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lunes, 16 de noviembre de 2020

AC/DC - Power Up (2020)


Como he venido anunciando en los últimos días AC/DC editaron nuevo trabajo de estudio el 13 de noviembre titulado Power Up. El rock and roll también necesita de sus referentes en tiempos de pandemia y aquí está la banda más importante al rescate. La formación sigue siendo la que grabó Rock or Bust hace seis años, es decir, Brian Johnson a la voz (le han puesto unos aparatos en los oídos para su sordera), Angus Young a la guitarra solista, Stevie Young a la guitarra rítmica y coros, Cliff Williams al bajo y coros y Phil Rudd a la batería (arreglados ya sus problemas con la justicia). Y francamente creo que se han superado a sí mismos con un muy buen disco, que suena potente, directo y con nuevos riffs que parecen sacar de alguna chistera mágica, otras nuevas variaciones. Y si hay algo que destaca de este trabajo, es que es tremendamente electrizante, y eso es una señal muy reconfortante para los australianos y para los que somos sus fans. Brendan O'Brien ha sido el encargado de producir el disco, y la verdad que se nota su mano para bien, ha energizado al combo aún más, incluso con la novedad de unos teclados. Las composiciones siguen correspondiendo a Angus y Malcom Young, aunque en el caso del segundo sea un homenaje, ya que en breve se cumplen tres años de su fallecimiento, un detallazo.


Realize abre el trabajo, toda una declaración de intenciones, donde las guitarras corren que da gusto y la voz de Brian Johnson está en estado de gracia, mientras los coros te suben al éxtasis, menudo comienzo. Rejection sigue en la onda de su predecesor, riffs poderosos, estribillo adictivo y una canción que suena a clásico instantáneo. Shot in the dark fue el primer single, un auténtico chupinazo en la línea clásica de la banda. Through the mists of time es un medio tiempo melódico de una factura tremenda, que me lleva a los AC/DC de finales de los 80, gran tema. Kick you when you're down tiene un tremendo ritmo y riff, una pasada sus coros y su potencia y estilo, recuperando sensaciones quizás de antaño. Witch's spell no baja el ritmo y es un sobrio tema que deja claro que este disco no tiene bajones y es de alto voltaje, otra andanada que pone los pelos de punta con coros y estribillo adictivo.
Demon fire es una bomba de relojería, con su ritmo abrupto y comandado por las guitarras es una vuelta de tuerca realmente gloriosa, que pedazo de tema que vuelve a traerme a algunas de las mejores fases del grupo en su carrera. Wild reputation abre con riff característico y sigue la línea de grandeza del trabajo, un tema conciso y al grano. No man's land vuelve al tono clásico, aunque no por ello menos bueno, otro pedazo de sputnik que suena a gloria y sobre todo a partir de la entrada del bajo memorable. Systems down es un auténtico himno que suena a las mil maravillas, potencia guitarrera, sección rítmica a mil revoluciones y... si, ahí está el enorme Brian Johnson como pez en el agua cantando como los ángeles. Money shot es otro pedazo de hit, este disco está lleno de ellos, y me atrevo a decir que podría haber sido sin problemas el primer single, con su estribillo brutal, gozada. Code red remata la colección de sputniks, un demoledor final que no deja ninguna duda, que esta vez lo han vuelto a hacer, discazo de bandera y por todo lo alto, ojo porque entra a formar parte de mis favoritos de la banda y eso es mucho.



En definitiva muchos pensarán que este disco es uno más, gran error, es una colección de pepinazos de rock and roll de altísimo nivel, reinventándose como sólo ellos saben hacerlo y en un estado de forma bestial.

Os dejo con Demon fire.

 

domingo, 25 de octubre de 2020

Matt Berninger - Serpentine Prison (Disco) (2020)

Finalmente el pasado 16 de octubre salió a la venta el primer álbum en solitario del líder de The National, el gran Matt Berninger y que lleva por título Serpentine Prison. He ido adelantando varios temas del trabajo, todos ellos tremendos, pero su escucha completa me ha dejado completamente satisfecho. El trabajo ha sido producido y arreglado por Booker T. Jones, el líder de Booker T & the M. G., banda de soul de Memphis. Hay que decir una cosa, la colaboración y producción de Booker T. Jones no es baladí, ya que este mismo músico produjo en 1978 el Stardust de la leyenda del country Willie Nelson, un álbum que caló mucho en Matt, al ser uno de los discos que más ponía su padre y se nota, el veterano músico ha dado su toque de sabio.
A finales del año pasado, salió una canción titulada Walking on a string, con la colaboración de la cantante femenina Phoebe Bridgers, recordemos que en el último álbum de The National, I am easy to find, las voces de mujeres han tenido un peso importante, que no ha entrado en el disco. Este tema aparecía en la película Entre dos helechos, nueva producción de Netflix protagonizada por Zach Galifianakis, y la canción fue escrita por Matt en colaboración con su mujer. Pero Matt ya estaba metido con temas que tenía compuestos, justo después de grabar I am easy to find con sus compañeros de banda, como él mismo dice rebuscando en la basura. En este disco hay muchas colaboraciones desde Matt Barrick de The Walkmen, hasta su compañero Scott Devendorf de su banda The National, Gail Ann Dorsey, Andrew Bird, etc...
Pero no lo negaré, este trabajo si tiene la complicidad del que escucha, se hace mucho más gratificante su audición, sin olvidar que si eres fan de The National y tienes bien escuchado su anterior disco del año pasado, este te entra muy fácil.


