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lunes, 12 de noviembre de 2018

Sexy Sadie - It's beautiful, It's love (1998)


En 1998 la banda mallorquina Sexy Sadie edita su segundo disco largo, It's beautiful, It's love, después de un primer Ep de 8 temas en 1994 y un primer álbum largo en 1996, mientras ese Onion Soup fue luego triturado por Big Toxic en 1997, innovando mucho la escena musical de aquel momento, pocos entendieron un riesgo así, pasar por la turmix de un Dj electrónico un disco de rock and roll. 
Primero situemos al grupo en ese instante, ya que Miki Serra, miembro fundador acaba de dejar el grupo, y los tres miembros originales restantes, Jaime García Soriano a la voz y guitarra, José Luis Sampol al bajo y Toni Toledo a la batería, se embarcan en la realización de un disco que será clave en su carrera. Ante todo se trata de un trabajo de paleta variada, muy colorista (no sólo en la portada sino en la música) y con unas tremendas composiciones. El disco fue producido por Joaquín Pascual, pero hay que decir un dato muy importante, y es que en la grabación del disco estuvo como guitarra y en labores de producción Fernando Pardo, que incluso llegó a formar parte de Sexy Sadie en algunos conciertos de presentación del trabajo, hasta que entró Miquel Pinti como guitarra solista en la gira, aunque ya había grabado la cara B del primer single, la versión de Sexy Sadie de los Beatles. Por otro lado la inclusión de cuarteto de cuerda en varios temas, aporta una madurez a las composiciones realmente brillante.
Se trata de un álbum que yo machaqué (y muchos amigos míos) hasta la saciedad en aquel final de siglo XX, y que cada vez que lo vuelvo a poner me sigue pareciendo que pasa muy bien el tiempo, lo que da fe de que estamos ante una obra capital hecha en nuestro país.


I'm the brain empieza el disco donde siguen estando los Sexy Sadie más ácidos y guitarreros de su primer época, un comienzo por todo lo alto y un tema que para mi define su propio sonido en esa época. A brand new world es en ese momento una novedad en la banda, ya que se meten de lleno en el terreno pop y muy colorido, hasta diría que con un tono hippie, pero cuidado se trata de un tema excepcional, con puente y estribillo preciosos. You know that's the way I like it es un momento cumbre del disco, tema perfecto de principio a fin, tanto por el tratamiento de las guitarras, como la introducción de cuarteto de cuerda en su justo momento y un estribillo muy coreable y claro para directo, un hit, y para mi gusto un triunfo de la banda en el nuevo sonido que querían tener, evolucionando a la perfección. Needle chill vuelve al tono guitarrero de su primera época, de hecho se trata de un tema anterior de 1996 que incluyeron en la banda sonora de Cuernos de Espuma, y que aquí la regrabaron para el disco y pegaba perfectamente, oscuridad, guitarras profundas y un estribillo adictivo. Stay behind me fue el single, donde colaboraba Nawja Nimri, una canción muy sensual, atractiva, y cuyo empaste de las dos voces de Jaime y Nawja era realmente impactante, pop-rock de altos vuelos. Days of love sigue con el nivel muy alto, comienzo tranquilo con la voz hasta la entrada del bajo y esa melodía tremenda cuyo momento álgido es la entrada de esa guitarra cruda y tajante que ya desata la locura, uno de mis temas favoritos de siempre. Satellites cerraría la primera cara, tema que cuenta con Adela Peraita, cantante de Sunflowers (otra banda mallorquina activa en esos años), como voz invitada, otra canción pop deliciosa, medio tiempo fresco, hippie también y muy colorista de nuevo.


Y vamos con la segunda parte que comienza con May, tema que cambia completamente el discurso del disco hasta ese momento, un tema de ritmo medio y que va bajo mi punto de vista de menos a más, para acabar siendo un derroche de facultades del grupo, esta canción en su día me ganó con las escuchas, y esas guitarras gloriosas de la segunda parte de la canción. Join us vuelve al lado más rockero e indómito de la banda que todavía seguían teniendo lógicamente, gran ritmo y resolución en una canción apasionante. Sweet life fue la colaboración de Big Toxic en el disco, un tema relajante (el más tranquilo del álbum), que demostraba la perfecta sincronización que tuvieron en esa época. Y a partir de aquí el disco solo irá subiendo y subiendo, comenzando con My bike, que sería ya un tema emblema del grupo en todos sus directos, una canción soberbia en ejecución, cambios de ritmo y por lo que transmite, además de incluir en su fraseo el título del disco, rock de alto copete. En Hanging Lights la utilización del cuarteto de cuerda se extiende y pasa a formar parte del tema, no solo en un momento, sino de toda la canción, una delicia compositiva, de tono clásico pero con su parte rock claramente representada, otro momento irrepetible del trabajo donde las guitarras gimen con furia. Bye Bye! es una canción tan simpática, buenrollera y alegre que lo único que no cuadra es su título porque es una despedida y eso suele ser triste, maravilla con estribillo coreable y muy adictivo. The Tripper es el tema instrumental que acababa el disco, una gozada casi de jam session, pero que se coló en el álbum muy acertadamente y ampliando aún más si cabe la paleta del brutal álbum.


