Para ir preparando el ambiente festivo del Año Nuevo, vamos con este divertido número de la serie Condorito de colección, correspondiente al quinto número que se publicó en 2011. La portada es genial y los chistes que vienen aquí son, en general, muy buenos. Habría muchos para seleccionar, pero me he quedado con los siguientes:
Las condoricosas casi siempre resultan divertidas y en este caso el chiste lo es. No sé si Pepo copió el chiste de algún otro lado, pero la actitud de Condorito en esa situación terrible en la que se encuentra, me da mucha risa.
Los chistes en que Pepo caracterizaba a otras etnias siempre me llamaban la atención por la precisión para dar con el fenotipo y exagerarlo, como es lo que ocurre con cualquier caricatura. En este caso, la cara del policía inglés en la viñeta inicial es genial. Y el chiste mismo, es muy bueno. Ya he dicho que esas escenas en las que Condorito responde con total naturalidad, con sus ojos cerrados, y como si todo fuera de lo más normal, cuando se trata de situaciones absurdas, inverosímiles o increíbles, las encuentro muy divertidas. Más aún en este caso, que se ve al pajarraco desnudo y dándole la espalda a su interlocutor al explicarle cuál había sido la estrategia para ganar el partido en medio de tanta niebla.

Se sabe que Pepo estudió medicina un par de años y en este número vienen estas "medicosas", que quizás fueron chistes que surgieron de la imaginación del dibujante o tal vez los adaptó de lo que se contaba como chistes entre los estudiantes de medicina de la Universidad de Concepción, que también puede ser. Recuerdo a un viejo amigo que también estudió medicina en Concepción en los años sesenta quien me contó que luego de una clase de anatomía patológica se fue a su pensión estudiantil con su delantal blanco puesto y la gente se daba vuelta a mirarlo con cara de horror. Sus compañeros le habían puesto restos humanos en uno de los bolsillos del delantal y se le asomaba una oreja. Bueno, en este caso no se trata de bromas tan macabras como esas, sino de chistes más livianos, aunque muy divertidos. En el caso del primero de ellos, el señor que aparece ante la consulta de Condorito se parece al exministro de Pinochet, Hernán Büchi. Y no lo digo por el aire de tarado, jajaja. Y a propósito del tercer chiste, que también es muy bueno, me acuerdo de un chiste de Condorito en el que él, como médico (eso creo recordar), le diagnosticaba a un paciente "cáncer a los callos", jajajaja. Hasta hoy me acuerdo de eso y me río como la primera vez que lo leí.
Pero hay muchos otros buenos chistes en este número, como el de "El cartero dispara dos veces", "Polillas" (que me parece haberlo visto en otras versiones también), "El muertito", "El turco" (muy bueno), "Guantes de plomo" y "La sopa". Este último me recordó otro de mis chistes favoritos de Condorito, y en el que el pajarraco está hospitalizado y lo deben alimentar con una sonda por vía rectal. Llega la enfermera con una bolsa que contiene café y cuando le pone el enema a Condorito, éste grita aparentemente de dolor "¿Está muy caliente?", le pregunta la enfermera; "No, le falta azúcar", contesta Condorito, jajajaja.
Bueno, disfruten estos viejos chistes de Condorito en este último domingo del año 2024, editados en alta definición. Pronto vendrán más.
Descargar Condorito de colección N° 5 de 2011