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domingo, agosto 16, 2015

JOAN MIQUEL OLIVER, GRÀCIES

No voy a empezar a comprarme discos de Manel, Amics de les Arts, Mishima y su puta madre. Mis prejuicios me los llevo hasta la tumba. Pero.

Ayer, presenciando algunas canciones en directo de Joan Miquel Oliver, el tiempo se paró. Mejor: él cogió el tiempo, se lo metió en su guitarra, y fue devolviéndonoslo suavemente. Que el ex líder de Antonia Font es un genio ya lo sabía, aunque su música me interese bien poco (si bien adoro alguna canción suya: escuchad Clint Eastwood, es para llorar). Pero él y yo, ayer, estuvimos por unos minutos en la misma dimensión extraña, tierna, pequeña y alucinada. Luego, antes de irme a dormir, volví al nuevo disco de Warren Haynes, todo en orden. A veces hay tormenta y algo de agua entra en casa. Está bien.

A Joan Miquel Oliver he de agradecerle que me salvara por dos o tres canciones, que me transportara de forma tan sencilla. Que me dijera lo que yo no sabía que quería escuchar.  

martes, marzo 15, 2011

ESE GRUPO CATALÁN...

Asisto entre indiferente y cascarrabias a la masiva campaña que anuncia la salida, hoy mismo, del nuevo disco de Manel. Son buena gente seguro, pero su música me da igual, o siendo sincero, no puedo. No puedo con estas bandas herederas de Sisa, Pau Riba, este folk culto y costumbrista que comulga tan bien con el público catalanet de todas las edades. Sí, es mejor escuchar eso que cualquier bazofia, pero cuando no conectas con algo, y encima ese algo está presente de forma tan descarada en todos los medios, que lo venden como la panacea (Guardiola, Manel, Catalunya), como el pesadísimo Basté de RAC 1, cada vez más empalagoso, que les ha lamido hoy hasta las orejas durante una hora enterita; en resumen, cuando hablamos de música, uno se vuelve paranoico, y entonces decido salir a la calle armado con el Holy Diver de Dio como escudo. Son chorradas, lo sé, que cada uno haga lo que quiera, ¡tengo amigos ultra-fans de Manel!, pero me ponen malo las modas tan bien diseñadas, las opiniones positivas tan generalizadas, por no hablar de la camarilla de grupos de este tipo, que me suenan todos a juguete de hojalata escacharrado, el gusto uniforme, el consenso de que ellos son lo que hay que escuchar del Ebre als Pirineus. No puedo. Me pasó de adolescente con el jodido rock català, de verdad que no entendía que le veía todo el mundo a esa panda de pelones rurales, cuando lo más normal era meterse en vena el álbum negro de Metallica.