
Es increíble que después de casi 35 años en el mundo del rock, Allman Brothers Band fuesen capaces de editar una obra maestra de la magnitud de “Hittin’ the note”.
La verdad es que no lo tuvieron nada fácil para enfrentarse a su última obra editada hasta la fecha. Dos bajas tan importantes como el fallecimiento del bajista Allen Woody y la forzada salida del carismático miembro fundador Dickey Betts, no presagiaba que nos iríamos a encontrar con semejante maravilla. Pero, los Brothers están hechos de otra pasta y nuestro querido Gregg supo encontrar un par de fichajes a la altura del mito, como son Oteil Woodbridge y sobre todo al jovencísimo Derek Trucks, que se acoplaron perfectamente a esa maquinaria de fabricar música que son Allman Brothers Band.
Otra de las razones principales de que semejante obra magna haya visto luz, la tenemos en un fuera de serie como Warren Haynes, que firma prácticamente toda las composiciones de este estupendo trabajo y que está verdaderamente en un estado de gracia y de inspiración que asusta. Por si fuera poco, él mismo se encarga de producir el álbum en compañía de Michael Barbiero, un tipo con un curriculum envidiable, la prueba son sus trabajos con Tesla, Screamin’Cheetah Wheelies y Gov’t mule.
Hace cosa de un año, incluí este disco como el segundo mejor trabajo de la década y si no hubiera sido por un coloso de la talla de Johnny Cash con su “American recordings IV”, este “Hittin’ the note” hubiera obtenido el primer puesto sin lugar a dudas, porque argumentos musicales les sobran por todas partes.

Lo comentaba al principio y me sigue pareciendo una barbaridad que estos tipos sigan sacando notas de sobresaliente. Es asombroso poder comprobar en estos surcos el nivelazo que se gastan y eso sin contar los conciertos que siguen ofreciendo, pero eso lo dejaremos para otro momento y nos centraremos en este descomunal “Hittin’ the note”.
El contenido de este disco es realmente bestial y se me hace muy difícil poder quedarme con un solo tema. Como siempre, una obra de Allman Brothers Band es como una unidad y se escucha del tirón. Es casi un sacrilegio cortar las canciones y quedarse tan pancho. Uno se pone el álbum y la cosa no acaba hasta el último segundo. Los de Macon son así. O los amas o simplemente mejor los dejes y pases a otra cosa.
Los 75 minutos de música aquí presente son una verdadera gozada y una experiencia única. Desde la inicial “Firing line”, pasando por ese blues desgarrador de “Desdemona” (¡por Dios, cómo se puede todavía componer un tema de esa grandeza!), la jodida maravilla que es “Old before my time”, la stoniana “Heart of stone”, la típica instrumental “Instrumental illness”, y para rematar con un tema tan básico como “Old friend” cantando por el gran Warren. Todo, absolutamente todo es apabullante. Incluso, no hecho en falta ni a mi querido Betts y eso son palabras mayores.
Un clásico de nuestros tiempos y punto.