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viernes, 6 de febrero de 2026

Ugo Bienvenu, director de Arco: “Hice esta película para que las personas sueñen con el mundo en el que quieren vivir” [La Tercera, 6 de febrero de 2026]

Nominada a Mejor película animada en los Oscar, la cinta llega a las salas chilenas precedida de elogios y reconocimientos. Sin embargo, el realizador francés es cauteloso ante la atención que ha recibido en los últimos meses. Crítico de los filmes de ciencia ficción, aquí explica a Culto su proceso creativo y su mirada sobre el presente y el futuro de la humanidad.


Ugo Bienvenu, director de Arco: “Hice esta película para que las personas sueñen con el mundo en el que quieren vivir”

“Quizá nuestro trabajo como escritores de ciencia ficción sea difundir cosas mejores en el futuro para que puedan suceder (en la realidad). Porque si queremos que suceda lo mejor, primero tenemos que imaginarlo”, indica a través de Zoom desde su país natal.


Crítico de las encarnaciones de ese género en la pantalla grande, el realizador de la elogiada Arco (que acaba de llegar a los cines chilenos a través de Mubi) cuenta que sus principales referentes están en la filosofía y en la literatura. Menciona a Günther Anders (“definió exactamente lo que estamos pasando ahora mismo”, sostiene, junto con destacar su fundamental La obsolescencia del hombre) y a Alexis de Tocqueville. Luego, cuando cita a escritores de ciencia ficción, alude al estadounidense Clifford D. Simak y al estadounidense de origen chino Ted Chiang.

“No me gustan las películas de ciencia ficción porque a menudo se olvidan de la naturaleza, y para mí lo más hermoso de la vida es la naturaleza. Cuando voy al cine, quiero ver cosas hermosas. Quiero sentir placer con mis ojos”, plantea, junto con afirmar que “siento que la ciencia ficción en el cine es muy floja: siempre nos ponen los mismas imágenes en la cara”.

Bajo ese prisma, su incursión en ese tipo de relatos se aleja de las convenciones. A nivel visual, Arco es un colorido viaje que comienza con un niño con una capa que semeja un arcoiris. A su llegada al mundo en el que transcurre el grueso de la historia, la Tierra en el año 2075, la paleta es rica y variada en tonos. A nivel narrativo, evita las estridencias al momento de desmenuzar la historia de Iris, una niña de diez años que ve caer y se encuentra con ese niño proveniente del futuro.


Hijo de un diplomático, Bienvenu vivió en México, Guatemala y Chad, y según sus propias palabras, “me ha impactado Japón”. “Creo que por sobre todo mi forma de colorear las cosas, desde hace 15 años, realmente viene de México (...) Siempre hay un montón de colores mezclados de una manera extraña, como en el Día de los Muertos. Yo mezclo colores así inconscientemente”.

Y enfatiza: “En Europa olvidamos que hace no mucho tiempo vivíamos en un mundo marrón y verde. Y que los colores eran escasos, de hecho. Y yo todavía tengo esta falta de colores en mi mundo, pero me gusta plasmarlos en mi trabajo”.

Aunque este es apenas su primer largometraje (es conocido como ilustrador de historietas y animador de videos musicales y cortometrajes), es un creador que posee ideas claras. Al observar el panorama actual del planeta, concluye: “Es difícil contar una historia sin dramatizar. Y yo ahora ya no quiero dramatizar. Quiero ser parte de los niños que construyen castillos de arena en la playa, no de los que los rompen”.

“Como sabes, traer luz es mucho más difícil que romper cosas. Y ahora quiero ser parte de quienes intentan encontrar y traer luz a este mundo, y transmitir buena energía y también recordarnos de qué estamos hechos. Los humanos estamos hechos de sentimientos, de emociones. Esto es lo que nos hace a todos iguales. De hecho, tenemos que trabajar en lo que nos une y no en lo que nos divide. Porque, primero, eso es demasiado fácil. Y segundo, no nos llevará a ninguna parte”.


Esa mirada es la que ha ganado reconocimiento en los últimos meses: tras obtener una nominación a los Globos de Oro, consiguió la candidatura a Mejor película animada en los Oscar. Allí se encontrará con cintas de Disney (Zootopia 2), Pixar (Elio), Netflix (Las guerreras K-pop) y con la francesa Amelie y los secretos de la lluvia. Aunque enfrenta a gigantes, en todo el proceso ha contado con el respaldo de una comprometida y afamada colaboradora: Natalie Portman, quien produce Arco a través de de su compañía, MountainA.

-¿Hay alguna historia que haya leído o visto de niño que lo haya influenciado en la creación de Arco?

