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15 publicaciones científicas (recientes) sobre tratamientos psicofarmacólogicos

15 publicaciones científicas (recientes) sobre tratamientos psicofarmacólogicos
 
Como habrán notado si son seguidores de este humilde blog, hemos reducido la frecuencia de las entradas, debido sobre todo al esfuerzo que estamos dedicando a sacar un libro que precisamente reúne y sintetiza gran parte de las ideas y escritos que hemos ido dejando aquí a lo largo de ya casi siete años. De hecho, la entrada previa era un adelanto con parte de uno de los capítulos de la obra, la cual finalmente se titulará Postpsiquiatría (que sin duda es el mejor título posible) y que se editará en la colección Salud mental colectiva de la editorial Grupo 5, dirigida por Manuel Desviat. Posiblemente en septiembre estará a la venta. 
Pero como la vida sigue, aquí estamos con una nueva entrada que recopilará una serie de artículos científicos recientes sobre tratamientos psiquiátricos, que creemos es importante conocer. Y seguimos a pesar de un cierto pesimismo que nos invade últimamente, observando que, aunque sin duda hemos asistido a cambios en la psiquiatría en los últimos años, sobre todo en lo que concierne a aumento de cantidad e intensidad de las voces más o menos críticas, a pesar de ello es tanto lo que no está bien y tanta la fuerza que pone en juego el sistema (no solo psiquiátrico, por supuesto) para que en realidad nada cambie, que a veces no podemos evitar perder la esperanza. De todas maneras y como dejó dicho Sartre, no es necesario tener esperanzas para actuar. Así que, de nuevo, no dejamos de actuar y este texto es nuestra actuación de hoy.
Las negritas son nuestras.
La Asociación Española de Neuropsiquiatría acaba de publicar su Cuaderno Técnico nº 18, obra de José A. Inchauspe Aróstegui y Miguel A. Valverde Eizaguirre, titulado "El uso de antipsicóticos en la psicosis. Alcance, limitaciones y alternativas". Es muy de agradecer que la AEN deje este material en abierto en su web para que tenga la mayor difusión posible y, además, que se lleve a cabo sin necesidad de recibir fondos por parte de la industria farmacéutica. Si hay que tomar posición por una asociación profesional en este momento en nuestros oficios, sin duda la AEN es de lejos la mejor opción. Esta obra trae el siguiente resumen:
Resumen: Tras sesenta años tratando la esquizofrenia con antipsicóticos existe un reconocimiento amplio de la gravedad de sus efectos adversos, sin que su extenso uso se haya modificado, sino que se ha ampliado a otras indicaciones, en su mayor parte off-label, manteniéndose una creencia arraigada en su efectividad que los haría necesarios e imprescindibles en el tratamiento de las psicosis. Sin embargo hay un cuerpo de evidencias y áreas de incertidumbre respecto a su uso y resultados que interpelan a profundizar en un debate, ya existente, sobre el balance riesgo-beneficio de su uso, siendo este el objeto de esta revisión bibliográfica. 


Metodología: Se recogen diversas áreas del sistema de creencias actual sobre los antipsicóticos, acudiendo a las evidencias citadas en el debate, guías y algoritmos, y ampliándolas tras consultar la base de datos PUBMED. 


Resultados: Existe un amplio y constante desfase entre las evidencias científicas y las creencias de prescriptores y gestores de los servicios, y una práctica clínica que sobrevalora la efectividad de los antipsicóticos. Se requieren nuevas líneas de investigación y cambios profundos en la práctica clínica y la organización asistencial. La revisión apela a un uso mínimo de los antipsicóticos en las psicosis y fuera de ellas, y al desarrollo e implementación de alternativas. 


Palabras clave: antipsicóticos; esquizofrenia; psicosis; resultados; relación riesgo-beneficio; alternativas

Creemos que su lectura es sencillamente imprescindible:

La Fundació Institut Català de Farmacologia edita el prestigioso Butlletí Groc, publicación de información independiente sobre medicamentos, bajo la dirección de Joan-Ramon Laporte, Catedrático del Departamento de Farmacología, Terapéutica y Toxicología de la UAB. Ha dedicado recientemente dos boletines al tema de los antipsicóticos, del máximo interés. El primero de ellos lo recogimos en una entrada previa (aquí) y el segundo trata sobre neurolépticos en demencia, quetiapina como hipnótico, efectos metabólicos en jóvenes, promoción ilegal y dedica una especial atención a los neurolépticos de efecto prolongado por vía parenteral.

Recogemos las conclusiones:
Todos los psicofármacos, y en particular los neurolépticos, empeoran considerablemente la función cognitiva de las personas mayores, sobre todo las que tienen demencia incipiente. Los neurolépticos incrementan la mortalidad y tienen otros efectos adversos graves. En las ocasiones en las que puede ser útil (por ej., episodios de agresión con delirio), el tratamiento deber ser breve, con las dosis más bajas posibles y con seguimiento clínico estrecho. Su uso continuado empeora considerablemente la salud física y mental y reduce la esperanza de vida. Es urgente modificar esta práctica, sobre todo en las residencias geriátricas. Los neurolépticos no son ni pueden ser un sustituto de una atención clínica adecuada de las personas mayores, frágiles y con función cognitiva limitada. 
La quetiapina no tiene eficacia demostrada en el insomnio y además puede producir efectos adversos frecuentes y graves. No está autorizada para esta indicación. 
En menores de 18 años los neurolépticos tienen indicaciones autorizadas muy escasas. Actualmente el consumo en este grupo crece de manera considerable, en parte como consecuencia de las redefiniciones abusivas de los diagnósticos de enfermedad mental en el DSM V. 
En España y en Cataluña los neurolépticos son fuertemente promovidos para ser usados en indicaciones no autorizadas. Así como en otros países esta práctica industrial ha sido objeto de multas mil millonarias, no sabemos que en nuestra casa ninguna autoridad estatal o autonómica haya hecho nada para impedirlo. 
En términos generales no hay motivos para preferir los neurolépticos de acción prolongada a los de administración oral: no son más eficaces en el tratamiento de un episodio psicótico, no tienen más efecto preventivo de recaídas, incrementan la mortalidad en el mismo grado que los de administración oral, y la incidencia y gravedad de los efectos adversos no es diferente. 
En particular, la paliperidona tiene una eficacia dudosa. El aripiprazol de acción prolongada
no es más eficaz que los neurolépticos de administración oral, y da lugar a una incidencia particularmente elevada de efectos extrapiramidales (incluida la discinesia). 
Algunos pacientes pueden expresar una preferencia por un neuroléptico de acción prolongada. En estos casos, hay que informar que la contrapartida de la comodidad de no tener que tomar medicación diariamente es la imposibilidad de retirar el fármaco si aparecen efectos adversos. Sin embargo, nos preguntamos si la voluntad de simplificar el tratamiento es real, y en concreto si los pacientes que reciben neurolépticos de acción prolongada por vía parenteral no reciben ningún otro neuroléptico ni psicofármaco. Nos tememos que no. 
Lo consideramos un trabajo excelente, que pueden leer completo en el siguiente enlace:



