Los habrá mejor vestidos, más delgados y más canallas que Molly Hatchet, la antítesis del glamour, pero esta canción está a la altura del Free Bird de Lynyrd Skynyrd, o por lo menos, es prima hermana con derecho a roce. Justo lo que necesito para merendarme un día como este. A veces todos necesitamos batallas épicas que resuenen en nuestra cabeza, para así poder superar las torpezas del día a día.