No sabría decir si el nuevo disco de Megadeth, Endgame, es mejor o peor que el anterior United Abominations, del 2007. El nivel técnico es, como siempre, alto. Megadeth, o cualesquiera que sean los compañeros que Dave Mustaine escoge en cada ocasión, es como un Volvo, o un BMW, un coche duro, robusto y fiable. No daría mi vida por la música de Megadeth, pero me gusta su calidad, su seriedad, es metal inteligente, rotundo y adulto, por más que sus conciertos se llenen de nuevas generaciones de metaleros. Mustaine nunca ha fallado, y me río de lo indignados que estaban sus fans en los 90 con discos tan nutritivos como Risk, que a mi personalmente me encanta. Megadeth inventaron una nueva y globalizada forma de entender el trash, junto con Metallica nos mostraron la puerta a las apisonadoras en forma de percutantes riffs y estructuras intrincadas, al metal con neuronas. Countdown to extinction, Peace sells... but who´s buying, el soberbio Rust in peace de 1990 con el que tocan el cielo... Da igual el disco, la música siempre está a la altura. Mustaine es un tipo poco de fiar, me da la sensación de que si me viera ahogándome en arenas movedizas ni se inmutaría, pero se toma su música con una seriedad que los fans deberían agradecer. La irressitible 44 minutes o el trepidante instrumental que inicia el disco son exquisitos señuelos, pero Endgame vale la pena en su totalidad. Tecnología y fiabilidad germánicas, ¿te gusta conducir?
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miércoles, septiembre 30, 2009
MEGADETH, "ENDGAME" (2009)
No sabría decir si el nuevo disco de Megadeth, Endgame, es mejor o peor que el anterior United Abominations, del 2007. El nivel técnico es, como siempre, alto. Megadeth, o cualesquiera que sean los compañeros que Dave Mustaine escoge en cada ocasión, es como un Volvo, o un BMW, un coche duro, robusto y fiable. No daría mi vida por la música de Megadeth, pero me gusta su calidad, su seriedad, es metal inteligente, rotundo y adulto, por más que sus conciertos se llenen de nuevas generaciones de metaleros. Mustaine nunca ha fallado, y me río de lo indignados que estaban sus fans en los 90 con discos tan nutritivos como Risk, que a mi personalmente me encanta. Megadeth inventaron una nueva y globalizada forma de entender el trash, junto con Metallica nos mostraron la puerta a las apisonadoras en forma de percutantes riffs y estructuras intrincadas, al metal con neuronas. Countdown to extinction, Peace sells... but who´s buying, el soberbio Rust in peace de 1990 con el que tocan el cielo... Da igual el disco, la música siempre está a la altura. Mustaine es un tipo poco de fiar, me da la sensación de que si me viera ahogándome en arenas movedizas ni se inmutaría, pero se toma su música con una seriedad que los fans deberían agradecer. La irressitible 44 minutes o el trepidante instrumental que inicia el disco son exquisitos señuelos, pero Endgame vale la pena en su totalidad. Tecnología y fiabilidad germánicas, ¿te gusta conducir?
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sábado, marzo 21, 2009
PRIEST FEAST (JUDAS PRIEST, MEGADETH, TESTAMENT 19-III-09, PAVELLÓ OLÍMPIC DE BADALONA)
Comparándolo con el concierto de la gira de reunión de hace cuatro años, Judas Priest estuvieron fenomenales el jueves. En aquella gira del 2004 todo resultó frío, desangelado y muy predecible, mientras que ahora, con menos gente en las gradas y compartiendo cartel Rob Halford y los suyos con Testament y Megadeth, la banda se mostró más caliente, con un repertorio que es un regalo para el fan, sobretodo cuando interpretan casi seguidas Eat me alive, Between the hammer and the anvil y Hell patrol, esta última uno de mis temas favoritos de Judas, y sobretodo, pasando de lo lindo del insoportable culebrón hortera de Nostradamus, su último disco, que solo revisitaron puntualmente, sabedores de que dos o tres temas seguidos de este disco pueden hacer perder la paciencia a una jauría de heavys con ganas de brega y cerveza.
Me he quejado mucho del estado vocal de Halford desde que se reunió con su banda de siempre, los años le pesan y ya no sube los agudos en practicamente ningún tema, además, tiene esta forma de cantar jorobado, como luchando porque la voz le responda en los pasajes más duros; ahora mismo pienso igual, pero me sorprendió Rob la otra noche, clavó Eat me alive y aguantó el tormento de cantar Painkiller y Sinner, dos temas que incluso en sus años de gloria ya le exigían grandes esfuerzos vocales. Disfruté con Judas, y lo mejor es que les veo con cuerda para un disquito más (en la onda de Resurrection please) y alguna gira más como esta, como la que están empezando a anunciar en algunos medios, en la que interpretarán entero el British Steel ¡bien! Luego a jubilarse y a disfrutar de lo vivido.
De Testament me llevo lo mismo que me llevé cuando les vi hace años en Razzmatazz: una banda potente, estos tipos son históricos, con un formato trash clásico que no pierde brutalidad ni técnica y que encanta a las nuevas generaciones, por lo visto en algunos pogos improvisados en la pista, a los que yo, por supuesto, ya ni me acerco. Megadeth, por su parte, tocan magníficamente bien, Dave es milimétrico y se mete mucho en cada tema, no canta, interpreta, y es un placer estar atento a cada inflexión vocal y cada sutil juego en los versos de los temas, pero el repertorio es el mismo de siempre, deberían desafiar las convenciones y marcarse un par o tres de temas más desconocidos.
Fué un triple cartel que no decepcionó. Se estaba bien el jueves en Badalona.
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