En definitiva un trabajo que ha cumplido 20 años, con una reedición en formato vinilo que recomiendo encarecidamente y una banda a la que echo de menos muchísimo, y cuyo gusanillo mato cuando de vez en cuando se vuelven a reunir, como dentro de pocos días.

Os dejo con A brand new world y su vídeo.

lunes, 13 de marzo de 2017

The Offspring - Americana (1998)


En el año 1998 The Offspring, la banda californiana fundada en Huntington Beach, editaba su quinto trabajo de estudio, Americana, y que a la postre ha sido su disco más vendido a nivel comercial hasta la fecha. Por un lado, el álbum tiene un toque más comercial que otros, cosa innegable, pero por otro tiene momentos de punk-rock realmente fuertes. Después de haber pegado el bombazo con Smash en 1994 con el sello Epitah, y ser conocidos en todo el mundo, su continuación, el para mi magnífico Ixnay on the hombre, fue el bajón en ventas, su primera incursión en Columbia Records, que ya editaría este álbum de 1998 a solas con ellos.
Pero cuidado, a mi este trabajo me parece de lo más compacto y rotundo que se ha hecho en los años 90, y desde luego, tiene momentos impactantes con chupinazos de punk-rock incluso toques hardcore, además de los temas más bailongos, y hits, que también los tenía.
La formación, la ya conocida, Dexter Holland como cantante principal y guitarrista, Noodles a la guitarra solista y coros, Greg K. al bajo y coros y Ron Welty aporreando las baquetas.


Después de la intro de Welcome que da la bienvenida, irrumpe ese sputnik de puro punk-rock llamado Have you ever, pero se trata de un trallazo que se va casi a los cuatro minutos, sin embargo Staring at the sun en dos minutos nos lanza todo su empuje, que es mucho, con un estribillo demoledor. Pretty fly (for a white guy) es uno de los hits del álbum, que mezcla punk-rock y funky y que quizás fue desgastada por su excesivo pase en teles, radios, fiestas y demás, pero aislada y con el paso del tiempo me sigue dando un buen rollo que alucinas, eso si, no hay que volverla a quemar. The kids aren't alright, en oposición al mítico tema de los Who, es uno de sus mejores temas de siempre y que se emparenta claramente con temas brutales del Smash, claramente, un trepidante rock, donde todo corre y fluye. Feelings es la versión del álbum de Morris Albert de su tema de 1975, en una adaptación de Dexter realmente bestial, me sigue encantando. She's got issues es para mi uno de los mejores temas del disco, canción melódica, divertida, y en ese rollo de estudiantes americanos adolescentes, fantástica.
Walla Walla es una canción desenfadada, cachonda, divertida, y que sin llegar a los tres minutos cumple su función perfectamente. The end of the line con sus guitarrazos del inicio, nos deja claro la vuelta al punk-rock de tomo y lomo, gran subida de tono. No brakes continua la onda y con toques casi hardcore desata la furia de la banda en dos minutos sin descanso. Why don't you get a job? ese tema fiestero absoluto que mezcla reggae, ritmo ska e incluso gotas de calipso, una canción desenfadada que también se masacró en exceso, misma receta, se coge distancia y se disfruta mejor. Americana se inicia con tambores, hasta que entran las guitarras y se acelera la cosa de manera impresionante, gran sputnik punk. Pay the man con sus ocho minutos cerraba el artefacto sonoro, aunque incluía el track escondido después de un silencio, tema algo experimental, con sonidos hindúes, en fin, para mi la más diferente, pero no por ello desechable ni mucho menos, psicodelia al final, no sabemos si se tomaron un buen canuto en el estudio.


En definitiva, y bajo mi punto de vista, se trata de un álbum que sigue respirando buena salud, aguanta el paso de los años con muchísima dignidad, y da gusto ponérselo de vez en cuando y reactivarse mentalmente.

Os dejo con el divertido vídeo de Why don't you get a job?

domingo, 1 de mayo de 2016

The Smashing Pumpkins - Adore (1998)


Hoy hablo de uno de esos discos con el que tengo una historia de amor/odio, el cuarto trabajo (sin contar el disco de caras B y temas inéditos Pisces Iscariot) de la banda de Chicago Smashing Pumpkins, que venía de haber hecho su obra maestra con un disco doble tremendo titulado Mellon Collie and the Infinite Sadness de 1995, donde todos los miembros de la banda contribuyeron en la composición, liderados por Billy Corgan a la voz y guitarra, James Iha a las otras guitarras, la bajista D'Arcy Wretzky y el potente batería Jimmy Chamberlin. Y cuando todos esperábamos una continuación gloriosa, viene el cambio, en muchos sentidos. Ya durante la gira del disco anterior, extensa, Jimmy es expulsado del grupo después de un incidente infame por drogas, además de que ingresa en prisión. También está la muerte de la madre de Corgan y el fin de su matrimonio, todo esto produce un terremoto en la banda, que se queda reducida a trío y en la que cambiarán muchas cosas.
Pero aquí ante todo, y fue lo que a mi me costó entender en su día, rompen con su sonido de guitarras sucias de sus primeros álbumes, y esa furia desatada, introducen electrónica, utilizando sintetizadores y cajas de ritmos, y todo se vuelve más pausado y relajado, pero ciudado... seguía habiendo calidad. Por si fuera poco, visualmente también cambian de indumentaria, adoptando tonos negros y góticos en sus ropas.


