Cuando nos referimos a los grandes clásicos firmados por Humble Pie, pocas veces se cita este “Eat it”, aparecido en el año 1973. Lo
lógico es destacar su inmenso directo “Performance Rockin’ The Fillmore” o los
tres de estudio “Humble Pie”, “Rock’ on” o “Smokin’”. Nada que objetar.
Soy un ferviente admirador y defensor de esas obras, pero también lo soy de “Eat
it”, que muchos lo tienen en el olvido.
Quizás el enorme éxito de su predecesor “Smokin’” ensombreció
esta séptima entrega de la banda inglesa o tal vez la inclusión de coros
femeninos para darle un toque más negroide. No sé, lo cierto es que me parece que estamos ante un gran trabajo que destila una riqueza musical
indiscutible y que ha influenciado a innumerables artistas a lo largo de los
sucesivos años. Los hermanos Robinson de los Crowes a buen seguro que se pasaron
infinidad de horas escuchando esta colección de canciones, de eso no hay duda.
“Eat it” es un doble álbum que lo tiene absolutamente todo: sus cuatro caras están muy bien diferenciadas en las que nos aguardan unos tesoros
auditivos de gran magnitud. La primer parte ya no deja lugar a dudas y nos
proporciona una alta dosis de rock’n’roll con "Is it for love?", “Good booze and bad
women”, “Get down to it” o “Drugstore cowboy”. Aquí tenemos a unos Pie poniendo
toda la carne en el asador y destilando rock’n’roll con mayúsculas. Lo que
sigue no se queda atrás con cuatro versiones de quitar el hipo. ¡Madre mía!, ¿qué podemos decir con
gemas del calibre de “Black coffee”, “I believe to my soul”, “Shup up and don’t
interrump me” y “That’s how strong my love is”? Brutal, brutal. Los
calificativos para definir tanta grandeza se quedan cortos. La voz de Marriott
te eleva al cielo como pocos genios lo pueden hacer.
La tercera parte nos proporciona un poco de paz con tres piezas
acústicas de bella factura firmadas por Marriott y la zeppeliana “Beckton dumps”
que se sale del guión . Para cerrar tal obra magna, la cuarta cara nos presenta
a la banda en directo con tres temazos como la contundente “Up your sleeve”, una endurecida “Honky tonk women”
de los Stones y la extensa“(I’m A)Road runner” que llevan a su terreno de manera impecable. Una vez más, otra prueba del enorme
potencial que tenía esta formación en directo con Marriott a la cabeza. Con tal
demostración es imposible ponerle un solo pero y quedarte indiferente.
En definitiva, da igual el orden en que escuches las canciones
de este disco. Todo suena a gloria, ya sea en clave acústica, directo en vena, hard-blues, rock’n’roll,
soul-funk, R&B, o lo que les daba la santísima gana. Cuando hay calidad, genialidad,
savoir-faire y un fuera de serie como Marriott que deja su alma en cada estrofa,
nada puede fallar y eso es lo que tenemos en esta obra que pocos tienen en
cuenta a la hora de hablar de Humble Pie.