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miércoles, octubre 21, 2015

STATUS QUO


En mi casa, el rock n´roll empieza y acaba en Status Quo. Se bebe cerveza Quo (Piledriver), se piensa Quo, se habla Quo, se educa a la pequeña en Quo.

Amo el rock n´roll en esa forma tan simple y británica. No hay que explicarlo, podría entrar en el MOMA y gritar "Quoooooooooo!!!!!" hasta que me detuvieran. La grandeza (tantos, tantos discos en los 70 que son fundamentales torpedos británicos, mis favoritos On the Level, Quo, Blue for you y Just supposin´), y la estupidez que tanto nos encandila (esos discos de los 80, tantas canciones de fireta en los 90), pocas bandas han sabido perder el rumbo con tanta convicción como Rossi & Parfitt. Necesito Quo semanalmente, y mi mujer me desprecia por ello, no sabéis a qué nivel. Ella no puede creer que el chaval con el que acudía a tantos bolos de Beachwood Sparks, LaneganKen Stringfellow, que este padre de familia, acabe quedándose en encefalograma Quo.

No hay que entenderlo. La reunión de los Frantic Four fue un éxito, el grupo está como una rosa y funcionará hasta que Francis diga basta. El pasado de la banda me alimentará los días de lluvia. A veces la vida me gusta, y los cuentos acaban bien. El mío con dos palabras: Status Quo.

viernes, junio 19, 2015

BANDAS EN LAS QUE VIVES

 
Jorma Kaukonen es un talento único y fascinante.

El hombre del diente mellado me enamora. Voz. Canta como sin esfuerzo, canta en un susurro cavernoso, recita los versos como moldeando barro, y luego los deja ir como si ya no le interesaran. Hot Tuna son un refugio maravilloso. Las grandes canciones de Jorma (Genesis, I see the light, Watch the North wind rise...) las tengo siempre a mano. marcan la línea entre los problemas y yo.

Podría alimentarme exclusivamente del delicioso rasgueo sin púa de Jorma, y su mágica voz. Suelo hacerlo. Hay bandas que son suficiente, hay bandas en las que vives. Son las que me gustan.

domingo, junio 02, 2013

STEVIE NICKS, LA MUÑECA PERFECTA

Hubo un tiempo en que Stevie Nicks era la muñeca perfecta. Una monada, preciosa, con una gran voz y un gran talento. Qué contraste con Christine McVie (aquí un post que le dediqué hace poco), una belleza más inglesa, para mi más sutil. Pero la pequeña Stephanie era el foco de atención de Fleetwood Mac, sensual, con sus temas de amor esotérico, como esta Rhiannon, un vehículo para su lucimiento, esperad a la parte final del vídeo, todo un torrente. Luego de los 80 en adelante, Stevie, con épocas de gran éxito comercial en solitario, se convirtió más en una señorona de peinados imposibles, hasta los tiempos actuales, conservando buenas condiciones de voz pero sin esa inocencia tan erótica de la segunda mitad de los setenta. Los años pasan, claro, pero a ella se le ve bien. Ah, Fleetwood Mac, uno de mis grupos del mes. Ahora suelo trabajar con la banda sonora de Rumours, Tusk, o un infravalorado y sedoso Mirage. Siguen girando por USA, ella y Lindsay Buckingham a la cabeza, jugando a esos viejos ex que se reencuentran y todavía sienten el uno por el otro algo del amor que una vez sintieron (eso encanta en los USA, y ellos lo explotan a conciencia); y luego van a Europa, si se dieran las circunstancias, los astros y todo eso, cuánto me gustaría verles.

domingo, mayo 12, 2013

CHRISTINE MCVIE, EVERYWHERE

Dentro de Fleetwood Mac, la personalidad y la voz de Stevie Nicks, así como su carrera en solitario, han hecho de ella una favorita entre los fans, mientras que la otra dama de la banda Christine McVie, ha pasado muchas veces más desdapercibida. Eso no tiene sentido, pues Christine, elegante, sobria y menos tanque que Nicks, es quizás el mayor talento compositivo que ha dado la banda. Una señora cuyo atractivo está en su sutileza, como digo, en su elegancia, en el menos es más. Lástima que hace años decidiera retirarse y no volver con Fletwood Mac. En su actual gira, no puedes evitar sentir que en la parte derecha del escenario falta un ingrediente esencial.

