
Mañana 27 de agosto se cumplen veinte años de la edición de un disco fundamental de la década de los 90, como es “Ten” de Pearl Jam, y para celebrarlo nada mejor que dedicarle un post como se merece. Allá vamos…
Recuerdo que tardé un tiempo en hacerme con este CD ya que me encontraba haciendo el servicio militar y no estaba el horno para muchos bollos en aquella época. Además, casi no pasaba tiempo en casa y prácticamente toda la música que escuchaba lo hacía a través de mi walkman.
Durante ese periodo de mi vida no estaba muy al corriente de lo que se cocía en el mundo del rock. Apenas escuchaba la radio y la compra del Popu era lo único que me mantenía un poco alerta sobre la actualidad rockera del momento.
Guns n’ Roses dominaban el mundo con sus Illusions y su mastodóntica gira, pero en un lugar llamado Seattle se empezaba a hablar mucho de ciertas bandas que iban a marcar la pauta en los próximos años.
Nirvana, Soundgarden y por supuesto Pearl Jam estaban dando mucho que hablar, pero yo no me aclaraba muy bien con todo lo que estaba empezando a cocerse en la denominada era grunge. Tengo que reconocer que al principio todo ese movimiento me pilló totalmente fuera de juego. Mi mente estaba en otra cosa.
El punto de inflexión llego cuando leí en el Popular 1 la crítica del “Ten” como disco del mes. Eran tal las alabanzas atribuidas a esta banda que no me quedó otro remedio que intentar escuchar el susodicho disco como fuese.
Al encontrarme haciendo la puñetera mili, un compañero me grabó en la cara A el “Nevermind” y por la cara B este “Ten”. Reconozco que el de Nirvana me enganchó fácilmente y siempre lo voy a considerar un clásico incuestionable pese a quien le pese. En ese trabajo se encontraban canciones redondas y llenas de energía, hit tras hit para confeccionar un disco crucial de aquella época pero… “Ten” fue otra cosa. Aquel disco me impactó de tal manera que Pearl Jam se convirtieron en mi indiscutible banda favorita de aquellos años.

Desde el primer momento que sonó ese pedazo de torpedo llamado “Once” hasta llegar a esa pieza tan reconfortante como era “Release”, el disco hizo parte de mi vida como si fuera un brazo, una pierna o mi cerebro. Ciertos temas como “Jeremy”, “Alive” o “Black” (¿su mejor canción?), resultaron ser tan obsesivos, con miles de escuchas en mi haber, que me es casi imposible volver a recuperarlos y disfrutarlos. Mucha parte de la culpa de esa obcecación por esta banda la tuvo un tipo llamado Eddie Vedder, que con su voz tan peculiar me había conquistado de manera rotunda.
Con el paso de los meses, me hice con mi copia en CD, con los tres extras donde despuntaba “Dirty Frank”, que poco tenía que ver con los demás temas, y para rematar la faena cayeron igualmente los cuatro singles que salieron al mercado, donde destacaba por todo lo alto “Yellow ledbetter”, que a la postre resultaría todo un clásico en la carrera de los de Seattle.
En un día tan señalado como el de mañana, volveré a recuperar este “Ten”, que tenía arrinconado y sin prestarle atención desde hace una buena temporada. Los años pasan y es un álbum que he quemado tanto que me cuesta un horror volver a sumergirme en él. Hoy nada es igual y esta banda no me dice absolutamente nada con sus últimos lanzamientos pero es innegable que sigo teniendo cierto cariño a un disco clave en mi aprendizaje musical y que, de paso, me ayudó a abrir la mente para descubrir un sinfín de grupos alternativos que inundaron aquella década.
“Ten”, todo un clásico que representa perfectamente lo que eran los años 90.