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domingo, octubre 11, 2015

CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD: "BETTY´S BLENDS VOL. 2" (2015)


Leía una entrevista con el hermano de Chris Robinson, Rich, en la que este se metía con la Chris Robinson Brotherhood, "lo que hace ahora Chris es Grateful Dead". Gracias Rich, we know it, and we love it.

La discografía de la hermandad de Chris y Neal Casal es escasa y maravillosa. Otra cosa son las decenas de grabaciones en directo que se distribuyen desde su web, y los dos volúmenes live, Betty´s Blends, el segundo de los cuales estoy escuchando ahora mismo.

Betty´s Blends vo.2 es una ventana a lo que Chris y los suyos manejan sobre el escenario. Que es magia pura. La extraordinaria suite Vibration & light es luminosa, preciosa e imprevisible. Amo a esta banda, y estoy dispuesto a montar guardia en casa de Chris, por si se le ocurre (inevitablemente lo hará) reactivar a los Black Crowes. Eso ya pasó, o mejor, eso ya es parte del museo eterno del rock n´roll. Lo que me da ahora la Chris Robinson Brotherhood es otra cosa: viajar con la ventanilla bajada, atravesar paisajes extraños, acariciar mis oídos con un sonido que nunca es igual, aunque sea siempre bello.

El hermano tiene razón, Chris hace de Grateful Dead. Y que dure.

 

miércoles, mayo 07, 2014

CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD, "PHOSPHORESCENT HARVEST" (2014)


La Chris Robinson Brotherhood resuelve muchos de mis anhelos musicales actuales.

Simplemente me da lo que mi corazón quiere escuchar. Con este tercer disco siguen profundizando en el universo Grateful Dead a su manera, dándole más cancha al teclado en detrimento de la garciana guitarra de Neal Casal. No supera al primero porque eso es casi imposible, pero es una preciosa excusa para seguir escuchándoles en directo (hazte con algún directo en su web). Ellos llevan el alma psychofolk a este siglo, con sencillez y tranquilidad. Sus conciertos son imprevisibles y festivos, viajes donde todo puede ocurrir. La música que me gusta.

No, no me interesa en absoluto que Chris Robinson vuelva a volver por enésima vez a los Black Crowes.

domingo, junio 17, 2012

CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD, BIG MOON RITUAL (2012)

Como llevarte de paseo a The Band y los Eagles en una nave conducida por Jerry García. O como Chris Robinson engrandece la leyenda, la suya y la de The Black Crowes. Este es uno de esos discos que te hace sentir especial, porque sabes que el 99% de la humanidad no lo va a entender. No lo sé, yo ya sabía que este sería uno de los discos del año desde que lo he desempaquetado y lo he olido. Por no hablar de una portada que nos lleva a la década de los 70, a Laurel Canyon y, antes, a Frisco. Pocos días antes de empezar a escuchar este Big Moon Ritual había recuperado el Croweology de los Black Crowes, y de nuevo esas viejas sensaciones de una banda grande, a la altura de los intocables; qué gran disco, tan poco ponderado por algunos. Ha sido sin duda la tapa perfecta para rendirse ante este proyecto, el proyecto más hippy de Chris Robinson y Neal Casal. Hay tanta magia en este disco, desarrollos tan placenteros como los de Tulsa yesterday, Rosalee... En directo esta banda puede ser un viaje lisérgico de cuidado. Música que entra mejor con otros elementos conjugados, el vino blanco ahora mismo en mi caso, o el sol y el campo, la noche más estrellada, busca el elemento perfecto para acompañar estas incursiones entre la tierra y el espacio. Para no perderse en referencias y etiquetas inútiles, ahí va la versión que hacen Chris Robinson y los suyos de la maravillosa Sugaree de Jerry García y The Grateful Dead. Cuántos nombres imprescinibles en una sola frase.

jueves, diciembre 24, 2009

MIS DIEZ DISCOS DEL AÑO (PARTE 1)

Este año me apunto a las listas de los mejores discos del año. No entiendo como hay gente que las odia, a mi me encanta leer esos diez títulos que cada uno escoge, y rajar o aplaudir criterios. Es divertido, así que a por ello. En mi caso, no me he querido decidir por diez posiciones concretas, por pereza mental más que nada, así que he escogido los diez títulos que, creo, más me han impresionado este año en que, ya vereis, todas las listas en blogs, revistas etc. coincidirán en un gran número de títulos. Supongo que eso es porque nos falta criterio y capacidad de riesgo a los consumidores, y por otro lado, que el rock se encuentra bajo mínimos creativos. Las dos razones me parece válidas.
Como digo, no hay orden en mi elección, son los diez que más me gustan. Este post con cinco, el siguiente con los restantes. A jugar.


