“Pues Rockland, creo que Zephyr te va a encantar, una mezcla de Janis Joplin (la voz de la gran Candy Givens) y Jimi Hendrix (un Tommy Bolin de 18 añitos volviéndose loco en sus solos). Si no encontraras nada de ellos, dame un toque y gustoso te haré llegar el material del que dispongo. El primer trabajo es impresionante”
Con esa exposición tan convincente no podía dejar escapar el escuchar atentamente esta banda, a la que nunca había dado oportunidad hasta ese momento. Cierto que me sonaban y que había leído cosas de ellos, pero no me imaginaba que el nivel desplegado era tan bueno. Ingenuidad por mi parte porque todo lo que lleva la firma de ese portento que era Tommy Bolin, debería ser de obligatoria asignatura.
La historia de Zephyr con Bolin como guitarrista se resume en tan sólo dos álbumes. Os hablaré del primero que es el que me ha dejado mejor sabor de boca, aunque el segundo titulado “Going back to Colorado”, producido por le mago Eddie Kramer, también merece mucho la pena, sin ser tan espectacular y redondo como su debut, editado quizá el año más prolífero de la historia del rock como fue el 69.
Y ciertamente uno tiene que salir más que satisfecho al oír esta colección de temas que beben del blues-rock facturado en aquella época y fusionado con algún toque de jazz o pinceladas de progresivo. La voz llena de vigor de su cantante Candy Givens recuerda inevitablemente a Janis Joplin, dotando a los temas de una fuerza inusual con ese pedazo de chorro de voz que posee. El talento de Bolin se hace notar también en cada nota de este disco, donde destacan canciones tan enormes como la inicial “Sail on”, que ya te pone en órbita desde el primer instante; la trepidante “Cross the river”, que bien la podían haber firmado Deep Purple; “Suns a- rising”o “Somebody listen”, dos blues de altos vuelos que os harán levitar ante la magia que desprenden; “Raindrops”, un tema de más fácil audición pero igual de potente; esa estremecedora “St. James infirmary”, donde el trabajo vocal de Candy Givens es para enmarcar, y para finalizar a lo grande, una pieza más inquietante pero a la vez de una garra arrebatadora como es “Hard changin’ woman”.
¿Cómo demonios no había aún escuchado semejante material anteriormente? Afortunadamente he subsanado el error. Más vale tarde que nunca, amigos.