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martes, 12 de enero de 2016

David Bowie - Earthling (1997)


Una vez terminada su gira de Outside de 1996, David Bowie se introduce en el estudio con el guitarrista Reeves Gabrels, con el que ya colaboraba desde Tin Machine, para encerrarse a grabar el nuevo material inspirados en el sonido de bandas como Prodigy, Underworld o incluso Nine Inch Nails, cuyo auténtico álma máter, Trent Reznor, incluso colaboró en el disco. El trabajo creativo se llevó a cabo en los Mountain Studios de Mountreux (Suiza), durante dos semanas, donde las líneas de guitarra se mezclaban con sintetizadores y equipos de sampleo. Es por eso, que el disco suena muy a rock industrial, como fachada sonora, pero esconde temas realmente sabrosos y disfrutables, de hecho el propio Bowie veía paralelismos entre este trabajo y Scary Monsters de 1980, ambos eran discos agresivos, pero cambiaba el envoltorio. En Scary Monsters, la nueva vuelta de tuerca de aquel momento, se basaba en la utilización de teclados ochenteros con un estilo glorioso dentro de su nueva concepción del rock, pero claro, aquí adpatado a los tiempos que corrían Bowie saca de nuevo su coctelera, y mezcla como nadie, y como no, también hay ecos lejanos de la trilogía berlinesa, sobre todo en el asunto de los saxos.
Y aquí es donde El Duque Blanco siempre me ha fascinado, porque un artista genial y grande es aquel que no se amolda a los tiempos, sino que hace que éstos se amolden a él, que no se deja arrastrar por la corriente, sino que es quien la conduce, además de no venderse a modas pasajeras. En ese aspecto recuerdo siempre cuando pinchaba en un garito (en mis inicios de Dj) y los dueños (muy majos) me decían que estilos debían sonar en el local y cuales no (esto lo dejaban muy muy clarito), y el comentario de una amiga bloguera me encantó y me dijo "que no te impongan ellos los estilos, sino sé tú el que impongas los tuyos"... y llevaba toda la razón, si no te conviertes en un robot al servicio de lo que quieren otros y te dejas llevar.


Empieza el disco con Little wonder, un single de 6 minutos de tono marcadamente industrial, con una concatenación de estribillos, y ese aire de visionario de futuro en otro nuevo giro a su carrera, extraordinario tema alejado de afanes comerciales. Looking for satellites es un medio tiempo que empieza con coros de dobles y triples voces del propio Bowie realmente deliciosas y en diferentes tonos, mientras la guitarra de Gabrels dibuja una línea genial (con su punteo final sideral) bajo lo que sustentar el ritmo, delicioso y fantátisco tema. Battle for Britain (The Letter) con sus riffs de guitarra y batería de Zachary Alford del inicio, introducen la canción hasta que David entra con la voz y todo es dulce y maravilloso, a demás de contener cambios de ritmo brutales, escandaloso tema, donde también destacan las voces distorsionadas. Seven Years in Tibet podría ser considerada la balada del disco, con su inicio lento, para luego entrar las guitarras a saco de Gabrels y Plati, con ese muro de sonido industrial, esos cambios de ritmo aderezados por saxos en los descansos. Dead man walking es quizás el tema más innovador de todos, dominado por sintetizadores, con dobles y triples coros de voces otra vez, cambios de ritmo bestiales, y un estribillo demoledor cubierto por las guitarras furibundas. Telling lies con el inicio de base rítmica crea desde el inicio una atmósfera increíble, canción que en cierta forma repite esquemas de anteriores piezas, con cambios de ritmo que llevan la canción a la gloria mientras los coros se suceden. The last thing you should do con el bajo de Gail Ann Dorsey muy presente que va marcando la línea central del tema, es otra joya sideral, no sólo por como la canta el genio, sino por sus adornos perfectos de sintetizadores, y ese cambio para meter las guitarras duras de nuevo (quizás las más fuertes del disco), que nadie me diga que esto no es rock, por favor. I'm afraid of americans es donde entra Brian Eno en la composición y Trent Reznor tocando guitarra, bajo y batería, absoluto pelotazo de canción, con cambios de ritmo brutales y un estribillo marcado, esta reunión dentro del disco de esta formación recibió el nombre de V1. Law (Earthlings on fire) remata el trabajo, sin duda la canción más diferente y más abrasiva, tanto por su ritmo constante, como por su tensión en aumento.