Empiezo por ALICE IN CHAINS y su "BLACK GIVE WAY TO BLUE", que me dejó sin habla desde el primer aperitivo en Spotify. Han renacido con orgullo, retomando el sonido de Dirt y todos los tics que tanto amamos (dobles voces Jerry Cantrell y el nuevo vocalista William DuVall, pasajes enfermizos, baladas acústicas oscuras, muro de sonido...). Se han copiado a si mismos y les ha salido el disco que debería haber llegado después del perro con tres patas. Es el disco menos original del año, pero en el rock la originalidad ya se puede ir a tomar por culo. A los matados que exigen originalidad y modernez en cada lanzamineto de tal o cual banda, yo les respondo a ostia limpia con Check my brain, el single más rotundo del año. Alice in Chains han vuelto, y cuentan con mi voto. California, fine, somebody check my brain.


Lo de KISS y "SONIC BOOM" es otro retorno inesperado y feliz. Como tantos otros mortales, no daba un duro por ellos creativamente, y esperaba otro Psycho Circus, es decir nada, un disco de rock bombástico de marca blanca, igual de interesante que un yogur del Lidl, para olvidar vamos. Pero Sonic Boom es lo mejor que ha grabado Kiss desde... ¿Creatures of the night del 82? Y eso en parte gracias a que los odiados Eric Singer y Tommy Thayer han impuesto su calidad como músicos (y por favor, creo que merecen que dejemos de llamarles mercenarios), y en parte debido a que algún click ha debido de haber en la mente de Gene y Paul para que el milagro haya obrado, y los panes y los peces se hayan multiplicado. Los dos se han subido a la máquina del tiempo y han ido recogiendo lo mejor de cada etapa de su pasado, el dinamismo y corpulencia del heavy que hacían en los 80 por un lado, y por otro el espíritu de Rock n´roll Over, esos 70 que siempre querían recuperar y nunca sabían como. Ahora por fin se han olvidado del hype, de apuntarse a los sonidos de moda, y símplemente han grabado lo que les pedían los fans desde el Pleistoceno: rock n´roll. Solo porque esa ostra recauchutada llamada Gene Simmons componga un tema ya clásico y necesario en nuestras vidas como Russian Roulette, y que él mismo se digne a tocar ese bajo libidinoso que tanto echábamos de menos, es ya motivo suficiente para levantar el puño con ellos. La sorpresa de la década.


JOE HENRY es un genio, y "BLOOD FROM STARS" es el disco con el que me he sentido más en sintonía espiritual este año. Hay magia y humo en estos temas, melodías y letras enigmáticas, y un respeto reverencial de él cuando interpreta (fingido o no, qué gran actor es Joe Henry, cada una de sus canciones es una pequeña y densa obra de teatro) y respeto tuyo cuando escuchas. En Joe Henry, el respeto y las formas ante todo, baja la luz, calla y escucha. Blood From Stars es para compartirlo solo o con gente que sabe de lo que habla, hay catetos que no deben acercarse a este disco, lo contaminarían. Junto al anterior, Civilians, son dos obras maestras que ya hemos gastado los que andamos un poco hartos de ver a Tom Waits hasta en la sopa. Creo que era el amigo blogger Rockland quién destacaba el tercer tema del disco, Channel, como uno de los mejores del año, en ese momento yo tenía otros favoritos, pero ahora mismo, lo escogería como mi himno del 2009.


THE BLACK CROWES y "BEFORE THE FROST... UNTIL THE FREEZE", el doble disco con el que han aterrizado de nuevo este año, son un valor seguro. Y son clásicos, como cualquier gran banda del pasado que tengas en mente. Es insultante que se les juzgue tan fino, que críticos como Esteban Linés, de La Vanguardia, se los despachen con esa sorna de mierda, como si hacer el rock que hacen ellos fuera de segunda división. Pero todos sabemos donde juegan los Robinson y la nueva slide que les cubre ahora las espaldas, nada menos que Luther Dickinson. Good Morning Captain hará que levantes el culo del sofá y que la luz entre en tu vida, pero para cuando caiga la tarde no te olvides de Appaloosa, preciosa balada. Siguen tocando de forma tan personal, y Chris Robinson destila la misma fuerza, repito, la misma luz, que cuando era joven, pero con una diferencia: ahora la música que suena es mucho mejor. Los ingredientes son los de siempre, pero solo ellos son capaces de hacerlo así, y encima grabar el disco en directo delante de público.


Hablando del slide de Luther Dickinson, me voy a otro slide, el puto mejor slide del mundo, el que sale de los dedos de un superdotado llamado Derek Trucks. El sonido de THE DEREK TRUCKS BAND (su disco de este año, ALREADY FREE) es un soul sedante, a veces ligero, pero abierto a una gran variedad de ritmos, muy original, y siempre con la correosa slide de Derek y la voz negra y felina del vocalista Mike Mattison. Verles este verano en directo fue un privilegio. Suena Sweet Inspiration, de Already Free... ¡fiesta! luego la intensa Down don´t bother me, puro sentimiento. Already Free sigue vivo en mis orejas meses después de haberlo comprado, como el anterior cd de la banda, Songlines, solo que ahora, creo que están mucho más enfocados. Son una máquina de banda, una de las agrupaciones musicales más capaces que he escuchado en mucho tiempo.

