Mostrando entradas con la etiqueta LIBROS ROCK N´ROLL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LIBROS ROCK N´ROLL. Mostrar todas las entradas

domingo, enero 06, 2013

JOHNNY RAMONE: "COMMANDO, THE AUTOBIOGRAPHY"

A partir de la rápida y desoladora desaparición de los tres miembros originales de los Ramones, muchos empezamos a descubrir el rol que jugaba cada uno de lso miembros en la milicia punk rock de Queens. Sin embargo, pocos le han reconocido a Johnny Ramone su papel de cabezota, obtuso y sobrio líder, el que necesita cualquier banda que aspire a durar. Joey y su carisma, su estatura, sus enfermedades, su amor por el pop 60s, y Dee Dee con su desmesura y su talento punk no hubieran hecho durar a la banda más que un par de temporadas, de haber sido ellos los jefes de facto. Sin embargo, era Johnny quién mantenía la máquina funcionando, incluso en los largos y a veces tristes años 80. No solo es uno de los guitarras más influyentes de la historia, no solo cargaba con su Mosrite en una bolsa del super, sino que era todo un cabrón sin escrúpulos, y un gran y necesario jefe. Commando es su testamento autobiográfico. A Johnny le marcó de sobremanera su padre y el tiempo que estuvo trabajando como obrero de la construcción, allí aprendió lo que era un curro, y esa mentalidad no le abandonó nunca. Los Ramones eran su trabajo, un maravilloso trabajo, pero un currelo al fin y al cabo, que había que hacer de la mejor forma posible, caiga quién caiga. Y así hasta el final. Sorprendente el último capítulo, con Johnny explicando detalles de su tratamiento contra el cáncer de próstata, el cual finalmente acabó con él en 2004. El libro está escrito como él, va al grano sin mariconadas; a Johnny no se le van los elogios de las manos, no regala nada a nadie. Este es un libro para que se le respete, al joven gamberro que no se perdía un concierto en su ciudad (de la segunda mitad de los 60 hasta mediados de los 70 Johnny lo vio TODO), y al americano conservador que no paró de trabajar hasta llegar a tener un millón de dólares en el banco para poder retirarse, y gozar así de sus cromos de baseball, su cine serie B y sus colecciones de Disney y Elvis.

domingo, octubre 09, 2011

IGNACIO JULIÀ, PULP-ROCK


Ignacio Julià es mi escritor de rock n´roll favorito. Siempre he conectado con esa forma de escribir sobre la música y sus creadores enlazando en caliente al artista con la propia experiencia y sensaciones del escritor. Ya antes de convertirme en fiel comprador de Ruta 66 me dejé seducir por aquel libro sobre Springsteen en el que Julià comunicaba tanto su amor como su postrera decepción (hablo de principios de los 90), con el héroe de Thunder road. Este hombre, que ha visto y escuchado mucho, escribe bonito, comunica, no se sitúa nunca ni muy arriba ni muy abajo, y es lectura segura para mi. Su recopilación de artículos y entrevistas Pulp-rock es, periodicamente, libro de cabecera en casa. Disfruto releyendo sus loas al Lou Reed más visceral de finales de los 70, aquella entrevista-agujero sideral a Daniel Johntson, la tristeza que transmite su recorrido por la vida de Roy Orbison, o su claudicación ante el empuje corta y rasga de una jovencísima PJ Harvey, época Dry. Un libro que no tiene edad ni momento para leerlo, y que siempre debe estar por ahí cerca. Asumo que en los humildes textos de mi blog hay influencias, copias y saqueos del estilo de Julià. Siempre es mejor copiar de los buenos.

miércoles, agosto 24, 2011

ERIC CLAPTON, THE AUTOBIOGRAPHY


Las últimas páginas de la autobiografía de Eric Clapton son las que escribe un hombre reconciliado con su pasado, feliz y rico. Sus máximas preocupaciones consisten en decidir si irse de crucero con su yate o a cazar pichones por la montaña. Eric Clapton ha sido el colador por el que tantos millones hemos entrado en el blues, y posee una carrera repleta de éxitos y discos capitales; siempre ha gustado a la masa, al fan de biblioteca y al fan poco exigente, por eso sigue llenando pabellones, y está bien que eso le haya hecho rico y que lo escriba. Por lo menos Clapton es un tipo humilde, yo si fuera él no lo sería. A excepción de esta última parte del libro, el resto es una buena lectura sobre música, blues, y adicciones varias con las que este hombre ha estado conviviendo durante dos décadas y pico. Lo único que me falla es que no muestre arrepentimiento alguno por haber firmado discos de una medianía insultante, por haber confiado su carrera en los 80 al maníaco Phil Collins o por haber sido perezoso y descuidado con su arte en muchas ocasiones, sabiendo que hiciera lo que hiciera contaría con el beneplácito poco crítico de sus fans. Eric, arrepiéntete. Esta autobiografía, como tantas otras, es una buena excusa para recuperar discos maravillosos, incluso para reescuchar algunas mierdas, por si acaso te habías perdido algo. Clapton es un fan de la moda, el diseño y la vida de rico, se toma su carrera con la calma y sigue actuando con una media alta (su directo con Steve Winwood es un gran regalo), y sí, Lemmy debe estar en este preciso instante bebiéndose un Jack con cola mientras graba un nuevo disco, pero Eric no es así.