En Earthling está la otra vez demostrada la reinvención de un artista único e irrepetible, el nuevo Bowie de ese momento, con toques punks por un lado (incluso estética, con ese pelo pelirrojo de punta), pero con fachada de rock industrial y cyber rock, donde todo suena rabioso, oscuro, con un aire de elegancia decadente, pero en el fondo vibrante, por los mundos sonoros descubiertos. Mike Garson que toca los teclados en el disco, diría tiempo después no estar contento con el resultado del álbum, sin poca melodía diría él...

Os dejo con el Looking for satellites, interpretado en vivo el 8 de enero de 1997, en el concierto del 50 cumpleaños del Duque, el mejor concierto al que no he asistido en vivo.


martes, 10 de marzo de 2015

Depeche Mode - Ultra (1997)


En el año 1997, Depeche Mode se encuentra en uno de los peores momentos como banda, ya que la clásica historia de músicos engullidos por el éxito se personifica en ellos mismos y el grupo se sumerge en un pozo de difícil salida. Todo es una bola que viene desde 1987,  pero la gira mayúscula que acompañó a Songs of faith and devotion (1993), llamada Devotional Tour, se extendió desde mayo de aquel año hasta julio del 94, con apenas dos meses de descanso en total, 158 conciertos ofrecidos y visitas a los cinco continentes. Durante la misma, están acreditadas las tensiones que surgieron dentro del grupo que eclosionaron en 1995 con la salida de Alan Wilder, quien dijo basta. Pero no fue lo único…ni lo peor, ya que Dave Gahan, el carismático cantante, el golfillo que agarrado a su micrófono ponía concierto tras concierto con sus bailes y movimientos toda la carne en el asador y levantaba a la audiencia tanto femenina como masculina, había pasado, a lo largo de los años, de gran aficionado a la bebida a coquetear con las drogas y, finalmente, a vivir con ellas. Ya durante la gira antes mencionada, en el que mostró un deterioro físico alarmante, sufrió un micro infarto en Nueva Orleans. En el verano de 1995 intentó suicidarse cortándose las venas. El colofón llegó el 28 de mayo de 1996 cuando estuvo muerto durante dos minutos por una sobredosis en Los Ángeles. Todo esto mezclado con matrimonios fracasados, tutelas parentales perdidas y la espiral de la fama fue un cóctel explosivo. El problema era gordo y serio, de hecho las sesiones de grabación de Ultra son largas, a Dave le esperaban camellos a la salida del estudio, y el grupo en gran medida dependía de él. Martin L.Gore tampoco pasa por su mejor momento y hasta al palmero de Andy Fletcher todo esto le afecta. Se llega a momentos límite, de casi abandonar.
Pero la banda se recompone, no se sabe como, Dave se empeñó en reconducir su vida y desintoxicarse, y ya de paso, tomar clases de canto por vez primera, Martin tira del carro de la composición sin Alan Wilder y Fletcher sigue como el palomitero perenne.
Después de todo esto, que había que contarlo para poner en situación al personal, digamos que Ultra no es el mejor disco de Depeche Mode, pero tiene tres o cuatro de los mejores singles del grupo, y eso amigos y amigas es mucho. Tim Simenom fue el encargado de la producción.



