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miércoles, diciembre 25, 2013

NICK LOWE ES LA NAVIDAD


Es evidente que los hay que circulan por un nivel superior. Y Nick Lowe entrega Quality Street: A seasonal selection for all the family. El disco que ha de sonar estos días en tu casa.

Él es un caballero inglés de ilustre pasado, que desde hace más de una década nos regala música delicada, sedosa, inteligente. El hombre que en 2001 compuso una obra maestra, The Convincer, o que el año pasado editó la mejor canción de 2012, House for sale.

Lowe es el hombre de pelo blanco, gafas de pasta, a quién siempre escucharé. El tío que todos desearíamos tener en nuestra familia.

jueves, noviembre 03, 2011

JOE HENRY, REVERIE (2011)


Joe Henry -cuánto esperaba yo este disco- tiene un lenguaje propio, un universo particular. Reconocerías una canción, un fraseo, un gesto de Joe Henry en cualquier lugar, entre el ruido y la multitud. Y siendo así, nada de Reverie suena a repetido, acomodaticio o adormecido. La magia sigue presente, y la música fluye como si el anterior e impresionate Blood from stars no existiera, o nada quedara de aquel Civilians que el autor, músico y productor grabó en el 2007. Reconocible, esta vez más acústico y seco, y siempre con esos versos que suelen empezar sus canciones de forma tan particular, como en un tiempo suspendido entre el alba y el final de tu peor noche: "Let´s pull this piano out from the wall", "A dog-eared mind sniffed my heart like a pocket full of German marks, long after the war was through", o "Whose chickens are those in my yard? they pick at every shiny thing". Luego las letras van desenvolviéndose, con esa musicalidad tan original. Asegúrate de darles a estas canciones el decorado correcto, no las compartas si la otra persona no las va a apreciar, dales tiempo y silencio, y que nadie te las quite ni les reste el valor que tú les das.

domingo, octubre 23, 2011

WYNTON MARSALIS & ERIC CLAPTON PLAY THE BLUES


Me divierto mucho con el disco en directo de Marsalis & Clapton. Grabado en el Lincoln center de Nueva York, es una lujosa fiesta de jazz y blues y New Orleans, a la que acudo vestido de etiqueta y dispuesto a reír y a mover el pie rítmicamente mientras me tomo un gin tonic. Hay pocos discos, por lo menos de lo que yo escucho, que inviten tan claramente a la mesura, la elegancia y al gin tonic. A Clapton se le juzga con demasiada severidad, y a sus sesenta y tantos todavía se le exige que grabe otro 461 Ocean Boulevard. La obsesión por encerrar a nuestros ídolos en una juventud que ya no volverá provocará que más de uno no disfrute con este disco. Ese es un problema que yo ya no tengo.

sábado, junio 05, 2010

JOE HENRY (APOLO, 4-VI-10)

Sobria y centrada, así es la puesta en escena de Joe Henry. Sillas en la pista, silencio entre el público, y un Henry sobrio, centrado. Esperaba este concierto con ganas, Blood from stars, su último disco, fue una de las grandes obras del 2009, y el anterior Civilians es igual de bueno. En estas canciones hay un sentimiento, un lenguaje propio, puedes hablar de nocturnidad, de Tom Waits o de lo que quieras, y con eso solo empequeñeces a un personaje que ahora mismo está marcando tendencia en la música, ya sea en sus discos o como productor. Channel, la maravillosa Channel de Blood from stars, sonó en tercer lugar, con Javier Mas a la guitarra como invitado, y qué decir, ese particular fraseado de Henry, esos movimientos como si las canciones le circularan lentamente de los pies a la cabeza, y como digo, su lenguaje y sentimiento absolutamente propios. La banda puntúa el trabajo del jefe con precisión, sobretodo por parte del excelente batería. El concierto fue todo sutileza y corrección, pero la pasión estaba allí, palpable. Qué suerte haber pillado en plenitud a un tipo como Joe Henry.