sábado, agosto 25, 2012

SIEMPRE VUELVO A UFO

Hay algo de aquella elegancia de los UFO clásicos, los que culminaron e implosionaron en el doble directo básico Strangers in the night (1979), una elegancia que en cierto modo también consiguieron mantener en la primera y etílica mitad de los años ochenta, con grandes y olvidados discos como Mecanix o No place to run (¡producía George Martin!), que no encuentro en la plomiza música dura actual. En UFO no chirriaba nada, todo era buen gusto, la guitarra de Schenker, la voz maravillosa de Phil Mogg, esas composiciones con riffs artesanales, rockers inmortales como Natural thing o Only you can rock me. Necesito volver al taller de cerámica rockera de UFO cada poco tiempo, cuando no encuentro novedades que me animen, cuando no se que escuchar. Los primeros acordes de Natural thing me cambiaron la vida, ahora qué puto grupo puede hacer lo mismo.

miércoles, julio 11, 2012

MÁS CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD

Sigo colgado con este nuevo proyecto de Chris Robinson. Su disco Big Moon Ritual está pegado al reproductor de mi cocina, y me deleito cuando veo que en su gira están llevando el espíritu Jerry Garcia a cotas maravillosas. A Chris se le ve en su salsa, con su guitarra rítmca, cual Bob Weir, y Neal Casal ejercita los solos hasta el más allá. Bandas así, en las que todo puede ocurrir y cada canción, cada concierto es distinto, son las que me hacen feliz.

viernes, junio 01, 2012

ANULACIÓN DE OZZY EN MADRID Y ALGUNAS SOSPECHAS

La verdad es que no me afecta que Ozzy anule su concierto en Madrid. No pensaba ir, ni tampoco al Azkena, donde ahora parece que quieren trasvasar a los que habían comprado la entrada regalando bonos y hasta palomitas si hace falta. Como siempre, todo huele a podrido, a plan premeditado, o por lo menos a la evidencia de que han dejado tirados a unos cuantos fans porque no habían vendido suficiente papel. Me recuerda a las anulaciones de Heaven & Hell, cuando tenían gira programada y cualquiera en su sano juicio sabía que Dio no estaba bien, pero todo respondía a un juego entre promotores, bandas etc. para pillar algún tipo de compensación o seguro. Ellos sabían que esa gira jamás tendría lugar. No entiendo de eso, pero por ahí también andaban las cosas podridas. Ahora hasta uno es capaz de malpensar sobre aquella rueda de prensa de no hace mucho con la formación original de Black Sabbath, ¿no sabían realmente ya en ese momento que Bill no participaría? ¿no lo hicieron para encender el hype y las ilusiones de los fans? Naturalmente vende más el batería original de Sabbath que no el idiota que toca los tambores con Ozzy como si estuviera en las putas galeras. Yo acepto que en el rock haya negocio, mi banda de cabecera es Kiss, así que nada que objetar al dolar y al lucro, pero el recochineo es otra cosa. Hablando de Kiss, fueron ellos quienes inauguraron las "falsas giras de despedida" para sacar más pasta al fan cuando no tienes nada nuevo que ofrecer. Luego les siguieron otros como Judas, Scorpions... Como banda "grande" que esté haciendo las cosas bien, ahora mismo me quedo con Metallica: buenos discos, proyectos arriesgados por los que han sido apedreados, un directo tremendo, aquella serie de conciertos de 30 aniversario... Espero que en el futuro no caigan en anunciar un jodido tour de despedida. Os dejo con uno de aquellos memorables momentos.

sábado, febrero 11, 2012

LAS PEORES DECISIONES DEL METAL: CELTIC FROST, DE LA VANGUARDIA AL POP METAL

Durante la segunda mitad de los 80, innumerables bandas se sometieron a cambios radicales en cuanto a estilo e imagen, renegando en parte de su pasado y subiéndose a la carroza de la moda glam y el rock duro-blando imperante. Accept tiraron por la borda su prestigio germánico, se deshicieron del gran Robocop del metal Udo, y ficharon a un pintamonas norteamericano llamado David Reece, con la estúpida intención de petarlo en USA grabando un disco estilo Bon Jovi. Naturalmente, el movimiento fue su sentencia de muerte; Michael Schenker formó un efímero dúo con Robin McCauley, otro maniquí de saldo, y trató de entrar en el mercado comercial por la senda estética que estaba marcando el glam de Poison y los demás. Otro fracaso.


