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lunes, octubre 26, 2015

KEITH RICHARDS, "CROSSEYED HEART"


Nos estamos poniendo un poco paranoicos con los infartos y achaques de nuestros héroes. Y en eso que Keith Richards edita su primer disco en décadas.

Es gustoso y vaporoso, como su guitarra desde que entró en la tercera edad; el riff ya no pincha como antes, pero la esencia está ahí. No sé lo que el estudio ha hecho para que estas canciones suenen tan bien, yo las hubiera preferido tan imperfectas y vagas y temblorosas, como lo es el propio Keith hoy día. Un tema bonito como Robbed blind, no lo limpies tanto por dios, queremos oler a cigarrillos requemados, meternos en un lío y que el propio Keith nos saque de ahí. A Keith ya no le queda nada de mito que demostrarnos, y si mucha de su debilidad. Me encantan estas canciones, pero un peor disco me hubiera gustado más. No sé si me explico.


sábado, febrero 20, 2010

KEITH RICHARDS POR VICTOR BOCKRIS


Cualquier biografía que escriba Victor Bockris siempre será mucho más interesante que la mayoría de gruesos tomos dedicados a los nombres del rock que puedas encontrar en las librerías. Bockris vive lo que escribe, se documenta, estudia y analiza, e intenta salirse del típico resumen escolar, a vista de pájaro, que ha contaminado gran parte de la oferta literaria rockera. Pero este superventas dedicado a Keith Richards no se acerca a la potencia y la bilis, al compromiso hasta mancharse, de su obra dedicada a Lou Reed. Algunos periodos los relata Bockris de forma bastante detallada, como los cuelgues de heroína en los 70, o las tensiones de su relación con la "sexta rolling stone", Anita Pallenberg; otras fases, las que más se acercan al tiempo presente, son tratadas de forma más superficial. Hay dos hilos conductores en el libro, por un lado las mujeres, Bockris, él mismo lo reconoce, ha entrado en la vida del puto riff humano desde la perspectiva de las mujeres que le quisieron y/o quieren, y la otra constante de la obra es el seguimiento de sus encuentros y desencuentros vitales con Mick Jagger. Pero como digo, esperaba más sangre y lágrimas provinientes de la pluma del autor y menos declaraciones entrecomilladas o párrafos faltos de jugo. El de biógrafo debe ser un oficio de tareas homéricas, ¿cómo coño escribes la verdadera vida de Keith Richards? hay millones de formas de hacerlo, y hay tanta basura en el género que tampoco me quejaré de este buen libro dedicado a uno de los hombres más importantes de la historia del rock, posíblemente el mejor que pueda haber nunca, porque imagínate al bueno de Keith tratando de escribir sobre su vida, probáblemente se cansaría a la segunda página y se iría a tocar reggae con su poco recomendable peña jamaicana.