Bien, esos son cinco de mis mejores diez discos del 2009, mañana los otros cinco.

viernes, septiembre 04, 2009

THE BLACK CROWES: "BEFORE THE FROST..." (2009)


Éstoy tan convencido de que Warpaint es un gran disco que me acerco con todas las ganas del mundo a Before the frost... (y a su hermano, ... Until the Freeze, que te puedes descargar de la web del grupo una vez has comprado el primero, y que aún no he tenido tiempo de saborear) y aún así pienso que quizás no superen la magia de Goodbye daughters of the revolution, Evergreen o el sonido general de Warpaint, editado hace nada, en 2008. Pero siceramente, qué más da. Esta banda maneja su carrera con la seguridad de que esto va para largo, de que el reguero creativo no va a detenerse, y simplemente ponen toda su sapiencia, buen gusto, experiencia, lo que sea, en cada nuevo lanzamiento. Imposible decir nada en contra de Lions, Warpaint o de Before the frost..., inútil compararlos con sus primeros discos, son distintos y a la vez coherentes con The southern harmony and musical companion y todo aquello. La discrografía de los Black Crowes es un río perfecto que no deja de ensancharse para que entre más riqueza, más matices, pero siempre en el mismo cauce, aquel rock n´soul sureño que nos cambió la vida hace casi dos décadas. Es un mundo el que separa lo elemental, y lo mágico, de un riff como el de Houston don´t dream about me, el octavo tema de Before the frost..., y todo el nuevo disco de los Blackberry Smoke; no los comparo porque sería una tontería, y Little piece of dixie está bien, pero no es nada especial, es un buen disco de rock y ya está, si no existiera me daría igual, y eso es porque a Blackberry Smoke, y a tantas otras buenas bandas, les falta un ADN que solo poseen grupos como el de los hermanos Robinson, es un ADN que dura toda la vida, como el de Keith Richards, y que impregna cada cosa que graban de un toque especial, mejor o peor, pero especial. No se me ocurre carrera más perfecta que la de los Black Crowes, ni canciones más redondas que Appalöosa, Good morning captain o The last place that love lives. Ahora mismo esta es la música que hay que escuchar, y la han grabado en la granja de Levon Helm, en directo, y tienen más huevos que nadie. Están aquí y están vivos, en plena forma, con Luther Dickinson. No puede haber nada mejor que esto, empezar el día con Good morning captain y terminarlo con The last place that love lives.

sábado, abril 12, 2008

THE BLACK CROWES: "WARPAINT" (2008)


Ser inteligente suele tener sus recompensas en la vida, y Warpaint, el nuevo disco de los Black Crowes es el premio a una banda que ha sabido esperar y que ha realizado este, su movimiento más importante después de su reunión de hace tres años, de forma impecable. Warpaint respira el sonido que amamos los que hemos disfrutado con Shake your money maker -su irrepetible debut-, The southern harmony and musical companion -el clásico-, Amorica y Three snakes and one charm -ampliación de horizontes y viaje a la psicodelia y al concepto jam band-, By your side -explosión de melodías contagiosas y energía- y Lions -exhuberante y potente, moderno y clásico a la vez-; es decir, toda una discografía perfecta. Warpaint es la suma de todo eso, encontramos todas las caras de los Crowes, desde su nuevo y contagioso -obligado- himno (a la manera de Sting me, de The southern harmony...), Goodbye daughters of the revolution, también blues pesado y duro en Walk believer walk, o Evergreen o Locust street, ambas muestra de la madurez y melosidad que está adquiriendo su sonido. Son una banda inteligente porque fabrican la música que deben fabricar ahora, a su edad y a casi veinte años de haber empezado en el negocio; después de tanto tiempo no han perdido autenticidad, la han ganado, y no vuelven a los tiempos de Jealous again y su primer disco porque eso no sería sincero y además es imposible, nadie puede tener veinte años cuando pasa de los cuarenta. Son también inteligentes porque han reclutado a un guitarrista que debería hacer olvidar a los anteriores que acompañaron a Rich Robinson, como Mark Ford, se trata ni más ni menos que de Luther Dickinson, poseedor de la genética, el sonido y la personalidad ideal para el trabajo, aunque espero que eso no signifique que deje de lado su labor en otra gran banda, ahora mismo a la altura de los Crowes, The North Mississippi All Stars.
Warpaint es el mejor rock n´roll que podemos encontrar en una tienda de discos, si es que quedan tiendas de discos donde sea que vivas. The Black Crowes han salido de la encrucijada, del difícil paso de cumplir las expectativas que había significado su retorno, con un disco sincero, vivido y muy superior a lo que yo esperaba.