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lunes, octubre 19, 2009

LOS LÍMITES DEL CONTROL


Me parece bien que Jim Jarmush haya intentado con Los límites del control filmar su particular Esperando a Godot. No soy novato en su juego de sacarle al cine todo el drama para dejarlo hecho un (estimulante) cadáver desnudo, y desde Extraños en el paraíso, pasando por Dead man, Flores rotas... siempre me ha atraído su concepción seca y borde, y de una comicidad muy particular, de los personajes, el ritmo helado de las historias, su gusto por los momentos en los que no pasa absolútamente nada. Y como quintaesencia de ese estilo, Los límites del control gustará, por lo menos a la crítica, pero por mi parte hoy no he entrado en el juego. Digamos que se trata de una película en la que unos y otros se pasan cajetillas de cerillas, y el protagonista es un imponente tipo interpretado por el actor Isaach de Bankolé, y que está rodada en España. Más allá de esto no me he sentido atraído por el estilo Jarmush, no veía nada, ningún motivo para estar allí viendo la película, posíblemente porque el personaje protagonista tampoco parecía tener ningún motivo para estar allí, y porque los demás caracteres eran directamente ridículos, de manera intencionada claro, pero ridículos. Ha terminado la proyección y me he largado a casa sin pensar un segundo en lo que había visto.

miércoles, agosto 27, 2008

"STRANGER THAN PARADISE" (JIM JARMUSCH, 1984)


Cuando le pillé, Jim Jarmusch era lo más. A mediados de los noventa, con Night on Earth repetídamente recomendada por mi ángel cinematográfico (y el de varios cientos de alumnos de Historia del Arte en la UB), Jim Jarmush era lo que había que ver. Pero no fue hasta que descubrí Extraños en el paraíso que todo se hizo verdad. Ahora la reponen en el desértico Méliès de Barcelona, a veinte metros de mi casa, y no hay mejor ocasión para reencontrarse con aquellos personajes, John Lurie a la cabeza, víctimas de las peores habitaciones de los Holiday Inn´s, monigotes que discurren por la vida sin dar ni obtener, nadie filmaba el sinsentido, el tedio, la nada de la vida como Jim Jarmusch. Luego aplicó ese sinsentido de la existencia (a saber: los personajes no quieren nada y por lo tanto no van a luchar por nada, ellos van por ahí, y eso es la película) al western con Dead Man, y consiguió crear, en mi opinión, su obra maestra. Música de Neil Young incluida.