La revista BMC Psychiatry ha publicado una revisión sistemática y metaanálisis (aquí) en febrero de 2017 acerca de ISRS versus placebo en trastorno depresivo mayor. Recogemos resultados y conclusiones: 
Resultados:
Se incluyeron un total de 131 ensayos aleatorios controlados con placebo que incluyeron un total de 27.422 participantes. Ninguno de los ensayos utilizó placebo "activo" o "ninguna intervención" como intervención de control. Todos los ensayos tenían alto riesgo de sesgo. Los ISRS redujeron significativamente la Escala de Depresión de Hamilton (HDRS) al final del tratamiento (diferencia de la media -1,94 puntos HDRS, IC del 95% -2,50 a -1,37, P <0,00001, 49 ensayos). Sin embargo, la estimación del efecto estuvo por debajo de nuestro umbral predefinido para la significación clínica de 3 puntos HDRS. Los ISRS disminuyeron significativamente el riesgo de no remisión (RR 0,88, IC del 95% 0,84 a 0,91, P <0,00001, 34 ensayos); El factor Bayes no confirmó el efecto. Los ISRS aumentaron significativamente los riesgos de eventos adversos graves (OR 1,37, IC del 95%: 1,08 a 1,75, P=0,009, 44 ensayos). Esto corresponde a 31/1000 participantes con ISRS que experimentarán un evento adverso grave en comparación con 22/1000 de los participantes control. Los ISRS también aumentaron significativamente el número de eventos adversos no graves. Casi no hubo datos sobre el comportamiento suicida, la calidad de vida y los efectos a largo plazo.
Conclusiones:
Los ISRS pueden tener efectos estadísticamente significativos sobre los síntomas depresivos, pero todos los ensayos tenían un alto riesgo de sesgo y la significación clínica parece cuestionable. Los ISRS aumentan significativamente el riesgo de eventos adversos graves y no graves. Los potenciales pequeños efectos beneficiosos parecen ser superados por los efectos nocivos.


La revista Journal of Child Psychology and Psychiatry ha publicado en marzo de 2017 (aquí) un artículo titulado: "Resultados en los adultos jóvenes en el seguimiento del estudio de tratamiento multimodal del trastorno por déficit de atención / hiperactividad: persistencia de los síntomas, discrepancia de la fuente y supresión de la talla".

El Estudio de Tratamiento Multimodal (MTA) comenzó como un ensayo clínico aleatorizado de 14 meses de tratamientos conductuales y farmacológicos de 579 niños (7-10 años de edad) con diagnóstico de trastorno por déficit de atención / hiperactividad (TDAH). Se transformó en un seguimiento observacional a largo plazo de 515 casos de consentimiento para la continuación y 289 compañeros de clase (258 sin TDAH) añadido como un grupo de comparación normativa local (LNCG), con evaluaciones 2-16 años después de la línea de base. Los autores llegan a las siguientes conclusiones: en el seguimiento de MTA en la edad adulta, el grupo de TDAH mostró persistencia de síntomas en comparación con el grupo utilizado de control. Dentro de los subgrupos naturalistas de los casos de TDAH, el uso prolongado de la medicación se asoció con la supresión de la altura de los adultos, pero no con la reducción de la gravedad de los síntomas.



La revista Schizophrenia Research publica en abril de 2017 un artículo (aquí) titulado "Medicación antipsicótica y remisión de síntomas psicóticos 10 años después de un primer episodio de psicosis". Traducimos y resumimos el abstract:

Varias guías recomiendan el uso continuo de medicación antipsicótica después de un episodio psicótico con el fin de minimizar el riesgo de recaída. Sin embargo, algunos estudios han identificado un subgrupo de pacientes que obtienen la remisión de síntomas psicóticos sin tomar medicación antipsicótica. Este estudio investigó el resultado a largo plazo y las características de los pacientes en remisión de síntomas psicóticos sin uso de medicación antipsicótica a los 10 años de seguimiento.

Fue un estudio de cohorte que incluyó a 496 pacientes diagnosticados con trastornos del espectro de la esquizofrenia. El 61% de los pacientes de la cohorte original asistieron a los 10 años de seguimiento y el 30% de ellos tuvieron remisión de síntomas psicóticos en el momento de los 10 años de seguimiento sin uso actual de medicación antipsicótica.

Estos resultados describen un subgrupo de pacientes que obtuvieron la remisión sin estar tomando medicación antipsicótica en el seguimiento de 10 años. El hallazgo pide más investigación sobre un enfoque más individualizado del tratamiento a largo plazo con medicamentos antipsicóticos.



La revista Psychological Medicine ha publicado en marzo de 2017 un artículo (aquí) con el siguiente título: "Cambios en el volumen cerebral durante el primer año de tratamiento en la esquizofrenia: relación con el tratamiento antipsicótico". Traducimos el abstract completo:

Se han descrito reducciones progresivas del volumen cerebral en la esquizofrenia y se ha descrito una asociación con la exposición a antipsicóticos.

Se compararon los cambios porcentuales en el volumen de la sustancia gris y la sustancia blanca de la línea base al mes 12 en 23 pacientes previamente no tratados con antipsicóticos con un primer episodio de esquizofrenia o trastorno esquizofreniforme que fueron tratados con la dosis efectiva más baja de flupentixol decanoato depot, emparejados con 53 controles sanos. La dosis antipsicótica total se calculó con precisión y se investigó su relación con los cambios en el volumen cerebral. Las relaciones entre los cambios volumétricos y el tratamiento se investigaron adicionalmente en términos de respuesta al tratamiento (cambios en la psicopatología y funcionalidad) y los eventos adversos relacionados con el tratamiento (síntomas extrapiramidales y aumento de peso).

Se observaron reducciones excesivas del volumen cortical en los pacientes [-4,6 (6,6)%] versus controles [-1,12 (4,0)%] (p=0,009), sin diferencias grupales significativas en los cambios en la materia gris subcortical y en los volúmenes de materia blanca. En un modelo de regresión múltiple, el único predictor significativo del cambio de volumen cortical fue la dosis total de antipsicóticos recibida (p=0,04). El cambio de volumen cortical no se asoció significativamente con los cambios en la psicopatología, funcionalidad, síntomas extrapiramidales e índice de masa corporal o edad, sexo y duración de la psicosis no tratada.

Las reducciones de volumen cerebral asociadas con el tratamiento antipsicótico no se limitan a los pacientes con resultados deficientes y se producen incluso con la dosis eficaz más baja de antipsicóticos. La falta de asociación con la mala respuesta al tratamiento o los efectos adversos relacionados con el tratamiento, va en contra de que las reducciones de volumen cortical reflejen neurotoxicidad, al menos a corto plazo. Por otro lado, las reducciones de volumen no estaban relacionadas con los beneficios terapéuticos de los antipsicóticos.