Nunca olvidemos que la época gloriosa de los Golpeadores de Calabazas son los 90, una de las bandas cruciales de esa década y que siempre tuvo defensores y detractores. Yo me he postulado siempre a su favor, ya que forman parte de mi identidad musical, los mamé y los escuché hasta la saciedad en mi época universitaria. Pero como siempre digo, cuando una banda cambia la fachada musical, cuesta entenderlo, a veces se tarda poco, otras mucho, a mi me costó tanto que devolví el disco original en la tienda donde lo compré, hoy sin embargo he adquirido la versión Deluxe de 6 discos y un dvd de la caja de este álbum, y todo vuelve a su sitio. Y aprendí a querer y a valorar Adore, un disco oscuro pero brillante, depresivo pero lúcido. En su día consideré que no habían querido seguir avanzando y arriesgando, pero leches, si que lo hicieron, experimentaron, cambiaron el rumbo y para bien, despachando una colección de canciones maravillosas. Y con el paso del tiempo, el disco aguanta fenomenal, casi diría que mejor que otros, y demostraron que cuando estaban en lo alto se podía arriesgar y que no todos lo entenderían, bravo por ellos, el tiempo les dio la razón.


To Sheila comienza el álbum con guitarra acústica (que a veces suena súper country) y la voz de Corgan, coros, y una melodía delicada que podría ser de las que acabaran un disco, pero aquí lo empieza, delicia absoluta de canción. Ava Adore es una gran muestra del nuevo estilo, bases programadas, cajas de ritmos, oscuridad en las letras de un Corgan en un momento difícil personal, y también los cambios y puentes maravillosos, enorme tema. Perfect contiene una melodía deliciosa que comienza desde abajo, un medio tiempo glorioso, donde el nuevo estilo está más que afianzado, y un estribillo muy destacable. Daphne Descends es posiblemente una de las grandes joyas de la banda, un diamante pulido donde las guitarras distorsionadas y con sonido alargado que se apoderan de la canción, un tema envolvente como pocos con la voz de Billy brutal y donde la batería es muy necesaria. Once upon a time es una balada delicada, con leves adornos de sintetizadores, mientras la voz del calvo se apodera totalmente de la composición. Tear es otra pieza espectacular, volviendo a la oscuridad con los redobles de batería iniciales y la guitarra, pero sus paradas y vuelta al ritmo era lo que me costaban al principio, y ahora me encantan, además de su aire apocalíptico. Crestfallen con el teclado y la base programada acompañan a la voz de Corgan, hermosa pieza donde los coros de la bajista D'Arcy embellecen aún más. Appels + Oranges es bastante psicodélica y aquí las base programadas se apoderan del tema, y comprobamos otra vez el momento oscuro de la mente de Billy. 
Pug podría pasar perfectamente por una canción ochentera de Depeche Mode, oscuridad total, donde los sintetizadores mandan, y donde el cambio de ritmo para el estribillo le da un gran empaque a la canción, además de la guitarra y su gemido. The tale of Dusty and Pistol Pete es de tono relajado, un medio tiempo de inicio acústico, que va creciendo a medida que avanza su longitud temporal, delicia de las que Corgan hacía como churros. Annie-Dog se inicia con piano, tema disfrutable que nos recuerda a los comienzos del grupo, a pesar de su tono sombrío. Shame quizás siga siendo la canción que menos me atrapa, con un ritmo algo desganado y como que no acaba de coger impulso, a veces este tipo de temas son excesivamente relajantes. Pero aquí el disco vuelve a coger garra con Behold! The Night Mare, tema siniestro ya la vez hermoso, con las bases programadas dominando, pero aquí la melodía está logradísima. For Martha es la canción más larga del disco, que comienza con piano, poderosa balada esta, pero cuyo final del tema estremece, esa psicodelia electrónica a la que habían llegado en este álbum y de qué manera, poderoso final sin duda con las guitarras distorsionando. Blank Page con inicio de piano, me parece de una belleza sublime con la voz de Corgan y los coros perfectos. 17, una pieza que no llega a veinte segundos cierra el disco, casi testimonial instrumental de cierre.


En definitiva un álbum incomprendido en su día, incluso por mi, pero que realmente supuso un punto y aparte. Quizás no sea su mejor trabajo, pero desde luego me parece imprescindible y necesario. Calabazas góticas al servicio de todos.

