La “revolución del Kalimotxo”
Autor: Borroka gharaia da!
Mezclar tinto con refresco de cola se remonta a la década de los años
20, aunque apenas nadie lo consumía debido a que no había casi ninguna
taberna que vendiera refrescos americanos. Las cosas cambiaron cuando en
la década de los 50 la primera fábrica de coca cola se abrió en el
estado español y con los años en algunos sitios del estado empezaron a
redescubrir esa mezcla aunque no estaba casi nada extendida. Dependiendo
del sitio fue llamada de diferente forma como por ejemplo “Rioja
libre”, “el cuba libre del pobre” o “el cubata del obrero”.
En Euskal Herria fue en agosto de 1972 debido a una serie de
percances que se daría de nuevo con la fórmula. Concretamente en las
fiestas del Puerto Viejo de Getxo. La cuadrilla “Antzarak” era ese año
la encargada de organizar ciertas infraestructuras del festejo,
comprando 2.000 litros de vino. Por alguna razón, quizás por el calor o
porque ya venía así de fábrica, el vino estaba picado y muy agrio. Claro
que después de gastarse un pastón en su compra había que darle alguna
salida. Preguntaron a un médico a ver si en ese estado el vino podía
causar algún percance a la salud pública y les dijo que no. Aun así,
tenían que buscar alguna forma de enmascarar el mal sabor. Así que
empezaron a mezclarlo con otras bebidas hasta que llegaron al refresco
de cola y les pareció convincente el enmascaramiento. Algún intelectual
afirmó además que esa mezcla ya existía aunque apenas era conocida y que
algunos agentes de cambio y bolsa de Bilbo la utilizaban para retardar
la borrachera pero permanecer atentos debido a la cafeína. Decidieron
que 50% vino picado y amargo y 50% refresco de cola era la mezcla ideal,
así que acabaron con 4.000 litros de brebaje. Hubo un debate en el que
después de varias posiciones encontradas se optó por no decir al pueblo
en que consistía la mezcla e inventarse un nombre atractivo y de
fantasía para su comercialización. El caso es que no encontraban ninguno
hasta que pasó por ahí un tipo de Erandio al que le llamaban
“Kalimero”, aunque todo el mundo lo reducía a “Kali”.Alguien debió
comentar que el tal “Kali” era muy feo, a lo que otro añadió que feo se
dice motxo. Entonces surgió un debate a lo euskaltzaindia desmenuzando
por zonas geográficas el significado de motxo que no era estandar para
todos los lugares ya que en algunos de ellos significa lo contrario. Al
final la supuesta fealdad de Kali junto a motxo formó la palabra
compuesta inventada Kalimotxo y el resto es historia. Se expandió ese
nombre por toda Euskal Herria y también en algunos sitios más. Lo cierto
es que el kalimotxo antes o después ha surgido en muy diferentes partes
del mundo. En Chile lo llaman jote, por todas las zonas de la antigua
Yugoslavia bambus, en Argentina Rock ‘n roll, en Mozambique catembe o en
Brasil diesel.
Hace unos días una concejala de geroa bai del ayuntamiento de Iruñea
afirmaba en un artículo del grupo noticias del PNV (“La inaceptable
privatización de un bien público”) que a los y las participantes del
gaztetxe les da igual su proyecto social, que solo les interesa que haya
desalojo policial.
“
¿No será que lo importante no es el proyecto social, sino
mantener la ocupación y forzar el desalojo policial? Desconozco las
razones para ello, pero parece evidente que encajan como un guante en
esa vieja estrategia de “cuanto peor mejor” que se usa ahora contra el
Gobierno del cambio, identificado como el principal obstáculo para su
revolución del kalimotxo. Un desalojo impecable”
No se que pensaría esta concejala si un grupo de encapuchados bien
armados le molieran a palos y le dejaran el cuerpo marcado tras echarla
de casa (lo mismo que hicieron ellos), ni lo que opinaría de alguien que
dijera que esa actuación es impecable. Aunque me lo puedo imaginar.
Pero lo interesante aquí es lo de la “revolución del kalimotxo”. Algo
bastante similar y que me ha recordado aquello que ya dijera en su día
atutxa sobre “los pins y los zuritos gratis”, algo que según aquel
responsable de la policía era la razón de la lucha de la juventud en la
calle.
A los rebeldes hay que aislarlos de su causa y de su apoyo, rezan
los manuales de contra-insurgencia oficiales escritos con la
despreciable sabiduría de siglos de opresión. Resulta fácil de entender
el interés en rebajar apoyo, ¿Pero a qué se refieren cuando hablan de
aislarlos de su propia causa?
Para combatir a toda revuelta, desde tiempos inmemoriables, de aquí o
de allá, en cualquier parte del mundo se hace necesaria la
despolitización al que se rebela. Para criminalizar mejor así al
desposeído que también se le intenta despojar de las ideas sobre todo a
vistas de la sociedad. Esto encierra un fuerte clasismo reaccionario de
corte filo-fascista cuando a las expresiones populares de la clase
trabajadora se les intenta a parte de despojar de las ideas asemejarlas
con “la drogadicción”, “la mala gente”, “obreros sucios y borrachos”… es
un mecanismo de defensa de la burguesía cuando los señoritos ven
amenazado su “limpio y sano” sistema de desigualdad y opresión.. Es el
“Os jodéis y os calláis, no sé de qué os quejáis, qué cojones queréis, me estáis manchando la alfombra” que ya lo decía Evaristo.
Otro día hablaremos de la estrategia doble del “desalojo impecable o
la co-optación amable”. Una falsa dicotomía de aquellos para los que la
propiedad del capital es intocable, y no solo porque vaya en contra del
orden establecido sino porque va en contra de la clase burguesa pero
también de los intereses de clases subsidiarias que gestionan, viven y
se financian de “lo público” que no colectivo sino del estado. De ahí
que todo fuera de su cerco de control también sea una amenaza a asimilar.
Entzun LA OTXOAren PASAME EL KALIMOTXO:
https://youtu.be/OfGBn1DoJDU