Empieza el disco con uno de esos singles que te dejan completamente anonadado, Barrel of a gun, con una cierta violencia, algo así como el reverso noventero de Never Let Me Down Again. Funciona en el contexto del disco, pese a que pocas de sus compañeras siguen su camino casi industrial, que es hacia donde nos lleva la evolución del grupo, un tema donde la distorsión no ahoga pero rellena huecos. The love thieves es una balada, tema a medio tiempo de las que gana con las escuchas y donde Dave canta como los ángeles. Home es un tema crucial dentro de la historia del grupo, aquí Martin L.Gore coge las riendas de la nave, y no sólo compone sino que canta, y lo hace a su amigo Dave, y le da las gracias porque ha vuelto a casa, después de haber estado más muerto que vivo, con una preciosa melodía y una letra fantástica con ese estribillo precioso "And I thank you for bringing me here, for showing me home, for singing these tears, finally I’ve found that I belong here". Los arreglos orquestales deliciosos hacen el resto. It's no good es quizás uno de los singles más alucinantes de este grupo, un muy buen tema, agridulce pero pendenciero y hasta soberbio, que por momentos recuerda los mejores días de la banda, himno directo, y una muy emotiva declaración de amor con base electrónica en la letra. Uselink pasa por ser un tema instrumental de transición, sin pena ni gloria. Y llega Useless, otro gran single, una canción que es puro reproche, cimentada en una base electrónica simple pero gobernada por la línea vocal que es impresionante, estamos hablando de un temazo de tomo y lomo, dónde la batería está muy presente, la guitarra dispara riffs bestiales y el estribillo es demoledor. Sister of night es un medio tiempo donde Gahan canta a pecados pasados, y donde él se lleva todo el protagonismo cantando de manera soberbia. Jazz thieves es otro interludio instrumental sobrante. Freestate con esa guitarra de aire country y la voz de Dave nos describen una melodía que luego alcanza fuerza con la base rítmica, pero sin llegar a despegar del todo. The Bottom line es una canción normal, pero donde el grupo saca trucos para hacer de una pieza casi prescindible, un tema decente que nos adelanta ya que estamos casi al final del trabajo. Insight remata el disco, ahondando en la larga duración de muchos de los temas (quizás excesivo en algunas fases) y sin aportar nada deslumbrante, final de tono bajo. El tema oculto Junior Painkiller tampoco aporta nada.



Lo mejor de este disco es que recupera a una banda que para muchos estaba perdida y no parecía que se iba a levantar. Ultra podría entrar en la categoría de álbumes que son necesarios por el simple hecho de existir, pero la supervivencia en momentos de crisis vital es también una de las maneras en las que se escribe el mito del rock, claro que si.
Os dejo con el vídeo de It's no good.

viernes, 20 de febrero de 2015

Redd Kross - Show World (1997)


Aquí está el disco con el que me metí a fondo con Redd Kross, el álbum que me los descubrió, de hecho fue oírlos en la radio presentar este artefacto sonoro en el Festimad del año 1997 y correr al día siguiente disparado a la tienda de discos más cercana a hacerme con esta joya. Y no me equivocaba, de hecho la primera escucha me dejó dado la vuelta, ya que contenía powerpop de muchos kilates, rock a paladas que mezclaba influencias tanto de Beatles como de Stones, Kiss, el glam, baladas al estilo de la banda y sobre todo las voces de los hermanos McDonald, porque Jeffrey lleva la voz cantante, y toca guitarra, pero los coros que le hace su hermano Steven, además de las líneas de bajo brutales que despacha, son alto copete, y completando el cuarteto Eddie Kurdziel a la guitarra solista y Brian Reitzell a la batería.
4 años habían pasado de su anterior y buen trabajo Phasehifter, pero aquí se superan a si mismos y golpean con mucha fuerza, dan un puñetazo fuerte y dejan claro quienes parten la pana en el powerpop. Por otro lado, el haber descubierto este trabajo en primavera, me hace querer que llegue esa estación, ya que siempre recuerdo la primera vez que lo escuché (en aquellos años El Festimad se celebraba en el mes de mayo en el Soto de Móstoles, ¡¡¡qué tiempos!!!) como las alergias proliferaban entre mis amistades, pero yo era inmune y sonaban los californianos.
Estamos ante trece sputniks que van directos a la yugular, desde el primer tema, melodías que te embelesan y que te elevan al cielo. Pero sobre todo está el estado de ánimo que transmitían a un joven por entonces Savoy (que navegaba con más pena que gloria por la veintena) esos temas, y eran de un buen rollo y un espíritu positivo que te hacían olvidar los problemas, y salir lo findes a quemar la ciudad (en el buen sentido).