La revista JAMA Neurology publicó en febrero de 2017 un artículo (aquí) con el siguiente título: "Asociación de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina con riesgo de hemorragia intracraneal espontánea". Se emparejó una cohorte de 1.363.990 usuarios de antidepresivos con 89.702 controles, en un seguimiento de 19 años. Los autores encuentran que el uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y, más generalmente, de antidepresivos que sean fuertes inhibidores de la recaptación de serotonina, se asocia con un mayor riesgo de hemorragia intracraneal en comparación con los antidepresivos tricíclicos, particularmente en los primeros 30 días de uso. El uso concomitante de anticoagulantes orales aumentó aún más este riesgo.

Y concluyen que el uso de ISRS y más generalmente de antidepresivos con fuerte inhibición de la recaptación de serotonina se asocia con un mayor riesgo de hemorragia intracraneal, particularmente en los primeros 30 días de uso y cuando se usan concomitantemente con anticoagulantes orales.


La revista PLoS ONE publicó en abril de 2017 una revisión sistemática y metaanálisis (aquí) sobre benzodiacepinas, fármacos-Z y riesgo de fractura de cadera. Los autores llegaron a las siguientes conclusiones: "Existe una fuerte evidencia de que tanto las benzodiacepinas como los fármacos-Z están asociados con un mayor riesgo de fractura de cadera en personas mayores, y hay poca diferencia entre sus respectivos riesgos. Los pacientes a los que se acaba de recetar estos medicamentos están en mayor riesgo de fractura de cadera. Los clínicos y los responsables de la formulación de políticas deben considerar el mayor riesgo de caídas y fracturas de cadera particularmente entre los nuevos usuarios de estos medicamentos".



La revista JAMA Psychiatry ha publicado en marzo de 2017 un artículo (aquí) sobre la asociación entre antipsicóticos y riesgo de insuficiencia respiratoria aguda en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En este estudio poblacional de casos cruzados de 5.032 pacientes con insuficiencia respiratoria aguda recién diagnosticada identificados a partir de 61.620 pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el uso de fármacos antipsicóticos se asoció con un aumento de 1,66 veces el riesgo de insuficiencia respiratoria aguda dentro de los 14 días posteriores a la iniciación de la terapia. Los autores concluyen que el uso de antipsicóticos está asociado con un riesgo incrementado agudo y dosis-dependiente de insuficiencia respiratoria aguda en pacientes con EPOC. Los clínicos deberían ser cautos cuando prescriban antipsicóticos a pacientes con EPOC y evitar dosis altas si es posible.



En 2016, el Journal of the Royal Society of Medicine publicó una revisión sistemática (aquí) de ensayos con antidepresivos en adultos sanos voluntarios, sobre suicidio y violencia. Recogemos el abstract:
Objetivo: Cuantificar el riesgo de suicidio y violencia cuando se administran inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y de serotonina-noradrenalina a voluntarios adultos sanos sin signos de trastorno mental.
Diseño: Revisión sistemática y meta-análisis.
Medida de resultado principal: Trastornos relacionados con suicidio, hostilidad, eventos de activación, eventos psicóticos y trastornos del estado de ánimo. 
Encuadre: Ensayos publicados identificados mediante la búsqueda de PubMed y Embase y los informes de estudios clínicos obtenidos de los reguladores europeos y británicos.
Participantes: Ensayos doble ciego, controlados con placebo en voluntarios sanos adultos que informaron sobre suicidio o violencia o eventos precursores de suicidio o violencia. 
Resultados: Se examinaron un total de 5.787 publicaciones y 130 ensayos cumplieron con nuestros criterios de inclusión. Los ensayos eran generalmente poco informativos; 97 ensayos no informaron el método de asignación al azar, 75 ensayos no informaron ninguna discontinuación y 63 ensayos no informaron eventos adversos o falta de ellos. Once de los 130 ensayos publicados y dos de los 29 informes de estudios clínicos que recibimos de las agencias reguladoras presentaron datos para nuestro metanálisis. El tratamiento de voluntarios adultos sanos con antidepresivos duplicó el riesgo de daño relacionado con la suicidialidad y la violencia, odds ratio de 1,85 (intervalo de confianza del 95%: 1,11 a 3,08, p=0,02, I2=18%). El número necesario para tratar (NNT) para dañar a una persona sana fue de 16 (95% intervalo de confianza 8 a 100, Mantel-Haenszel diferencia de riesgo 0,06). Cabe poca duda de que hemos subestimado los daños de los antidepresivos, ya que solo tuvimos acceso a los artículos publicados para 11 de nuestros 130 ensayos. 
Conclusiones: Los antidepresivos duplican la ocurrencia en adultos voluntarios sanos de eventos que pueden conducir al suicidio y a la violencia.



La revista Age and Ageing publicó en diciembre de 2016 un artículo titulado: "Estudio basado en registros daneses sobre la asociación entre fármacos antipsicóticos específicos y fracturas en ancianos" (aquí). Un año antes de la inclusión, 1.540.915 individuos de 65 años o más no habían recibido antipsicóticos y, de estos, 93.298 iniciaron el tratamiento con antipsicóticos. El seguimiento medio fue de 9,6 años. Durante dicho seguimiento, 246.057 (16%) experimentaron una fractura. Las asociaciones fueron para todos los antipsicóticos, mayores en el período de tratamiento inicial (0-30 días). Las conclusiones de los autores fueron que el uso de antipsicóticos se asocia con fracturas en personas mayores, especialmente en el período de tratamiento inicial. Si se considera necesario el uso de antipsicóticos en una persona de edad avanzada, debe considerarse la profilaxis de caídas individual.



En enero de 2017, la revista Drug Safety publica un artículo (aquí) titulado "Los daños de los medicamentos antipsicóticos: evidencia de los estudios clave". Traducimos el abstract completo, por su interés.

Esta evaluación de seguridad proporciona un análisis detallado de los estudios clave y se centra en los seis fármacos antipsicóticos más utilizados. Las líneas de evidencia incluyen mecanismos de acción, tratamiento a corto plazo de la psicosis, prevención de recaídas, intervención temprana en esquizofrenia, comparaciones a largo plazo entre agentes de primera y segunda generación y algoritmos de tratamiento flexibles. A pesar de la diversidad de encuadres del estudio, se observaron varias características comunes. Todos los agentes obstruyen la señalización normal a través de los receptores ampliamente dispersos D2 de dopamina. El fracaso del tratamiento o la recaída de psicosis fue el resultado más frecuente en la mayoría de los estudios clave, oscilando entre el 38 y el 93%. Las altas tasas de interrupción causaron que la mayoría de los ensayos no demostraran un beneficio substancial de tratamiento, o la diferencia de un comparador activo. La evaluación del daño al sistema motor extrapiramidal fue confundida debido a un deterioro neurológico extenso del tratamiento antipsicótico previo medido en la línea de base, a los efectos abruptos de la interrupción y a altas tasas de medicamentos concomitantes para controlar los efectos adversos de los fármacos. Las afirmaciones de que los fármacos antipsicóticos de segunda generación tienen ventajas de seguridad frente a los neurolépticos clásicos y previenen la recaída no fueron apoyadas por estos estudios clave. La extensión de la lesión y deterioro de múltiples sistemas corporales causados por los fármacos antipsicóticos muestra la necesidad de una reevaluación científica, clínica y reguladora del uso apropiado de estos agentes.



