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jueves, marzo 28, 2013

LAST DAYS (2004, GUS VAN SANT)

Cómo me ha gustado Last Days, la película de 2004 de Gus van Sant, que especula sobre cómo debieron ser las últimas horas de Kurt Cobain en este planeta. Junto con Melancolía, de Lars von Trier, es la descripción más bestia, real y auténtica que he visto de la enfermedad de la depresión. Los murmullos de Cobain (llamado Blake en el film), sus contorsiones inútiles por el suelo, su desinterés atroz por lo que le rodea, su terror a volver a entablar contacto normal con otro ser humano, solo tienen una salida, la que todos conocemos. En esta atmósfera irreal, en la humedad del bosque y el frío de la casa de la estrella del rock a quién incluso visita la mismísima Kim Gordon para intentar, por última vez, hacerle volver al mundo de los vivos, Blake consigue componer su última canción, preciosa, salida directamente de su vacío y, finalmente, muerta desde su nacimiento porque nadie la escuchará jamás. Realmente Last Days me ha impresionado.

martes, septiembre 08, 2009

"ANTICRISTO"


En Cannes, Lars von Trier paseó arrogancia rockera de la mano del estreno de su Anticristo. Ante las quejas, insultos e improperios, y también risas, que provocó su película, él declaró que le daba igual, que "soy el mejor director del mundo", y añadió que no filma para el público sino para él mismo, y que nosotros somos simples invitados a sus películas. Chapeau! Da gusto que por los Festivales -eventos donde se presenta el mundo del cine como lo que ya no es, sobretodo en los festivales españoles, donde actores y directores viven unos días en una nube de focos y ruedas de prensa aduladoras que no son más que mentira, ya que la cruda realidad es que el cine, sobretodo el cine español, ya no interesa a nadie- se paseen, decía, tipos políticamente incorrectos y que lo manden todo a tomar por culo, aunque solo sea pose. Otra cosa es que Anticristo realmente valga la pena, y para la mayoría de seres humanos que la han visto no vale un céntimo. Hay imágenes impactantes, o que por lo menos lo pretenden, una situación límite de los personajes, atmósfera opresiva... pero el caramelo no llega nunca. En materia de anticristos hemos visto demasiadas veces La Profecía y El Exorcista, y cuando acaba la proyección del film de von Trier nos preguntamos (indignados, dormidos, aburridos según el caso) dónde está la película de terror (de autor) que habíamos venido a ver, dónde nos hemos dejado al creador de Bailar en la Oscuridad y Dogville ¿Provocadora? En Anticristo la provocación no está en la tan comentada corrida de sangre, y sí en el hecho de no dar al espectador nada de lo que espera, y ese quizás sea un mérito de una propuesta en la que campan a sus anchas la desconexión narrativa, los cortocircuitos mentales, los estallidos de sexo compulsivo, el bosque, la violencia, la religión y Satán, el monstruo que hay en mi, el rostro pattismithiano de Charlotte Gainsbourg y un zorro que le dice a Willem Dafoe: "El caos reina".