Mostrando entradas con la etiqueta ALICE COOPER. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ALICE COOPER. Mostrar todas las entradas

sábado, septiembre 17, 2011

ALICE COOPER, WELCOME 2 MY NIGHTMARE


Hasta esta mañana, el disco de Alice Cooper me parecía una soberana broma, una horterada. Pero mira por donde que hace un rato la cosa ha hecho "clic", y ahora ya sé donde situarme yo como oyente para disfrutar minimamente de este Welcome 2 my nightmare. Tómate este disco como un cajón desastre donde cabe de todo (compáralo, salvando las distancias insalvables claro, no ya con Welcome to my nightmare, sino con Goes to hell, un disco donde había mil estilos, desdel el musical Broadway al rock vicioso, al jazz de club... y todo funcionaba), tómatelo no como un disco conceptual (a quién le importa si aquí hay una historia o no, si quiero rock duro con guión ya tengo a King Diamond), sino como un paseo divertido donde puede pasar de todo. Power pop de la talla de Ghouls gone wild, disco-rock cachondo en Disco bloodbath boogie fever, escenas Broadway como Last man on earth, temas envenenados y resacosos como When hell comes home, o rock n´roll a todo trapo en A runaway train (uno de los temas en los que toman parte los supervivientes de la Alice Cooper Band, emocionate). Hay fallos grotescos, como el incomprensible tema inicial, I am made of you, con un efecto en la voz a lo Paulina Rubio que dan ganas de pegarle una colleja a Alice y a Bob Ezrin; o la mala y totalmente innecesaria, What baby wants, con la participación de KeSha a la voz, que no sé ni quién es. Muchos hubiéramos preferido un disco de canciones, más al grano, como aquel adictivo Dirty Diamonds, pero Alice se ha empeñado en hacer un último esfuerzo de grandeza en el estudio, y con la excusa de una segunda parte de su primer álbum en solitario, nos ha montado una fiesta de la que me veo que algunos amigos fans & bloggers van a salir pitando. Yo por mi parte, ni salgo pitando a los cinco minutos ni me quedo hasta el final; estoy simplemente contento por el atrevimiento, por los solos de Steve Hunter, por algunos temas (no me olvido de la rockera, clásica, I´ll bite your face off), aunque bastante mosca con ciertas canciones y ciertos inútiles tics de radiofórmula moderna.

miércoles, noviembre 24, 2010

ALICE COOPER (SANT JORDI CLUB, 23-IX-10)


De los tres conciertos de Alice Cooper a los que he podido asistir, el de ayer fue el menos bueno. Alice está sensacional, su voz y presencia continúan ahí a pesar de la edad, pero en el show las cosas iban demasiado rápido, con el habitual momento dramático de The ballad of Dwight Fry colocado demasiado pronto en el set list, y con demasiadas muertes de Alice, son tonterías, ya lo sé. En mi show perfecto, le cortan la cabeza a Alice y luego resucita a golpe de No more Mr. Nice Guy, pero bueno, todos tenemos nuestro show perfecto de Alice en la cabeza. En el Sant Jordi Club se está bien, es cómodo, aunque los conciertos pierden calor, el Alice de hace tres o cuatro años, fue más rockero y sucio sobretodo por ser la sala Razzmatazz. La banda que lo acompañaba anoche, por cierto, ni fu ni fa. El set list fue casi perfecto, Alice siguió recordándonos que From the inside es un clásico (en los últimos años siempre rescata temas de ese disco compuesto a medias con Bernie Taupin, en esta ocasión fueron From the inside y Nurse Rozetta), revisitó el Wicked young man del plomizo Brutal Planet (de aquel disco, la única pieza que levantaba miembros era Sanctuary), tocó lo que siempre toca y nunca nos cansamos de corear (quiero decir, los primeros segundos de No more mr. nice guy hacen que la vida valga la pena), y pasó olímpicamente de su lamentable último disco (solo tocó Vengance is mine, tema inútil como pocos), de hecho él lo sabe, por eso la gira se llama Theatre of Pain y obvia cualquier mención conceptual a Along came a spider. Lo mejor, poder ir a un concierto de Alice Cooper y verle y escucharle. Es Alice Cooper, por dios.

jueves, septiembre 17, 2009

ALICE COOPER, MEDIADOS DE LOS SETENTA: ALCOHOL Y OBRAS MAESTRAS

La etapa intermedia de los 70 de Alice Cooper está dramáticamente infravalorada, y no sé como los noticiarios televisivos o las tertulias radiofónicas no tratan este tema en profundidad. Sus discos con la Alice Cooper Band son obras maestras y nadie lo duda, el único debate es el ranking de cada uno (bien, Muscle of love está tambíén un poco infravalorado ante School´s out o Billion dollar babies); luego está su primer disco solo, Welcome to my nightmare, que tiene los parabienes de todo el mundo, pero en cambio pocos se acuerdan de esa etapa intermedia (antes de que Alice se desconectara del mundo y bebiera y malviviera hasta convertirse en una especie de yonki esquelético y fantasmal, por la época de Special Forces, 1981), una etapa con Alice grabando Alice Cooper goes to hell (1977) y Lace and Whiskey (1977), que en mi opinión son igual de buenos que todo lo que había hecho anteriormente.


