
José Ramom Flores, Miguel Anxo Abraira y Manuel Casal, de la Asociación Véspera de Nada por unha Galiza sen petróleo (Galicia).
Antonio Turiel, del Oil Crash Observatory (Cataluña).

Hacemos notar que la premura con que tuvieron que ser reunidas estas propuestas y las peculiares características del proceso legislativo y ejecutivo de la Unión Europea, hicieron que no pudiesen ser medidas muy detalladas ni con un encaje fácil todas ellas dentro de las posibilidades de acción de los parlamentarios y parlamentarias europeas que resulten elegidos en esta cita electoral.
De todos modos no quisimos dejar pasar la ocasión de hacer estas propuestas, aunque fuesen incompletas, pues somos conscientes de que muy probablemente el Parlamento Europeo que emane de estas elecciones tendrá que enfrentarse durante los próximos 5 años a consecuencias del decrecimiento energético que serán ya de un alcance y gravedad imposibles de ignorar (vid. p.ej. los últimos informes recopilados en http://www.vesperadenada.org/category/informes/ como referencia de las fechas y consecuencias previstas). Por tanto consideramos necesario hacer públicas estas propuestas y requerir de los diferentes partidos y coaliciones que las incorporen a sus programas electorales y a su acción política en Europa en caso de obtener representación en el Parlamento de la UE.
Finalmente aconsejamos que las medidas aquí descritas sean complementadas con otras que ya fueron enumeradas en un documento anterior con el título de «Propostas de política a nivel galego para afrontarmos o Teito do petróleo (Peak Oil) dirixidas a todas as formacións políticas que se presentaren ás eleccións do 21/10/2012 ao Parlamento de Galiza» y disponible en http://www.vesperadenada.org/2012/09/14/programa-de-goberno-para-galiza-afrontar-o-teito-do-petroleo-propostas-de-vespera-de-nada/ y que, pese a referirse a un ámbito mucho más local, fueron definidas y clasificadas de una manera más exhaustiva.

Medidas propuestas
Estudiar el problema del Peak Oil y crear estructuras especiales para abordarlo:
Promover que en el Parlamento Europeo se hagan estudios realistas sobre la seguridad energética europea, donde se tengan en cuenta no sólo las fuentes de los hidrocarburos que alimentan a nuestras sociedades, sino también el flujo neto de los mismos que podemos esperar a corto y medio plazo. Estos estudios podrán partir de otros ya realizados por analistas de prestigio, como p.ej. el realizado por Benoît Thevard encargado por el europarlamentario Yves Cochet.
Crear una Agencia Europea para la Transición Energética Pospetróleo y para la Resiliencia, que coordine la puesta en marcha de todas las medidas aquí demandadas y estudie otras que se estén poniendo en práctica en otros lugares y niveles de la administración (gobiernos municipales y regionales, otros Estados, etc.). Dotación económica prioritaria de este nuevo organismo.
Creación de un Comité Permanente en el Parlamento Europeo con representantes de todos los grupos políticos, para estudiar esta cuestión y realizar un seguimiento de las políticas europeas en el contexto del Descenso Energético, al estilo de los existentes en los parlamentos de algunos países miembros como el Reino Unido. Coordinación de ese Comité con el Defensor del Pueblo Europeo en la medida en que la inadecuación de las normas e instituciones europeas al contexto de fin de la Era do Petróleo puedan suponer una amenaza para los derechos de los ciudadanos y ciudadanas europeas.

Reconocer oficialmente y divulgar el problema del Peak Oil:
Declaración del Parlamento Europeo reconociendo la existencia y la gravedad del Peak Oil, la imposibilidad de continuar con el crecimiento perpetuo en un planeta finito, y la amenaza que esta situación supone para la continuidad de la civilización industrial. La declaración instaría también a los Estados miembros a realizar declaraciones análogas dirigidas a sus ciudadanos.
Difundir el problema del Peak Oil entre los Estados miembros para estimular la puesta en marcha de medidas estratégicas en los ámbitos más próximos a los ciudadanos así como la elaboración de Planes de Contingencia Energética para hacer frente a previsibles desabastecimientos de combustible y de materias de primera necesidad, en colaboración con la Agencia Internacional de la Energía.

Políticas que asuman el fin del crecimiento económico:
Hacer un análisis riguroso sobre los límites del crecimiento y la incompatibilidad del actual sistema financiero, monetario y económico a la vista de esos límites, derivados fundamentalmente de la escasez de recursos naturales y el sobrecoste de las externalidades ambientales1. Estudiar las repercusiones actuales y futuras para el euro.
Tener en cuenta el escenario de fin del crecimiento económico y descenso energético irreversible derivados del Peak Oil a la hora de definir y aprobar losPresupuestos de la UE, que entre otros aspectos consideren una disminución de los ingresos y dediquen partidas importantes a promover y financiar la adaptación de toda la sociedad europea a un nuevo mundo de petróleo escaso y caro.
Poner en marcha mecanismos de transición para que la UE se adapte a un mundo en decrecimiento forzoso, tomando medidas que favorezcan la resiliencia y eviten cargas financieras inasumibles en ese contexto de fin del crecimiento económico.