Os dejo con el vídeo de Perfect.

jueves, 14 de mayo de 2015

Antonio Vega - Anatomía de una ola (1998)


El pasado martes se cumplieron 6 años sin Antonio Vega, justo un 12 de mayo de 2009 se nos apagó su voz, para mi sin duda un compositor fuera de serie, capaz de llevarte al extremo de las emociones, muy melódico, tanto cuando rockeaba o cuando hacía temas de corte más acústico e intimista.
Después de 4 años de sequía, algo que en el caso de Antonio empezaba a ser habitual provocado por su desastrosa vida y su relación con las drogas, pero me gusta separar las dos cosas y centrarme en su legado, editó este trabajo. El disco se graba en Palma de Mallorca, con Joan Bibiloni de productor. No es mi disco favorito de Antonio, pero desde luego es el más intimista junto a 3000 Noches con Marga desgranado con genialidad por el compañero Johnny. Aquí hay fragilidad, hay sensibilidad y mucha emoción, toda la que sólo él era capaz de transmitir.
El título del disco es muy aclaratorio con respecto a la idea del mismo, ya que la anatomía de una ola es la forma de algo que es muy parecido, pero no siempre es igual, algo casi repetitivo pero diferente, como si se estuviera definiendo el caos.
Este sin duda es de esos discos que hay que oír, y cuando hablo de oír lo digo a fondo, ya que la intimidad que destripa el artista y su tremenda fragilidad salen aquí a la luz de una manera descomunal.


Comienza el álbum con La hora del crepúsculo, sonidos acústicos, una letra intimista que nos sumerge en un tema que parece mentira que sea la que abra el disco, ya que este tipo de canciones suelen cerrarlos, eso si, con un primoroso cambio de ritmo para pasar a la parte desgarradora. Como la lluvia al sol es una joya descomunal, que compuso inicialmente para Luz Casal (ella la editó en 1995 en su disco "Como la flor prometida") donde la conexión con la naturaleza, las imágenes de paisajes poetizados y una melodía preciosa hacen de este medio tiempo una maravilla sideral. Tuve que correr es melancolía pura, una canción compuesta a pachas con Nacho Béjar, de tono acústico y acompañada de un suave piano, pero con una letra estremecedora "Ella en el suelo, yo en el aire, Dulce pero cruel, llenó mi mundo de papel, Jamás pensé que llegaría a helarme" ahí queda eso... Murmullo en tus manos es muy emotiva (dedicada a Mercedes, la mujer de su hermano Carlos muerta de cáncer fulminante), con ese sólo de guitarra eléctrica inicial que nos deja la sensación de una oscuridad con cierta intranquilidad, rodeado de unas atmósferas orquestales adecuadas. Tributo a..., es eso, un pequeño tributo de un minuto a la poetisa Felisa Sanz.
Mi hogar en cualquier sitio vuelve a ser un tema de mucha altura, que refleja esa vida errante que llevaba él mismo, bajo mi punto de vista, una melodía soberbia en donde destacan los arreglos de cuerda. Ángel caído es una pasada, con cierto homenaje a Van Gogh, pintor con el que Antonio se sentía muy identificado (ya somos dos), tema extremadamente punzante y dolorido, que canta de manera brutal, y donde destaca ese sólo de guitarra acústica. Agua de río quizás sea la canción menos apreciada del disco, donde vuelve al tema de la naturaleza y las relaciones personales entrelazadas, aunque quizás su música sea la más sencilla de todas. Entre tu y yo es un tema compuesto por Carlos Vega, otro de sus hermanos, del que siempre quiso meter algo en sus discos, y aquí encontró el momento, una canción donde las guitarras corren y Antonio con ellas. Anatomía de una ola cierra el disco del mismo nombre donde las guitarras eléctricas y acústicas se mezclan de manera brillante, con referencias al mar (otra vez) y cierta intranquilidad referida al caos, con esa atmósfera crepuscular.



Un disco, que sin ser mi favorito del genio Antonio Vega, reconozco que tiene momentos de profundidad extrema, y que probablemente en momentos de intimidad y recogimiento personal sea el que más pongo, el artista sacaba aquí toda su alma bastante tímida a veces.
Este texto fue escrito por mi para Exile SH Magazine y ahora reposa en mi espacio.

Os dejo con el tema Como la lluvia al sol.


martes, 17 de febrero de 2015

Jeff Buckley - Sketches for my sweetheart the drunk (1998)