Comienza el trabajo con My eyes are T-shirts, bonita pieza compuesta por Matt y su compañero de banda Scott Devendorf, tierna canción para comenzar donde la guitarra y lapsteel de Harrison Whitford está excelente. Distant axis ha sido uno de los singles, una canción que podría formar parte tranquilamente del repertorio de The National, de aire acústico y muy bien producida, es juguetona en su melodía y su desarrollo, pero Matt está muy a gusto cantando con su voz de barítono. One more second es de esas canciones que me enamoran desde el inicio, absoluta maravilla con ese aire soul, pero donde el tono acústico le sienta de vicio a la melodía que te va meciendo, mientras el puente y estribillo embelesan (coros de Gail Ann Dorsey), delicia absoluta. Loved so little es quizás más melancólica y con cierto toque blues, medio tiempo de buena factura y con un desarrollo muy trabajado, donde los adornos de violines, trompetas y los coros de Gail Ann Dorsey rematan perfectamente. Silver springs está cantada a dúo con Gail Ann Dorsey, otra enorme canción, con una mezcla vocal entre ambos realmente vibrante, canción de excelente factura.
Oh Dearie es otro tema muy tierno con sus arpegios de guitarra y la voz de Matt dominando la melodía junto al piano, y esos adornos de violín que quedan de lujo. Take me out of town con melodía de piano inicial me trae recuerdos de la banda madre inevitables, muy buena canción tranquila y donde los vientos están tremendos en el arrope, tanto trompeta como trombón. Collar of your shirt se inicia con arpegios de guitarra y la voz y ese aire soul que tan bien le sienta al de Ohio, el Hammond de Booker T. hace el resto. All or nothing tiene una preciosa melodía de piano en el inicio pero la domina una serenidad majestuosa, que domina el trabajo, pero que en esta canción tiene una grandeza soberbia y en la que también es inevitable pensar en The National con esos remates de vientos, y su crescendo burtal. El tema que da título al disco Serpentine prison cierra el trabajo, otra joya total, puro Matt con guitarra acústica deliciosa y una evolución serena y grandiosa, gran final del álbum.


En definitiva, un gran trabajo como debut en solitario, en momentos deudor de su banda (algo lógico), pero que dominado por los medios tiempos tiene un acabado muy logrado.

Os dejo con Distant Axis en directo en EastWest.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

The Pretenders - Hate for sale (Disco) (2020)


Lo llevo diciendo más o menos desde el mes de marzo, justo cuando vino el confinamiento y un álbum que estaba previsto para su edición el 1 de mayo se retrasó hasta el 17 de julio, aunque finalmente salió y así lo llevo disfrutando desde entonces. Es un extraordinario trabajo, este undécimo de estudio y que desde luego se caracteriza por canciones inmediatas, redondas y al grano. Producido por Stephen Street, el disco ha sido compuesto por Hynde y su guitarrista actual James Walbourne, y recuerda a los mejores y primeros Pretenders con canciones cortas y dulces de rock and roll, mientras las letras parecen centrarse en las relaciones amorosas que como Chrissie explica "pueden ser similares a las adicciones a las drogas".
Las canciones tienen mucho poderío y a Chrissie Hynde se la nota dulce y muy poderosa en la voz, algo que confiere a los temas una pegada tremenda. En muchos momentos consiguen trasladarme a los primeros compases del grupo allá por 1979-1980.
Aparte de Chrissie Hynde a la voz, guitarra y armónica y James Walbourne a la guitarra, voz y teclado, completan la formación actual Nick Wilkinson al bajo, Martin Chambers a la batería y el productor Stephen Street con teclados adicionales y percusiones.


Comienza el álbum con Hate for sale como si fuera una toma falsa, para luego arrancar y desatar una furia rockanrolera de alto voltaje, y esa voz de Hynde tremenda y adictiva, un comienzo por todo lo alto. The Buzz es un medio tiempo de gran melodía y cuya escala inicial de la guitarra en su acorde me lleva inmediatamente a su primer single Kid del 79, aunque luego los tiros van por otro lado. Seguimos con Lightning man que me resulta especialmente atractiva, con un ritmo que navega entre el rock y el reggae, es un medio tiempo de gran factura y cuyos cambios de ritmo son acertados. Turf accountant Daddy vuelve al rock and roll en estado puro y me vuelve a recordar a esos primeros compases de la banda. You can't hurt a fool es un baladón en plan crooner de Hynde que es la absoluta protagonista.
I didn't know when to stop regresa al rock and roll de manera brutal, con grandes cambios de ritmo y esa fusión de guitarras y armónica que es espectacular. Y llega mi momento del disco con Maybe love is in NYC que habla precisamente de que su amor quizás está en Nueva York, aunque cita otras ciudades como Barcelona, Honk Kong, etc., tremendo tema con un solo de guitarra brutal y donde Hynde canta como si tuviera 20 años, eternamente joven. Junkie walk se inicia con un riff de guitarra algo pesado y machacón hasta que llega la voz de ella y todo lo encauza, otra joya. Didn't want to be this lonely es la canción más alegre del trabajo, a medio camino entre el rock y el rockabilly. Cryin in public cierra el disco colocada perfectamente, la más lenta de ritmo, con inicio de piano en plan garito a su hora de cierre, que incluso contiene arreglos de cuerda.


Un disco que sinceramente me lleva sorprendiendo positivamente desde hace 6 meses que escuché su primer single y que luego ha corroborado todo el trabajo, que he reventado este verano escuchándolo en el coche.

