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lunes, enero 12, 2015

ME GUSTAN LOS DISCOS MALOS DE MARC BOLAN


De Marc Bolan uno se lo queda todo, incluso docenas de canciones facturadas en cinco minutos, con las que el estrellón insta-glam intentó en vano conquistar América y reconquistar su propio país, una vez adormilada la T. Rex mania de los meses de Get it on, muy primeros setentas.

El interesantísimo libro Marc Bolan, the rise and fall of a 20th century superstar da buena cuenta de los tiempos en que a Marc se le iba la pinza comiendo pollo y bebiendo champagne a todas horas. Y aún con eso, su etapa decadente está llena de discos adorables, el mejor sin duda, Zinc Alloy & the hidden riders of tomorrow, donde Marc metía un poco de funky en la máquina de yogures, y se inventaba un alter ego con una mecha blanca en la pelambrera, Zinc Alloy. Me encanta llevarme a la boca temas como Explosive mouth, pura chuche glamificada.

Futuristic Dragon es otro gran disco, aunque de los últimos y "malos" discos de Marc Bolan, me quedo con Bolan´s Zip Gun, el disco con el que Tony Visconti dijo hasta aquí, y una colección de conguitos y M&Ms negroides, cortesía de su pareja, la gatona y talentosa Gloria Jones. Delicias bonitas, fáciles, compradas en la sección de congelados del Glam Mall. Precious Star, I really love you babe, Token of your love... Grandeza marca blanca, pero grandeza.



martes, diciembre 22, 2009

Marc Bolan The Concert Hall, Long Beach, California, 08th Oct 1974-01 Jeepster [HQ]


(Disculpad los que habeis comentado antes esta entrada, porque sin querer he eliminado vuestros comentarios)
De esta guisa salía Bolan a escena en su tour norteamericano del 74. Engordado y decadente, poco público le prestaba atención, aunque su magia seguía casi intacta. Tocaba de esa forma tan grácil, sus T-Rex, siempre adecuados al tono, con Mickey Finn, el percusionista y 50% de la imagen de la banda en los buenos tiempos, y desde 1974 con Gloria Jones, una mujer que lo daba todo en escena. Bolan ya no era el invencible fabricante de hits de antaño, pero viñendole saltar de esa estrella de carton piedra y atacar el concierto con Jeepster... dulce decadencia la suya.
(La entrada anterior también la dedico a este periodo de Bolan)

lunes, diciembre 21, 2009

MARC BOLAN & T-REX: FULGURANTE VIAJE DE LA CIMA A LA DECADENCIA



Nadie sufrió más que Marc Bolan el reverso de la fama. En los primeros setenta, hasta el 72-73, él fue el máximo fenómeno pop europeo. En su Inglaterra natal la locura por el pequeño emperador del glam de gominola fue comparable a la de los Beatles. Marc era joven, mono, y tenía una insultante seguridad en cada paso que daba, discos capitales como Electric Warrior o The Slider, conciertos extáticos (ver la reeditada Born to boogie, con Marc arrasando con Wembley), y singles que no bajaban del primer puesto. Jeepster, Life´s a gas, Metal guru, Children of the revolution... fueron la banda sonora de los adolescentes británicos que empezaban a maquillarse y a vestirse con plataformas y lentejuelas. Era la falsedad y la fiesta del glam, de la que Bolan fue pionero, principal beneficiario y más desgraciada víctima también.


(Mickey Finn, percusionista en T Rex, y Marc Bolan regalaban actitud a saco en escena)

Porque de 1973 hasta 1977, año de su muerte por accidente de coche, Marc vivió ese lado oscuro de la fama, hubo alcohol, separaciones matrimoniales, una ira que impedía un trabajo normal con él (el mítico productor Tony Visconti, responsable del sonido tan particular de T-Rex, acabó dejándolo en la estacada, no podía más con su comportamiento de estrellita malhumorada o no según le viniera en gana), hubo champagne y brandy, cocaína y un alejamiento preocupante de la realidad. Después del que quizás sea su disco culminante, The Slider, Marc entró en una imparable decadencia. Él público le dió la espalda, la crítica se reía de él, y América le ignoraba. Pero él jamás quiso enterarse.


(Para Zinc Alloy and the Hidden riders of Tomorrow, Marc se cortó el pelo, lo que provocó el enfado de sus fans, los pocos que le iban quedando. Otro disco lleno de fantasía, bisutería pop y aliento negro)

Cuando Bowie ya se había reinventado veinte veces, Marc seguía esperando que los tiempos de singles en el nº1 volvieran pronto. Mientras, bebía y comía pollo como un loco y se descuidaba de su forma física, engordando cual bolilla de grasa. Ahora, con la perspectiva del tiempo, este periodo decadente de Bolan puede valorarse de forma más positiva. Discos como Tanx, el sucesor de The Slider, Zinc Alloy and the Hidden Riders of Tomorrow, o Bolan´s Zip Gun resultan irresistibles, por más que a veces parece que Marc repita riffs y estructuras facilonas, como sacadas del congelador del Mercadona, pop precocinado industrialmente para consumo instantáneo. Son obras cerradas en si mismas, con Marc dando rienda suelta a sus letras absolútamente espaciales, y esas estructuras cada vez más minimalistas de las que hablo, y temas que componía en dos minutos y grababa en tres.