Desgraciadamente anoche no sonó este glorioso tema. Otra vez será.

miércoles, enero 06, 2010

"LET´S GET LOST" & CHET BAKER


Hay cosas que solo el cine en blanco y negro puede mostrar. Verdades como las que se leen en la trágica caligrafía del rostro de Chet Baker a sus casi 60 años. Su historia, la de un superdotado trompetista que irrumpió en los cincuenta y se convirtió en mito del jazz y, también, en el icono de la década junto a James Dean y Elvis, para luego hundirse en la heroína y la fractura vital a partir de los 60. Todo está en esas arrugas infinitas, amargas y negras. El Chet Baker que vemos en este clásico documental de Bruce Weber filmado en 1987, un año antes de su muerte, es la figura del ángel herido que ya no volverá a alzarse. A sus 58 años, su trompeta, como su voz, seguían sedando el alma, pero la mirada, los párpados que parece vayan a cerrarse en cualquier instante, el cansancio vital, todo sonaba a que Chet no estaría en este mundo por mucho más tiempo, como desgraciadamente así fue. Bruce Weber filmó este presente de forma magistral, vemos a Chet Baker improvisando en la azotea de un hotel de Los Ángeles, acurrucado en la parte de atrás de un descapotable, anciano, triste, pero siempre con una mirada brillante que te recuerda que treinta años atrás, este hombre tenía toda la vida y el éxito dispuestos ahí delante, para comérselos a bocados.


Let´s get lost es un film amargo, Bruce Weber consiguió acceder hasta el fondo de la intimidad de Chet Baker, para a partir de ahí explicarnos quién fue y, sin embargo, quién es ahora. Es un film duro de ver, no es fácil entrar en espiral desde la imagen que uno tiene del Chet Baker joven, uno de los hombres más atractivos que haya pisado el planeta, e ir pasando por su larga decadencia hasta los 80, pero Chet Baker vivió la vida que quiso y pagó cristianamente su precio, cada día hasta su muerte. Y también hay música maravillosa y auténtico cine documental. Este triple DVD de Let´s get lost hace justicia a un film mítico, a su protagonista, y ha sido un precioso regalo de reyes.

domingo, septiembre 13, 2009

JOE HENRY: "BLOOD FROM STARS" (2009)


La riqueza de Blood from stars, el nuevo disco de Joe Henry (uno de los nombres clave en la música actual), se abre al oyente atento y promete semanas de buenas escuchas. El disco es jazzístico, nocturno, soul, y te vienen a la cabeza las referencias habituales a Tom Waits; también hay originales y sutiles combinaciones instrumentales, estructuras nada evidentes, música que crece y crece a cada minuto. Es un traje a medida para los amantes de la elegancia, de la tela cheviot, la sastrería inglesa, solo apto para los que saben separar de la lista de novedades la paja del grano, pues ellos sí sabrán dedicarle el tiempo necesario. El piano de Light no lamp when the sun comes down presenta el decorado de club en ningún lugar en concreto, fecha indeterminada, luego canciones como Truce, el humo de This is my favourite cage (qué jodido trabajo de melodía, y violines, y la guitarra inicial) o la preciosa Channel, el disco en general, evocan placer, dolor, sosiego... la emoción que tú requieras. Esta música es tu amiga, hazla tuya de la forma que desees. Escribo ahora sobre Blood from stars y no debería hacerlo, porque en unos días tendré más cosas que decir, y estaré más cerca de lo que es realmente esta obra de canciones. Es lo que ocurre con discos así, otras veces te ventilas la crítica en tres líneas. Uno de los lanzamientos del año, sin duda.

Joe Henry - God Only Knows

Precioso tema de Joe Henry, perteneciente no a su último y excelente disco Blood from stars, sino a Civilians, del 2007.

sábado, enero 24, 2009

BUDDY RICH & GENE KRUPA: "THE DRUM BATTLE" (1952)


No me disgustan los solos de batería. Desde el Moby Dick de John Bonham hasta los solos de Ian Paice en Deep Purple o docenas de baterías más, disfruto con esa pausa en los conciertos metaleros en las que el batería se explaya y el resto de la banda aprovecha para mear en el backstage y aprovisionarse de bourbon para afrontar lo que queda de concierto. Pero hoy escuchaba a la hora de la cena el disco The Drum Battle, directo grabado en Nueva York en... ¡1952! donde dos baterías tan inabarcables en su influencia como Gene Krupa y Buddy Rich se lanzan en una batalla de baterías sobre un fondo de jazz maravilloso, vivo, incandescente. La garra de este tipo de baterías es increíble, sus solos eran el verdadero estribillo de las canciones, y el público enloquecía cuando los demás instrumentos callaban para dejar oir la frenética batería de Gene Krupa. Ideal para Gin Tonics y Dry Martinis servidos con gracia y a buen ritmo.