Os dejo con el tema I didn't know when to stop.

jueves, 3 de septiembre de 2020

The Lemon Twigs - Songs for the general public (2020)


Lo llevo diciendo meses, el pasado viernes 21 de agosto salió a la venta el nuevo álbum de The Lemon Twigs, ese Songs for the general public. El dúo de hermanos Brian y Michael D'Addario, de Long Island, New York, iban a editar el nuevo trabajo el 1 de mayo, pero lo pospusieron por la situación reinante, el tercero de su carrera que sucede a aquel buen Go to school de hace dos años. Estos niños superdotados e hijos de músicos hacen una música para mi gusto muy atractiva, con grandes melodías y cuyos referentes habría que buscarlos más en los años 70, pero desde luego son genuinos y no se parecen prácticamente a nada de lo que hay ahora. Hacen una mezcla de pop barroco con toques glam, e influencias que van desde Beatles o Kinks a incluso bandas sesenteras de la época hippie.
Pero es quizás con este trabajo con el que me han acabado ganando por completo, ya que el nivel de las composiciones me parece tremendo, y han logrado concretar todas esas influencias de la mejor manera. Ya he dicho muchas veces que lo de las etiquetas no me va mucho, y seguro que les han puesto miles, pero sea como fuere estos hermanos hacen una música que es muy fresca y renovadora, algo que hace bastante falta.


El disco comienza con Hell on wheels donde piano y voces junto a los coros hacen una melodía realmente atractiva. Live in favor of tomorrow tiene un marcado acento sesentero, de onda a los cantautores de la época pero llevado al pop, un muy buen tema, de esos para canturrear y no parar. No one holds you (Closer than the one haven't met) es una delicia, es una preciosa melodía que tiene los adornos precisos y cuyo aire al McCartney de final de los Wings o principio de los ochenta es bestial. Fight tiene un comienzo brutal, y es muy Bowie, además de una letra que habla de desamor, mientras los cambios, el puente y el estribillo son brutales. Somebody loving you es una pieza más tranquila y algo repipi la verdad, pero con su base de piano acaba convenciendo. Moon comienza con armónica para luego llegar la melodía y ese piano saltarín, mucho glam ahí actualizado.
The one fue el primer single, una pasada de canción, una declaración de amor a una musa cuya melodía es realmente portentosa. Only a fool suena más tristona dentro de la alegría, pero sigue en una categoría excelente. Hog es una balada con la que se te caen los gayumbos, maravilloso pasaje del disco y excelente trabajo de las voces. Why do lovers own each other? es más coqueta, pero no por ello menos bella, otra pepita de oro del álbum. Leather together es la más rockera con toques punk del trabajo donde se me emparentan con el Ezra Furman más desatado. Ashamed termina el disco en onda relajada, otra balada en aire Carpenters que remata el álbum de manera gloriosa.


Uno de los discos del año sin duda, estos hermanos han partido la pana con su tercer disco y ojalá podamos verlos de gira para poder degustarlos en vivo en el show de Seth Meyers.

Os dejo con el tema Hell on wheels tocado en directo.

lunes, 3 de agosto de 2020

Paul Weller - On sunset (Disco) (2020)


Paul Weller editó nuevo trabajo discográfico titulado On Sunset que se publicó finalmente el día 3 de julio, su álbum número 15 en solitario, después de aquel buen trabajo que fue True Meanings. Hay varias colaboraciones en el trabajo como las del cantante Col3trane, Jim Lea de Slade o Mick Talbot que tocaba teclados con Weller en Style Council, al parecer mete el Hammond en tres canciones, además del guitarrista de The Strypes Josh McClorey. Steve Cradock de Ocean Colour Scene sigue siendo su guitarra solista.
EL Modfather se sigue mostrando inquieto en sus pretensiones y sigue mezclando lo clásico y lo moderno con gran habilidad, siempre con seña de identidad propia. Lo que es innegable en este trabajo es que hay retazos bastante amplios que recuerdan a The Style Council, aquella banda que formó junto al mencionado Mick Talbot, soul blanco, toques pop, toques electrónicos, guitarras acústicas, etc... Todos los singles que he ido poniendo son de un enorme nivel, donde el soul es el punto de partida, a partir del cual el británico saca a relucir su amplia paleta.
Además el trabajo es una clara referencia a Sunset Trip, el famoso bulevar que se encuentra en el West Hollywood, sólo hay que echar un ojo al libreto del disco. Un sitio cuya luz del sol de las mañanas es alucinante, y es muy inspirador con esos neones de los carteles publicitarios, un lugar evocador total y relacionado con la música del siglo pasado.



El disco empieza con Mirror ball, un tema de siete minutos y medio nada menos, en onda ópera rock ciertamente, aunque tiene una parte electrónica acentuada y experimentación al modo Weller, cuando la canción entra en ritmo a partir del minuto dos, es una delicia absoluta, aún con sus subidas y bajadas. Baptiste es un medio tiempo de onda soul clara, y que es un homenaje a esa música que tanto gusta al músico. Old father tyme es otro gran tema de base soul y toques electrónicos, que da como resultado un tema muy ameno y agradable, una delicia. Village fue uno de los primeros temas que conocí del trabajo, una joya pop de enorme melodía y precioso estribillo y puente. More tiene una curiosa mezcla de sonidos, con adornos de sonidos galácticos y una voz femenina de soul que se funde de maravilla con la del Modfather, otro tema de larga duración y dónde han tocado hasta 15 músicos incluido Paul en la grabación.
On Sunset, la canción que da título al trabajo es una maravilla absoluta, un tema con mucho soul blanco, producido de vicio y con unos vientos extraordinarios que adornan de lujo. Equanimity es el tema más Beatle (onda McCartney) y Kinks, de corte más clásico y que se aleja del concepto del trabajo, pero siempre muy acertado. Walkin' vuelve a los medios tiempos de gran factura donde el piano lleva la melodía, y esos adornos de fondo quedan preciosos. Earth beat tiene una curiosa mezcla de sonidos, con adornos de sonidos electrónicos y voces femeninas de soul que acompañan a la suya. Rockets es una canción que tiene mucho de David Bowie, pero del Bowie setentero, del Hunky Dory, una pasada de tema que acaba la edición normal.
En la Deluxe Edition tenemos tres temas extra que son 4th Dimension, que aporta poco siendo muy experimental, Ploughman bastante más acertada, con toques clásicos y buena melodía y I'll think of something en tono acústico y lánguido, además de una versión orquestal de On Sunset y una instrumental de Baptiste.