(Joya oculta, nadie se acuerda de este disco. Descúbrelo)

Pero Marc tenía el don, y escuchando ahora mismo Bolan´s Zip Gun, lo situaría a la altura de sus grandes obras. Menudo disco, original, divertido ¡bailable! y con esa influencia negra que le dió a los discos de esta época, fruto de su fascinación por la américa soul y de la influencia de su pareja de entonces, la cantante, organista y compositora Gloria Jones, que se unió a los T-Rex de Bolan y aportó coros con su increíble voz y una presencia escénica fascinante. Sin embargo, por entonces la perspectiva de aquellos años 1974-75-76 era otra. Bolan era una reliquia del pasado, le diseñaban patéticas giras por puebluchos de la costa británica, ante los cuatro fans que le quedaban, y tours de telonero por Estados Unidos, en los que el alcohol y el malhumor (incluídas peleas sonadas con Gloria Jones) le impedían ser el Bolan de antes, si bien a nadie le importaba, puesto que los pabellones todavía estaban medio vacíos cuando él y sus T-Rex salían a escena.


(A pesar de vivir en una clara pendiente artística, Gloria Jones le dió amor y alma soul a la vida y obra del último Bolan)

Nadie le respetaba ya, por más que Bolan se mostrara ante los periodistas como el mejor colega de la estrella del momento, Bowie (a quién había despreciado cuando este empezaba a despuntar y él estaba en la cima), y como un artista activo con mil proyectos de cine y música en la cabeza. Sin embargo fue la televisión la que reactivó su carrera. Los productores vieron filón en su figura carismática del pasado, y le dedicaron programas especiales como Supersonic, donde Marc cantaba sus últimos temas y algún clásico rodeado de escenografía ultra kitch.


(En la fase final de su carrera Bolan cambiaba de aspecto con frecuencia, aquí con su famosa mecha de cabello blanca)

En una de esas actuaciones, Marc apareció con el rostro pálido y el pelo al más puro estilo siniestro, cuando nadie sabía lo que eso significaba todavía. Una joven Siouxie vió su actuación y tomó nota. Bolan acababa de convertirse en padrino del punk y la estética siniestra, lo que, seguro, le llenó de orgullo. Desgraciadamente, cuando todo podía suceder en su carrera, y su creatividad podía dar aún algunas alegrías, su Mini, conducido por Gloria Jones, se estampó contra un árbol. Marc murió al instante. Pero su música no, claro, por ello recomiendo meterse a fondo y sin complejos en cualquiera de sus discos desde Electric Warrior. Es una carrera fascinante, música que salía como los algodones de azúcar en las ferias, en un plis ya tenías algo dulce y hermoso en la boca.

martes, diciembre 25, 2007

MARC BOLAN!!!!!


Otro recuerdo para el metal guru.

"I move like a cat, charge like a ram, sting like a bee
Babe I want to be your man, hey
It´s plain to see you were meant for me
I´m your toy, the 20th century boy"

lunes, diciembre 24, 2007

T REX: BORN TO BOOGIE


Talento creativo torrencial y sin mesura, Marc Bolan protagonizó en Inglaterra lo más parecido que se había visto a la beatlemania diez años después de esta. El héroe glam, el sueño húmedo de las inglesitas quinceañeras, estuvo en la cresta de la hola gracias a sus singles instantáneos y a dos o tres álbumes efectivos y dicharacheros, bien encajados en el glam más total de principios de los setenta. Luego puso su cerebro una y otra vez en el microondas, sacando productos una y mil veces oidos, y se disipó en la misma fórmula ya agarrotada, mientras dedicaba su vida a la indolencia, el champagne y a petardísimas apariciones televisivas. Murió poco después, en el 77, de accidente de tráfico, justo cuando los punks menos burros lo reclamaban como padrino de su movida.
The Slider, Tanx, Zinc Alloy and the hidden riders of tomorrow... Grandes obras de un periodo irrepetible.
En su mejor época, Marc unió su marciano concepto del mundo con Ringo Starr y juntos produjeron Born to boogie, o la locura glam llevada en viaje sin retorno a la Via Láctea. Hace poco se reeditó a todo lujo el film, y el resultado es uno de mis DVDs favoritos de los últimos años. La misma película, los extras y, sobretodo y por encima de todo, los dos conciertos en los que se basó parte del metraje del film. Dos actuaciones en Londres de Marc y sus T Rex en la cima de su locura. Una maravilla. La banda que llevaba Marc era fantástica, chicos guapos, modernos, destacando Mickey Finn, un agitador que golpeaba sus bongos sin tener puta idea de música, pero que le daba a la banda la mitad de su imagen. Y en la época, la imagen lo era todo. Aunque estos dos conciertos también nos demuestran que Marc no solo era eso, la foto del glam por excelencia, sino que tocaba la guitarra fantásticamente bien (en su simple estilo, sin florituras, pero con garra y dinamismo) y que era un tipo simpático, un showman agradecido y vibrante.
El espectáculo de T Rex en unos años que nunca jamás volverán.