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martes, 19 de enero de 2016

David Bowie - Outside (1995)



David Bowie inició la década de los 90 de manera curiosa, primero terminando su proyecto Tin Machine, cuyo segundo disco de 1991, pero sobre todo el primero de 1989 revitalizó mucho la carrera del de Brixton, del tercero casi nada se supo. En 1993 editó Black Tie White Noise, donde empieza a buscar otra nueva onda más pop, para lo que recurrió a Nile Rodgers a la producción, como hiciera en 1983 con Let's dance, con singles llamativos, aunque el álbum es irregular, pero regresa a la elegancia. Aunque es en 1995 donde vuelve a dar un golpe de autoridad con Outside, y me refiero al asunto de innovar. Se trata de un álbum conceptual donde se vuelve a reunir con Brian Eno, después de que en la boda Bowie-Imán ambos tocaran y volvieran a sentir la necesidad de trabajar juntos. El subtítulo del disco es "El asesinato Ritual Artístico de Baby Grace Blue: Un Hiper-ciclo de Drama Gótico No-lineal", por eso se centra en los personajes de un mundo distópico en la víspera del siglo XXI.
Es donde David vuelve a ser la vanguardia, a pesar de que la crítica en ese momento pasa de él en canoa, cosa que al Duque Blanco le importaba relativamente, pese a que el propio artista sabía que había tirado por los suelos algo de su crédito, con algún que otro disco bajo como Never let me down. Siempre fue un artista que sabiamente era oportunista, y en ese momento de mediados de los 90, la figura del Serial Killer (asesino en serie) en el panorama cinematográfico (Asesinos por naturaleza o Seven), y en lo musical, de introducir el sonido industrial que ya venía siendo tendencia por gente como Trent Reznor y sus Nine Inch Niles (Downward spiral de 1994, por ejemplo) serán claves para este trabajo. Así el disco combina el aspecto cinéfilo con el musical, siendo un sórdido film noir narrado a través de extraordinarias canciones, ruidos evocadores e incluso monólogos inquietantes de personajes actuados por Bowie, víctimas y verdugos, todos ellos reunidos en torno a una idea como la del asesinato, considerada como una de las bellas artes, ahí es nada. Los músicos del disco fueron Bowie a la voz, saxo, guitarra y teclado, Brian Eno a sintetizadores, tratos y estrategias, Reeves Gabrels a la guitarra solista, Carlos Alomar a la guitarra rítmica, Erdal Kizilçay al bajo y teclado, Mike Garson al piano y Sterling Campbell a la batería. 
Por si fuera poco, en la gira del álbum Bowie llamó a Trent Reznor para que tocara con él en vivo, y hablamos del disco más largo del Duque, quien pensó hacerlo doble, no en vano se compone de 19 temas.


