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lunes, 15 de julio de 2013

ERIC BURDON: Centro Niemeyer, Avilés 13 de julio 2013


La oportunidad de volver a ver a Eric Burdon por Asturias en un marco como el Centro Niemeyer de Avilés el pasado sábado no se podía desaprovechar y más presentando por todo lo alto su último y muy recomendable álbum “’Till your rivers run dry”. Siendo sinceros, no me esperaba que esta leyenda volviera a pisar tierras asturianas visto el fracaso que supuso su visita en Gijón hace unos años. Recuerdo ver con desolación un Palacio de Deportes desangelado y medio vació, pero esa lamentable afluencia de público no impidió que este titán nos ofreciera una actuación soberbia que siempre guardaré en mi memoria

Así que no hubo duda cuando se confirmó su nueva visita por estos lares hace unas semanas. Eric Burdon se merece eso y más y ha vuelto a confirmar que estamos ante una de las grandes leyendas del negocio sin ningún género de dudas. Ver a este hombre con 72 años de edad darlo todo encima de un escenario vale de por sí el precio de la entrada. No hay más que hablar. ¿Quién puede discutir a estas alturas el pedazo de demostración a nivel vocal que destila este coloso encima de unas tablas? Nadie en su sano juicio. Es tal el poderío que no queda otra que arrodillarse una vez más ante este señor. Poco importa su edad. Le sobran voz tablas y presencia. En concreto lo de la voz no es de este mundo. Da gusto verle desgañitarse con variedad de registros a lo largo del set y desenvolverse con cualquier género musical ya sea soul, blues, rock o lo que le venga en gana. Brutal, no hay más palabras que lo pueda definir.


Durante la hora y veinte minutos de repertorio, Burdon nos brindó momentos realmente antológicos como los sendos homenajes a Bo Diddley en “Before you accused me” y “Bo Diddley Special”, la siempre agradecida  “Don’t let me be misundestrood”, “Water”, el rock potente que destila “Black dog”, la eterna “House of the rising sun”, una contudente "Boom Boom" del maestro Hooker y sobre todo un espeluznante blues para caerse de la butaca como fue “Crawlin King snake”, que dejó a todo el personal presente con la boca abierta. Hubo tiempo para un único bis que si no me falla la memoria lo protagonizó “We gotta get out of this place”, que dejó a todos con ganas de más, mucho más.

Al finalizar el bolo, tuvimos la suerte de compartir un ratito con sus músicos y sobre todo con él y os puedo asegurar que pocas veces me sentí tan nervioso a la hora de hacerme una foto y estrechar la mano a un músico. Impone lo suyo pero fue cordial y amable en todo momento, agradeciéndonos nuestra presencia en su concierto. Todo un honor que no olvidaremos tan fácilmente.