(Accept se tiran de cabeza al desastre. Adiós Udo, hola Jon Bon Jovi)

Me fascinan bandas como Krokus, auténticos rockeros con varios discazos a sus espaldas, que a mediados de los 80 fichan por un management nortemaericano (los llevaba John Kalodner) y se convierten de la noche a la mañana en una banda de pop metal sin sustancia y con pintas horribles. Como los anteriores, el fracaso les desmoraliza y desaparecen del mapa hasta la llegada de tiempos mejores.


(Krokus rozaron el éxito y se les fundieron las neuronas. Desde su cuadro de mandos, Mark Storace conduce a la banda al deshaucio)

Y cuántas otras bandas sufrieron el mismo trance. Eran los ochenta, la era Reagan, el triunfo del ultraliberalismo, y todos van a por su pedazo del pastel, en unos USA con miles de adolescentes de clase media, subyugados por la MTV y por un rock duro que de forma simplona y chabacana les decía que no estaban solos. Docenas de bandas, más o menos veteranas, decidieron dar la espalda a su base de fans procedente de los setenta o primeros ochenta, ignorar su estilo y autenticidad, y pintarrajearse como putas para encajar en la corriente spandex & laca, rezando para que la MTV les metiera en su rotación de video clips. Algunas veces funcionaba, otras no. Judas Priest hicieron el cambio en Turbo, Van Halen con el segundo disco con Haggar, Scorpions y Savage amusement, Whitesnake y 1987... Pintas más glam, música suavizada y masticada, especial atención a los clips y a un erotismo que nada entre el descampado urbano y Miami Vice. Pero de todos esos giros, en algunos casos a la vacuidad musical más triste, el que más me fascina es la pirueta mortal que dieron Celtic Frost. Esta banda suiza, que hasta 1987 había habitado en el underground metálico, estaba considerada como la vanguardia del metal, marcaron el camino a los estilos más extremos y fueron precursores del black metal, el trash y tantos estilos que sacudieron la música dura en los años venideros. Eran un mito intocable para los connoisseurs que consideraban a Maiden, Judas etc. metal demasiado aceptado por las masas.


(Una de las obras maestras de Celtic Frost. A reivindicar permanentemente Into the Pandemonium)

Tom "Warrior" Gabriel, líder de Celtic Frost era un tipo fascinante, terriblemente feo, creativo y valiente. Discos como el decisivo e influyente To Mega Therion (1985), con portada de H.R. Giger, e Into the Pandemonium son monumentos metálicos, de incalculable importancia histórica. Into the Pandemonium, por ejemplo, incluía samplers, violines, voces femeninas operísticas, y un metal pesado, denso, extraordinario y libre. Y estamos hablando de 1987. Celtic Frost, además, se habían formado a partir de Hellhammer, otros precursores del black metal y el death, a primeros de los 80.


(Celtic Frost, antes)

Con un currículum de esta guisa, en la cúspide de la vanguardia metálica, en 1988, Tom Warrior decide romper la banda para reformarla meses después y dar un giro total a su carrera. De repente, las pintas oscuras, satánicas de los primeros discos de Celtic Frost son sustituidas por un vergonzoso aspecto chabacano de glam rockers de extrarradio. Y así, tratando de parecer atractivos para las féminas los que antes eran las ratas negras del metal, dejan a los fans de Celtic Frost sin habla.