Leon takes us outside comienza la obra, una gran pieza instrumental para que luego siga con Outside entre una melodía donde los teclados y ambientes que crean te hacen sumergirte en el mundo que ha creado el artista y los personajes inventados por él. The Heart's Filthy Lesson es una joya, rock industrial a saco, guitarras potentes y un sonido oscuro y profundo, gran single. A small plot of land con un piano muy juguetón inicia un tema de pura improvisación, que va navegando mientras crea atmósferas, interesante canción con ese guitarreo de Gabrels sideral. Segue - Baby Grace (A Horrid Cassette) es uno de los monólogos con voz distorsionada. Y llega un tema realmente espectacular (no me gusta el remix con Pet Shop Boys, lo siento), Hallo Spaceboy, donde una base rítmica espeluznante abre la canción, con tonos siniestros y oscuros, una maquinaria industrial descomunal con el muro de sonido de las guitarras y teclados, además de la voz de David realmente atrayente. The motel es bastante más tranquila, que hacia la mitad toma ritmo con el piano de Garson delicioso recorriendo la canción, mientras en el último tramo entra Gabrels a despachar su ruidosa y fantástica guitarra. I have not been to Oxford town es una canción donde el asunto vocal y los coros llevan el peso, junto al ritmo pesado de la sección rítmica haciendo un conjunto brutal. No control vuelve a estar dominado por teclados y samplers, creando una atmósfera increíble con su voz como hilo conductor diría que gloriosa desplegando tonos bestiales. Segue - Algeria Touchshriek es otro monólogo corto.
The Voyeur of Utter Destruction (As Beauty) es un medio tiempo que se va acelerando a medida que van entrando los instrumentos, un increscendo brutal donde el piano de Garson vuelve a correr libre. Segue - Ramona A. Stone/I am with name es el siguiente monólogo, aunque este llega a cuatro minutos. Wishful beginnins es quizás el tema más oscuro de todos, casi de ultratumba con sonidos cargantes y profundos. En We prick you dominan de nuevo los teclados, samplers y atmósferas, retomando el vuelo, uno de los temas más conseguidos donde la voz circula libre y a gusto. Segue - Nathan Adler, Pt 1 es un monólogo corto de un minuto conducido por una guitarra. I'm deranged que luego iría en la película de David Lynch "Lost highway" es una gozada suprema, impregnada de melancolía y con un aire apocalíptico realmente fascinante. Thru' these Architects' Eyes es una canción a medio tiempo preciosa,  con una preciosa melodía y aderezada perfectamente, enorme tema. Segue - Nathan Adler, Pt 2 cierra los monólogos. Y llega la mejor canción del disco bajo mi punto de vista, Strangers when we meet, una absoluta joya en si misma que Bowie dedicaría a Imán, su mujer, y que a mi personalmente me trae recuerdos de una época muy bonita de mi vida cuando la descubrí, gozada de melodía, voz APABULLANTE (¡¡¡qué manera de cantar!!!) y ese piano de Garson con la guitarra sincopada de Gabrels que la hacen tan grande.


En definitiva un disco de calidad, profundidad, originalidad y concepto, teniendo algo fundamental y es que los temas se fueron componiendo en el propio estudio, ya que no venían preparados antes de entrar, hecho aposta. Un trabajo donde según las propias palabras del artista "Los personajes y la narrativa son sólo el esqueleto y la textura musical es la carne y la sangre".

Os dejo con el vídeo del tema The Heart's Filthy Lesson.

lunes, 16 de marzo de 2015

Radiohead - The Bends (1995)


Dentro de una semana se cumplirán 20 años de la publicación de este, para mi, enorme trabajo.
Radiohead inicia su carrera discográfica con Pablo Honey en 1993, marcado claramente por un tema como Creep, pero que deja patente que estamos ante una banda donde hay una base magnífica que debe reafirmar en su continuación. Previamente, en 1994 el grupo edita My Iron Lung, un EP que marca una evolución y que es el previo perfecto para nuestro disco de hoy. Si Pablo Honey era más guitarrero y experimental, con este álbum se desmarcarán rápidamente de la onda britpop, dejando claro que este grupazo iba más allá, que nos encontramos ante un conjunto de músicos que marcarán un antes y un después.
Hay que dejar una cosa clara, hablamos de una banda que en este momento manda con tres guitarras, a saber Johnny Greenwood, Ed O'Brien y el propio Thom Yorke. Visto con el tiempo podría ser el disco de transición hacia Ok Computer, pero eso es un error, este disco está a la altura de aquel, la única diferencia es que estamos ante una obra donde los temas no tienen relación entre ellos, es una colección de singles de un nivel superlativo, mientras el álbum de 1997 es una obra conceptual.
¿Y qué tenemos en este trabajo? Rock, baladones, ambientes atmosféricos, letras más oscuras, pero sobre todo a una banda que está de dulce y en un momento extraordinario. Thom Yorke canta como los ángeles, demuestra sus enormes registros, la sección rítmica es una apisonadora con Colin Greenwood al bajo y Phil Selway a la batería y excelentes composiciones, muchas de ellas imprescindibles en sus conciertos. Por si fuera poco, las caras B extraídas de sus singles demuestran que hubo mucho ritmo compositivo y de alto nivel, hay temas excelentes que se quedaron fuera.


