Aunque me prometía un concierto de barbacoa (propio de una banda que ha editado un disco dominguero como ese VBA), con Vargas, Appice y Shortino (y otro señor que tocaba el bajo en el puesto del gran Tim Bogert), al final fue un concierto de barbacoa pero decente, y largo. Ver a Carmine Appice ya es todo un placer, porque este hombre es una leyenda, valores más o menos su estilo, y ha estado en muchos sitios clave de la historia del rock; se marcó un solo gracioso con las baquetas, sonrió, y con su pelo teñido y su bigote, aparenta mucha menos edad de la que realmente tiene. Vargas, bueno, nunca he prestado atención a la carrera de Javier Vargas, le vi bien, económico en cierta forma, disfrutando, y en cuanto a Paul Shortino, bueno, qué puedo decir. Me gusta la voz de Paul Shortino, y su tono aguantó bien durante todo el concierto, pero esa actitud más propia de una Carmen de Mairena borrachuza, esa sensación de que se ríe de él mismo continuamente, ese pelucón, y en general, su ridícula pose, me estuvo sacando contínuamente del concierto. Pero a pesar de todo, valoro que por 15 euros tuviera una noche, larga como he dicho, de rock n´roll clásico, con temas de aquel maravilloso Beck, Bogert & Appice (Lady y Black Cat Bone), y versiones acertadas (Spoonful y Politician, reinterpretadas), junto con otras de costellada i fireta, como la de Surrender.
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sábado, octubre 29, 2011
VARGAS, BOGERT & APPICE FEAT. PAUL SHORTINO (SALAMANDRA, 27-10-11)
Aunque me prometía un concierto de barbacoa (propio de una banda que ha editado un disco dominguero como ese VBA), con Vargas, Appice y Shortino (y otro señor que tocaba el bajo en el puesto del gran Tim Bogert), al final fue un concierto de barbacoa pero decente, y largo. Ver a Carmine Appice ya es todo un placer, porque este hombre es una leyenda, valores más o menos su estilo, y ha estado en muchos sitios clave de la historia del rock; se marcó un solo gracioso con las baquetas, sonrió, y con su pelo teñido y su bigote, aparenta mucha menos edad de la que realmente tiene. Vargas, bueno, nunca he prestado atención a la carrera de Javier Vargas, le vi bien, económico en cierta forma, disfrutando, y en cuanto a Paul Shortino, bueno, qué puedo decir. Me gusta la voz de Paul Shortino, y su tono aguantó bien durante todo el concierto, pero esa actitud más propia de una Carmen de Mairena borrachuza, esa sensación de que se ríe de él mismo continuamente, ese pelucón, y en general, su ridícula pose, me estuvo sacando contínuamente del concierto. Pero a pesar de todo, valoro que por 15 euros tuviera una noche, larga como he dicho, de rock n´roll clásico, con temas de aquel maravilloso Beck, Bogert & Appice (Lady y Black Cat Bone), y versiones acertadas (Spoonful y Politician, reinterpretadas), junto con otras de costellada i fireta, como la de Surrender.
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