(Celtic Frost, después)

Y cuando entregan su nuevo disco en 1988, la cosa deviene ya en suicidio comercial y artístico en toda regla. Un metal pretendidamente moderno, aplicando mantequilla a las aristas del viejo estilo de Celtic Frost. Y lo peor, en la contraportada de ese disco, que llamaron Cold Lake, encontramos una instantánea de la banda con sus pintas más glammys (o lo que ellos entendían como glammy, parecían más unos malos imitadores de la Vinnie Vincent Invasion) ante la cual no hay palabras. ¿Qué pasaba por la cabeza de Tom Warrior, el que una vez fue gurú del metal con ínfulas artísticas? Perdieron a sus fans más fieles, su credibilidad se fue a la basura y ni siquiera consiguieron sus objetivos comerciales. Posteriormente, Tom Warrior no querría ni oir hablar de Cold Lake, y ni siquiera lo reeditaría en cd. Como los Kiss de The Elder, Celtic Frost ya tenían su obra maldita.


(Cold lake -1988- el disco que hundió a una banda mítica)

Y eso que Cold Lake no suena nada mal hoy en día, más que nada porque Tom Warrior ni queriendo es capaz de pasar por un hermano bastardo de Brett Michaels; aún en su peor momento creativo, habiendo perdido definitivamente el norte y queriendo pasar por lo que nunca serían, la música de Celtic Frost continuaba teniendo ese aliento frío y extraño, malsano. Lo único cierto es que Celtic Frost no se recuperaron jamás del batacazo, y tuvieron que pasar varios años antes de que la banda se reuniera de nuevo y Tom Warrior emergiera para las nuevas generaciones como uno de los pilares más influyentes del primer metal extremo. Hoy día nadie discute la importancia de la obra de Hellhammer y de Celtic Frost.


(Arriba, el denostado tour de Celtic Frost y su Cold Lake. Aquí rozando el ansiado éxito como cabezas de cartel en el Hammersmith Odeon. Los fans de toda la vida no podían soportar esas pintas y ese sonido. Hoy en día tampoco suena tan mal)

jueves, enero 05, 2012

METALLICA, 30 ANNIVERSARY SHOWS...


Si se trata de darte un poco de autobombo y recordarte que has sido la banda de metal más importante de los últimos 30 años, será mejor que lo hagas con estilo y cuidando a quienes verdaderamente te han situado donde estás: los fans. Eso habrán pensado Metallica cara a celebrar su treinta aniversario, a primeros de diciembre del 2011. Cuatro conciertos -que amablemente han colgado en la red para descarga- en el Filmore de San Francisco, fans de todo el mundo entre el público, contacto cercano banda /público, y mucho más que una simple actuación. En cada una de estas maravillosas cuatro noches Metallica han interpretado temas oscuros de su discografía + versiones de todo tipo (tuvieron que ensayar hasta 80 temas distintos), han bromeado e improvisado con el público y sus propios colegas, roadies etc., han homenajeado a Cliff Burton, y han rendido pleitesía (algo que Metallica siempre ha hecho) a sus principales influencias, invitando al escenario a Ozzy, Geezer Buttler, Biff Byford de Saxon, a King Diamond y Mercyful Fate (emocionante para mi ver a King recuperado, al menos en parte, de su enfermedad), al mismísimo Dave Mustaine, a compañeros trashers como Death Angel, a Rob Halford, Glenn Danzing... Sí se trata de marcarte un autobombo celebrando tus tres décadas en el negocio hazlo así, déjate de macro conciertos y estadios de fútbol. Metallica siguen recuperando credibilidad y haciendo las cosas bien: Grandes conciertos, Death Magnetic, Lulu (aunque ahora quizás se arrepientan de haber grabado con Lou Reed), y finalmente esta perfecta forma de cumplir los 30. Hetfield está como un coloso, con una imagen fantástica, y los demás hacen lo que han de hacer, lástima que ya no esté Jason, y sino visionad su interpretación de Whipash en la cuarta noche, lo echaréis de menos.

Aquí un resumen del segundo concierto, con la reunión de Mercyful fate por todo lo alto...