En enero de 2017, el International Journal of Geriatric Psychiatry recoge un artículo (aquí) con el siguiente título: "Uso de antidepresivos y riesgo de fracturas de cadera entre las personas que viven en la comunidad con y sin enfermedad de Alzheimer". Los resultados mostraron que durante el uso de antidepresivos, la tasa ajustada por edad de las fracturas de cadera por 100 personas-año fue 3,01 (IC del 95% 2,75-3,34) entre las personas con y 2,28 (1,94-2,61) entre las personas sin enfermedad de Alzheimer. El uso de antidepresivos se asoció con un mayor riesgo de fractura de cadera entre las personas con y sin enfermedad de Alzheimer (HR ajustado 1,61, IC del 95%: 1,45-1,80 y 2,71, 2,35-3,14, respectivamente) en comparación con el no uso. El riesgo fue más prominente en el inicio del uso y fue elevado incluso hasta 4 años. El riesgo se incrementó con todos los antidepresivos más utilizados. Los autores concluyen que el uso de antidepresivos se asocia con un mayor riesgo de fractura de cadera entre las personas mayores.



La revista JAMA Internal Medicine publicó un ensayo clínico aleatorizado en enero de 2017 (aquí) con el siguiente título: "Eficacia de risperidona oral, haloperidol o placebo para los síntomas de delirium entre los pacientes en cuidados paliativos". Los hallazgos mostraron que de 247 participantes que recibieron cuidados paliativos, los síntomas de delirium de alteraciones de conducta, comunicación y percepción fueron significativamente mayores en los pacientes tratados con antipsicóticos (risperidona o haloperidol) que en los que recibieron placebo. La conclusión a la que se llega es que los fármacos antipsicóticos no son útiles para reducir los síntomas de delirium asociados con angustia en pacientes que reciben cuidados paliativos.



En diciembre de 2016 la revista Depression and Anxiety publicó una revisión sistemática y metaanálisis (aquí) titulada: "La asociación del uso de fármacos antidepresivos con deterioro cognitivo o demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer". Se seleccionaron 5 artículos de un grupo inicial de 4.123 artículos. El uso de fármacos antidepresivos se asoció con un aumento significativo de dos veces en las probabilidades de alguna forma de deterioro cognitivo o demencia (OR=2,17). La edad se identificó como un probable modificador de la asociación entre el uso de antidepresivos y alguna forma de deterioro cognitivo o enfermedad de Alzheimer / demencia. Los estudios que incluyeron participantes con una edad media igual o superior a 65 años mostraron una mayor probabilidad de alguna forma de deterioro cognitivo con uso de fármacos antidepresivos (OR=1,65), mientras que aquellos con participantes menores de 65 años revelaron una asociación aún más fuerte (OR=3,25). Los autores concluyen que el uso de fármacos antidepresivos se asocia con enfermedad de Alzheimer / demencia y esto es particularmente evidente si el uso comienza antes de los 65 años. Esta asociación puede surgir debido a la confusión por la depresión o la severidad de la depresión. Sin embargo, se han descrito mecanismos biológicos que potencialmente vinculan la exposición a antidepresivos con demencia, por lo que es posible un efecto etiológico de los antidepresivos. Señalan también los autores que con esta confirmación de que existe una asociación, la clarificación de las vías etiológicas subyacentes requiere atención urgente.



Como ven, seguimos insistiendo en nuestra desinteresada labor de formación continuada, sin necesidad alguna de mantener ningún tipo de contacto o vínculo con representantes comerciales de la industria farmacéutica.

Y así seguiremos.

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ARGELAGA: NOCIVIDADES, DEFENSA DEL TERRITORIO Y CRISIS


DOSSIER 1: NOCIVIDADES, DEFENSA DEL TERRITORIO Y CRISIS


PortadaD1CONTRA EL MUNDO DESARROLLADO
Joan“de lo que aquí se trata es de propiciar el encuentro, desde la heterogeneidad y la horizontalidad, para que una parte significativa de las poblaciones podamos llegar a reunirnos en agrupaciones intransigentes y peligrosas”
BREVE EXPOSICIÓ DE LA NOCIÓN DE TERRITORIO Y SUS IMPLICACIONES
Miquel Amorós“Si la ordenación del territorio era la última fase de la ordenación de la vida, o sea, el caos planificado, la primera tarea de su defensa será “desordenarlo”, es decir, desmasificarlo, desprivatizarlo y conducirlo hacia la anarquía, que, de acuerdo con Reclus, “es la más alta expresión del orden”"
HAY CAPITALISMO, POR LO TANTO HAY CRISIS
Miquel Amorós
“La crisis es política, es urbana, y también ecológica. Es el momento culminante de una enfermedad social y cultural cuyos indicios son innegables: pérdida de memoria, desclasamiento, individualismo, narcisismo, degradación del lenguaje, analfabetización funcional, miedo, domesticación…”
[36 págs. 21x14 cm]

Argelaga # 2 (revista / aldizkaria)


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#2 – juny 2013.