Es increíble como el alcohólico Alice vivía, entre los años 1976-77, su pico creativo de esa forma, mezclando cerveza y decadencia con jazz, blues, country, musical de Broadway y rock n´roll de forma tan natural. Escuchad Alice Cooper Goes to hell y atreveros a negar su condición de obra maestra: empieza con un duro, serpenteante y jodidamente maligno Go to hell, uno de sus temas más originales y quizás mi favorito, sigue con el frenético You gotta dance, que parece sacada de la banda sonora de Fama, luego pasamos al ambiente de club de jazz de I´m the coolest, la balada I never cry, la escena Broadway de Give the kid a break... y sigue así hasta el final, un carnaval de estilos, una fiesta, e igual pasa con el siguiente disco, Lace and Whiskey.


Alice pasaba de todo y mezclaba estilos con toda la gracia y el acierto, se le permitían las bromas y él las gastaba. Luego, después del destacable From the inside, de 1978, que escribió junto al letrista de Elton John Bernie Taupin, perdió la cabeza y facturó sus discos alcohólicos que no recuerda ni siquiera haber grabado (Flush the fashion, Da da, Special Forces...), pero que son también interesantes e imprescindibles para el fan. De mediados de los 80 en adelante, ya sobrio y decente, combinando la música con el golf y la televisión (no hacerla sino verla, Alice se pasa horas cada día delante de la pequeña pantalla), The Coop se dedicó a atacar la yugular del público teen, recuperó sus señas de identidad, su personaje de Alice y se pasó los siguientes lustros adaptando su sonido a la época de turno, para no perder el tren ni el dinero: se amoldó al hard rock de los 80 (Constrictor, Raise your fist and yell, que siguen sonando bien), al hard rock más FM (Trash, Hey Stoopid, con el tiempo he aprendido a apreciar más el segundo), al sonido grunge (el conceptual The last temptation), a los muros de sonido metálicos de finales de los 90(los pesados y plomizos Brutal Planet y Dragontown), y finalmente y por suerte, al renacimiento del rock más directo, que marcan The eyes of Alice Cooper y el excelente Dirty diamonds del 2005; de postre, graba la mierda con patas que es su último disco, del que ni siquiera recuerdo el título. Una carrera fascinante en los aciertos y los errores, con momentos poco valorados como estos despampanantes Alice Cooper goes to hell y Lace and Whiskey ¡A reivindicar se ha dicho!


(De gira en 1977. Mola)

miércoles, agosto 27, 2008

ALICE COOPER: "ALONG CAME A SPIDER" (2008)


Me siento raramente indiferente ante Along came a spider. Este disco me la trae floja. Y no debería ser así, después de Dirty diamonds esperaba con ganas lo nuevo de Alice, confiaba en los tipos que le rodean y me ilusionó saber que preparaba algo conceptual, pensando que, como mínimo, estaría en la línea de aquel The last temptation, su obra más importante de los noventa. El artwork del cd es perfecto, todo anuncia un festín que nos hará viajar a... ¡Alice Cooper goes to hell! ¡From the inside! Y aquí terminan las ilusiones. Punto. Alice se ha equivocado ¿Por qué Alice? Te repetimos en críticas, en revistas de medio mundo que lo estabas haciendo bien, que la senda iniciada por The eyes of Alice Cooper era la buena, después de los truños, los insoportables Brutal Planet y Dragontown, y ahora vas y nos dejas fríos. A ver Alice, deja un momento tus palos de golf y atiende: ¿Crees que hoy en día la historia de un asesino en serie -enamorado, guau- nos va a sorprender? Mira, tu línea narrativa es menos original que un thriller protagonizado por Morgan Freeman ¡No me hables de psycho killers, coño! ¡Estoy harto de tipos que matan a chiquillas por las autopistas! ¿¿Te has empollado de golpe la serie de Dexter y te dedicas a copiarte?? Vale, me calmo. Acepto que el tema conceptual del asesino-araña es un coñazo, pero el problema viene de que, hasta el momento, tan solo el cuarto tema, Catch me if you can, me ha recordado a que Alice sabe facturar docenas canciones pegadizas (sí, como la tela de una araña) perfectas cuando de verdad quiere. Y aquí no hay docenas de canciones pegadizas, sino melodías que simplemente no entran con gusto, no son malas, son como una tortillita de patata de la Sirena, que está buena y tal, pero mi pareja sabe como tratar las patatas, los huevos y marcarse una tortilla diez, como Alice, que hace bien poco nos epataba con un disco redondo, simpático y bonachón como Dirty diamonds. Esta vez, tema, canciones y producción (una producción sin ninguna gracia, sin profundidad, sin originalidad) no están a la altura. Me aburro, voy a poner el nuevo de Mötley Crüe.

domingo, abril 20, 2008

ALICE


Más imágenes míticas.
¿Quién es este tipo?
¿Adivinas?
¡Alice Cooper! Sí, la sucia Alice aparece aquí sin maquillaje, sin melenas, sin su terrorífica mirada, tratando de encajar en la estética new wave de los primeros ochenta y quedándose sin fans en cuestión de minutos. Por esa época vivía su peor etapa: perdido en un mar de alcohol (Alice ha dicho miles de veces que ni siquiera recuerda haber grabado un puto disco por aquel entonces), delgado hasta lo enfermizo, pálido, firmó los discos más extraños de su carrera. Discos que nadie entendió (ni él), pero que con la perspectiva de los años adquieren todo el valor: Special Forces es un clásico de la discografía de Alicia, puro hard rock mezclado con estética militar, y Dada por ejemplo, me parece un disco retorcido y friki, una locura, pero para nada un mal disco.