Creo que Peter Pan y Bambi. Por supuesto, todas las películas de Miyazaki. Pero, como dije, Günther Anders, quien escribió un libro llamado La obsolescencia del hombre, es realmente importante. Y sobre todo la observación de la vida, la observación de nuestros hábitos. Como siempre fui un extraño que llegaba a una nueva ciudad, a un nuevo país, lo primero que tenía que hacer era entender las reglas de la nueva sociedad en la que estaba ingresando. Cuando eres un niño no tienes que preguntar: oye, ¿quieres jugar conmigo? Tienes que preguntar: ¿puedo jugar contigo? Tienes que entender las reglas. Yo siempre trataba de hacer lo segundo.

“Lo que me impactó cuando era niño fueron las variaciones de moralidad, que cada lugar al que iba tenía una moralidad diferente. No en todos era diferente, pero sí ligeramente diferente. Esto es realmente importante porque, de hecho, ahora nuestra moralidad está cambiando muy rápido, pero nuestros cuerpos no. Por lo tanto, existe una tensión entre la rapidez de la evolución de la moralidad y la tecnología, y la capacidad de asimilarlas que tienen nuestros cuerpos. Existe un conflicto entre estas cosas”.

-En los últimos años ha habido otras películas animadas que han abordado el cambio climático. Pienso, por ejemplo, en Flow (2024) o en Robot salvaje (2024). ¿Cuán consciente era de que estaba abordando este tema en Arco?

El cambio climático se debe a que, de niño, odiaba las películas que me mentían. Y también odiaba que los adultos me mintieran. Lo sabía al instante. Ahora puedo ver a los niños en sus habitaciones de ese modo; quería hacer una película y no mentirles. Quería mostrárselas y decirles: bueno, este es el mundo en el que viven. Y no es porque no sea tan bueno como nos gustaría. No es porque sea una mierda y no podamos crear un mundo mejor. Hice está película para despertar la imaginación de la gente y decirles: soñemos el mundo en el que quieren vivir, empecemos a dibujar, a imaginar y a soñar. Las cosas siempre comienzan de a poco, y es tu trabajo hacerlas realidad. Esta película trata de dar confianza en que puedes hacer realidad ese pequeño dibujo. Sólo necesitas luchar por ello y no huir del mundo en el que vives.


“No vi Robot salvaje y vi Flow hace un mes. Cuando hago películas, no veo películas, así que no veo una desde hace casi cinco años. Y cuando hago libros, no leo libros. Cuando hago libros, veo películas. Y cuando hago películas, leo libros (...) Yo no quiero hacer películas como si fueran cócteles. No me gusta mezclar cosas que me gustan de otras personas o ingredientes y luego agitarlos. Dejo que mi inconsciente procese las cosas, e intento apropiarme de ellas de alguna manera”.

-¿Cómo describiría la contribución de Natalie Portman?

Ha sido una guardaespaldas increíble para la película. Cuando llegó al estudio, le mostramos los primeros 45 minutos de la animación y quedó muy conmovida. Junto a Sophie Mas, nos preguntó: ¿Qué necesitan de nosotros? Y yo le contesté: necesito que seas una nueva guardaespaldas de esta película, quiero que me ayudes a proteger la idea. Y le dije: esto es un recuerdo del futuro, tenemos que ser muy cuidadosos y entregarlo tal como llegó. Y ella lo entendió, como si no tuviera nada más que decir. Y simplemente nos ayudó, porque la idea era frágil. Todos querían que hiciera una película más impactante, con timelapses, porque había viajes en el tiempo. Ella dijo: no, entiendo, lo haremos artesanalmente, lo haremos con precisión. Los diamantes son pequeños. Si los golpeas demasiado, puedes romperlos. Y las ideas son lo mismo. Hay que trabajarlas con mucho cuidado.


-¿Cómo se enteró de la nominación a Mejor película animada? ¿Cuáles son sus expectativas?