Abre el fuego Pretty please me, que es una versión de la banda angelina The Quick, que editara este tema en 1978. Pero claro comparas la original con la versión, y no hay color, Redd Kross la hacen suya con unas furiosas guitarras comandando el inicio, que marcan el ritmo para entrar ambas a saco y luego esa voz de Jeff, para que remarque un estribillo brutal, además del sólo final de guitarra descomunal. Stoned es un tema bailable, melenas al viento, melodía juguetona, y riffs de guitarra envolventes y donde los teclados de Gere Fennelly hacen el tema dulzón como el azúcar. You lied again vuelve al punk-rock y ese aplastante riff inicial que te deja contra la pared, para que llegue el estribillo y salga el lado más powerpop de la banda. Girl God es una balada de toque acústico en el inicio, al que luego se suman guitarras eléctricas, para con unas armonías vocales bestiales desarrollar el tema con la ayuda del piano. Mess around es una joya de powerpop en si misma, rollo sesentero a tope, aire beatle por los cuatro costados, una melodía brillante, estribillo descomunal, armonías vocales insuperables... ¡¡¡PELOS DE PUNTA!!!
One chord progression es donde vuelven las guitarras a todo trapo, un tema efectivo y bien resuelto con un estribillo muy pegadizo, y las melenas se vuelven a soltar. Teen competition es trotona, machacona en los ritmos, eso si, con melodía y estribillo que nunca faltan. Follow the leader otro tema beatle genial, con esa voz de Jeff lennoniana a tope (onda A hard day's night por dios), y los riffs y punteos de guitarra fantásticos, para en la parte final tener ese desenfreno de distorsión que tanto les gustaba (tema claro de directo). Vanity mirror vuelve a subir el tono, aunque aquí las influencias son más setenteras, con un teclado hammond muy presente, y lleno de subidas y bajadas, paradas y vueltas. Secret life es otra perla, tema macartniano, melodioso, con el piano del inicio, hasta que llegan voces, instrumentos y ese estribillo genial, un tesoro de tema que gana mucho con las escuchas (fue single y todo).
Y llega la última triada de temas, con Ugly town primero, powerpop dulce, maravilla de principio a fin, con estribillo pegadizo y la banda sonando como un reloj. Get out of myself te deja claro que el final de disco no sobra para nada, otra bombaca directa al corazón, aquí hay powerpop que te vitamina y te da la vida, ¡¡¡qué manera de cantar dios santo!!! Kiss the goat remata la triada y el disco, con esa guitarra slide, y dejando claro que aquí se rockea hasta el final, tema muy stoniano.

 
En definitiva un disco imprescindible de Redd Kross, para mi sin duda, su obra magna, a la que desde luego acudo cada vez que quiero hipermineralizarme y megavitaminarme, para que mi alma no se hunda y pueda seguir respirando (me lo sé de memoria). Recomiendo eso si, su escucha a alto volumen, como ponía en las contraportadas de algunos viejos vinilos.
 
Este texto fue escrito por mi para Exile Sunterranean Homesick Magazine y ahora reposa en mi espacio.
Os dejo con el tema Stoned.
 

lunes, 8 de diciembre de 2014

Radiohead - Ok Computer (1997)


Muchas veces se habla de que en los 60 y 70 salió lo mejor de la música, y con razón, pero también se suele renegar de que en nuestros tiempos, los que nos ha tocado vivir, no hay la calidad de entonces, y es ahí donde un servidor discrepa. Cierto es que hay muchos más grupos, más discos, y mucha más morralla, lo que te hace ser más selectivo y hacer una labor de quitar paja sobrante, que en las épocas reseñadas antiguas no era tan necesario. Pero desde luego, si hay una banda que para mi está a la altura de las más grandes de todos los tiempos, esa es sin dudarlo ni un instante Radiohead. La formación de Oxford hace su primer largo en 1993, Pablo Honey, y ahí ya despierta mi interés, no sólo por el single tremendo que es Creep, sino por muchos más temas y la potencia de una banda, que dos años más tarde da un golpe en la mesa con The Bends, un álbum absolutamente atronador, una colección de singles sin relación ni conexión entre ellos, pero de una calidad soberbia, un disco 10. Pero es entonces cuando el grupo, siempre en constante evolución, da una vuelta de tuerca más y edita en 1997 su obra conceptual por excelencia y su disco más aclamado a día de hoy, Ok Computer. Esa trayectoria demuestra que el grupo liderado por Thom Yorke, siempre iba dos pasos por delante de los demás de su generación. En esa innovación, el resultado no siempre ha sido el mejor, pero su honestidad es innegable, incluso después de encontrar con The Bends y luego con este disco la gallina de los huevos de oro.