Comienza la joya con la etérea y atmosférica Planet Telex donde un teclado siniestro mezclado con un gran trabajo de guitarras da un empaque tremendo al inicio. Canción que nos hace volar desde el principio y nos transporta a alguna parte del universo, mecidos por las guitarras. The Bends ruge con riffs de guitarras potentes, un genial estribillo mientras Thom nos explica lo aislado que se siente del resto del mundo, fuera de la raza humana, como si todos estuviesen enfermos menos él, un tema realmente adictivo. High and dry es el primer baladón pop, con guitarras acústicas, con su sólo de eléctrica, un estribillo perfecto. Fake plastic trees llega sin esperar, una obra maestra en si misma, una canción que es una montaña rusa de emociones, aumentando y disminuyendo la tensión, usando sutiles arreglos de cuerda y una batería que entra en el momento justo. Lo mejor sin duda, es ese clímax que esperamos en toda canción, aquel momento que nos da un escalofrío agradable, que en este caso llega en medio del desenfreno de la guitarra de Jonny, mientras Thom canta lo difícil que le sería ignorar sus sentimientos respecto a su amor superficial. Bones cambia el tono con las guitarras, es un buen rock con un gran riff de una nota muy punzante y un estribillo de gran calidad. (Nice dream) es una balada acústica, una melodía agradable cantada de manera genial por Yorke que te susurra casi, una canción excelente que habla de la resignación por algo que no se tendrá nunca y no es más que un sueño, donde los coros son soberbios. Just es un tema brutal, especialmente por lo espectaculares que suenan las guitarras, siguiendo la melodía de la canción y desgarrando con riffs abrasadores que le dan toda la magia a la canción, acompañando increíblemente al canto rabioso de Thom, además de ese sólo de Johnny que es de cum laude.
My Iron Lung es incluída en el disco porque es un single descomunal, con unos cambios de ritmo bestiales, guitarras abrumadoras y un bajo maravilloso con sus líneas mientras en la letra muestran su desapego por el tema que les abrumó (Creep), visceral canción. Bullet proof... I wish I was es otra balada acústica que relaja el ritmo, pero dónde Thom vuelve a cantar de lujo, quizás demasiado etérea, para quedarte en la parra, pero para nada desdeñable. Black Star nos devuelve al rock desgarrado, una canción que habla sobre una relación amorosa realmente difícil, sobre la angustia de Thom durante toda la relación, y que lo lleva a culpar a una “estrella negra” de lo que le sucede, una angustia que lo hace sentirse mal cada vez que la recuerda o ve alguien parecido a ella, sobre una melodía extraordinaria y adictiva más los coros bestiales. Sulk es un medio tiempo llevado de manera coherente que sin ser una de las grandes del álbum goza de una melodía agradable y de una gran interpretación de Thom, lo que la hace totalmente disfrutable. Por si fueran poco los temazos oídos hasta ahora, el final estremece con Street Spirit (Fade Out), un apoteósico cierre, una canción oscura y críptica, con atmósfera deprimente e inflexible que desprende una melancolía gloriosa, aquí hay menos esperanza, pero Yorke canta increíble y me emociona, ya que se mece entre guitarras y el ritmo acompasado de la batería percusionada es perfecto.


Un disco básico en la discografía del grupo, una colección de canciones inconexas pero de un nivel extraordinario. Un álbum de marcada introspección, una reflexión más destinada a lo que sentía Thom, que a temas más orientados a problemas globales (que se verían después), una sensación de incomodidad y angustia que rodea al trabajo.

Os dejo con el tema Black Star interpretado en vivo.


martes, 3 de febrero de 2015

Teenage Fanclub - Grand Prix (1995)