Y el cuarto, del 10 de diciembre. Con Ozzy, Geezer, Death Angel, un Metal militia junto a Mr. Mustaine...

jueves, noviembre 24, 2011

IAN GILLAN BAND, PROG ROCK + JAZZ ON THE ROCKS


He de decir que Live at Budokan, el doble directo de la Ian Gillan Band editado en 1977, es uno de los directos "perdidos" de los 70. Así como la primera parte de la carrera de Big Ian una vez decidió reengancharse a la industria musical dos años después de haber abandonado a Deep Purple. Child in time, el muy destacable Clear Air Turbulence y Scarabus, y este directo, son discos sorprendentes, amorfos y raros, raros. Estamos hablando de Ian Gillan, nuestro bebedor favorito, quién se unió a un grupo de músicos empollones que lo llevaron a grabar rock fusionado con jazz, en una apuesta radical y estimulante de la que nadie quiso saber nada después. Borrón y cuenta nueva, y cuando Ian recapacitó y vio que lo suyo era el rock n´roll de bar, se deshizo de los empollones, conservó al teclista Colin Towns y mató cualquier duda con el fantástico Mr. Universe, ya con el nombre de Gillan a secas, dando comienzo a una carrera de cinco años repleta de grandes discos directos a la entrepierna, con olor a posavasos mullido y a pinta de Guiness.



Pero este disco, Live at Budokan, me encanta. Lo tengo desde hace años en doble vinilo, y lo disfruto ahora reeditado. Como he escrito tantas veces, a Gillan le aplaudo hasta los balbuceos y tonterías entre canción y canción. Live at Budokan es prog rock + jazz en largos temas (Money lender por ejemplo, no está nada mal), con una buena química entre la pericia instrumental de la banda y la garganta sin medias tintas de Big Ian. Para concluir el disco, las obligadas referencias púrpuras (Child in time, Smoke y Woman from Tokyo), en relecturas que gustarán a los que le buscamos siempre tres pies al gato en esto que nos tiene ocupados de por vida: la inagotable herencia de la familia púrpura.

lunes, noviembre 14, 2011

CÓMO IRTE DE TU PROPIA BANDA

Decidir (en lo pequeño y en lo grande), nos hace humanos, inteligentes y libres. Y decidir irse de algo es importante. En mi caso, he dejado a la banda en la que he estado tocando blues y rock n´roll durante un par de intensos y mayormente felices años. Si hay alguna variable de la ecuación que crees que no funciona, todos somos adultos, yo lo soy, así que paso al frente y adiós. Cojo el micro, mi Takamine y mis armónicas y a otra cosa. Es curioso como al final es el factor humano el que pesa, quiero decir, puedes disfrutar haciendo música, subiéndote a un escenario y poniéndote a gritar como un poseso, cantas, te mueves como un muñeco atontado, y te sientes libre. La música me gusta tanto. Pero al final del día, como digo, si algo no funciona, no hay que dejar que la cosa se pudra. Tocar música es una actividad que unicamente me cuesta felicidad, así que si algo me escatima un gramo de ese fantástico precio, no discuto, bye bye y a casa.

domingo, noviembre 13, 2011

BLACK SABBATH, REUNIÓN


Tal y como se esperaba, los Black Sabbath originales anuncian reunión y disco nuevo en estudio. Entiendo a Iommi & Buttler, después de la muerte de Dio algo tenían que hacer con su vida. Y entiendo a Ozzy, y me hace especial ilusión que Bill Ward pueda estar en forma para girar, admiro el estilo de este hombre, y en la época de los Ozzfest y la primera reunión, siempre que pudo estar a la batería, lo bordó. Personalmente, ya he pasado el duelo por Dio, así que ya no me parece un insulto que Iommi decida reunirse con Ozzy, además, me interesa tan poco lo que hace Ozzy (o los que le manejan de un lado para otro) con su carrera en solitario, que sí en cambio me ilusiona verle de nuevo con sus colegas de Birmingham. Son viejos, muy viejos, recordad que cuando se reunieron en el '97 ya lo eran, pero si Rick Rubin les encuentra el sonido adecuado -por dios, que se parezca lo menos posible a los últimos discos de Ozzy- y la cosa funciona, podemos esperar un último acto de grandeza por parte de la banda de heavy metal más decisiva de la historia.