En Radiohead se juntan varias cosas curiosas, primero no son ni mucho menos unos guaperas ni falta que les hace (hoy día tener buen tipín es casi imprescindible para atraer a la muchachada), segundo son unos musicazos que entraron ya curtidos, desde los hermanos Greenwood, Johnny a la guitarra es impresionante, Colin al bajo lo clava, Phil Selway a la batería es un auténtico metrónomo, Ed O'Brien a la otra guitarra y coros y ese líder Thom Yorke, que tiene un problema en un ojo desde su nacimiento y que después de múltiples operaciones sólo se le abre hasta la mitad y que compone como los ángeles, y en tercer lugar sus letras no son de las de pasar de puntillas, abordan temas importantes, y se quejan de un mundo alienado, y reflejan ese canto a la desesperación sobre todo en este álbum. Para grabar este disco, la banda que estaba un poco harta de gira y las rígidas exigencias de Parlophone, se van a Canned Applause, un estudio a las afueras de Oxford, sin baño ni cocina, por lo que lo dejaron al poco tiempo, y en septiembre de 1996 se instalaron en La Corte de Santa Catalina, una mansión histórica propiedad de Jane Seymour. La banda allí se exprimió al máximo, y desde luego el resultado así lo demuestra.  
Ok Computer es el mejor disco de los 90 (y de alguna década más) porque retrata perfectamente esa década, se comen al britpop y al grunge y se dieron cuenta de que en el final de siglo había una forma de bisagra, de que venían cambios, y que todo sería diferente, empezaron a abrazar a las máquinas con inteligencia, pero sin perder ni su base clásica y ni mucho menos su poderío compositivo.



El disco comienza con la guitarra tremenda de Airbag, para que luego entre la batería y la voz de Yorke en una absoluta armonía, y esos detalles por detrás de soniditos, los cambios de ritmo y ese ambiente, que nos deja claro que estamos ante un disco muy importante. De inmediato viene el que fue primer single del disco, Paranoid Android, que tiene una anécdota muy curiosa y es que cuando en la rueda de prensa de presentación del disco le preguntaron a Yorke el porqué de un single de 6 minutos y medio, él dijo que Queen y su Bohemian Rapsody duraban lo mismo... y claro estaba diciendo una cosa muy importante, en el fondo leyendo entre líneas, equiparaba el disco a grandes álbumes de la historia, y en concreto este tema es una obra maestra en si misma, ya que recoge en su letra una crítica desesperanzada, ya que refleja la ambición de sabandijas que vienen a chupar de tu éxito, esa ira contra la superficialidad moral de individuos que se creen por encima de ti por ser millonarios antes de los 30, pero musicalmente es una delicia compositiva desde el inicio con guitarra acústica, la voz de Yorke gloriosa entera, con unos cambios de ritmo brutales para la entrada furiosa de las guitarras, coros angelicales en la reanudación... soberbio temazo que me sigue haciendo levitar. En Subterranean Homesik Alien notamos el lado más psicodélico, etéreo e incluso pinkfloydiano del grupo, que a mi me encanta, de esos temas que te elevan a otra dimensión y estás en la más absoluta gloria, además de contener cambios de ritmo preciosos también, un tema de otra galaxia. Exit music (For a film) es otra obra maestra en si misma y fue compuesta para los créditos de la película Romeo + Julieta (Luhrmann, 1996), donde adapta la tragedia de Shakespeare al cambio de siglo, cantada por Thom de manera sublime con esos coros casi de iglesia del siglo XV, brutal. Y llega Let down con esos arpegios de guitarra que me siguen poniendo la carne de gallina, la entrada gloriosa de la batería, la voz... ¡¡¡qué voz por Dios!!!, y esa melodía que vale millones... otro temazo para el zurrón. Por si fuera poco hasta ahora, remata la primera cara Karma Police, esa bendita joya compositiva con ese piano tremendo, una melodía de 10 no, de 11, la entrada de Yorke cantando... en fin carne de gallina y pelos de pico de pardo.