Políticas para la Resiliencia:
Apoyar políticas encaminadas a una mayor resiliencia de los territorios europeos, dando protección a la iniciativas locales que procuren incrementar la resiliencia en cada territorio (país, región o comarca).
Elaborar con la máxima urgencia Planes de Actuación para mitigar los efectos del Peak Oil sobre la población de la UE y divulgación de los mismos entre la población con el objetivo de que se tomen medidas no sólo a nivel de las administraciones públicas sino también a nivel individual.
Declaración del Parlamento Europeo rechazando la explotación de hidrocarburos mediante las técnicas conocidas como fracking, por su escasa o nula rentabilidad energética y económica comparada con sus elevados riesgos ambientales y sociales, apoyada por los informes científicos disponibles y por la experiencia en otros países donde ya se llevan utilizando suficiente tiempo como para analizar estos aspectos en la práctica, así como por la destrucción que implica del medio natural, fuente de recursos renovables imprescindibles para las necesidades básicas de las poblaciones locales: agua, suelos, biodiversidad, biomasa.
Poner en marcha planes para la divulgación del problema del Peak Oil y el choque contra los límites del planeta en todos los niveles educativos de la UE.
Rechazar el Acuerdo Transatlántico con los EEUU.
Poner en marcha medidas para la protección de las abejas y otros insectos polinizadores como impulso vital para los ecosistemas y para la producción de alimentos en la UE. Prohibición inmediata en toda la UE de los agroquímicos que se demuestren negativos para las poblaciones de estos insectos o sobre los que existan fundadas sospechas.
Prohibir la obsolescencia programada y favorecer la duración y reparación de todo tipo de productos industriales.
Prohibir el empleo de variedades transgénicas en toda la UE. Medidas para la defensa de la libre circulación de semillas tradicionales no certificadas.
Declaración del agua como bien de libre acceso y medidas en contra de su privatización.
Medidas a favor de la soberanía alimentaria de los diversos países miembros de la UE basada en la producción agroecológica. Fomento de la conversión de las explotaciones agrícolas y ganaderas de la UE del modelo industrial a un modelo agroecológico no dependiente de insumos fósiles.
Fomentar los circuitos cortos y las estructuras de producción, distribución y conservación locales de alimentos, así como aquellas que sean menos dependientes de los combustibles fósiles.
Fomentar la economía de proximidad y orientada a la satisfacción de las necesidades humanas básicas con el menor consumo energético posible.
Subordinación de las medidas a favor de la eficiencia energética a un marco general de fomento del ahorro energético y de materiales.
Prohibición de las lámparas fluorescentes en toda la UE y substitución gratuíta por lámparas LED y basadas en otras tecnologías no contaminantes y de bajo consumo, por el contenido en mercurio de las primeras. Revisión de la prohibición de las lámparas incandescentes analizando su consumo energético total en el ciclo completo de vida útil, las posibilidades técnicas de ampliar esta y su aprovechamiento secundario como fuentes de calefacción eléctrica.
Fomentar el aprovechamiento energético sostenible de energías renovables a nivel local, favoreciendo especialmente los proyectos cooperativos y comunitarios.
Fomentar el district heating siguiendo el modelo existente en Dinamarca y otros países de la UE.
Reforma legislativa en profundidad para adaptarse a un mundo de escasa energía:
Revisar todas las directivas europeas ahora en vigor y las nuevas que sean propuestas durante el nuevo periodo de sesiones del Parlamento Europeo, a la luz de un escenario permanente caracterizado por el fin del crecimiento económico y por la escasez energética.
Subordinar en la normativa europea la producción de agrocombustibles a la producción de alimentos y a la conservación de la fertilidad natural de los suelos, y desincentivar su producción basada en productos agrícolas importados por su balance energético negativo, por la destrucción de ecosistemas que causan en otros países, el impacto negativo sobre la soberanía alimentaria de los países productores y por la generación de CO2 durante el transporte.
Reforma de la PAC (Política Agraria Común) para primar la soberanía alimentaria local, la producción local y a pequeña escala y la producción ecológica.
Eliminar las ayudas europeas a toda infraestrutura o proyecto que dependa de los combustibles fósiles para su funcionamiento: p.ej. construcción de nuevas autopistas o autovías.

Política internacional para evitar los conflictos por los recursos:
Instar al gobierno de la UE a adoptar el Protocolo de Uppsala: http://richardheinberg.com/odp y a promover su adopción a nivel internacional.
Declaración a favor de la resolución de cualquier conflicto internacional ocasionado directa o indirectamente por la competencia por los cada vez más escasos recursos energéticos y materiales, por la tierra fértil, el agua y otros, por medio del diálogo y renunciando al empleo de medios bélicos para disputar esos recursos.

Sitios web para ampliar información

Algunas referencias sobre el Peak Oil y la UE

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1) Es fundamental entender que si inevitablemente la economía (medida mediante el PIB) va a decrecer de manera definitiva (quizá con períodos cortos de repunte compensados por períodos más largos de bajada más pronunciada) un sistema financiero basado en el interés deja de ser funcional, ya que el tipo de interés lo fija la expectativa de crecimiento y si la economía decrece en el medio-largo plazo, el interés tendría que ser negativo. Las medidas de estímulo que se toman habitualmente reflejan justamente este cuadro macro, pero a nivel de instituciones privadas creadoras de dinero a partir de la deuda (bancos) se mantiene la idea de que hay que prestar a cierto interés cuando, en realidad no hay grandes negocios a la vista y eso genera una retracción del crédito (los bancos no prestan porque no se fían). Esto genera: 1º) una masa de bancos zombis;
2) una depauperización de la sociedad que intenta repagar unas deudas que en realidad son impagables en un contexto de decrecimiento forzado irreversible; y 3) una pérdida de la oportunidad de invertir en las opciones que realmente son de futuro, que no se contemplan actualmente porque no son rentables en el esquema actual cortoplacista y que excluyen externalidades y costes de reposición de la energía fósil, pero que son las únicas que nos pueden acercar resiliencia en el futuro (vid. infra apartado de Políticas para la Resiliencia).