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martes, abril 05, 2011

SAMMY HAGAR: "RED, MY UNCENSORED LIFE IN ROCK"


Muchos tienen claro durante toda su vida si son de izquierdas o de derechas, yo en cambio tengo claro que prefiero los Van Halen de Sammy Hagar que los de David Lee Roth. No me argumentes en contra, no me digas nada, lo creo así y punto. De hecho, me revienta la superioridad con la que hablan los fans de Roth (yo también lo soy en parte, eh), piensan que los demás somos como nenitas poperas sin personalidad, que no conocemos la etapa verdadéramente auténtica de la banda y tal y tal. Vale, pero yo me quedo con Sammy. Y si el debate está entre quienes son los buenos, si los hermanísimos Eddie & Alex o Sammy, lo mismo. Sammy es más listo, más simpático, se lo ha pasado bien y ha aprovhechado la vida cien veces más que los rencorosos y reconcomidos Van Halens. Sammy ha picado piedra en el rock n´roll, le ha salido bien, y se ha metido en negocios y empresas (inmobiliarias, hosteleras -sus cantinas Cabo Wabo, su marca de tequilas) que le han hecho más millonario si cabe. Él representa una forma de vivir que no parece impostada, chanclas, bañador, camisetas horteras, rock n´roll, Ferraris y una bonita familia en casa. Por lo menos no alardea de republicano radical con la casa llena de armas y cabezas de ciervo por las paredes. He disfrutado de su autobiografía Red, recientemente editada. No es la más morbosa ni la más in your face, pero está bien. Es una historia muy sueño americano. Un tipo que empieza muy abajo y que trabaja y trabaja, tiene confianza en si mismo y triunfa. Y bien pronto, porque no olvidemos que Sammy debutó con el primer disco de Montrose, ahí es nada. Luego se labró una carrera en solitario que no me cansaré de reivindicar, y les dió a los Van Halen más musicalidad, más canción, más voces, más millones de discos vendidos y la misma energía (aunque distinta) que con David Lee Roth. Soy Haggariano, punto. Sammy se detiene con recochineo en los peores momentos de Álex Van Halen (en la época 5150 este hombre bebía más que nadie en el planeta y dejaba la tarima de la batería llena de meados), y en la triste decadencia personal y física de Eddie. Su crónica de la gira de reunión del 2004 es tremenda: Eddie roto, alcohólico, tirado como un vagabundo, apestoso, paranóico e incapaz de tocar. Sammy se lo ha pasado bien, como Eddie, pero nunca ha perdido la dignidad. Al final del día, lo que yo espero es el nuevo disco de Chickenfoot, no lo que hagan los Van Halen, Roth, y el pobre hijo de Eddie.

martes, enero 11, 2011

MONTROSE


Wikipedeando te enteras de cosillas. Por ejemplo, que el bruto batería de los actuales Scorpions, James Kottak, tocó con Ronnie Montrose a finales de los 80, o que Bill Church y el propio Ronnie Montrose participaron en el inagotable Tupelo Honey de Van Morrison (recomiendo disfrutar de los espléndidos artículos que le está dedicando TSI-NA-PAH al gran Van the Man). Y luego giras la carpeta del vinilo del primer disco de Montrose (1973) y lees que Ted Templeman produjo este torpedo. Poco puedo contar de Montrose que no sepáis, es decir, nada. Que este disco quema asfalto como pocos, que en los setenta hay obras que huelen a gasofa y alquitrán, y que eso es irrepetible. Como defensor a ultranza de Sammy Hagar, me enorgullezco de que su carrera empezara de esta forma, marcando paquete al lado de Ronnie Montrose. Rockeando duro. Luego Sammy se salió de la banda y rubricó una carrera en solitario, en gran parte, tremebunda (Live 80, VOA, ese primer disco homónimo con una de esas portadas Hypgnosis que más me han obsesionado, y su carrera de los noventa para arriba, rica en discos rockeros más nutritivos de lo que pueda parecer), y ah, aquellos impecables discos de hard ochentero con los ahora insoportables, idiotas, hermanos Van Halen (¿Pero es que ningún fan de Van Halen se siente estafado después de tantos años de estupideces? ¿Nadie va a protestar? ¡Por favor!). Bueno, creo que Rock Candy, pesada, densa y sucia, Bad motor scooter, tan Hagar, o Space station #5 son tan buenos argumentos como los temas restantes de Montrose. Mete el disco en la guantera y que arda la carretera. Rock USA 100%.



miércoles, noviembre 05, 2008

SAMMY HAGAR, THE RED ROCKER.


Bien, podría estar saliendo a la calle con una cacerola y un cucharón para celebrar la victoria de Obama, o podría estar ayudando a mi señora a preparar la cena, pero ahora tengo ganas de hablar de Sammy Hagar. El rockero más hortera de los últimos treinta años ha sido también uno de los músicos más maltratados por la crítica. Yo estoy harto de alabar a los Van Halen de David Lee Roth, y cuando me harto de eso, me refugio en la etapa Van Hagar, cuando el grupo de los hermanos Van Halen y Michael Anthony, contrata al bueno de Sammy, y arrasa los charts con grandes discos como 5150 o OU182 o su último disco bueno, el perfecto For Unlawful Carnal Knowledge del 91. Eran unos Van Halen más ochenteros, con baladas por doquier, con más sintetizador, pero ganaban en melodía, emotividad y su directo no era ni mejor ni peor que con Roth, sino distinto. Yo no veo infinitamente mejor el video del concierto de los Van Halen con Roth en el US Festival que el que editaron en el 86 ya con Sammy, Live without a net, vale me quedo con el US Festival, esa locura es incomparable, pero Sammy lo daba todo en directo, él era, a su modo hortera y colorista, pura dinamita. Y era y es un gran compositor, su carrera en solitario es más que digna, probad con VOA, del 84, que incluye su clásico I cant´t drive 55, o el Live 1980, con un Hagar todavía setentero aterrorizando al público a guitarrazo limpio, o su directo del 2003, el tremendo Hallelujah Live. Sammy tiene una voz privilegiada (que en las baladas carga como aquellos tigretones dobles de cuando éramos pequeños, estoy de acuerdo), pero encima es un guitarrista notable y ya digo, ha editado fantásticos álbumes de rock. De hecho, su madurez discográfica ya fuera del influjo paralizante, psicótico y acomodaticio de los hermanos Van Halen no tiene tacha posible: Marching to Mars o Not for sale son buenos platos para cualquier fan del rock duro con gancho. Ahora que Sammy es multimillonario gracias a su exitosa marca de tequila (que creo que ha vendido y por tanto se ha forrado todavía más), sus royalties y sus cruceros donde el fan paga un buen fajo de billetes a cambio de pasar unos días en un barco tan hortera como una camisa del propio Sammy, puediendo beber tequila hasta hartarse y por supuesto, presenciar un concierto de Sammy y sus Waboritas en alta mar, ahora quizás Sammy no necesite la reivindicación de nadie, pero quién sabe, quizás lea esto y me regale uno de sus discretos trapitos.


(Sammy aterriza en Washington. Obama, aprende)