Fitter happier es una conexión entre ambas caras que no llega a los 2 minutos, con una voz de ordenador que hila la historia, casi de banda sonora, una secuencia de frases de anuncios desconazoradores.
Electioneering parece escrita para 2020, aunque es la historia de siempre, la lucha eterna de opresores y oprimidos, y cambiando las siglas de FMI por otras, tema que musicalmente es el más rockero y desagarrador sin duda del disco. Climbing up the walls es otra cancionaca, más oscura, con la voz distorsionada de Tom y ese sentimiento de como si todo se derrumbara, con un estribillo grandioso y ese final destroyer con guitarras y todos los instrumentos chirriando.
Por si no teníamos bastante llega la nana de No surprises con el silófono... no se puede ser más grande coño, una banda de rock sublime haciendo un tema tan delicado como este, por eso son tan grandes, con una muy inquietante letra donde Yorke insinúa el derrocamiento del gobierno "Bring down the goberment, they don't speak for us", un testamento de un hombre con un trabajo rutinario sin alarmas ni sorpresas... como dice el estribillo sideral... y esos coros... ¡¡¡SUBLIME!!!
Pero amigos y amigas esto no ha acabado, ya que viene para mi el tema que con el paso de los años más me cala, Lucky, otra obra maestra astronómica de calidad a paladas, tema antibelicista, una declaración contra la barbarie de un personaje llamado a filas, donde Yorke canta otra vez increíble, donde las guitarras están soberbias, tanto describiendo ambientes como cambiando el ritmo dentro de una melodía insuperable... "Pull me out of the aircrash, Pull me out of the lake, I'm your superhero, we are standing on the edge". The Tourist es el tema más lento del disco, pero el final ideal, como el descanso del viajero después de un largo viaje, merecida recompensa para asimilar la monstruosa obra maestra escuchada.
En resumen un disco imprescindible para entender al hombre del siglo XXI, su desolación, aislamiento, alineación y rabia que hay en su interior a través de melodías insuperables y momentos que te hacen exclamar las más bellas palabras.


Este texto fue escrito por mi para Exile SH Magazine, y ahora reposa en mi espacio.

Os dejo con el vídeo de No Surprises.


martes, 11 de octubre de 2011

Jonny Lang - Lie to me (1997)


Ayer, un buen amigo me recordó el tema que da título a este álbum, y tenía que hablar de él. Jonny Lang es el nombre artístico de Jon Gordon Langseth Jr., de Fargo, Dakota del Norte, que a la increíble edad de 15 años hizo su primer disco, Smokin', en 1996 de manera independiente. Su estilo y su voz de viejo bluesman, tiene también claros ecos de gospel y rock, además de tocar la guitarra eléctrica de manera magistral.



Este disco es el segundo de su carrera, y fue editado en 1997, aunque todavía se nota que el chaval es muy joven, pero derrochaba una voz impresionante. Es el típico caso de un talento desbordante, de un niño prodigio de la música, porque comenzó a tocar la guitarra a los 12 años, pero ha seguido haciendo discos y dando muchos conciertos, si se mira su página web, los tiene hasta 2012. Que no ha llegado a lo que parecía iba a llegar a ser, o que no ha explotado como muchos pensaban, eso ya son temas vanales, el hecho es que sigue en activo y eso es de agradecer.

No es Luis Miguel, chicas.


En cuanto al disco empieza con el tema que da título al álbum, realmente bárbaro, desborda rock y blues a partes iguales, cabe decir que me recuerda mucho a The Jeff Healey Band en algunos pasajes de los punteos de guitarra, aunque la voz es tremenda y ahí las diferencias se abren, también buenos coros de aire gospel, tema compuesto por el teclista Bruce McCabe. Sigue con Darker side (otro tema compuesto por Bruce), tema más blues a medio tiempo con un teclado destacable, su voz que sigue a alto nivel y demostrando su cantidad de registros. Good morning little school girl, versión de Sonny Boy Williamson I, tiene una harmónica llamativa, de sonido a viejo blues y contiene un punteo alucinante. Still wonder, de Kevin Bowe, es un blues más clásico, lento y con su punteo central, todo en su sitio. Matchbox, versiónde Ike Turner, es un blues marchoso, delirante, con la guitarra de Johnny destacando. Back for a taste of your love, otra versión en tono blues-rock, con la voz a tope.