1. Editorial

Conscientes de la naturaleza de las fuerzas que perturban la civilización industrial, rechazamos enérgicamente los principios en que se basan: el progreso, el desarrollo, el monopolio de la fuerza y el deseo manipulado. No creemos en las reformas, más bien esperamos que las contradicciones de dicha civilización den lugar a un movimiento subversivo, capaz de crear una nueva sociedad desindustrializada partiendo de sus ruinas.
La industrialización total, la generalización del trabajo asalariado y la jerarquización –el desarrollo de las fuerzas productivas y del Estado– como remedio a las desigualdades sociales, no han sido más que una ilusión y una falacia. La industrialización y el empleo remunerado no han dejado de progresar en toda clase de gobiernos. Incluso la dirección de los Estados ha pasado y sigue pasando por manos socialistas, comunistas o populistas, sin que la opresión social disminuya, aunque vaya disfrazada de «bienestar» o de «socialismo». Es más, a las viejas servidumbres se han añadido nuevas: la humanidad, es obligada a vivir cada vez más en precario en un territorio devastado vigilados por un aparato represor.
En tal contexto, la revolución no es una locomotora de la historia, sino un freno de emergencia que interrumpe su curso para evitar la catástrofe. Al actual modelo social basado en la concentración de recursos, personas y capitales en grandes agregados urbanos dirigidos por una clase político-financiera han de oponérsele formas de vida igualitarias no capitalistas, pequeñas unidades agrícolas y artesanales dispersas por el territorio y en equilibrio con él. No se trataría empero de una vuelta al campo espontánea, de un simple proceso de desurbanización, sino de un regreso a la ciudad, es decir, al espacio autogobernado y descapitalizado donde la libertad y la historia tuvieron su origen.
El combate social presenta pues dos aspectos diferenciados: por un lado, es una defensa del territorio y una reconstrucción de la comunidad campesina autogestionada que lo hizo habitable; por el otro, una lucha urbana que en nombre de la Razón reivindica el derecho a la ciudad, al ágora y a la barricada, frente a los dirigentes y expertos tecnócratas de la megalópolis-empresa que invocan al Progreso, a la democracia partitocrática y al Mercado. Dicho combate ha de propulsarse en una sociedad anómica, uniforme y anquilosada, donde no existen estructuras ciudadanas ni agrarias propiamente dichas, sino un magma urbano indiferenciado parasitando un territorio suburbanizado. Las formas de convivencia que alberga son rígidas y vacías, descompuestas y sin aliento, propias de individuos solitarios, fragmentados y desarraigados, apocados y asociales.
No es de extrañar entonces que en los medios contestatarios circule, bien un narcisismo seudorrebelde, o bien una pose nihilista, que pretenden sentar cátedra sobre qué es el «anarquismo», cuando ellos mismos no dejan de ser un mero reflejo del individualismo en el que desemboca la decepción con el anarquismo orgánico. En una perspectiva apocalíptica, tal individualismo se transforma en un activismo «violentista» más que violento, previsible y desnortado. En una perspectiva derrotista nos sitúa en el camino de la pasividad ilustrada o peor, en el del oportunismo. La acción revolucionaria no equivale ni a la violencia, ni a la teoría; no es intrínsecamente agresiva, ni tampoco estéticamente contemplativa. No persigue en exclusiva la elaboración de un corpus teórico, que a modo de resplandeciente revelación descubriera a los habitantes del planeta la verdad indiscutible ante la que se debieran postrar. Tampoco depende de una obsesiva gimnasia del enfrentamiento, que pasando a un consabido «ataque» despertaría en las masas sometidas un cierto gusto por la comunidad y la libertad.
Si bien es verdad que no puede hablarse de revolución sin contenido ni conflicto, sin proyecto ni estrategia de lucha, hoy por hoy las bases del cambio revolucionario reposan en el trabajo laborioso de formación y relación, que garantice el funcionamiento asambleario y horizontal de la resistencia organizada –que consolide la democracia directa como herramienta de gestión y transformación social– y, a la vez, en la batalla por las ideas que prepare el cambio de mentalidad necesario –de forma que los combates concretos no sean contemplados solamente en su inmediatez. Como las Tesis sobre Feuerbach indicaron: «No basta que el pensamiento pugne por abrirse paso en la realidad; es necesario que la realidad misma se esfuerce por abrirse paso en el pensamiento.»
Pues bien, en cuanto al escenario de la resistencia, hemos pasado de un mar de ruralidad con enclaves urbanos, a un océano urbanizado con enclaves rurales, con todas las consecuencias. La acumulación de capitales se apoya más que nunca en la transformación del territorio, dividido en zonas densamente pobladas y en grandes áreas de reserva o de vertido. Eso significa que la cuestión social se vuelve, por encima de todo, deserción del estilo de vida capitalista y defensa del territorio. La defensa tiene dos vertientes, la positiva y la negativa. La primera trata de establecer modos de segregación práctica; intenta rescatar el modo de vida campesino partiendo de lo local, reconstruir la sociedad civil mediante ocupación y colectivización de tierras y viviendas, redes de producción y consumo autogestionadas y no monetarizadas, tecnologías alternativas, uso de energías renovables a pequeña escala… En general, abriendo vías de cooperación directas entre los resistentes urbanos y los rurales, puesto que también pretende, aunque vaya más despacio, reconstituir la vida ciudadana apoyándose en esa cooperación solidaria, gracias a la recuperación de espacios públicos, a la creación de huertos urbanos y talleres artesanales, a la celebración de asambleas de barrio… La autodefensa se da tanto en el campo como en la urbe.
Ahora bien, la intención que subyace en toda defensa es parar golpes, golpes que se ven venir. Pero si únicamente se empleara en pararlos, sin tratar de devolverlos, la resistencia sería algo tan absurdo como una batalla donde la pasividad prevaleciese. Clausewitz, el teórico de la guerra dijo: «La defensiva no es más que una forma ventajosa de guerra, por medio de la cual se desea procurar la victoria para poder, con ayuda de la preponderancia adquirida, pasar al ataque, es decir a un objeto positivo». Y ahí entra en juego la vertiente negativa, la lucha contra el proceso urbanizador y la construcción de grandes infraestructuras, el sabotaje de los cultivos industriales, la movilización contra las centrales nucleares y las eólicas industriales, la oposición al autoritarismo y al control social, el frente contra la mercantilización del consumo, del ocio y de la cultura, y, en definitiva, las escaramuzas por la desestabilización del modelo desarrollista.
Los dos aspectos, el convivencial y el combativo son necesarios, pero han de marchar unidos. Si se separasen, las reglas del mercado integrarían las experiencias creativas y el juego político disolvería los antagonismos sociales. Se construiría en el aire, se lucharía para nada.

2. Contenidos

Energías renovables y transición energética (mensaje dirigido a los antifracking)

La técnica de fracturación hidráulica encarna como ninguna otra la desastrosa huida hacia delante del capitalismo mundializado. Lejos de lo que pregonan sus promotores en Cataluña, Burgos, Cantabria o Euskal Herría, en Estados Unidos, donde llevan más de diez años de ventaja en esta particular carrera, la población no está cabalgando ni mucho menos a lomos de ningún «boom» del gas natural gracias al fracking. El precio de este recurso fluctúa constantemente y cuando sube, cada vez que se inyecta más gas no convencional en el global, la demanda se hunde y los precios bajan. Según el New York Times, las empresas que se dedican a estas explotaciones perdieron 10.000 millones de dólares en 2012, con pérdidas aún más importantes entre 2010 y 2011. A pesar de la buena nueva difundida por BNK España-Trofagás, HEYCO Energy Group/Petrichor Euskadi, R2 Energy (Montero Energy Corporation SL), la Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi (SHESA) o algún que otro idiota con carnet de político, la fracturación hidráulica ni es rentable ni favorece la autosuficiencia energética de ninguna comunidad. El problema radica en que la producción de cada pozo decae a un ritmo muy rápido. El gas de pizarras es muy disperso y de difícil extracción, lo que obliga a excavar más y más pozos que cada vez producen menos.
Guy Michel, perteneciente al medio libertario de Béziers, en Francia, se dirige en este artículo a los antifracking. Cuestiona las llamadas energías renovables y la transición energética como alternativa a la presente crisis multifactorial: energética y territorial antes que financiera.

Diálogos a propósito de Notre-Dame-des-Landes (ZAD)

El texto de Patrick Drevet y Venant Brisset en forma de diálogo penetra incisivamente en la realidad de la lucha contra el aeropuerto de Nantes gracias a un recurso formal que permite exponer casi pedagógicamente la dialéctica entre lo concreto y lo general de un conflicto ejemplar. Su confección es fruto de un esfuerzo común, sin que ninguno de los autores encarne en exclusiva un rol concreto, sea el de la visión «de cerca», o la «de lejos». La defensa de la zad es el mayor y más ilustrativo conflicto antidesarrollista del momento, recogiendo el testigo de la campaña italiana no-tav, cuyo frente mayor está en Val di Susa.
Patrick tuvo relación con la Alliance contre toutes les nuisances y con otras experiencias efímeras. Brisset formó parte de la Alliance y de otros colectivos como el Comité d´action de Serre la Fare, Les Amis de La Ramade, el Comité de soutien à René Riesel y la publicación In Extremis (bulletin de liaison anti-industrielle).

