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sábado, agosto 25, 2012

SIEMPRE VUELVO A UFO

Hay algo de aquella elegancia de los UFO clásicos, los que culminaron e implosionaron en el doble directo básico Strangers in the night (1979), una elegancia que en cierto modo también consiguieron mantener en la primera y etílica mitad de los años ochenta, con grandes y olvidados discos como Mecanix o No place to run (¡producía George Martin!), que no encuentro en la plomiza música dura actual. En UFO no chirriaba nada, todo era buen gusto, la guitarra de Schenker, la voz maravillosa de Phil Mogg, esas composiciones con riffs artesanales, rockers inmortales como Natural thing o Only you can rock me. Necesito volver al taller de cerámica rockera de UFO cada poco tiempo, cuando no encuentro novedades que me animen, cuando no se que escuchar. Los primeros acordes de Natural thing me cambiaron la vida, ahora qué puto grupo puede hacer lo mismo.

sábado, mayo 22, 2010

MICHAEL SCHENKER GROUP (TERRASSA, 21-V-2010)


Michael Schenker siempre ha vivido rodeado de sus propias nieblas y tormentas. Genial y -todavía- atractivo, pero nadie acaba de entenderle, y dudo que muchos puedan tener con él un trato natural al cien por cien, eso lo notas en la banda con la que toca ahora, lo más parecido a los MSG clásicos, los del Budokan. Todo funciona y hay buen rollo, pero se palpa la sensación de que algún cable no está conectado entre ellos y él. El alemán sigue siendo un guitarrista excelente, y se limita cumplir con lo que se espera de él, una y otra noche, cosa que tampoco está nada mal cuando hace tres años a penas podía acordarse de sus propios solos. Me hubiese gustado que su sonido fuera más limpio ayer, porque siempre es un placer deleitarte con sus delicadezas, pero el barullo grueso de toda la banda y de la sala no lo hizo posible. El concierto estuvo bien, nada puede ir mal con Armed and ready y Cry for the nations de inicio claro, o con la instrumental heavy más clásica de la historia, Into the arena, probáblemente esta sea la banda perfecta para que Michael siga vivo, haciendo giras y grabando adictivos e infravalorados discos como el último In the midst of beauty. Chris Glenn aporta pulso con el bajo, aunque como ya pensé al verlo hace un par de años en Bikini, debería visitar a algún médico que le saque los 100 kilos que le sobran, su estado físico no parece nada sano. El punto flojo de la banda sigue siendo Gary Barden, que debería dedicarse a cantar blues tranquilito en clubs, porque con el repertorio MSG se deja en casa la mitad de estribillos, se le ve sufrir, y su actitud e imagen es más propia de un guiri de Lloret de Mar. Entiendo que se trata de Gary Barden, y me alegra tenerle delante, pero eso no quita que sea un frontman insuficiente. Para otro año MSG deberían aportar alguna sorpresa más, y presentar otro buen disco de fantásticas melodías como el anterior (aunque confieso que en mis sueños más íntimos deseo una reunión de Michael con Robin McCauley, ¿es grave doctor?).

miércoles, octubre 29, 2008

MICHAEL SCHENKER GROUP (BIKINI, 28-X-08)


Sabía que Michael Schenker estaba recuperado de sus adicciones de madurez, pero no imaginaba que encima de tener tan buen aspecto y tocar bien estaría... simpático. En efecto, Michael sonrió, saludó y se divirtió -a su manera- y lo mismo podía decirse del resto de la banda, con un Chris Glenn inmenso en el sentido más físico de la palabra, con una papada sobre la cual la casa Budweiser debería dar alguna explicación, pero me gustó verle con su bajo de toda la vida, alternando pua y dedos, con unas líneas dinámicas y llenas de fuerza. A la voces Gary Barden está en buena forma física, pero hay algo en él que me aleja de las canciones, ya sea por su voz, muy, muy justita (incapaz de cantar el estribillo de Cry for the nations), o por su poca implicación, llegar al público no solo es dar saltitos y chocar manos con la primera fila, es meterte en las canciones, llegar más al meollo, algo que creo que él no quiere, o ya no puede hacer; la banda la completaban una especie de okupa nada menos que en el papel de Paul Raymond, al teclado y guitarra rítmica, y Chris Slade a la batería, si, el calvo que daba miedo en el video de AC/DC en Donnington. Noche de lleno en Bikini, con treintañeros y muchos cincuentañeros, con tranquilidad y buen rollo, y con una cierta distancia entre banda y público, inevitable en conciertos con esa media de edad en el escenario y en la platea, todos se lo toman con más calma ahora, esto no es el Palau d'Esports a principios de los 80... Michael Schenker tocó con elegancia, aunque eché en falta más volumen, su guitarra a veces se perdía en las grasas del sonido de la banda. El repertorio, bien, desde Are you ready to rock hasta una fantástica Attack of the mad axeman, pasando por la emocionante instrumental Into the arena, que desearías que no acabara nunca, y un final con Doctor Doctor y Rock Bottom. Son píldoras concentradas de directos míticos: Strangers in the night, Rock will never die, One night at Budokan. Michael Schenker debería conservar esta formación, confiar en ellos, mucho más que la sala Bikini no va a conseguir llenar, y discos mejores que In the midst of beauty no los va a grabar ya, así que mejor pájaro en mano. Yo si vuelven, vuelvo. Y ahora mismo tengo unas ganas locas de darme un paseo por el fabuloso directo Rock will never die. Misión cumplida Michael.

lunes, octubre 27, 2008

MICHAEL SCHENKER


Mañana será un placer acudir al concierto de Michael Schenker. Una persona que, presumo, es detestable. Un veterano curtido de casi adolescente en aquellos maravillosos UFO de los 70, luego con su perfecto proyecto MSG a principio de los 80, y después tirando por la borda su madurez con proyectos AOR o intentos y más intentos de vivir de rentas y sacar pasta a los fans. Un tipo errático que hace poco más de un año, envuelto en alcohol, era incapaz de recordar sus propios solos de guitarra en escena, y que ahora reaparece bien de salud, con su vieja banda de aquel directo en el Budokan de los primeros 80, y con un nuevo y acertado disco en las tiendas. Sus solos eran puro cálculo y sensibilidad, y probablemente ahora, en los dedos de este hombre curtido en mil vicios y desastres personales, habrá más de lo primero que de lo segundo, pero aún así me conformo.