Ha llegado el momento. El tan esperado nuevo álbum de Soundgarden ya está en las tiendas y desde hace unos días se puede escuchar en Streaming o bien con un simple click en varios blogs. Por supuesto, no lo pude evitar y me lancé a descargarlo como si un animal hambriento devorase a su presa, ya que mis expectativas sobre este nuevo lanzamiento eran enormes y el primer día no pude evitar darle tres repasos seguidos.
16 años desde “Down on the upside”, quedan muy, muy lejos y la verdad es que no tenía nada claro cómo podían volver estos tíos con un nuevo álbum bajo el brazo. Ha pasado mucho tiempo, la industria ha cambiado por completo y lógicamente el grunge, o como se le quiera llamar, pasó a mejor vida. Por el medio de esa larga travesía, Chris Cornell se dedicó a crear Audioslave, con resultados dispares, y discos en solitario, que si descontamos “Euphoria Morning”, será mejor ni recordarlo. Matt Cameron estuvo bien ocupado con Pearl Jam y el resto de nuestros protagonistas, Kim Thayil y Ben Shepherd, han pasado bastante desapercibidos. La actividad de Soundgarden estos últimos años, si no me falla la memoria, se centró en un recopilatorio, un directo, girar por USA, festivales europeos y sacar ese mediocre “Live to rise” para la banda sonora de “The Avengers”.
Pues bien, llegado hasta aquí, lo que realmente me importaba era saber qué nos iban a ofrecer con este nuevo capitulo en su carrera, aunque no me esperaba un regreso por todo lo alto, eso es la verdad. Tanto tiempo de inactividad tiene que marcar y la magia que les hacía únicos no tiene que ser nada fácil volver a recuperarla. El single de adelanto llamado “Been away too long”, no me dejó muy buen sabor de boca hace unas semanas y los temores se fueron acentuando según se avecinaba el lanzamiento, cosa que puedo corroborar una vez escuchado el disco. Ahora ya puedo afirmar que este regreso no es glorioso ni triunfante.
Justito, ese es el veredicto que le otorgo a este “King animal”, tratándose de una banda que lo fue todo para mi en los 90’s. No digo que sea un disco mediocre pero el conjunto de las canciones no me llenan, ni me llegan a emocionar. Muchas fallan dentro del conjunto y algunas incluso me descolocan a ratos con cambios de ritmo tan desconcertantes. Parece un disco incompleto con ideas no del todo pulidas, o esa es la impresión que me deja. Creo que algo se ha perdido en ese largo camino que duró 16 años. No veo tanta intensidad, ni tanta grandeza. Los nuevos Soundgarden del XXI suenan muchos más contenidos y menos furiosos. Tampoco es cuestión de pedirle a Cornelll que cante como hace 20 años. ¡Eso es imposible!, pero sí se les puede exigir un mejor nivel compositivo teniendo en cuenta el enorme potencial que atesoran.
En el lado positivo de la balanza me quedaré con “Non-state actor”, la vena punk en “Attriction”, “Blood on the valley floor” con un riff que me recuerda el “Ego, the living planet” de Monster Magnet o un medio tiempo aceptable como “Taree” y paremos de contar, amigos . El resto simplemente son canciones que no me dicen mucho y que no pasaran entre lo mejor firmado por esta banda. Quizás sea muy exigente con ellos pero de Soundgarden siempre esperé lo mejor. Este “King animal” me deja a medias y con las ganas de mucho más, esa es la realidad actual.
Ahora queda ver cómo aguantará el paso de las semanas y si realmente permanecerá como un simple regreso para que Soundgarden vuelvan al engranaje de la industria.
Time will tell, como diría una canción de Bob Marley.