Imagino que muchos como yo, de niños se encandilaban con la magia de este muñeco con cuerpo de algodón. Mi primer recuerdo de Pin Pon es de cuando tenía yo cuatro años y vivíamos aún en casa de mi abuelita. Ella nos cuidaba a mi hermano y a mí mientras mi papá estaba en la fábrica y mi mamá en el colegio. Mi yaya nos preparaba la leche y nos instalábamos con mi hermano chico a ver a Pin Pon. Luego nos cambiamos a la casa en que crecí y mi papá compró un enorme televisor IRT en el que veíamos a este maravilloso muñeco. Obviamente me sabía sus canciones y mi mamá me cantaba siempre la canción de Pin Pon cuando me peinaba y lavaba la cara por las mañanas. Como a muchos niños de este país, Pin Pon me inculcó valores y hábitos que agradezco hasta el día de hoy.
Cuando con el regreso a la democracia volvió Pin Pon a las pantallas de televisión, yo ya era un adulto pero igual vi su programa junto a mis sobrinos. Les compré el disco con sus canciones y posteriormente, cuando nacieron mis hijos, aunque Pin Pon ya no estaba en la televisión, sí estuvo presente siempre en nuestra casa. Con mis hijos lo fuimos a ver a las presentaciones que hacía en algún teatro o centro cultural y ellos siguieron cantando sus canciones.
Desconozco las razones por las que a los niños se les privó de poder ver a Pin Pon en televisión, aunque me imagino cuáles habrán sido. Pin Pon siempre se negó a utilizar a los niños y por eso nunca hizo menciones a productos comerciales en sus programas. Decía que eso era atentar contra la inocencia de los niños y se mantuvo en su postura hasta el final. Creo que parte del cariño con que lo recuerdo tiene que ver con ese respeto que siempre expresó hacia quienes fuimos niños y también hacia nuestros padres. ¡Qué diferencia con esos conductores garabateros y mercanchifles que agobiaban a los niños con cuanto producto los podía auspiciar!
Hoy, cuando la televisión lo tenía marginado y los medios olvidados, quiero que sepan que muchos de quienes fuimos sus más fieles seguidores, no lo olvidamos. Que seguimos sintiendo el mismo cariño por él y que siempre será uno de los recuerdos imborrables de nuestra niñez.
En el Mampato 160, del 7 de febrero de 1973, venía un reportaje a Pin Pon que reproduzco aquí como un sencillo homenaje a él, el favorito de los niños, y a quien le dio vida, el actor Jorge Guerra.