Paul Weller a sus 62 añitos sigue muy en forma, siempre elegante aunque las arrugas son las que son, pero su experiencia y saber estar le guían de una manera tremenda.

Os dejo con el tema Equanimity.

lunes, 8 de junio de 2020

Other Lives - For their love (2020)


Hay discos que entran a la primera escucha, hay otros que tardan más tiempo en conseguir seducirte, pero hay otros álbumes que, aunque en las primeras escuchas te dicen muchas cosas, es a base de sucesivas y concienzudas audiciones cuando van aportando más y más detalles y consiguen que entres en una especie de hipnosis gloriosa, que te mantiene levitando de la primera a la última canción.
Recordemos que Other Lives es una banda originaria de Stillwater, Oklahoma, que comenzaron su andadura en 2004, y editaron su primer álbum allá por 2006 cuando aún se llamaban Kunek. El 24 de abril editaron su nuevo trabajo titulado For their love con su formación habitual, Jesse Tabish al piano, guitarra y voz, Jonathon Mooney al piano, violín, guitarra, percusión y trompeta, Josh Onstott al bajo, teclados, percusión, guitarra y coros más Danny Reisch a la batería que entró en 2014, más Kim Tabish a la voz y percusión. Como apoyo tienen a una orquesta de cinco músicos que tocan violín, cello, trompeta, saxo y clarinete.
Rituals es su última publicación de 2015, y han tenido en gente como Thom Yorke a grandes seguidores, que con su proyecto Atoms for Peace remezclaron un tema suyo. Es una banda que se lo toma con calma, pero para bien, cinco largos años para parir este trabajo, de hecho en esta década tienen sólo tres discos. 
En este nuevo álbum hay una trilogía que está presente en las letras, se habla de dinero, amor y muerte. La cabaña de la portada tiene su historia, está situada en Cooper Mountain, Oregón, y es donde la banda ha vivido, cocinado, madurado y grabado todo el trabajo, y esto no es baladí y se nota en el álbum. Es un disco donde el grupo muestra toda su paleta, pero lo hace de forma escalonada y te va meciendo, hasta meterte en el canasto, a mi particularmente me habían convencido totalmente en la segunda escucha.


Sound of violence abre el disco y tiene un aire sesentero notable y sus arreglos orquestales te evocan al spaguetti western musicado por Ennio Morricone, una canción realmente soberbia. Los day es una obra maestra en si misma, una canción que para mi tiene cosas de Radiohead y de Midlake, una canción de gran ritmo y cambios. Cops me lleva a The National en el referente, con esa melodía en la que se emparentan con los de Ohio afincados en Brooklyn, tremendo temazo donde Jesse canta con ese aire a Matt Berninger pero en su tono, y con esa melodía donde los pianos están al frente. All eyes-For their love tiene unos violines muy destacados que dominan la canción, son de los temas profundos del trabajo y de los que te trasladan muy atrás en el tiempo, a la vez que su estructura parece ser la de una banda sonora, además de contener cambios increíbles, una ópera folk-rock-barroca de tintes épicos y fantásticos. La acústica Dead language calma los ánimos, pero además el disco lo pide justo en ese momento, una canción de esas que ganan mucho con las escuchas.
Nites out tiene a los pianos otra vez como protagonistas y en base a ellos se conforma la melodía, pero la manera de cantar de Mr. Tabish me cautiva completamente, otra delicia compositiva que te lleva a lugares desconocidos donde estás encantado y algo desconcertado. We wait vuelve a ese aire de spaguetti western, en una joya de tema, donde los coros y el desarrollo son realmente espectaculares, maravilla absoluta. Hey Hey I es quizás la canción de acento beatle de la segunda época y cuyo compás acelerado me parece brutal y da mucha riqueza a todo el conjunto, otro gran momento del trabajo. Who's goona love us? con su piano del principio abre la melodía, a la vez que entra esa gran orquesta con multitud de sonidos y detalles, un tema de esos que va creciendo y creciendo con un lado épico grande. Sideways cierra el disco, canción crepuscular perfectamente situada y que da coherencia perfecta a un trabajo diferente, muy atractivo y muy profundo.


Nos encontramos ante un disco que será de los importantes en este año, que consigue a partes iguales emocionarte y sumergirte en sueños y llevarte de viaje a sitios desconocidos de los que regresas al final distinto, pero mejor.