Hoy hablo de un disco póstumo, ya que por desgracia en 1997 desapareció uno de los talentos mas grandes que ha dado la música en los últimos tiempos, Jeff Buckley. Desde su ahogamiento en aquel río de cuyo nombre no quiero acordarme, el vacío de su ausencia es irreparable. Cuando en 1993 tocaba en el café Sin-E, una oyente al finalizar el concierto le dijo a Jeff "tu alma es bella", en un momento en el que trataba de ganar experiencia sobre los escenarios de la Gran Manzana, en el East Village, esa chica de pelo oscuro, a la cual Jeff describía en una entrevista en el New York Times ese mismo año, se acercó hasta él, y mirándole fijamente (él pensaba que le diría algo malo), definió su música impactada por lo que había sentido. Para desgracia de muchos que ya le admirábamos, con tan solo 30 años se nos fue, y no dio tiempo a escuchar todos los recovecos que había en ese alma. Pero por suerte lo que grabó, fue saliendo gracias a su madre Mary Guibert (pobre mujer que perdió a su marido Tim y luego a su hijo) y aun hoy su voz sobrecoge, como una resonancia que apacigua el paso del tiempo, que no resarce de la pérdida, pero en cierta manera cura heridas. Hablamos de un artista profundo como pocos, que no solo componía de lujo, sino que interpretaba de manera gloriosa. Podía sonar como un bluesman blanco del Mississippi, como un rockero-punk al estilo de MC5, como un cantante de jazz haciendo acrobacias con su voz o como un desafiante vocalista de pop lanzándose al vacío, pero no sonaba como el veinteañero que era, ya que ofrecía una intimidad singular, reconfortante.
Después de Grace estaba dando forma a su nuevo trabajo, perfeccionista como pocos, daba una y otra vez mil vueltas a los temas, y en este trabajo, el primer cd era prácticamente el gran boceto de ese disco. En el segundo están las versiones, otras tomas y rarezas que estaban en las sesiones de grabación. 




Comienza este primer cd con The sky is a landfill, donde ya se nota ese cambio de estilo que se fraguaba en su música, con respecto a Grace, sonaba mas pop, sin perder ese lado rockero, pero su voz era más madura, cada vez cantaba con más poso, un tema con paradas y vueltas, y esa parte de distorsión controlada de gran intensidad que tanto le gustaba, es ponerlo y me da la pena otra vez de lo que se fue, ¡¡¡que artista!!! Everybody here wants you abre el abanico a la balada pop, otro palo que no había tocado en su ópera prima, pero en el que reinventa el estilo dotándolo de su propia personalidad, ¡¡¡que manera de cantar!!! que dulzura, que delicia, se me caen las lágrimas. Opened once es de esas canciones con las que te despiertas por la mañana y te encuantras de repente en el cielo, belleza, voz descomunal, y esa guitarra eléctrica utilizada como acústica y que le hacía tan diferente. Nightmares by the sea es ese tema más oscuro, tenso, era claro single, con un gran estribillo, muy pegadizo, otro peldaño en su evolución, gran tema de hecho. Yard of blonde girls es una versión, que como en todas las que despachaba Jeff la hacía completamente suya, con un ritmo y una manera de cantarla bestial. Witches' rave vuelve al Buckley delicado, ese que te hace un tema pop de categoría sublime como el que hace churros, enorme tema compositivamente hablando, con esa parte final donde repite el estribillo maravillosa. New year's prayer es donde se demuestra que la música es infinita, como Jeff decía, aires mesiánicos (tema emparentado con Dream Brother del Grace), otra arista más de su gran y variopinto abanico estilístico. Morning theft es otra joya, otra perla, ya desde el inicio con la guitarra y su voz que te dejan helado, insuperable interpretación de un tema soberbio, tema lento, precioso y de saber apreciar, casi como una cantata de iglesia. Vancouver es el lado rockero de nuevo, pero claro, con su voz toma una tonalidad brutal (me emociono leches), sin duda una de mis canciones favoritas, por desarrollo, el sonido de las guitarras que corren libres, siempre su voz angelical, y ese final en crescendo. You and I es un tema del que tengo dudas si el propio Buckley la hubiera metido en el disco, es su lado más soul, más góspel, sin instrumentos, solo su voz, casi para ponerse a rezar.   


El segundo cd comienza con una toma casi idéntica del Nightmares by the sea que ya aparece en el primer disco, y lo mismo se puede decir de New Year's prayer. Pero con Haven't your Heard encontramos una canción desgarrada, bestial, que yo creo que Jeff si hubiera incluido en el disco final, gran desarrollo y voz adecuada, que nunca se olvide que la voz de Buckley tenía multitud de registros. I know we could be so happy baby (if we wanted to be) se nota que es un tema todavía en maqueta, sin pulir, pero ahí había una joya bruta, tema de amor, con una guitarra de acompañamiento y una especie de percusión pregrabada. Murder Suicide Meteor Slave es un tema como desafinado aposta, oscuro, raro, la típica rareza en la que los demonios del artista salen a fuera, aunque tiene su momento melódico. Back in N.Y.C es una versión de Genesis, algo falta de producción, pero hecha al mas puro estilo Buckley, dando su acento al lado psicodélico. Gunshot glitter se quedó en maqueta también, y apuntaba alto, un tema precioso con cambios muy acertados. Demon John con la guitarra eléctrica como acústica de nuevo, y sin dar forma definitiva también, quien sabe si hubiera llegado a pieza de lujo, desde luego apuntaba alto. Your flesh is so nice vuelve al lado mas rockero, rollo MC5 que tanto le gustaba a Jeff, a falta de producción de adivina un tema potente. Jewel box es un diamante de tema, como de porcelana, con guitarra acústica y su voz despacha un tema antológico.
Por último aparece una versión del Satisfied Mind que cantara entre otros Johnny cash en su día, bestial interpretación en tono góspel que data de 1992 rescatada para la ocasión muy en la onda del disco de directo en el Sin-É.  



