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miércoles, agosto 10, 2016

RYAN ADAMS


Ya va siendo hora de que le agradezca a Ryan Adams todo lo bueno que ha hecho por mi. Hasta ahora, prefería pensar en las docenas de canciones moñas y prescindibles que se ha empeñado en editar, a tanto el kilo.

El directo en el Carnegie Hall, Ashes & Fire, su primer disco en solitario y Gold, el homónimo de 2014, por supuesto, Strangers Almanac de Whiskeytown.

En la tienda de rock n´roll a granel que él mismo se ha empeñado en regentar, ganan finalmente los buenos momentos, las canciones emocionantes, y la música a desde el corazón. En el vídeo que adjunto luce una camiseta de Emperor; si es que el hombre se hace querer.



viernes, septiembre 04, 2015

RYAN ADAMS & WARREN HAYNES


Mis oídos, lo digo en cada post sobre música, ya no están para ostias. La mejor banda de la Tierra es Status Quo, y poco más que añadir.

Últimamente, me acarician, me ayudan, dos discos de dos tipos bien diferentes, el directo de Ryan Adams, Live at Carnegie Hall, una preciosidad que, como aquel Ashes & fire, le redime de docenas de discos sin relato, y tanto aburrimiento. Me alegro de que últimamente su intención sea la de seguir adelante con su talento, y dejar la mediocridad en la que andaba metido.


Luego los violines bailan tan maravillosamente con la Gibson de Warren Haynes, y Ashes & dust se convierte en un disco de historias, lo mejor que ha firmado Warren en mucho tiempo. Blue maiden´s tale me emociona, como la versión de Gold dust woman, como un montón más de regalos que, recomiendo, ir tomando poco a poco.

Ya que la música no vale un puto pimiento para la mayoría de los habitantes del planeta, sigamos pagando nosotros por discos así.

lunes, febrero 04, 2013

RYAN ADAMS: "ASHES & FIRE" (2011)

Alejado de la locura productiva que le llevaba a editar discos que ahora ni recordamos (Love is hell, Cold roses, Demolition etc. etc.), Ryan Adams se descolgó en 2011 con Ashes & fire, su mejor disco desde la época Gold. Por fin salía algo digno de su talento, sin docenas de temas de relleno, y aburridas baladas con estribillos blandos y ñoños (otro especializado en escribir estribillos de pan bimbo es su amigo Jesse Malin). Aquí las canciones eran acústicas y había magia, verdad y talento. Un disco balsámico que he recuperado y del que no me desengancharé facilmente. Son canciones que logran conectar con mi estado de ánimo, me comunico con ellas y ellas conmigo. Ya era hora Ryan.

miércoles, enero 13, 2010

RYAN ADAMS


Ryan Adams se despide de la recién pasada década en su web con un "What a trip!". Sí, menudo viaje se ha pegado Ryan estos últimos diez años. Ha vivido deprisa, tanto que ha pasado de ser la promesa en la que depositamos todos nuestros anhelos musicales, allá por el 2001, a aburrir hasta las ovejas. Un camino agitado por alcohol y mala vida y un montonazo de discos editados. Todo compulsivo, como le gusta a él. Recuerdo aquel concierto en Bikini, y la sensación de que con ese borrachuzo o no íbamos a ninguna parte o nos íbamos a comer el mundo. Al salir, pensé firmemente lo segundo, ese Gold, el anterior, Heartbreaker, eran perfectas medicinas, un mocoso decano del country alternativo abriéndose paso al éxito masivo. Hacía falta un Ryan Adams, pero pronto llegaron el insuficiente Demolition, los dos Love is Hell, Rock n´roll, Cold Roses... Y el problema se hacía más y más grande: primero, demasiados discos en demasiado poco tiempo, luego muchas medianías, cancioncillas sosas pero encantadas de haberse conocido, aburrimiento en baladas muy, muy facilonas, blandas, y tan solo algún tema (normalmente los que inician sus discos) por el que valga la pena limpiarte las legañas. Una pena, pronto me cansé de él, y ahora tan solo tolero alguna canción (de nuevo, las iniciales) de su última obra Cardinology. Hace diez años Ryan iba para referencia del rock contemporáneo auténtico, pero otros como Jack White se le adelantaron. Lástima.