Os dejo con el tema Nites out.

viernes, 22 de mayo de 2020

Datura4 - West Coast Highway Cosmic (2020)


Como vine anunciando desde el mes de febrero, había nuevo disco del grupo australiano Datura4 en este 2020, que editaron el 17 de abril de este año con el título de West Coast Highway Cosmic. Esta formación tiene una propuesta de tal nivel, que ninguno de sus discos baja del 8 o el 8'5, de hecho son cuatro demostraciones de fantásticos discos, que ya quisieran muchas bandas tener, además hablamos de que los han hecho muy seguidos los dos primeros, 2015 y 2016, con un paréntesis de dos años, para volver a publicar dos en dos años. Se podría decir, que cuando se ponen en serio tienen una productividad altísima.
La banda en la actualidad son Dom Mariani a la voz y guitarra solista, Stu Loasby al bajo y coros, Warren Hall a la batería y Bob Patient a las teclas, ya no está Greg Hitchcock. De hecho la presencia de los teclados en esta segunda época da más juego a las composiciones. Rock potente en clave setentera y con cosas también de los sesenta, con el incombustible Mariani de capitán. Rock, blues, boogie, psicodelia, todo mezclado con sabiduría, potencia, buenas melodías, es que yo no pido mucho más, ya con eso soy feliz.


West Coast Highway Cosmic abre el disco, la canción que le da título, con una apertura muy psicodélica de los teclados, en una onda Deep Purple realmente fantástica y con unos cambios de ritmo brutales, para llegar a un estribillo muy adictivo. Wolfman Woogie se va más al blues con una armónica muy presente que toca Howie Smallman (y no sólo en este tema) sobre todo en su parte inicial, para luego en el cambio tornarse más rockera y desarrollar la pieza más larga del trabajo donde armónica y teclado juegan a su antojo, y con un final tremendo. Mother Medusa es de los singles de adelanto quizás mi favorito, un rock de libro, donde Mr. Mariani ejerce su clase, en una demostración de clase, riffs, y manera de cantar. A darker shade of brown con un riff constante guitarrero es la canción más corta, pero concisa y al grano. You're the only one fue el primer adelanto que conocimos, un tema que tardé en pillarle el punto, de onda más psicodélica, con tempo tranquilo y guitarra acústica.
Rule my world vuelve de manera bestial a esa mezcla de rock y blues que tan bien maneja esta formación y donde Warren Hall a la batería está excelso, y donde destaca también la armónica del señor Smallman. Give es quizás mi joya del disco, con el paso de las escuchas, un medio tiempo rockero donde la guitarra de Mariani y los teclados de Patient van de lujo comandando el temazo. You be the fool fue otro gran adelanto en clave blues-rock, son su riff potente de guitarra que se te queda marcado y sus cambios perfectos. Get out es un rock enérgico y cuyo teclado saltarín es una auténtica maravilla, uno de esos temas que en directo será una bomba de relojería. Evil People, Part 1. vuelve a la psicodelia del inicio y nos muestra esa primera parte del tema que apareció en el disco del año pasado, y cuya duda queda resuelta, otro temazo para acabar de manera gloriosa este fantástico álbum.


Larga vida a Datura4, a los que espero ver en vivo de nuevo (su concierto de octubre de 2019 en Madrid fue apabullante) en cuanto sea posible, y que nos sigan deleitando con trabajos de tanta importancia. Quizás estamos ante el trabajo más completo de los cuatro, pero lo mismo digo mañana que me parece el segundo, o al día siguiente el tercero.

Os dejo con el tema y vídeo de Wesr Coast Highway Cosmic.

jueves, 16 de abril de 2020

The Dream Syndicate - The Universe Inside (2020)


Como llevo ya diciendo un tiempo, The Dream Syndicate, la banda californiana precursores del Paisly Underground, editaron nuevo álbum el 10 de abril con el título de The Universe inside. Y ya la portada denotaba por donde iban los tiros, mucha psicodelia y temas que se alargan en duración y eso hace que sólo cinco temas compongan el álbum, cuya canción más corta dura 7 minutos y medio y la más larga veinte. Mucho riesgo en este nuevo trabajo, pero es que siempre han hecho lo que han querido.
Ha sido un esfuerzo coral de todos y un disco donde Dennis Duck aporta su conocimiento de la música de vanguardia europea, Jason Victor su amor por el rock progresivo setentero, Mark Walton adora la música sureña y el líder Steve Wynn es fan del jazz eléctrico vintage, además de saber transportar la música de su California natal a New York.
Se trata de un viaje psicodélico en toda regla dividido en 5 cortes, donde se juntan como referentes la Velvet Underground, los Grateful Dead y Neil Young con sus Crazy Horse, pero además adornado con un toque de jazz experimental que por momentos te eleva a un estado increíble y difícil de explicar. Es un apasionante reto musical este disco, lo ha sido para sus creadores, pero también para el oyente, que te sumerge en un mundo lleno de sitares, saxos, teclados y como siempre guitarras.


The Regulator fue el primer adelanto, una canción que supera los 20 minutos y donde hay una amalgama de sonidos tremendos, que abarcan el free jazz, el rock progresivo, las voces sincopadas, etc., que hablan o sueltan speeches más que cantar, una canción anti-single total. He de decir, que este tema es como un resumen de lo que luego hay, pero no pasa nada, el disfrute es absoluto. The Longing le sigue, la más corta, pero siete minutos y pico de quizás el tema más reconocible del grupo de sus últimos discos y con el corte de rock clásico más palpable, aunque el tema es pura psicodelia. 
Apropos of nothing, que sigue la línea psicodélica del anterior tema, donde las guitarras distorsionadas ganan mucho, es una canción que quizás es más relajada, pero tiene un aire a costa oeste claro. Dusting off the rust es alucinante, muy rítmica y con unas mezclas instrumentales que se meten de nuevo en el free jazz, donde el saxo, más los coros y la voz son una mezcla gloriosa. The Slowest Rendition termina el trabajo con la voz sincopada de Wynn que no canta, relata o frasea, no hay rimas ni un orden establecido, mientras los vientos adornan un final tremendo.