sábado, agosto 06, 2011

BOB DYLAN, LETRAS


Si un día pululando por una megastore encontraras por 20 euros el libro-biblia completo con todas las letras de Bob Dylan, bonito y pesado, perfectamente presentado, versión original y traducida, ¿qué harías? Dios, es como, ¡oh no! Tu corazón bombearía al triple de velocidad, notarías pequeños sudores, salivaciones, y con la mano temblando ligeramente, te harías con uno de esos ejemplares, mirando a ambos lados, como si nadie tuviera que verte, como algo clandestino. Hay 20 libros iguales más esperando a ser comprados, pero eliges el mejor, el perfecto, el tuyo. Un acto íntimo, impulsivo, una cuadratura del círculo. Toda una vida escuchando a Bob Dylan y ahora puedes disfrutar de su música y sus textos, ¡todos hasta el 2001! (no te centres en la parte traducida al castellano, léelos en original, disfruta de las inflexiones, de los versos intraducibles, de la magia tal y como la concibió su creador). Este "Letras" está ya aquí a mi lado, y me va a costar separarme de sus páginas, y de los discos de Dylan que ahora mismo estoy amontonando a mi lado como un jodido enfermo. Quiero escuchar-leer Gates of Eden ¡ahora! ¡y Joey! ¡y Mississippi! ¡Y Frankie Lee & Judas Priest! Borrachera dylaniana total.

The motorcycle black madonna
Two-wheeled gipsy queen
And her silver-studded phantom cause
The gray flannel dwarf to scream
As he weeps to wicked birds of prey
Who pick up on his bread crumb sins
And there are no sins inside the Gates of Eden

Y mañana será otro día...

martes, abril 05, 2011

SAMMY HAGAR: "RED, MY UNCENSORED LIFE IN ROCK"


Muchos tienen claro durante toda su vida si son de izquierdas o de derechas, yo en cambio tengo claro que prefiero los Van Halen de Sammy Hagar que los de David Lee Roth. No me argumentes en contra, no me digas nada, lo creo así y punto. De hecho, me revienta la superioridad con la que hablan los fans de Roth (yo también lo soy en parte, eh), piensan que los demás somos como nenitas poperas sin personalidad, que no conocemos la etapa verdadéramente auténtica de la banda y tal y tal. Vale, pero yo me quedo con Sammy. Y si el debate está entre quienes son los buenos, si los hermanísimos Eddie & Alex o Sammy, lo mismo. Sammy es más listo, más simpático, se lo ha pasado bien y ha aprovhechado la vida cien veces más que los rencorosos y reconcomidos Van Halens. Sammy ha picado piedra en el rock n´roll, le ha salido bien, y se ha metido en negocios y empresas (inmobiliarias, hosteleras -sus cantinas Cabo Wabo, su marca de tequilas) que le han hecho más millonario si cabe. Él representa una forma de vivir que no parece impostada, chanclas, bañador, camisetas horteras, rock n´roll, Ferraris y una bonita familia en casa. Por lo menos no alardea de republicano radical con la casa llena de armas y cabezas de ciervo por las paredes. He disfrutado de su autobiografía Red, recientemente editada. No es la más morbosa ni la más in your face, pero está bien. Es una historia muy sueño americano. Un tipo que empieza muy abajo y que trabaja y trabaja, tiene confianza en si mismo y triunfa. Y bien pronto, porque no olvidemos que Sammy debutó con el primer disco de Montrose, ahí es nada. Luego se labró una carrera en solitario que no me cansaré de reivindicar, y les dió a los Van Halen más musicalidad, más canción, más voces, más millones de discos vendidos y la misma energía (aunque distinta) que con David Lee Roth. Soy Haggariano, punto. Sammy se detiene con recochineo en los peores momentos de Álex Van Halen (en la época 5150 este hombre bebía más que nadie en el planeta y dejaba la tarima de la batería llena de meados), y en la triste decadencia personal y física de Eddie. Su crónica de la gira de reunión del 2004 es tremenda: Eddie roto, alcohólico, tirado como un vagabundo, apestoso, paranóico e incapaz de tocar. Sammy se lo ha pasado bien, como Eddie, pero nunca ha perdido la dignidad. Al final del día, lo que yo espero es el nuevo disco de Chickenfoot, no lo que hagan los Van Halen, Roth, y el pobre hijo de Eddie.

sábado, octubre 11, 2008

"ON THE ROAD WITH THE RAMONES" (Monte A. Melnick & Frank Meyer)


