Otra novedad muy a tener en cuenta estos días y que me sirve de complemento al de The Del Lods que comenté antes de ayer, es el disco en solitario de todo un rocker de los pies a la cabeza como es Greg “stackhouse” Prevost, el carismático cantante de The Chesterfield Kings.
Para quien sepa de qué pie cojea este tipo, sobra
cualquier tipo de presentación y ya se pueden imaginar por dónde van los tiros.
Los que aún desconocen las virtudes de Mr. Prevost, ya se pueden poner al día
con obras de su banda de toda la vida como “Berlin wall of sound”, “Let’s go
get stoned” o “Drunk on Muddy water”. Discos que huelen a rock’n’roll en cada
nota y que no pueden dejar indiferente a nadie.
Pero hoy estamos para hablar de este trabajo que lleva
poco tiempo rulando por la web y que dejará satisfecho a todos los fans de los
The Cheterfield Kings. En efecto, su líder no se ha apartado nada de sus raíces
musicales, gracias a Dios. Ahí siguen presentes en esta nueva colección de
canciones las clásicas referencias a The Stooges, New York Dolls, MC5, el blues
del Delta de los años 30 y por supuesto los Stones. El sonido crudo, sucio, visceral
y hasta añejo en ciertos casos, permanece en pildorazos como “Get myself home”,
la frenética “Too much junk”, “Death rides with the morning sun” o versiones
tan personales en “John the revelator” de Blind Willie Johnson, “Rambling on my
mind” de Robert Johnson y hasta un descarte del Exile On Main Street de los Stones como es “It ain’t signifying”.
Afortunadamente aquí no hay nada de relleno, sólo un trabajo compacto, sólido,
que sale directamente de las entrañas de nuestro protagonista y todo ello para
degustarlo como placer auditivo en las próximas semanas.
Tal como lo estoy percibiendo, no me extrañaría nada
verlo a finales de año en mi lista de favoritos. Tiempo hay por delante para
decidirlo. De momento, a tope con “Mississippi murderer” y si puede ser a
volumen 10.