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martes, 9 de enero de 2018

Aerosmith - Pump (1989)


La banda de Boston, Aerosmith, los chicos malos del rock, editaron dos discos referentes en los años 70 como Toys in the Attic (1975) y Rocks (1976), y luego pasaron por una época a finales de los 70 y bien entrados los 80 con todo tipo de altibajos y problemas varios (drogas sobre todo), para empezar a atisbar síntomas de recuperación en Done with mirrors (1985) y ya mucho más en Permanent vacation (1987), excelente trabajo. Pero será con Pump en 1989, donde la banda vuelva por sus fueros, diez temazos de tomo y lomo, rock and roll a mil revoluciones. Resucitados en cierta manera, aquí tendrán también un lado más comercial con algunos singles, pero no desvíemos la atención, porque aquí hay un nivel compositivo excelente, y como siempre digo, los temas los hacemos comerciales entre todos, radios, televisiones y oyentes.
Hablamos de un disco rockero, alegre, muy agradable al oído porque te proporciona un buen rollo brutal, por lo menos a un servidor. Bruce Fairbairn tipo competente donde los haya, producía este artefacto sonoro.


Empieza el álbum con Young Lust, una apertura a 1000 por hora con un Steven Tyler a tope que también toca la armónica, se les nota en plena forma. F. I. N. E. es un tema vacilón con Tyler en plan estelar de nuevo, cómo se nota cuando una banda tiene un cantante que destaca y no sólo canta, este hombre siempre ha ido más allá, además del excelente sonido de guitarras y ese Joe Perry mandando con los solos. Y viene un hit de la banda, Love in a elevator con ese inicio mítico de la azafata que dice "Good morning Mr. Tyler, going down?", que nadie va a negar que es un tema comercial, bailable, pero señores y señoras un TEMAZO con todas las letras y esa rubia del vídeo con Mr. Perry por favor... esa imagen queda marcada a fuego en la cabeza de uno, pero todo es perfecto en esta tonada, con un estribillo adictivo, una guitarra sideral de Perry y una sección rítmica bestial, a prueba de bombas. Money on my back empieza con slide guitar, pero suena americano y clásico por los cuatro costados, y como sigue cantando Tyler... bufff... rock and roll amigos. Janie's got a gun cerraba la primera cara cuyas notas de teclado son míticas, y también se convirtió en otro éxito sin paliativos, demostrando hacer canciones de distinta onda que daban variedad al conjunto, aunque su base fuera rockera, y con unos cambios de ritmo gloriosos.
The other side abría la segunda cara con una intro instrumental que sirve para que entre la furia rockera de nuevo y desarrolle un tema en la onda clásica de la banda, donde destacan voz y coros. My girl es máximo entretenimiento con gotas de boogie y blues pero un ritmo trepidante desde el inicio que ya no te abandona, por favor que vuelvan discos así. Dont' get mad, get even con ese sonido de viento indígena que se mezcla con la armónica de Tyler y desarrolla otro corte de rock clásico no tan acelerado y más a medio tiempo. Hoodoo/Voodoo medicine man con temática de indios, hechizeros, bailes y demás que sirven de intro para la guitarra, la voz de Tyler y esa sección rítmica, un tema muy setentero. What it takes es el baladón de disco, colocada al final, medio tiempo de gran factura que cierra de manera elegante el álbum, ¿predecesora de Crazy?... el Get a Grip sería el siguiente álbum de estudio pero esa ya es una historia de 1993, que abordaré en su momento.


En definitiva un excelente trabajo de rock and roll parido en un momento de resurreción absoluta de la banda, un quinteto que cuando lo han bordado han sido muy grandes, y éste fue uno de esos momentos cumbre.

Os dejo con vídeo y tema de Janie's got a gun.

jueves, 5 de enero de 2017

Gabinete Caligari - Privado (1989)