En definitiva, para todos aquellos/as que se quedaron con ganas de saber por donde iban a ir los tiros de este monstruo en su siguiente trabajo, aquí empaquetados tenemos todos los bocetos, para los que le veneramos, algo imprescindible.

Os dejo con el tema Vancouver interpretado en Londres en 1995, pero sin letra en aquel momento todavía.

sábado, 7 de febrero de 2015

Pulp - This is hardcore (1998)


Año 1998, el Britpop está diluyéndose, después de haber dominado la escena musical a mediados de la década, y en concreto Pulp, la banda de Sheffield, fue muy protagonista alcanzando la cima con Different Class en 1995. Jarvis Cocker y sus secuaces se ríen irónicamente de eso, y editan para mi su gran obra maestra, su pequeña gran bofetada a la industria musical, editando un disco como This is Hardcore, un trabajo bastante anticomercial, con el fin de demostrar que la fama es algo que se va tan rápido como llega, pero lo que siempre queda son las grandes canciones. Otro detalle que me encanta de este álbum, es que al poco de su lanzamiento costó entenderlo, y fue difícil de asimilar para todos aquellos que esperaban más de lo mismo, esos son los discos que más me interesan, los que pegan un giro y hacen algo inesperado, los que sorprenden y necesitan escuchas.
Mientras en sus dos discos anteriores Pulp nos hizo bailar y puso al mundo patas arriba, y yo lo pondría como símil de cuando sales por la noche y ligoteas con la tía que te volvía loco, en este disco está la banda sonora de cuando te la llevas a la cama, mientras Cocker da rienda suelta a sus filias más oscuras. En cierta forma Jarvis se desnudaba y eso claro está, tuvo opiniones enfrentadas. Aquí las historias son más sombrías, oscuras y perversas, y el tono del álbum es más reposado, de hecho es un disco que para mi está muy ligado al final del verano, a esos días de final de agosto, dónde parece que se desvanece todo.
En cuanto a las influencias, para Jarvis siempre muy presente la figura de Scott Walker, pero claro, también David Bowie está presente. La portada, que llamaba mucho la atención, fue dirigida por el pintor estadounidense John Currin, quien es conocido por pintar formas femeninas exageradas.
 

El disco empieza con The Fear, una invitación en falso, de esas que dan ganas de rechazar, como si te invitaran a una fiesta pero te avisan "oye, ven, pero lo pasarás mal..." ¿porqué ir a ella entonces?. La invitación fallida es la manera en que Jarvis se burla de nosotros, como dice en la letra "Oh, aquí vamos de nuevo. Así que ahora ya conocéis la letra de nuestra canción, muy pronto podréis cantarla entera. Cuando estés triste, cuando te sientas solo y todo te salga mal". Musicalmente brutal, empieza lúgubre casi, con ese aire melancólico, de despecho, dejando claro que esto es otra cosa, y la voz de Cocker muy destacada, para que luego la melodía explote y se haga con el tema. Dishes es una balada, pero una balada estilo Pulp, dónde en la letra él dice que ha cumplido 33 años como Jesucristo cuando murió, aunque se diferencia claramente en la frase "Me gustaría convertir esta agua en vino pero es imposible, tengo que secar estos platos", con una melodía preciosa y sus paradas, subidas y bajadas medidas. Party hard es un tema cañero, más bailable, nos recuerda a sus anteriores discos (en el fondo no pueden renunciar a ello), sicótico (guitarra chirriante), de excesos y drogas abundantes, donde Mr. Cocker se disfraza del alma de la fiesta, y nos invita a desfasar. Help the aged es un tema dedicado a los ancianos, de que todos llegaremos a esa edad, del paso de los años y de que nada dura para siempre, con un principio tranquilo, para luego estallar en una melodía brutal. This is hardcore es la canción que da título al disco, una obra maestra en si misma, con ese piano cadencioso del principio mientras la melodía espera detrás a tener su entrada, hasta que llega su momento, esa atmósfera trip-hop de la época muy bien conseguida, pero  la instrumentalización es bestial, pareciera que cada nota, cada instrumento ocupado, está producido de la manera más perfecta posible, posiblemente la canción mejor acabada y rematada de la banda, mientras la letra habla de que quiere definir o descifrar que son esos estados, en donde el deseo prolifera hacia lo indescifrable, y donde él interpreta a un ser repulsivo que a cambio de una felación, da un papel en una película a una actriz. TV Movie cierra la primera cara, un medio tiempo delicioso, tema alegre, en el que hasta se oyen silbidos, dentro de una melodía muy agradable.
 