sábado, octubre 08, 2011

RICK DANKO


Siempre me pareció el miembro más atractivo de The Band. Desgarbado, pasota, atractivo sin más, tocaba el bajo como quién se enciende un cigarrillo, y tenía una voz capaz de hacerte llorar. Su disco de debut en 1977, después de la separación de The Band, titulado a secas Rick Danko, es campestre y rico en matices e influencias, podría ser un agradable apéndice de la discografía de la banda madre, y sin embargo no se comió un rosco y no tardaron en echarle de la discográfica. Lo mejor de Rick Danko es que parecía que ni se diera cuenta del talento que tenía, ni de sus condiciones innatas para emocionar. Murió en 1999, obeso y cargado de drogas y dejadez. Verlo en sus últimos tiempos es como ver a Rory Gallagher en la última época, ¿cómo es posible que seres con tanta virtud acabaran así? Su huella en The Band se nota en cada disco y cada canción a la que presta su inigualable voz, súmale este disco de debut en solitario y hazte una idea de quién fue este colega al que invitarías sin dudarlo a unirse a una partida de poker de las de humo y alcohol, o con el que pasearías en silencio por la mañana por un campo del sur.



jueves, septiembre 22, 2011

REM SE VAN...


El disco que más he difrutado de REM es New Adventures in Hi-Fi, lo que indica mi condición de seguidor raro de la banda. No soy ni seguidor, he tenido mis épocas obsesivas con Automatic for the people, The one I love y cosas del principio, y algunos singles de algunos discos posteriores, pero en general, REM me han sido muy ajenos. Los veía distantes, me faltaba que giraran más a menudo, que fueran más una banda de carne y hueso que algo que se pone en marcha cada x años. Ahora dicen que lo dejan, pero me afecta mucho más que lo dejen los Scorpions. Practicantes de un lenguaje pop muy particular, siempre a rebufo de la personalidad de su cantante y la economía y clase de Peter Buck, REM nunca se han permitido convertirse en una puta con ínfulas de princesa como U2, lo que les honra. Hay también una diferencia entre el rock de estadios de REM y el rock subnormal de Coldplay. Algún día volveré a tener ganas de pinchar Cuyahoga, Drive, Man on the moon o Let me in, y volveré a disfrutar, seguro. Ahora de momento, nadie me quita E-bow the letter...

domingo, agosto 21, 2011

DOKKEN


Las últimas polémicas que montó Don Dokken con George Lynch acerca de una posible reunión de los Dokken originales fueron otro ejemplo de lo patéticos que pueden llegar a ser los que un día fueron reyes del rock duro en los 80. Finalmente, ni reunión ni nada, y a cambio puedes seguir viendo vídeos en youtube de las actuales giras de Dokken (Don y sus empleados), con el vocalista pasado de kilos y cantando Kiss of death veinte tonos por debajo. No es raro, en el 88 ya podíamos ver a un Don patoso y desmotivado al frente de su banda en aquel tour del Monsters of rock, con Van Halen, Metallica, Scorpions etc. En palabras de Sammy Hagar, Dokken tenían que salir cada noche justo detrás de la banda del momento, Metallica, que naturalmente habían arrasado con todo y dejaban en evidencia el mal estado de forma de Don y los suyos, al borde de separarse. Una pena tantos años malgastados a partir de entonces. Tanta palabrería, vivir de rentas, y tantos lanzamientos horribles (aquel Dysfunctional con el que quisieron encajar en los 90), o discos tan pobres como el rock de tienda de chinos que grabaron en Hell to pay, del 2004, lo último que he escuchado de ellos. En el pasado, Don (que ya era veterano por entonces), George Lynch, Mick Brown y Jeff Pilson fueron unos estilistas, pocos tenían esa clase, esa sensibilidad para hacer rock del momento dinámico, meloso, encantador. Under lock and key, Tooth and nail o el directo Beast from the east son joyas, música con clase. Es curioso lo mucho que impresiona la decadencia física de los totems de los 80. Astbury en el Azkena daba miedo, o Don Dokken como digo, nos producen entre pena y repulsa. Supongo que uno puede engordar, o perder condiciones y continuar siendo digno, ejemplos los hay a montones; otros parece que disfruten de su propio decaimiento.