Declaración a los poderosos de aquí y de otros lugares…

Cartel pegado a raíz de la convocatoria «¡Siembra tu ZAD!» del 13 de abril, llamando a cultivar los terrenos como respuesta a los desalojos y amenazas policiales. El paralelismo con los Diggers no puede ser más pertinente. Aunque medien tres siglos y medio de distancia la ocupación de tierras para su cultivo colectivo sigue siendo un arma necesaria para el cambio radical de la sociedad de la destrucción y el despilfarro.

Pobles vius, pobles combatius! Retazos de un año de lucha contra la Alta Tensión (primera parte)

Resumen de un texto aún mayor que está por publicarse. El artículo es a la vez un testimonio y un análisis exhaustivo de la lucha contra la construcción de la Línea de Alta Tensión Juan Urrutia-Alcoy a su paso por el Valle de Albaida, en el sur de la provincia de Valencia, que rebasó los límites de oposición ciudadanista y dio lugar a un movimiento realmente popular. El organismo coordinador, la Plataforma Contra la Alta Tensión, es analizado de principio a fin en todos los detalles de su recorrido a fin de extraer el máximo de enseñanzas. Estamos ante un documento importante por el ejemplo que da, pues rara vez las luchas van acompañadas de esfuerzos reflexivos a la altura de las circunstancias.

Euskal Herria 2013, repensándonos en movimento

Artículo de Juantxo Estebaranz acerca del papel condicionante del soberanismo en la escena social vasca y de las dificultades en sostener un discurso alternativo no determinado por éste. Destacaríamos la propuesta de comedores escolares como práctica a ser tenida en cuenta, muy relacionada con los huertos urbanos, la agroecología y la alimentación sana. El autor es sobradamente conocido en los ambientes radicales, en sus múltiples facetas de editor, investigador, conferenciante y analista. Sus trabajos sobre los comandos autónomos y el anarquismo vasco son meritorios, así como su labor editorial en Muturreko burutazioak y en la revista Resquicios. A su pluma se deben libros importantes para comprender momentos cruciales de la época como Tropicales Radicales y Los Pulsos de la Intransigencia, así como numerosos artículos aparecidos en publicaciones alternativas y libertarias.

La fertilitat dels horts urbans comunitaris

Una somera aproximación a una práctica de lucha urbana que no se encasilla en una estrategia de subsistencia primaria, sino que al construir un nuevo espacio de trabajo, encuentro y discusión cobra una dimensión política y social inesperada.
Etnocidio en las nuevas fronteras de los hidrocarburos. El avance de la frontera petrolera amenaza a los pueblos en aislamiento voluntario del Perú
El trabajo de Marc Gavaldà, de los colectivos Repsol Mata y Alerta Amazónica, versa sobre la opción del aislamiento por parte de comunidades indígenas como estrategia de resistencia frente a la agresión de la sociedad de clases. Los intereses económicos se muestran imparables y la prospección de petróleo conduce al etnocidio, a menos que la sociedad civil reaccione y lo detenga plantando cara a las multinacionales petroleras y a los gobiernos que obedecen sus dictados.

Entrevista relativa a la cooperación internacional para el desarrollo

Si hay algo peor que el llamado «desarrollo» es la «ayuda al desarrollo». Mediante tales auxilios, los países de capitalismo pleno que constituyen el «Norte» facilitan la liquidación de formas locales de capitalismo y restos precapitalistas en los países del «Sur», lo que aboca a una parte considerable de su población a la precariedad y la pobreza, empujándola a emigrar a las periferias míseras de las metrópolis. La constitución del mercado mundial disimulada apenas tras la susodicha «cooperación» significa la desarticulación completa de la sociedad campesina y la formación de un ejército internacional de reserva de mano de obra dispuesto a alimentar la esclavitud asalariada.

Meditación sobre una ruina anunciada. La Ciudad del Medio Ambiente de Soria

En cualquier rincón de la sociedad el desarrollismo capitalista expone planes de arrase que anuncian, a veces con demasiada antelación, sus intenciones transformadoras. Incluso cuando su conclusión ha abortado o se ha ralentizado, los resultados son horribles. Muestran visiblemente todo lo que el desarrollismo ya era en esencia.
Diez tesis sobre Chernóbil. Mensaje amistoso al Sexto congreso internacional de Médicos por el impedimento de una guerra nuclear
La publicación de algún texto clásico, máxime si es inédito, difícil de encontrar o mal traducido, resulta siempre de interés. Después de la catástrofe de Fukushima la opción nuclear ante la crisis energética parece menos creíble, aunque los poderes que dirigen la sociedad hacia el desastre general no la han descartado en absoluto. Por el momento su rentabilidad dudosa es su mayor enemigo, pero todo depende de los desequilibrios del mercado del petróleo y del gas ante una demanda que no puedan colmar. Las tesis de Günther Anders señalan ese otro aspecto de la energía nuclear, el militar, al que se halla ligada la transformación totalitaria del poder, complemento político de la sociedad desarrollista avanzada.

Actualidad de Gustav Landauer

José Ardillo, que acaba de publicar su segunda novela crítica con la idea de progreso, titulada La repoblación (Brulot ed., 2013), recuerda a otro clásico olvidado, Landauer, que vale la pena tener presente. Su preocupación por la preparación positiva de la revolución para acometer «el día de después» con una alternativa clara, ya prevista y probada, no tiene parangón en ningún otro autor libertario. En nuestra perspectiva antidesarrollista su lectura es provechosa e incluso inspiradora. En el proceso revolucionario la destrucción es necesaria, pero no más que la reconstrucción sobre otras bases. La negación o se vuelve creación o reproduce lo caduco

Argelaga # 1 (revista / aldizkaria)