Os dejo con el tema Dusting off the rust.

miércoles, 15 de abril de 2020

Pearl Jam - Gigaton (2020)


Pearl Jam, la banda de Seattle, editó Gigaton el 27 de marzo, siete años después de su último álbum de estudio Lightning bolt, siendo este el undécimo de su carrera. Después de publicar aquel single Can't deny me sobre Donald Trump en 2018, no han parado de girar y dar conciertos, donde Eddie Veeder le ha cogido gusto a versionar éxitos del pop con el grupo. Es quizás por esto, o no, que el primer single que conocimos del álbum, Dance of the clairvoyants, tenía un marcado acento ochentero mezclado con toques clásicos de la banda. Pero era un ardil, estaba claro, sacando ese tema como single, saliendo de su zona de confort habitual donde se sienten muy cómodos, era una evolución de sonido hacia algo, pero pronto con el segundo adelanto se vio rápido que ellos no han cambiado su adn de base, y siguen siendo grunges, muy grunges. Por si había alguna duda, el tercer adelanto corroboró lo del segundo.
Pero es este un trabajo muy digno, hay temas realmente excelentes, la primera parte del disco no tiene desperdicio, y hay momentos en los que se nota que esta banda aún está muy viva. Desde siempre ha sido la banda grunge con más conexión con el rock clásico, y eso es algo que no van a perder tan fácilmente.


Comienza el disco con Who ever said, y menudo arranque, una pequeña intro precede a una entrada bestial del bajo de Jeff Ament y luego la batería de Matt Cameron, hasta que entran Eddie Vedder y las guitarras de Stone Gossard y Mike McCready que impulsan de manera definitiva un temazo de rock tremendo. Superblood wolfmoon fue el segundo adelanto, con un comienzo espectacular de la batería y un Vedder soberbio despachan un tremendo trallazo, de sus mejores singles de siempre. Dance of the clairvoyants, después de la sorpresa inicial para muchos, que para mi no lo fue tanto, es un tema bastante llevadero, que se sale de las coordenadas habituales por la fachada sonora, pero un avance en cuestión de sonido y apertura, no es una mala canción, ni mucho menos y además es una canción coral de todos. Quick Escape sigue la senda de los dos primeros temas, rock que nos recuerda a la banda en su época noventera con el bajo de Ament ronroneando de manera brillante y un desarrollo que es puro Pearl Jam con coros fantásticos y un sólo de guitarra brutal. Llega Alright y viene un bajón de ritmo algo lógico después de un comienzo de tal fuerza, un medio tiempo etéreo donde Vedder se lo come y bebe todo. Seven O'Clock recupera algo de ritmo, aunque sigue siendo un medio tiempo que tiene un álma cándida, quizás un tema demasiado largo.
Never destination con un inicio de batería fuerte recupera fuerza y ritmo, y la banda vuelve a ser ella más que nunca, rock en estado puro con otro sólo de guitarra para enmarcar. Take the long way sigue rockeando desde las trincheras, y vuelve a llevarme a la banda en sus inicios, una canción de reafirmación absoluta. Buckle up relentiza el ritmo para una balada tierna, para lucimiento de Vedder de nuevo. Comes then goes con inicio acústico pasa por ser quizás la canción más diferente del disco, pero un buen tema aunque quizás alargado en duración. Retrograde sigue en tono calmado, un medio tiempo apacible que no desentona, pero tampoco me vuelve loco. River Cross cierra el trabajo, y desde luego está bien colocada en el trabajo, tema de final de disco claramente con tono muy crepuscular y sin aportar demasiado.


En definitiva Gigaton no es el mejor trabajo de Pearl Jam, pero va a incluir por lo menos cinco o seis temas a su repertorio de directo que pueden resultar realmente brillantes.

Os dejo con Never destination.

jueves, 2 de abril de 2020

Chencho Fernández - Baladas de plata (2020)



La edición del nuevo y esperado trabajo de Chencho Fernández, ha sufrido todo tipo de retrasos, en principio debería haber salido en el tramo final de 2019, de hecho como se puede ver en la foto de la contraportada tiene copyright de ese año, pero al final se editó el 28 de febrero de este 2020 y yo hice la oportuna compra justo antes del cierre de todo. Ya en su día, su anterior trabajo Dadá estuvo aquí (de 2014 y reeditado en 2015 por Warner) fue de esos discos que un servidor tardó en cogerle el punto, y fue de manera tardía lo reconozco, pero eso sí, cuando le metí bien la oreja, no pude desengancharme del mismo durante mucho tiempo. Es por esto que Baladas de Plata, que es como se llama este nuevo artefacto sonoro, tiene ineludiblemente una comparativa con aquel, o por así decirlo, un segundo capítulo, sin ser discos iguales, pero si con ciertas conexiones inevitables.
El disco ha sido producido por Jordi Gil de Sr. Chinarro, fue grabado en los Sputnik Recording Studios de Sevilla, y Chencho sigue mezclando música y poesía que mezcla lo castizo y el lado canalla de una manera muy particular, una veces con temas más rockeros, otros más a medio tiempo y otros más lentos, pero la paleta se amplía llegando a terrenos antes no explorados.