domingo, agosto 07, 2011

VINTAGE SCORPIONS



No deja de sorprenderme ver a los Scorpions, los campeones del heavy pop europeo fabricado para el arena rock estadounidenses, en alguna imagen de su primera época. Aquí, con un Michael Schenker adolescente, y un estilo tripi-space-hippy-rock, un megunge en el que cabe todo lo que podías ver en tu mente si te tomabas ciertas cosas a pleno sol. La empanada hippy-Sabbath que llevaban es ahora divertida, pero su mérito tenía por entonces, viniendo de donde venían. Quién iba a decirle a este peludo Klaus, que corretea por la colina como un hermano menor de Ronnie James Dio, o a los Schenker, (¿y quién toca el bajo? ¿quién es ese gris conserge con pinta de funcionario de la STASI?), que algún día las grandes empresas de alquiler de limusinas les tendrían fijos en su agenda. Cuando les ves así, tan absolutamente primitivos, te das cuenta de la edad que tienen ahora, y de que quizás sí sea la hora de ir aflojando giras.

lunes, julio 18, 2011

VAN MORRISON EN THE LAST WALTZ


Me hizo ilusión que Carlos Boyero, en una de sus charlas para El País, destacara la actuación de Van Morrison en The Last Waltz como el momento musical más impactante que ha visto jamás. Entiendo perfectamente lo que dice. La primera vez que visioné la peli de Scorsese, comprada con sudor en un videoclub de barrio, me impactaron las actuaciones de Dylan (ese Baby let me follow you down me ardía), incluso me molaba el tema que Robbie Robertson y el resto de The Band tocan con Neil Diamond ¡me gusta Neil Diamond! y por cierto, no me acaban de entrar las entregas que ha firmado este junto a Rick Rubin; Neil Diamond siempre tuvo un toque Vegas que es lo que a tantos nos gusta de él y que pierde con la sombría y desnuda producción de Rubin. No sé, hay tantos momentos inolvidables, me recuerdo en clase, en primero de BUP tarareando a Dr. John (¡Such a night, sweet confussion, under the moonlight!) sin que nadie entendiera nada. Pero el Caravan de Van Morrison tiene un mecanismo de explosión que, tantos visionados y audiciones después, sigue intacto. Poco habrían ensayado el tema, se nota, pero Van the Man va haciéndose un hueco durante todo el tema, tratando de meterse en un solo de Robbie hasta que, una vez en posición, eleva la parte final hasta las estrellas. Luego, distante, decidido, con el deber cumplido, abandona el escenario sin más. Algo de razón tenía Carlos Boyero, seguro.

sábado, julio 09, 2011

THE BAND, STAGE FRIGHT


A los 11, 12, 13 años escuchaba a Neil Young, The Band, Dylan, Hendrix... Era fácil sentirse solitario culturalmente, con una música que solo tenía cabida en mi intimidad, y que podía compartir tan solo con mi hermano o en casos puntuales con algún amigo. Cuando empecé con The Band, un doble Lp recopilatorio que compró mi hermano, luego seguí con Before the flood, enseguida me sentí atrapado. A los 12 años no deberías sentirte atrapado por The Band, no es lógico, pero ahora empiezo a entender por qué me ocurrió. En muchas canciones de The Band había un sentido narrativo que me mantenía pegado al altavoz; me estaban contando una historia, épica, bella, grande, no sé cuál exactamente, pero en The night they drove old dixie down, The weight o en Daniel and the sacred harp, alguien me contaba un cuento extraordinario, y a qué chaval no le gustan los cuentos bien contados. Quizás era que mis padres no me explicaron muchas historias antes de irme a dormir, pero un hueco vacío se llenaba cada vez que escuchaba a The Band. Y así hasta ahora mismo, con todos los discos de Robbie Robertson, Rick Danko & co. en mis estanterías, con mil visionados de The Last Waltz a mis espaldas, con las carreras en solitario del propio Robbie, o del guardián de las esencias en que se ha convertido el gran Levon Helm etc. etc. The Band siguen siendo un granero donde reencontrarme con docenas de canciones increíbles, sorprendentes, ricas ¡qué músicos tan privilegiados!, y ante todo, noche, fogata, whisky y buenas historias.