#1 – Febrer 2013

  • Editorial
  • Interrogantes sobre el cenit del petróleo. José Ardillo.
  • Sobre el incendio que ha asolado el Alto Palancia y los incendios en general. Grupo por la defensa del territorio del Alto Palancia.
  • La ETCV (Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana). No i punt.
  • Cap on va el moviment agroecològic? Guillem Tendero.
  • Tornar al camp. Rafa.
  • El dret al territori. Miquel Amorós.
  • Capital viento. ¿Por qué las centrales eólicas? Miquel Amorós.
  • Más allá de la fractura hidráulica. Bilboko fracking-aren aurkako asanblada.
  • De feminicidios y construcciones de la mujer. Guiomar Castaños.
  • Campañismo y anticampañismo. Crítica de la ideología presista. Asamblea de solidaridad.
  • Notícies breus
  • Ressenyes
El desarrollismo, como ideología y práctica de una relación social concreta, se asienta en la fe en el «progreso», en el mito liberal del crecimiento ilimitado. ¿Pero qué ha posibilitado ese crecimiento exponencial, ese desarrollo industrial y urbano a toda costa, sino la accesibilidad a un combustible tan barato como lo ha sido hasta hace pocos años el petróleo? El artículo de José Ardillo, «Interrogantes sobre el cenit del petróleo», nos introduce en los cauces y remolinos que el más que probable agotamiento del crudo o peak oil abre tanto en el proceso de acumulación capitalista –dinamitando a la menor oportunidad el mismísimo régimen del «bienestar»– como en cada uno de nosotros. Y lo hace sin tratar de vendernos ilusiones o recetas voluntaristas, lo que es de agradecer. Tampoco es amigo de anteponer escenarios apocalípticos para captar nuestra atención. Muy al contrario, su escrito es capaz de responder a multitud de preguntas simplemente abriendo otras nuevas:
Cuando se habla de cenit del petróleo, ¿de qué se está hablando en concreto? ¿Se refieren a un milagro de la geología o a un comportamiento rutinario de la industria extractiva? ¿Tiene algo que ver con las decisiones de los magnates del petróleo, los ministros de energía, los corredores de bolsa? ¿Se trata de geoestrategia o de quiromancia?
Ardillo, seudónimo de Toni García, cofundó el colectivo ya extinto Los amigos de Ludd, es autor del libro de ensayos Las ilusiones renovables. La cuestión de la energía y la dominación social (Muturreko burutazioak, Bilbao, 2007) y de la muy congruente novela de anticipación El salario del gigante (Pepitas de calabaza, Logroño, 2011).
El siguiente texto, «Sobre el incendio que ha asolado el Alto Palancia y los incendios en general», viene firmado por el Grupo por la defensa del territorio del Alto Palancia (Segorbe, Castellón). Recordemos que el pasado verano de 2012 cerca de 300.000 hectáreas de arbolado, matorral, monte bajo, pastos y dehesas ardieron en la península: 165.000 en el Estado español y 99.000 en Portugal. Grandes áreas de ecosistemas como los parques nacionales de Garajonay y Teide, en las islas Canarias, el parque nacional de Cabañeros, entre Ciudad Real y Toledo, y una parte del espacio natural de la Serra do Caldeirão, al sur de Portugal, fueron arrasadas por el fuego. Especialmente trágicos fueron los incendios de Cortes de Pallás y Andilla, localidades valencianas en las que se calcinaron alrededor de 50.000 hectáreas, y los del Alt Empordà y La Jonquera, en Girona, que devastaron unas 14.000. Los autores de este trabajo colectivo enuncian con claridad y sentido crítico las causas más probables de dicha catástrofe; a saber: la degradación y transformación de los bosques y de la vida rural, que entre otras lindezas ha sustituido el monte mediterráneo por inmensos polvorines de pino, la magnificencia técnica de las tareas de extinción (Protección Civil, Unidad Militar de Emergencias, etc.) frente a las prácticas colectivas tradicionales, desechadas de inmediato pese a ser el resultado histórico de un conocimiento muy profundo del entorno, o los impedimentos que el proteccionismo estatal ingenia con tal de dificultar que los afectados consideren por sí mismos si defender sus hogares y sus cordilleras merece el arrojo. El Grupo por la defensa del territorio del Alto Palancia ha escrito con anterioridad otros trabajos sobre proyectos de infraestructuras que amenazan a esta comarca, como el Corredor Mediterráneo (TAV) o el almacenamiento geológico de co2.
La gestión «público-privada» de los montes, del muy mermado ámbito rural o de grandes amasijos urbanos mal llamados ciudades es el tema que ocupa otro texto colectivo de compañeros de Alicante, Alcoi, Valencia, Albacete y Barcelona y de nuevo centrado en una parte del este peninsular: «La ETCV (Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana)». ¿Y de qué trata? Contextualicemos… Una vez aprobados los Estatutos de Autonomía, recogidos en la Constitución española de 1978, la ordenación del territorio pasó a ser competencia de las comunidades autónomas, tanto la legislación como los instrumentos. La implantación de normativa de ordenación territorial se prolongó de 1987 a 2001, resultando finalmente una burocracia muy ambigua y de difícil aplicación. Aunque todas las autonomías cuentan con legislación específica de ordenación del territorio, sólo algunas han aprobado algún instrumento de ordenación de carácter general para el ámbito regional, otras lo han propuesto varias veces y por el momento no lo han aprobado y otras están actualmente en trámite de formulación. A todo esto hemos de añadir el creciente número de instrumentos de carácter sectorial o subregional ya aprobados o iniciados. Durante la última década se están incorporando herramientas de uso cada vez más generalizado en toda Europa, siguiendo el modelo de la Estrategia Territorial Europea 2020 (ATE 2012), los sistemas de Información Geográfica (GIS, Geographic Information System) o la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), entre otros muchos. Es en este marco que nace la ETCV. El artículo de No i punt explica qué es y qué pretende esta maniobra de gobierno «integral» orquestada desde arriba. En boca de estos cuervos negros:
La evolución reciente de la realidad económica y social en los territorios avanzados, y sobre todo la crisis económica y sus secuelas, han puesto de manifiesto la importancia que tiene el factor territorial como activo no deslocalizable de competitividad económica (…) el territorio importa más que nunca y sólo aquellas [sociedades desarrolladas] que sepan utilizarlo de forma racional, como factor de competitividad y diferenciación en el mercado global, saldrán de este periodo crítico en posiciones de ventaja.
En fin…
«Cap on va el moviment agroecològic?» inaugura un pequeño bloque dedicado a los interrogantes, contradicciones y dificultades con los que suelen topar quienes apuestan por adentrarse en proyectos «en positivo» –muy necesarios, por otra parte. Es el caso de los sectores más críticos de la producción y el consumo de alimentos ecológicos y de algunas colectividades y centros sociales okupados del ámbito «rurbano» y rural. Guillem Tendero, agitador ecosocial, habitante y parte del proyecto social de Can Masdeu, integrante del ya desaparecido colectivo Transgènics Fora!, organizador junto al que redacta estas líneas del Cicle de pensament i lluita antindustrial (enero-junio 2010, Barcelona), miembro de la Aliança per la Soberania Alimentària de Catalunya (ASAC!), etc., repasa en este primer texto los orígenes del movimiento agroecológico a nivel global, y en Cataluña en concreto, destaca algunas iniciativas surgidas en esta orilla del mundo a partir de 2002 y señala los límites más claros del movimiento que promueve la lucha por la soberanía alimentaria. En «Tornar al camp», Rafa, un compañero de Alcoi involucrado en la recuperación de saberes agrícolas, insiste en las limitaciones a las que se refiere el anterior artículo a la vez que introduce una nueva problemática:
Amb l’increment de les contradiccions del sistema capitalista com la superpoblació de les conurbacions, els nivells de contaminació, la vacuïtat de la vida a la ciutat i especialment, amb la situació de crisi econòmica i els índexs d’atur, un panorama de ruralització o èxode urbà durant les pròximes dècades sembla bastant versemblant. Sobre el possible potencial transformador d’un moviment organitzat que apunte en aquesta direcció es recolzen, de forma distinta, corrents com l’antidesarrollisme o el decreixement. Passant per alt les diferències (en alguns aspectes irreconciliables) que separen aquests moviments, pensem que en general no han parat prou atenció al que per a nosaltres seria una idealització del món rural: d’una banda la idea de que una tornada a lo rural és en si mateixa un fet revolucionari; d’una altra la concepció de lo rural com espai disponible per al goteig de persones, en la mesura que prenguen consciència de la insostenibilitat urbana.
¡Ahí es nada! Y a modo de colofón, Miquel Amorós, una de las dos personas que impulsamos Argelaga, recoge el testigo y deja constancia de sus impresiones en forma de ocho notas breves en «El dret al territori».
A continuación se abre un nuevo apartado dedicado a infraestructuras. En primer lugar «Capital viento. Por qué las centrales eólicas», que recoge una aclaradora charla de Miquel al respecto celebrada dentro del Cicle «antidesarrollista» en defensa del territori (abril-mayo 2012, Barcelona), y en segundo lugar «Más allá de la fractura hidráulica», de la Asamblea contra el fracking de Bilbao (Bilboko fracking-aren aurkako asanblada). Sobre las eólicas industriales más o menos todo el mundo tiene unas nociones básicas de cómo funcionan, quizá demasiado básicas, pero la fractura hidráulica o fracking ¿qué es? Muy brevemente… Fracking es un término anglosajón para referirse a la técnica de fracturación hidráulica para la extracción de gas no convencional. El procedimiento consiste en la extracción de gas mediante la fracturación de rocas de pizarra o de esquisto, que son rocas de baja porosidad y baja permeabilidad. Para extraer el gas atrapado en la roca se perfora entre 400 y 5.000 metros en vertical y después entre dos y cinco kilómetros en horizontal. Entonces se inyecta un 98% de agua con arena –miles de litros– y un 2% de aditivos químicos a gran presión –unos 560, entre los que se encuentran algunos cancerígenos, mutágenos y disruptores hormonales. Esto hace que la roca se fracture y el gas se libere y ascienda a la superficie a través del pozo. El proceso se repite unas dieciocho veces a lo largo de la veta de roca rica en gas. Entre un 15 y un 85% de la mezcla inyectada vuelve a la superficie y se almacena en balsas al aire libre hasta su posterior tratamiento, pudiendo contener capas de pizarra o de esquisto. Es muy común que estas rocas contengan metales pesados como mercurio y plomo así como radio y uranio, altamente radioactivos. Entre los impactos asociados a esta técnica se encuentran un gran despilfarro de agua, contaminación de aguas subterráneas y superficiales, contaminación de tierras, contaminación atmosférica, emisión de gases de efecto invernadero (metano) y generación de pequeños seísmos, además de impactos sobre el paisaje, ruidos, etc.
Volviendo de nuevo a los textos, tanto el de Amorós como el de los compañeros de Bilbao analizan estas infraestructuras a la sombra de la actual crisis económica, que es en realidad consecuencia de –a la vez que disfraza– una crisis de mucho mayor alcance: ecológica, energética y alimentaria. Tengamos en cuenta que entre 2007 y 2008 el precio del barril de petróleo alcanzó los 145 dólares tras un vertiginoso aumento del 400% en seis años. Esto hizo tambalear el mercado mundial del transporte y, como consecuencia, también el transporte de alimentos. El aumento del precio del petróleo, unido a la demanda creciente de biocombustibles en los países desarrollados, al aumento del costo de los fertilizantes –derivados del crudo– o a la pujante clase media asiática –que reemplaza a la «ciudadanía» occidental en su exigencia de mayor variedad de alimentos y más carne en sus dietas, por lo tanto un mayor consumo de recursos agrícolas–, provocó un incremento generalizado del precio de los alimentos en todo el mundo, generando así una crisis alimentaria en las regiones más pobres del planeta (Malawi, Zambia, Zimbawe…), además de inestabilidad política y explosiones sociales en varios países (Haití, Egipto, Indonesia, Bangladesh, India…). Fue en verano de 2008, considerado oficialmente el periodo de estallido de «la crisis», que el sistema financiero global entró en fallida infectado por la quiebra del sistema financiero norteamericano, estrechamente ligado desde los años cincuenta del pasado siglo al expansionismo urbano, mercantil y agroindustrial. Pero esta crisis multifactorial, de estructura, civilizatoria, no se limita únicamente al petróleo. El gas natural también está en las últimas en muchos lugares y su pico de producción no sucederá mucho después que el del crudo, lo cual explica la emergencia de la gran industria energética y de muchos gobiernos con respecto a la explotación del gas no convencional.
Aunque el antidesarrollismo y la defensa del territorio es el eje central de esta revista, pues entendemos que la expansión tecnoindustrial es de «vital» importancia para que el capitalismo se desarrolle y enraíce en el cuerpo social, no por ello dejaremos de lado otras consideraciones y otros combates contra este cáncer. En todo caso no son cuestiones que se den por separado. En esta ocasión nos hacemos eco de algunos debates que giran en torno a la lucha contra el patriarcado, por un lado, y que aparecen en el seno mismo de la lucha contra las prisiones, por otro. En «De feminicidios y construcciones de la mujer» Guiomar Castaños, una compañera en varias batallas, señala la deriva retrógrada que está tomando en los últimos años cierta crítica al feminismo –así, grosso modo, sin distinguir entre sus muchas acepciones. Guiomar, muy lejos de adentrarse en controversias maniqueas, deja claro que para que la reflexión sobre las viejas y nuevas formas de dominación vaya realmente a la raíz es necesario analizar bien qué ideas se manejan y no dar por buenos esquemas que forman parte de la historia de la dominación. «Campañismo y anticampañismo. Crítica de la ideología presista» es un documento de la asamblea de solidaridad de Valencia, en el que este colectivo, curtido en la barricada anticarcelária, muestra su postura frente a lo que llaman campañismo:
la idea de campaña publicitaria, destinada solamente a que se hable de algo, a llamar la atención por un momento, instando a comprar algo, pero sin mayor compromiso. O la idea de campaña electoral, pidiendo el voto para un partido o para un sindicato; un gesto tan trivial, tan fácil, tan conformista, tan intrascendente, que no puede ir acompañado más que de una reflexión superficial, porque las reflexiones políticas profundas, en esta época miserable, hacen daño y, si lo piensas de verdad, no solamente no votas sino que quizá tendrías que hacer algo drástico.
Aprovechamos la ocasión para informar de que a partir del próximo mes de mayo se celebrará en la Audiencia Provincial de Barcelona un juicio a trece carceleros imputados por torturas a raíz del motín de Quatre Camins en 2004*. También queremos recordar a Agustín García Calvo, que falleció el pasado 1 de noviembre de 2012. Sin sus innumerables coloquios, poemas, canciones, obras de teatro… Sin su NO al Estado, al Dinero, al Trabajo, al Desarrollo, parte de esta revista hubiera sido imposible.
Sin más, que la lectura sirva de revulsivo.

* Más información: torturesquatrecamins2004.wordpress.com.

EN LA CALLE EL NUEVO NÚMERO DE CONTRAHISTORIA.


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