 
Abre la segunda cara A little soul, una canción preciosa, acústica en su base, que musicalmente no aporta excesivamente, pero que entronca perfectamente con la línea que el disco lleva hasta ese momento, si has entendido la onda, entre del todo. I'm a man vuelve a subir el nivel de manera tremenda, con esa reverberación inicial de las guitarras, para que entre la voz, y se desarrolle la melodía, con un estribillo brutal, muy pegadizo (muy en la onda Blur del Parklife este tema, por cierto, amigos suyos). En seductive barry vuelven las atmósferas oscuras, letras que describen situaciones eróticas y algo sicóticas, con una cierta onda cinematográfica, aunque el ritmo se torna lento, algo espeso. Sylvia es sencilla, hermosa e irresistible, con un comienzo tranquilo, luego irrumpe la melodía de manera genial, gran tema. Glory days denota la desazón del cantante que es más que evidente, las cosas le aparecen a Cocker como señas de una vida mejor, pasada, que ya no se traducen en nada especial en la actualidad que describe ¿Dónde está el rock star?: "Ahora ya no puedo tener sueños de futuro, pero al menos puedo usar el calentador..."  y musicalmente una gozada de medio tiempo con esa guitarra marchosa. The day after the revolution cierra el discarro y sigue en la letra con su alegato “Me desperté y todo cambió, de un día para otro me convertí en una estrella, en alguien distinto. ¿Qué hago ahora?" dentro de una melodía estupenda que acaba de manera bellísima un trabajo soberbio.


Es curioso que este álbum no haya tenido el reconocimiento que se merece, siendo para mi el más completo del grupo, dónde se ve hasta que punto eran capaces de llegar tanto en los textos como musicalmente. Para mi una obra maestra de los 90, con cierto tono crepuscular, no lo voy a negar, pero al que recurro muy habitualmente.

Os dejo con el vídeo de A Little soul.
 

martes, 7 de mayo de 2013

Pearl Jam - Yield (1998)


A raíz del post del amigo Mansion On The Hill, me ha apetecido hablar de Yield, un disco, como él dice minusvalorado por muchos, aunque sinceramente a mi me parece el de más madurez de la banda en los 90, y que luego sólo fue superado por el maravilloso disco homónimo de 2006. Un álbum que tiene momentos de rock, tiempos más lentos, canciones a medio tiempo, pero ante todo un poso de buen hacer y temazos, que me encanta. Y además de todo eso, para mi la banda estaba de dulce. Una cosa muy importante es lo bien y potentes que suenan las guitarras en todo el disco, Vedder está portentoso a la voz y la sección rítmica que decir... sobran las palabras.


Quizás sea como álbum el más completo en todos los sentidos de los 90, y ésto si hay gente que no lo entiende, pues muy bien, pero Ten tiene temazos para la historia y básicos pero está falto de producción, Vs es un gran disco, al que le falta un remate final, Vitalogy por momentos es excelso, y No Code no acabó de explotar como experimento.


En este disco que abre con temas del calibre de Brain of J. o la maravillosa Faithfull (qué temazo por Dios) no te puedes quedar indiferente. No way redunda en esa línea elevadísima del comienzo con esas guitarras que chirrían al principio y que son el complemento perfecto a la voz de Eddie, para luego desarrollar un cuerpo de tema con estribillo demoledor. Y llegamos a Given to fly, un tema de medio tiempo que explota en una amalgama tremenda y fabulosa de rock a tope, un clasicazo de la banda. Con una canción como Wishlist la banda demuestra el grupazo que es, tema lento maravilloso, cadencioso, de esos que le sientan a Vedder como anillo al dedo. Pilate es un tema del que nadie habla, pero tiene la mezcla perfecta entre Wishlist y Given to fly, maravilloso tema. Y llegamos a la auténtica joya del disco (a parte de las ya citadas) Do the evolution, que antes de nada hay que decir que es un tema puro Pearl Jam, con punteos en su justa medida, sólos acertadísimos, entradas de Vedder con el bajo de muerte y la banda en conjunto sonando demoledora. Red point o The color red, con ese toque de calipso quizás sea el tema que desentone, pero como dura poco tampoco se nota. Y volvemos a la senda marcada con MFC otro tema antológico, dónde la sección rítmica marca el camino. Low Light es otro baladón marca de la casa, que da ese contrapunto necesario a la parte final del disco. In hiding deja claro que el disco no ha acabado y que queda todavía manjar en la fruta, temazo de tomo y lomo, quizás por temas como éste son lo que son, un grupazo.
Para acabar Push me, Pull me quizás sea el tema más atropellado y confuso, pero eso se arregla con All those yesterdays, casi una nana en manos de la voz de Vedder.


Os dejo con Do the evolution en vivo, un tema perfecto.


viernes, 8 de julio de 2011

Ep's (IV) Mansun - Legacy (1998)



Hoy os presento a una banda de los años 90 de corto recorrido, sólo 3 álbumes, inglesa de la ciudad de Chester y con un estilo que nada entre el pop y el rock. Fueron coetáneos de bandas como Placebo, pero tuvieron menos éxito. De hecho, si no recuerdo mal formaban de teloneros con la banda de Brian Molko en la gira de David Bowie del Earthling... ahí es nada.