Estaba junto a mi esposa. Tenemos una casa nueva y estábamos con las personas que la están construyendo. Ese día había muchísimos arcoíris en París y empecé a recibir fotos de arcoíris por todo París de mis fanáticos. Y entre estos mensajes, estaba este: te nominaron. Yo estaba con la persona de la construcción y él no lo entendía. Y le dije: bueno, me nominaron. Fue muy conmovedor... Y no espero mucho. Ya es algo enorme. Para serte honesto, para mí lo único que importa es poder hacer el trabajo que me apasiona. Y si esto (la nominación) me ayuda, está bien. Pero también sé que los premios te ponen una carga. Así que ya veremos. Ya veremos cómo gestionar todo esto cuando llegue el momento. Pero no pienso en ello. Me toma demasiado tiempo pensar en ello.

sábado, 29 de abril de 2023

Ugo Bienvenu: Preferencias del sistema [CRG]

 

"Es increíble todo lo que amontonamos, lo que acumulamos, lo que clasificamos, ordenamos, organizamos...", dice uno de los personajes de esta extraordinaria novela gráfica. Me recordó el documental de Alain Resnais, Toda la memoria del mundo, de 1956, sobre la Biblioteca Nacional Francesa; aunque en esta novela gráfica se trata de unidades de memoria que rigurosos funcionarios se van encargando de ir eliminando para liberar espacio. Nos situamos en un futuro próximo en el que la información acumulada alcanza tal magnitud que es necesario ir borrando aquello que es considerado prescindible, para así poder dejar espacio a lo nuevo. Borrar de los registros 2001, una odisea espacial es necesario para dejar espacio a los videos del youtuber, del tiktoker o de la influencer de turno. De esto se encarga una organización en la que uno de sus agentes, tal como lo hiciera Guy Montag en Farenheit 451, se rebela contra el sistema y comienza a preservar obras culturales que considera de valor incalculable para la humanidad. Así, películas como 2001, una odisea espacial, poemas de Arthur Rimbaud, o cuentos de Hans Christian, comienzan a ser preservados de la destrucción a la que están condenados por el sistema encargado de administrar la información que genera la humanidad. "Hubo un tiempo en que el factor del olvido era el tiempo...ahora somos nosotros, Yves..." le dice su superior a Yves Mathon, el protagonista, para explicar lo que ellos hacen; aunque parece no convencer a Yves, quien almacena las obras rescatadas en la memoria de un robot doméstico que vive con él y su esposa Emy. Y al igual que en Farenheit 451, los aparatos de seguridad se dan cuenta de lo que está haciendo y lo acorralan.

La novela está dividida en dos partes principales. La primera nos describe el trabajo de Yves y su vida privada. Él y su esposa esperan un bebé, el que está siendo incubado por Mikki, el robot que hace las veces de empleada doméstica y también de asistente de Yves. En esta primera parte asistimos a la puesta en escena de un drama que se desencadena hacia el final de la mitad del libro. En cuanto a la segunda parte, sin adelantar nada que les arruine la lectura de esta novela gráfica, nos sitúa diez años después de los eventos de la primera parte y nos muestra a Mikki e Isi, la pequeña hija de Yves y Emy. Así como al final de Farenheit 451 un puñado de personas se refugian en el bosque para preservar los libros, en esta novela gráfica también se nos insinúa algo de esperanza, pese al drama que cruza todo el relato.


El autor de esta novela gráfica es un cineasta y dibujante francés llamado Ugo Bienvenu (1987) y a quien descubrí gracias a esta novela que compartieron en el foro del CRG hace un tiempo. El arte de Bienvenu me cautivó desde el inicio, además de la curiosidad que me despertaron esas primeras viñetas de un androide interactuando con un pequeño pájaro. El dibujo y el color me resultaron muy gratos a la vista y el guion, más allá de las obvias referencias a la novela de Bradbury y a la película de Kubrick, me pareció también de gran nivel. Bienvenu se permite, inclusive, bromear con el nombre de dos androides investigadores que andan tras la persona que estaría preservando obras condenadas a ser eliminadas; esos dos investigadores se llaman Hernández y Fernández, como los torpes funcionarios de la Sureté que aparecen en los álbumes de Tintin.

El arte de Bienvenu es de un estilo próximo a la scuela de la línea clara, sin dudas. Me gustó la ambientación que le da a la historia, me gustaron los colores que utiliza y también la composición de las viñetas. En suma, una obra que cautiva desde el inicio. Les dejo las primeras páginas para que comprueben lo que digo:




La digitalización de esta novela gráfica fue obra del compañero jbabylon5, a quien agradezco el haberme permitido poder conocer a este autor. Desde ya, he agregado esta novela gráfica a mi canasta de pedidos porque me parece que vale la pena tenerla en la biblioteca. Yo me la leí dos veces, de hecho, porque me costó al inicio entender de qué iba exactamente el asunto. La disfruté en ambas ocasiones.

A ver si quienes la descarguen y la lean se animan a compartir algún comentario. No pido que den las gracias, sino que aspiro a que al menos compartan sus impresiones sobre el material que aquí se comparte.

La edición está en alta definición y se lee estupendamente en cualquier dispositivo y tipo de pantalla.

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