Cuando los Ramones dieron su último concierto en 1996 y luego fallecieron al poco tiempo Joey, Dee dee y Johnny, parece que la caja de los truenos se fue abriendo y rebeló que dentro de la máquina de punkear melodias pop a ritmo de one, two, three, four durante dos décadas, había una despensa llena de carne podrida. Los Ramones no se aguantaban entre ellos, Joey y Johnny no se hablaron durante años, Dee Dee vivió su existencia al límite y tenía trastorno bipolar, Joey era un enfermo con un trastorno obsesivo-compulsivo que condicionó toda su vida y le hacía capaz de pasar cincuenta veces por la misma puerta si creía que "debía hacerlo", drogas, mucho alcohol, desórdenes mentales de todo tipo, malas caras todo el día, expulsiones de baterías por alcoholicos... Todo este panorama pertenece a una de las muchas áreas de las que Monte A. Melnick (road manager que les hizo de padre durante toda su carrera) y Frank Meyer nos hacen partícpes mediante sus declaraciones y las de los propios Ramones y personajes de la crew, management, novias etc. Es un libro entretenidísimo, lo puedes abrir por cualquier página y siempre tendrás anécdotas inimaginables: como el bueno de Joey, que no se cambiaba de calcetines ni que lo mataran y apestaba todo él, o cuando en ruta, los Ramones meaban en botellas de plástico para no parar en las gasolineras y perder tiempo, mil y un detalles, mil y una historias. On the road with The Ramones está perfectamente organizado por temas, desde el capítulo dedicado a los asuntos del amor, donde se nos da buena cuenta de la vida amorosa que llevaban y del ya famoso conflicto entre Johnny y Joey por una chica que acabó casándose con el guitarrista, o el capítulo que dedican a las grabaciones en el estudio, con anécdotas de Phil Spector, pistola y litros de alcohol incluidos, y las surrealistas sesiones fotográficas para sus portadas, en las que Johnny daba solo una hora de tiempo al fotógrafo para completar su trabajo, si lo hacía, sería fotógrafo de los Ramones para toda la vida, si al cabo de una hora no había terminado, Johnny lo mandaba a la mierda y se iba a casa. Puro entretenimiento con un ligero sabor de amargura, la amargura de cuatro tipos de barrio, subproductos sociales New York que no supieron lidiar con sus diferencias y bajezas, pero que encontraron un sistema para enterrar la mierda debajo de la alfombra y continuar en la carretera. Ya lo he dicho, cuando todo terminó en el 96, todos pudimos mirar debajo de la alfombra, y lo que había no era lo que nos habían contado.

Leyendo On the road with The Ramones por cierto, y repasando su discografía en casa, con mi favorito Too tough to die a la cabeza seguido de Leave Home y End of the Century, me he sorprendido admirando en cierta medida la personalidad de un tipo como Johnny Ramone. Nadie respeta a Johnny hoy día, y él se encargó en vida, y sobretodo en sus últimos años, de dejar claro que era un aborrecible republicano radical y un dictador en su propia banda, siempre malcarado, siempre huyendo de la fiesta y reclamando seriedad y compromiso a los disolutos Joey y Dee Dee. Johnny no era divertido, no bebía ni se metía nada, y se tomaba la música como un curro en el que fichas y punto. La pasión de Johnny por su banda era similar a la que siente una cajera del Mercadona por un kilo de tomates: los pasas, los cobras y se acabó. Pero hay que mirar al personaje desde la perspectiva correcta para variar. Una consecuencia desagradable que tuvieron las emocionantes y sinceras reacciones a la muerte de Joey fue olvidar que si el propio Joey eran tan querido, si Joey y los Ramones habían llegado donde habían llegado, era gracias a que un borde de mierda como Johnny se ocupaba de mantener la seriedad y la profesionalidad. Poco sensible, no muy inteligente, pero Johnny era el que no se perdía ni un concierto por estar colocado, Johnny cumplía con los fans, aunque no le daba a nadie ni un gramo más de lo estipulado por contrato. Sin un tipo como él, que llevaba las riendas del grupo como un sargento, los Ramones no hubieran durado ni dos telediarios. Además, sus entrevistas siempre eran sinceras, le daba igual reconocer que salían en las últimas portadas de sus discos casi en penumbra o de espaldas para que no se les viera viejos, le daba igual decir que End of the Century fue una mierda, y que ellos nunca serían estrellas del pop, como sí creyó el iluso Joey durante toda su vida. Johnny necestaba siempre a un roadie a su lado para que le afinara la guitarra, pues él no tenía ni idea, pero es uno de los ¿diez? ¿quince? guitarristas más influyentes de la historia del rock, era consciente de su talento mediocre, de sus limitaciones, pero tiró para delante seguro de no querer perder esa oportunidad que la providencia y su propio tesón le habian dado. Todas las bandas tienen a un borde, ese que no se queda a la fiesta, pero ese es el tipo que se levantará sin resaca al día siguiente y sacará a los demás de la cama para no perderse el próximo concierto. Bordes, pienso ahora, como John Deacon de Queen y el propio Johnny, sin los que su respectivas bandas se habrían quemado antes de tiempo.