Stage fright no es mi disco favorito de la banda, o quizás sí, tampoco importa. Es el tercero en su carrera, el disco en el que empezaron a distanciarse unos a otros fruto del dinero, las drogas y los egos. A partir de ese momento, grabarían grandes obras, pero igualar el trío inicial Music for Big Pink-The Band-Stage fright, eso ya sería imposible. Un disco de congojas (Stage fright, la canción), bellas historias (Daniel and the sacred harp, cómo me emociona cuando le toca el turno de narrar a Richard Manuel, "the sacred harp was handed down from father unto son..."), canciones contagiosas (The shape I´m in), y ese carnavalesco estilo de hacer rock rural americano (Strawberry wine), y etc. Con Todd Rungren de ingeniero y Glynn Johns a las mezclas, Stage fright es una excusa como cualquier otra de entre los ocho discos oficiales de The Band, para volverme a sumergir de nuevo en ese inagotable palacio de oro.

miércoles, junio 22, 2011

CLARENCE


En Hollywood siempre cuidaron la figura del secundario. Agnes Moorehead, Walter Brennan, Dan Duryea. Actores con carácter, que defendían a su personaje en un par de trazos maestros. Tenían que ser rápidos, porque salían menos en pantalla que las estrellas del reparto; captar la mirada del espectador en pocos minutos, y luego desaparecer. Pero también tenían que ser elegantes y generosos, aunque pudieran, no debían robar la escena al protagonista, tenían que dejar huella pero sin que se notase. Unos interpretaban siempre al amigo fiel del protagonista, otra a la clásica y malvada ama de llaves, o al conductor de diligencias borracho, o al oscuro chantajista de cine negro. Ellos estaban en la segunda línea, pero siempre me acuerdo que mi abuela tenía muy presente, por ejemplo, al ama de llaves de Rebeca. Mi yaya recordaba más a aquellos secundarios que a las propias estrellas. Estos días ocurre lo mismo. Clarence Clemons pasa al primer término, y Bruce lo mira, por última vez, desde el fondo del escenario. El último solo de Clarence, o el tópico que encuentres. Lo quiero tanto porque me ayudó a crecer, y sé que a muchos os pasa lo mismo. Bruce significó nuestra puerta de entrada al rock n´roll de verdad, y a quién veíamos a su lado sino a aquel monumental saxofonista. Nos asustaba, se hacía respetar, pero lo queríamos. La música tiene estas cosas. Clarence era un secundario que aparecía en momentos muy determinados, pero cuando lo hacía, ay cuando lo hacía. Todos podemos escoger nuestros momentos Clarence: Rosalita, Quarter to three, Jungleland, Thunder road. Era el hombre de la banda, y como he leído hoy, la conexión directa de Bruce con el pasado más dorado de la E street band. Era escuchar de nuevo su saxo y transportarte a otras épocas. Estos días resuenan muchas canciones y mucho saxo. Esta noche toca Thunder road, la original. Gracias por todo Clarence.

viernes, junio 17, 2011

BUCKCHERRY, BIKINI 16-VI-11


Deberíamos protestar por un concierto tan corto, igual que hicimos con los pobres 70 minutos de Cinderella. Y con más razón, porque visto lo acontecido ayer en Bikini, a Buckcherry les arde el fuego en cada segundo de concierto, y tienen mucha cuerda. Podría quejarme también porque Josh Todd se pasa toda la actuación tocándose su lindo peinado. Pero una vez dicho esto, hoy toca removerse de placer como un cerdo en el barro, después de un concierto de rock n´roll impecable. La energía de Todd es embriagadora (con una actitud entre bailarina y boxeador ¡qué juego de piernas a lo Holyfield!, no puedo dejar de pensar en lo que este tipo habrá llegado a follar), el carácter de Keith Nelson, sobrado, y sobretodo, la generosidad de un tipo como el pequeño Stevie D, comprometido al 200% con lo que hace, tuteando al público, uno a uno, haciendo feliz individualmente a los que tiene delante, disfrutando, gustándose, amando lo que hace. Para mi no hay nada más auténtico y bonito que un tipo como Stevie D. Buckcherry sudaron ante un Bikini rebosante, con temas de ese buen Jack con cola que es All night long, y regalaron momentos deseados, como el Lit up que nos abrió las puertas a su música, hace más de diez años. El hard rock se toca y se vive así, punto.