En el año 1989, la banda madrileña Gabinete Caligari tiene una difícil misión, y es que en su segundo trabajo para la multinacional EMI, después del éxito cosechado con Camino Soria, una obra maestra, dos años antes, superar aquello se antojaba casi imposible, pero Jaime Urrutia (guitarra y voz), Ferni Presas (bajo) y Edi Clavo (batería y bongos) harían una cosa muy inteligente, por un lado seguir evolucionando de manera natural, pero por otro picar de lo que ellos ya habían hecho en trabajos anteriores y les había dado buenos resultados. Eso supone, que por un lado vuelven en cierta manera a acoger aquel rock de aires taurinos, pero mezclado con temas más maduros y serios, cercanos al tono del anterior trabajo, no sin discusiones entre los tres miembros de la banda. Camino Soria era más conceptual, la España rural a escena, sin que faltaran temas de amor claro está, pero en Privado es todo más carnal, amores maternos, canallas, amores de crápulas, pasionales, prohibidos, pero ante todo que derrochan sudor, pasión y porqué no decirlo, chulapeo. Pero el gran valor de este disco, y nunca me cansaré de decirlo es que hay canciones, buenas mezclas de letras y música, algunas incluso hits incontestables, pero demuestran muy claramente que el grupo tenía entonces una salud compositiva enorme. Otro tema muy distinto es que una canción en concreto, produjera un efecto boomerang en el grupo con el paso del tiempo, pero esa cuestión la analizo después.
Completaban la grabación los músicos Esteban Hirschfeld al órgano y piano, Enrique Bastante a la guitarra, armónica y coros y Francis García al saxo tenor y coros.


Comienza el álbum con Palabra de honor, un tema rápido, urgente, con buen sonido y bien estructurado, y donde la letra habla de honorabilidades que se van perdiendo en diferentes circunstancias. Amor de madre con comienzo de guitarra española, y donde desgrana una pasión maternal infantil en la letra que no empalaga, una balada de tronío bien llevada, que sólo una banda como ellos podían hacer. Profesional es fuego puro, rock al estilo Gabinete, y aquí nos encontramos con una de esas canciones que si evolucionaba el estilo con clase y calidad, las guitarras corren, Jaime canta de lujo, al que acompañan los coros bien, además del saxo. Amor prohibido es una de mis favoritas del disco, con inicio de piano, la letra es una delicia, de esas con la que o estás de acuerdo o no, no hay medias tintas, un medio tiempo excepcional, con desarrollo perfecto. Privado cerraba la primera cara del vinilo o cassette de la época, tema de inicio lento, que coge ritmo cuando llega el estribillo, una canción cuyo sonido me gusta y que habla del amor pasional de puertas para adentro, gran tema.
Mi buena estrella es una hermosa canción, que empieza lenta, y que una vez arranca con la guitarra de Jaime se convierte en un delicioso medio tiempo, y en el que sale el estilo de siempre de la banda, uno de esos temas que les sentaba como un guante. Y llega Sólo se vive una vez, sin temor a equivocarme una de las 5 mejores canciones de la banda, exaltación gamberra y de la vida de crapulilla, lo que se llama el carpe diem, pero con una rotundidad de dos minutos y medio brutales, donde da tiempo a decir todo y bien dicho. La culpa del Cha-Cha-Chá es una muy buena canción, de estilo chulapo, algo hortera si, pero con ese rollo cachondillo está perfectamente interpretada, otra cuestión es que fuera un tema torpedeado en radios y televisiones (en mi sección de canciones maltratadas está) hasta la saciedad y pasara a formar parte de lo casposo incluso, cuando la idea inicial del grupo sin duda no era esa, es decir, del éxito bestial inicial se pasó al que decía antes efecto contrario, a ser odiada incluso. El tiempo pone a cada uno en su sitio, y si se escucha la canción sin prejuicios es un gran tema, lo que no hay que hacer es ponerlo a todas horas y despellejarlo como se hizo. Terminaba casi el disco con la adaptación de un tema de Sus Satánicas Majestades, aquel She smiled sweetly del magnífico Between the buttons, pasada al castellano como Ella es dulce. Y finalmente Tomando el airecico, rescata el lado más cañí del grupo, sobre todo en la letra, porque musicalmente es un portento, donde se mezclan guitarras españolas, trombones, saxos, y un ritmo espléndido de medio tiempo para describir un boulevard donde hay gitanos con su cabra, niñlos con sus juegos, mozas de buen ver, una España que queda atrás.


En definitiva un buen disco, al que el tiempo va haciendo poco a poco justicia, pero al que a un éxito inicial grande, le sobrevino una indiferencia (al parecer por el hit en cuestión) que ya hizo que la banda no levantara cabeza a nivel de ventas, y eso que siguieron haciendo buenos discos en la década de los 90, pero esa ya es otra historia.

Os dejo con Sólo se vive una vez, interpretada en televisión.