La segunda parte del álbum, la cara b del vinilo, comienza con A quitter never wins, versión de nuevo, dónde teclado y guitarra se entienden a la perfección. Hit the ground running, es otra versión, de ritmo divertido, con la sección de ritmos a rebosar, y la guitarra de Johnny en correspondencia. Rack 'Em Up es otro tema compuesto por Bruce McCabe, el magnífico teclista, con un toque de swing fantástico, y una sección de vientos acertada. When I come to you, tema compuesto a pachas por Johnny y su guitarrista acústico Dennis Morgan, quizás es el tema que se aleja más de lo clásico, y nos ofrece una visión moderna en su momento, del blues entendido en los 90. There's gotta be a change es la última versión del disco, de Gwendolyn Collins, blues clásico con toques casi boogie, y un teclado enorme. El último tema del álbum, compuesto por Johnny y Dennis también, titulado Missing your love es una balada muy interesante, con la guitarra acústica como hilo conductor.

     Jonny Lang, más crecidito aquí.



Y ahora dejo al amigo Luther blues que haga sus consideraciones pertinentes, que para eso él es el Rey del Blues en la blogosfera.

Os dejo con el vídeo de Lie to me y espero que os guste.



domingo, 19 de diciembre de 2010

Grupos de un sólo disco (II) The Seahorses - Do it yourself (1997)



Corría el año 1997 y al amigo John Squire se le ocurrió montar este grupo en pleno apogeo de lo que se dió en llamar el Brit-Pop. Los Stone Roses estaban ya desperdigados, con Ian Brown por otro lado, etc... Así que el guitarrista de los Míticos Stone Roses decidió hacer la guerra por su cuenta y lo bordó. Cogió a un chaval que cantaba por la calle y le puso a cantar, buscó a un buen bajista y a un batería excelso que hiciese coros. El resultado no se puede catalogar de otro modo que delicioso. ¿Porqué no duraron más? Pues algo oí de egos, de que fué algo intermedio y pasajero, pero caramba, ¡¡¡si este disco era muy bueno!!!




El estilo del disco camina entre claras influencias de los Beatles, y se empapa también de la idea dominante en los 90 en Gran Bretaña, pero quizás este grupo tiraba más a las buenas melodías y composiciones, más allá de poses o de salir en prensa de todo tipo. Tocaron en grandes festivales como Glastonbury y un servidor les pudo ver en Madrid en la Sala Caracol en un concierto memorable.




En cuanto al disco, no tiene desperdicio alguno. Redondo de principio a fin. Empieza con I want you to know una rompedora canción para empezar, con la voz de Chris Helme ya destacando (¿qué habrá sido de él?) dónde John Squire con su guitarra juega, se desparrama, se mueve, se desliza de una manera sublime, y además su sonido es limpio, cristalino. Blinded by the sun es una balada de proporciones gigantescas dónde la guitarra vuelve a destacar y los juegos de voces son terriblemente bellos. Suicide drive es una canción rápida que en poco tiempo está bien definida. The boy in the picture es una pequeña joya, delicada. Love is the law fué el single, una canción que suena a brit-pop por los 4 costados, con sólo de guitarra con ecos del grupo madre de John, que se sale. Happiness is eggshaped es la canción sin duda más alegre y jovial del disco. Y llega la pepita de oro del disco, bajo mi punto de vista, Love me and Leave me, baladón, clasicazo, llámese obra maestra (con ayuda a la composición de Liam Gallagher si, si, el cantante de Oasis), delicada y bella de principio a fin, con coros devastadoramente grandes. Round the universe es otra canción rápida que da el contrapunto necesario. 1999 es una canción despreocupada, acorde al disco plenamente. Standing on your head es la canción más oscura y psicodélica del disco, sin duda. Para finalizar una pieza suave y bien cantada, perfecta para acabar.
No pararán de oirlo, aquellos que no lo conozcan, y los que lo conocen, el recuerdo.

Os dejo con el vídeo del single tocado en Glastonbury.