 
Hoy hablo de un disco de powerpop maravilloso, posiblemente uno de los mejores en este estilo, que corresponde al grupo escocés, de Glasgow, Teenage Fanclub, el Grand Prix de 1995, su quinto trabajo de estudio. Ya desde la portada y su título, es un disco que invita a ser oído, ya que siendo yo fan desde pequeñito de la Fórmula 1, era inevitable cuando menos escuchar lo que había dentro de este artefacto, y claro está, que cuando te sumerges en el mismo, encuentras la gloria. Sus influencias son claras, por un lado los Byrds con el repiqueteo de guitarras y por otro los Beach Boys en la cuestión de las armonías vocales (recordemos, precursores en cierto modo del powerpop) y como no, Big Star, la banda setentera de powerpop comandada por Alex Chilton. La formación está compuesta por 3 cantautores, los caballeros Norman Blake, Raymond McGinley y Gerard Love que se reparten la composición a partes más o menos iguales, mientras el batería en este disco fue Paul Quinn (la banda ha rotado bastante este puesto, teniendo hasta 3 baterías distintos).
En mayo de este 2015 se cumplirán 20 años de la edición de esta joya, y la verdad es que el paso del tiempo le sienta fenomenal, además es un disco que relaciono mucho con una época concreta del año (muchas veces relacionamos un tipo de música con una estación) que para mi es el final del verano y el principio del otoño, ese momento digamos... indeterminado, que se alarga muchas veces, en el que volvemos a la rutina que se instala en la sociedad, mientras el tiempo te invita a seguir llevando pantalones cortos.
Trabajo muy notable este, donde sus grandes virtudes son la creación de excelentes melodías, utilización de armonías vocales, por no hablar de su solvencia instrumental, resaltada por una pulcra producción, que mejora el sonido mostrado en anteriores discos.
Lo más gracioso de este disco, es que es editado en el pico más alto del Britpop, y poco tenía que ver con los grupos que llevaban esa bandera, por decirlo así, era un álbum que iba como los salmones a contracorriente.

 
 
Abre el disco About you con esos guitarrazos y esas voces portentosas, una manera maravillosa de abrir un disco, para que se desarrolle luego una melodía increíble y destaque la voz del señor McGinley, un derroche de puro powerpop para empezar. Sparky's dream con esa intro baja de volumen a posta, para que entre la voz del señor Love (se nota el cambio de cantante y esta voz me flipa), y disfrutemos de más armonías vocales y de una melodía portentosa, además de las guitarras siempre presentes. Mellow Doubt, composición del señor Blake, empieza con calma y su voz entre compases de la batería, para luego explotar en una bellísima melodía factoría de la casa (leches, se empiezan a cerrar las piscinas), una línea de bajo muy destacable, además de un estribillo con silbidos incluidos por medio inolvidables. Don't look back es una joya en si misma, es escuchar esa guitarra del principio que te recuerda todo lo que te gusta y todo lo que pierdes, y es ponerme a llorar de la emoción, para que encima entre Gerard Love a rematarte con esa voz maravillosa que no sólo te canta, te mece, te lleva y te susurra, un disfrute total y absoluto con ese subidón de las guitarras, para que luego en la parte final llegue un punteo antológico. Verosimilitude es un tema a medio tiempo, delicado y bien cosido por unos teclados muy mods, aportando otro amplio espectro, dentro de un estilo muy amplio. Y volvemos con otra obra maestra en si misma, Neil Jung, ese esplendor pop, melodía brutal, cambios de ritmo y paradas bestiales y la voz del señor Blake que es de volverse loco, que en definitiva es un velado homenaje a Neil Young (quien, medio tuvo la culpa de la creación del grupo por un tema como Powderfinger). Tears se inicia con piano y voz, para que luego entren sección rítmica y guitarra, deliciosa pepita pop de onda Beatle con arreglos de cuerda y viento adecuados. Discolite es otra gozada, recuperando ritmo y despachando ese powerpop rápido, lleno de armonías vocales y fantástico, con una gran fuerza de las guitarras. Say No baja el tono, quizás la canción más country y campestre del disco con guitarras acústicas. Going places recupera las guitarras eléctricas para una balada deliciosa, donde la voz de Gerard Love me vuelve a encandilar y para luego ser acompañado en los coros en el estribillo. I'll make it clear se emparenta mucho con temas del inicio del disco como Mellow Doubt o Neil Jung, portentoso tema de powerpop que tiene todo lo que se le puede pedir, gran melodía, enormes armonías vocales, y todo ello arropado por unas guitarras gloriosas. I gotta know es otra delicia pop, con un ritmo deliciosamente repetitivo en su inicio con el estribillo, y esas tremendas armonías vocales para que luego las guitarras se despachen a gusto. Hardcore/Ballad es un final cañero y corto a un tremendo disco, que quizás no resume el trabajo, pero lo termina de manera diferente.  



En definitiva una gema de powerpop deliciosa, de esos álbumes que te enganchan y ya no te sueltan, y que cuando llega esa época del año septiembre-octubre, suele asaltar con insistencia mi reproductor.
 
Os dejo con el vídeo de About You interpretado en vivo en 1995.