Este Ep, titulado Legacy, es de 1998, dicho tema era un single de su segundo trabajo titulado "Six", y aquí sirve de cabacera para este EP. El estilo de este tema me recuerda mucho a los Smashing Pumpkins poperos, pero también es una música con cierto aire comercial, y la voz de su cantante, Paul Draper, me recuerda mucho a la de cantantes de grupos ochenteros como Wham, por ejemplo.






El tema Wide open space, perteneciente a su primer trabajo está aquí en formato remix, y es en este tema donde la voz del cantante es muy ochentera y me recuerda mucho a George Michael.
El Ep se completa con 2 temas más, Can't afford to die, que es bastante definitoria del verdadero estilo del grupo, ese pop rock de los años 90, con voces sincopadas y ritmos guitarreros dentro de un contexto de pop-rock. El último tema titulado Face in the crowd ahonda en este estilo, aunque es un tema más lento en su comienzo, para desarrollar una melodía instrumental bastante buena.







Os dejo con el vídeo de Legacy y espero que os guste.


martes, 22 de marzo de 2011

The Mavericks - Trampoline (1998)




Y llega el momento en My Kingdom For a Melody de ponerse las botas de punta, las espuelas, muy countries y muy rancheros... porque llegan The Mavericks, la banda de Miami comandada por Raúl Malo (americano, de ascendencia cubana) y Robert Reynolds. En este disco que os presento, la mezcla de estilos es impresionante, lo mismo te hacen una ranchera, que un mambo, que una canción de puro pop-rock, canciones de lo más alegres y dicharacheras, baladas, toques de jazz,  de soul y gospel, son cubano, hasta un charleston y ecos de Elvis.
En cierto modo, siguen el modelo establecido por los neotradicionalistas, es decir, una fórmula que aglutina sutilmente gotas de rock, country y pop. Su líder, Raúl Malo, tiene raíces tex-mex y recuerda una mezcla de Roy Orbison y Johnny Cash, aunque creció lleno de admiración por Elvis y eso se nota.





El disco no tiene desperdicio por ningún sitio, y bien podría decirse que es casi un Greatest hits por su variedad, por su mezcla de estilos, y su gran calidad, pero no, es un disco de estudio, el quinto suyo. Yo los descubrí en la película de Abierto hasta el Amanecer, aquella obra de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez dónde metían una canción en la banda sonora original, titulada Foolish Heart.
El grupo decidió grabar "Trampoline" en tiempo real , con gran profusión de medios (sección de cuerda, otra de viento y coros) para reflejar el espíritu, la espontaneidad y la energía de una actuación en directo y a fe que lo consiguieron.





Este álbum empieza, con el que fué su single, Dance the night away, una pedazo de ranchera de guitarras acústicas y trompetas fabulosas, un teclado muy bueno de acompañamiento y con la voz de Raúl Malo estupenda. Tell me why es una pieza de pop-rock con las mejores influencias de siempre, un punteo de guitarra eléctrica solista delicioso, y unos coros perfectos acompañando la voz de Raúl. I should know es una de esas canciones que nada entre el country y la ranchera con aire optimista y alegre con esas trompetas que te dejan anonadado y ese pedal steel guitar que queda de vicio. Someone should tell her es otra pieza que sigue en  la onda de la anterior, festiva y descarada con trompetas y guitarras al viento. To be with you es una balada balsámica después de tanta juerga, hay que coger fuerzas para lo que queda, que no es poco, donde voz y coros van de la mano. I've got this feeling es otra pieza de gran empaque, voz, coros y fanfarria al unísono, con el teclado de contrapunto. Fool No.1 es una canción crepuscular, de tono lento, pero precioso, casi jazzística en todos sus términos, pausada percusión y teclado. I don't even know you name nos devuelve a los Mavericks más alegres, con aires countries, voces femeninas que acompañan la voz principal. En I hope you want me too, es el momento de ponerse las espuelas y sacar a la churri a bailar, que pedazo de canción, a mitad country a mitad ranchera, que tan bien se les da a estos chicos, y esas trompetas escandalosas. Melbourne Mambo, como su propio título indica, es un mambo con un poco de ritmo de bossanova, instrumental. Dolores es un charleston en toda regla, por Dios, qué maravilla, ¿cuantos estilos van ya? Save a prayer es la canción gospel y soul del disco, como si toda la gente de color cantara al unísono en la iglesia del pueblo.  Dream river nos recuerda al Elvis Presley más romántico, con guitarra acústica. All I get es una pieza de pop-rock acústica en tono de balada y buenas voces. El disco acaba con este son cubano de La mucara, con percusiones reinando en el tema, en donde la letra habla de las mucaras de agua que llevan las mujeres en la cabeza, para finalizar con solos de todos los instrumentos, teclados, trompetas, percusiones, etc... como si del final de un concierto se tratase.







Os dejo con el vídeo de Dance the night away, hecho en un supermercado... si, si, como oyen.