La fosa de las marianas empieza el álbum, un temazo rockero por los cuatro costados sin concesiones y donde todo está en su sitio, música, letra y conjunción perfectas, con Álvaro Suite tremendo a la guitarra, como en casi todo el disco. Te quiero sin querer para en seco el ritmo y te sumerge en un laberinto de sensaciones amorosas y melosas que te atrapa de una manera increíble (su estilo me lleva a aquel anuncio de la colonia Eau Jeune, que decía "vísteme con tu frescor", lo vi muchas veces) sobre todo gracias al órgano de Álvaro Gandul. Un hit fue quizás el primer tema que escuché, un medio tiempo delicioso, que gana muchísimo con las escuchas, con adornos preciosos. En boga vuelve al rock, pero aquí con una sección de vientos importante que lleva la melodía, y una letra que nos habla, como en plan resaca, de lo que fue una noche de juerga de buen recuerdo, con cierto aire a Burning porqué no decirlo, tremendo tema. Mi pequeña muerte en ti, es otro medio tiempo delicioso, que habla de un amor al que echa de menos y de los que dejan huella, con ese toque afrancesado.
La canción de Nadia comienza con piano y con su tono acústico y unas líneas de bajo tremendas de Javi Vega, despliega una preciosa melodía de aire clásico. Salvador en la plaza del pan vuelve al rock más oscuro, con cierto tono arabesco, y con Tom Waits de fondo en el estilo, este es uno de los temas donde se ve la ampliación de paleta a la que me refería al inicio. Como se odian los amantes, una canción extraordinaria, de esas que hablan de una de esas relaciones que dejan huella porque se ha amado profundamente, medio tiempo excelso de una ejecución pulcra y exquisita. Calle imagen sube el ritmo, una vertiginosa y alegre tonada, que se disfruta mucho con una letra de recuerdos bonitos del pasado. Suicidio en Hollywood ralentiza el ritmo de nuevo, pero no la calidad, una tremenda canción, melancólica y llena de nostalgia, con unos coros muy buenos de Amanda Palma, y que conforman el medio tiempo perfecto con ecos de Bowie o Reed. Noche americana cierra el trabajo, con una letra que habla de cerrar la fiesta, y que comienza tranquila, hasta ir cogiendo ritmo para ser un medio tiempo al que acaban adornando vientos en un final tremendo, un tema que va de menos a más.


En definitiva Chencho ha vuelto por todo lo alto, se ha tomado su tiempo cierto es, pero a veces es mejor sacar un buen disco que sacar algo rápido y sin concretar por las prisas, otro trabajo que gana con las escuchas, pero que a mi particularmente ya me entra más fácil una vez que ya entré en su mundo musical con el anterior álbum.

Os dejo con el tema En boga.

domingo, 15 de marzo de 2020

Los Enemigos - Bestieza (2020)


Los Enemigos, la banda veterana madrileña, han editado el 6 de marzo Bestieza, su nuevo disco de estudio, lo que supone su segundo álbum junto con Vida Inteligente de 2014, de esta segunda etapa del grupo que se relanzó en 2012 con una gira de conciertos, recordemos que la primera finalizó en 2002. En estos 6 años, ha habido muchos conciertos, disco de Josele Santiago de estudio y en vivo, y álbum de Fino Oyonarte, todos ellos magníficos. Hay una novedad en la formación y es que David Krahe se incorpora como guitarra, un tipo que se sabe su discografía al dedillo y que sustituye a Manuel Benítez, que ya no puede compaginar a Porretas con Los Enemigos. El resto del grupo sigue igual con Josele Santiago a la guitarra y voz principal, Fino Oyonarte al bajo, voz y coros y Chema "Animal" Pérez a la batería.
De las escuchas que llevo, he de decir que es un trabajo fenomenal, porque suena a una banda muy fresca y que ha recobrado mucho vigor, suena muy rockero el trabajo y ahí es donde ellos se sienten mejor, pero a eso se añade que las composiciones son muy buenas, todo con un sonido fantástico.


Empieza el álbum a todo trapo con Siete mil canciones, que fue el primer single, un tema vigoroso que tira hacia el powerpop, algo que sorprende en cierto modo ya que esta formación hasta ahora no se había adentrado en esos terrenos, por lo menos intencionadamente, temazo de tomo y lomo con un estribillo muy adictivo. Sin solución de continuidad, Vendaval sigue unas coordenadas parecidas, de hecho parecen hermanas mellizas, muy parecidas en el sonido, aunque esta subiendo más las revoluciones si cabe, otra gozada de canción que te deja dado la vuelta, puro sonido enemigo. La ofensa es un tema a medio tiempo, también clásico en el sonido de la banda, donde Josele destaca desgranando la letra (que es curioso como se hace muy actual). Menos que un perro vuelve al rock sin concesiones, otra canción del catálogo enemigo por sonido, letra y pasión, con unos cambios fantásticos. La costumbre cierra la primera cara del vinilo, tema más reposado que me lleva más hacia la carrera de Josele en solitario.
Comienza la Cara B con más rock a saco, Mar de sendas nos trae unas guitarras furiosas que demuestra que el sonido enemigo se ha recuperado por completo, tremendo tema con una letra curiosa y un sólo de guitarra brutal. Océano es el tema compuesto y cantado por Fino Oyonarte (Fino también compone a medias Vendaval y Mar de Sendas con Josele), otra maravilla enemiga, con un estilazo rock, estribillo bestial y sólo de guitarra muy acertado. Sacrilegio sideral es un medio tiempo extraordinario, que me lleva en el estilo a la carrera de Josele en solitario, ¿quién no dice que temas suyos han ido a parar aquí?, un temazo de una cadencia excepcional. Hey Judas vuelve al rock potente, cambios de ritmo tremendos, y un estribillo adictivo totalmente, otra joya. Rey Pescador cierra el trabajo, otro medio tiempo en donde Josele se hace con el protagonismo y desgrana una interesante letra, buen final.


En definitiva, Los Enemigos que con Vida Inteligente volvieron a medio gas, un disco irregular aquel, aquí recuperan mucho vigor, rock y fuerza, siendo este álbum uno de los que pasa a engrosar la lista de míticos del grupo junto a La Vida Mata o Nada.

Os dejo con el tema Océano.

martes, 3 de marzo de 2020

Tame Impala - The Slow Rush (2020)


Tame Impala, la banda australiana de Perth liderada por Kevin Parker y hace tiempo también su proyecto personal (porque si ves el bonito libreto del álbum sólo hay fotos de él), ha editado nuevo álbum el 14 de febrero titulado The Slow Rush, con una preciosa portada de arena entrando por las ventanas de una casa. Kevin (con un poquito de ego, la verdad) ha escrito, arreglado y producido el disco en la ciudad donde vive hace un tiempo, Los Ángeles, California. Si se repasa su discografía, sus dos primeros trabajos, cuando eran un grupo donde estaba Nick Allbrock por ejemplo, son maravillosos, una suerte de rock psicodélico donde Pink Floyd, The Beatles de la segunda época y demás influencias nos daban una nueva formación con grandes perspectivas. Llegó Currents, tercer trabajo con un single como Let it happen y se vio que la cosa giraba al pop sintetizado, con toques algo funkies, pero todavía había calidad alta en la mayoría de temas. En este tiempo entre el tercer y cuarto álbum Mr. Parker ha producido los dos últimos y fantásticos discos de Pond, The Weather y Tasmania, esa banda que lidera su ex-compañero Nick Allbrock y que ha alcanzado la excelencia en el pop psicodélico y algo ochentero que practican, y para mi eso ha tenido mucho influencia en este álbum.
Ya por el verano pasado conocíamos un primer adelanto, llamado Borderline, cuya versión en el disco final ha cambiado, reducida en medio minuto y con una línea de bajo más significativa, y nos dejaba claro por donde irían los tiros en este nuevo disco, más pop sintetizado y ausencia total de guitarras, un terreno en el que Pond llevan asentados mucho tiempo. Cuatro años y medio para llegar a algo que ya conocíamos... musicalmente, aunque en el apartado de letras es un compendio sobre el paso del tiempo y las cargas que el pasado va poniendo sobre nosotros.


One more year inicia el trabajo, donde ya desde el inicio un envolvente sonido de samplers y sintetizadores te meten en el tema, el sonido es agradable, y la voz de Kevin como siempre pega de lujo con la melodía, hasta que el tema sin mucha variación se va haciendo algo esperable, artificial y sin mucha alma. Instant destiny mejora la propuesta, una canción con más cambios, más detalles, una melodía más currada y en definitiva, una vez comprendido por donde va el disco, algo más adictivo. Broderline, como decía en la introducción, fue el primer adelanto, con ese ritmo funky claro, y esos teclados saltarines es una canción más alegre y coreable, algo que al señor Parker no se le ha olvidado hacer, aunque cambie la fachada sonora, y destacar esa línea de bajo más acentuada que en la primera versión. Posthumous forgiveness es una plácida balada, un momento de relax y de esparcimiento dentro del trabajo, que introduce el aire ligero que envuelve al disco, a veces demasiado ligero. Breathe deeper es quizás el tema más sorprendente, con un bajo marcadísimo y un aire a Michael Jackson inicial que luego se va perdiendo, para ser una secuencia de la voz de Kevin repetida muchas veces, mientras los sonidos de teclados lo inundan todo. Tomorrow's dust es otra de esas canciones que sin destacar, no desentona en el conjunto del trabajo, quizás volviendo al aire ligero que antes comentaba, aunque se aprecia la presencia tenue de alguna guitarra.
On track vuelve a la balada, pero en onda muy ochentera con ese piano inicial, aunque luego la canción alcanza ritmo en un cambio destacable, con sus subidas y bajadas es un tema majete. Lost in yesterday quizás sea mi favorita, y la que quizás más se pueda parecer al anterior trabajo (aunque digamos que este es un poco el reverso de la moneda de aquel), con un ritmo tremendo, esas ráfagas de samplers que adornan, y un solo de sintetizador que desde luego se emparenta mucho con sus amigos de Pond. Is it true me lleva a la música disco de los años 70 indudablemente, y aquí es a donde va a parar en verdad este trabajo, algo que hace ocho años con Lonerism, ni podías atisbar, increíble. It might be time fue otro de los adelantos que conocí antes de adquirir el disco, y vuelve al tono general de ligereza del álbum, canciones que se escuchan fácil y pasan, sin más. Glimmer es el tema más corto del trabajo y tiene una función de interludio o pasatiempo antes de encarar la última tonada. Y llega One more hour, si esto empezaba con un año más, ahora el concepto temporal cambia a una hora más, una pieza de siete minutos para acabar, y donde por fin aparecen las guitarras, y dices leñe, ¿pero el Señor Parker se acuerda de las seis cuerdas? Pues si, sin duda el tema más rockero, ojo por lo de las guitarras con respecto al resto, pero vamos que es una canción pop que me lleva a los Supertramp de los 70 de cabeza, cosa nada mala por cierto, pero una pieza que alcanza su zenit precisamente con las descargas eléctricas de la guitarra. Es que madre mía, cómo echo de menos un buen par de guitarrazos en este disco... ayyy...


Pues bien, The Slow Rush, para aquellos que esperaban una vuelta a la psicodelia rockera de sus inicios, tendrán un no rotundo por respuesta, mientras los que esperaban una continuación de lo ofrecido en Currents se verán algo recompensados, pero no del todo, ya que este trabajo es bastante diferente, y por decirlo así, carece de un hit que rompa, es más un conjunto uniformado.

Os dejo con el tema Breathe Deeper en el show de Jimmy Kimmel.