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domingo, 6 de enero de 2019

Sex Museum - Musseexum (2018)


Sex Museum han editado en el último tercio de 2018 su nuevo disco titulado Musseexum. Un trabajo que recoge a las muchas bandas que son ellos y que confluyen en una sola. Cuatro años después de Big City Lies se conserva la llama encendida indómita de este quinteto madrileño donde el rock psicodélico y el rock ácido y salvaje siguen campando a sus anchas a lo largo y ancho del álbum. Es una muestra más de su tozudez insistencia a lo largo del tiempo, y este disco es otra muestra de ello. Fernando Pardo a la guitarra, Miguel Pardo a la voz, Marta Ruíz Perdiguero a los teclados, Javi Vacas al bajo y Loza a la batería, es una irrompible formación desde hace ya más de 18 años. Todos componen, es una banda donde todos aportan y eso se nota, hace a la formación siempre más rocosa.
Es díficil encontrar a una formación que se reinvente como lo hacen ellos, ya que después de más de treinta años de trayectoria eso no es nada fácil, volver a dar otro golpe maestro y dejar claro que lo suyo es una carrera de fondo de muy alto nivel.


El disco comienza con Dopamina, un tema instrumental marca de la casa de Marta donde su Hammond manda en la melodía, donde le arropan la base rítmica y la guitarra. First times es un rock total con mucho ritmo y la voz de Miguel es impresionante, la banda a mil revoluciones. Breakin' the robot fue el single elegido, con cierto tono psicodélico, metiendo un ritmo desde el inicio descomunal, y con un estribillo adictivo y ácido. Plummed serpent es un tema muy Deep Purple donde Marta recuerda a Lord, mucha psicodelia y rock, mezcla perfecta. Riots es un tema que me lleva a su primera época, mucho ritmo en una pieza bestial sin descanso. Horizons es más pop-rock con estribillo pegadizo y un ritmo de la guitarra de Fernando muy acertado. Break out vuelve a la psicodelia, tema más oscuro pero muy atrayente y donde Loza está especialmente acertado en su labor. Lucky Man vuelve al pop-rock divertido y alegre, onda sixtie con cambios de ritmo bestiales y gran estribillo.
Microdosis es el tema en castellano del álbum en el que los teclados imponen su ritmo, pero donde hay un claro toque ochentero, y se me emparentan con los últimos Muse y en la parte instrumental con Van Halen. Shine vuelve al rock sin compasión y Fernando vuelve a ser protagonista con sus riffs mientras Miguel está otra vez soberbio. Walking on my grave es la versión de Dead Moon que ya hacían en directo y que hacen completamente suya, y que llevan a su terreno. Outsider es rock más clásico y de manual, con un ritmo infernal en la sección rítmica, más leña al fuego. Soldier doll termina el trabajo con un riff de guitarra que manda y la banda despachando un rock sin concesiones sublime para finalizar. 


En definitiva un disco que pasa a engrosar esa lista de imprescindibles, no solo de la propia banda, sino del rock patrio y que dentro de unos años se echarán de menos, porque con gran pena no les veo sucesores.

Os dejo con la versión de Walking on my grave interpretada hace justo un año en la Sala El Sol.

viernes, 28 de diciembre de 2018

The Soul Jacket - Plastic Jail (2018)


The Soul Jacket, la banda gallega, editó el 26 de octubre Plastic Jail, su nuevo trabajo discográfico. ya adelanté aquí en su día el primer single y la cosa apuntaba muy alto, tremendo engrasamiento de la maquinaria y amplitud de paleta todavía más abierta, llegando a lugares inexplorados hasta la fecha. Se grabó en varias sesiones en los estudios Radar de su ciudad, Vigo, y a la vieja usanza, pero ante todo reinventando de manera soberbia esa suerte de estilo donde caben el Rhythm and blues, el rock and roll clásico y el Southern Soul, dejando un poco aparcado el country-rock que aparecía más en su álbum del año pasado (la ausencia de Hendrik Röver en este disco puede tener algo que ver).
En esta Cárcel de Plástico, hay mucho de lo que la banda transmite en sus conciertos, una maquinaria engrasada que suena como una apisonadora, sonido compacto y directo con referencias y guiños a John Lennon, los primeros Tom Petty & The Heartbreakers, incluso al Santana de la primera época. Digamos que por así decirlo, han vuelto a las raíces y a la esencia pura y destilando mucha clase.
Una de las cosas que más me gusta de esta banda es que si no te dicen de donde son, y los escuchas a ciegas sin haberlos catado antes, podrías decir que son de cualquier parte de Estados Unidos. Toño López sigue siendo el cantante, que es una especie de mezcla entre Joe Cocker y Chris Robinson, ahí es nada. Las guitarras las llevan Jorge Mizer y Guillermo Gagliardi, el Órgano Hammond corre a cargo de Xabier Vieitez, el bajo es de Jann Zerega y la batería la despacha Mauro Comesaña. 


Comienza el álbum con el que fue el primer single, ese imponente Rainbow Pills, un cañón de tema donde hay guitarras crujientes, un saxo que está ardiente, un teclado tipo piano bar y donde la sección rítmica galopa de manera impresionante, además de esa voz de soul blanco, penetrante y atrayente conformando un rhythm and blues de altos vuelos. Keep on fighting sigue esa línea, quizás más aproximado al rock and roll setentero de mucha clase, y con ese sonido Woodstock que este grupo tiene en su esencia. Let the good times roll, que es una versión de un tema tradicional (se basaron en la de Taj Mahal y Ry Cooder), empieza con la voz de Toño en estado de gracia, para desarrollar un medio tiempo descomunal y donde el resto de la banda acompaña instrumentalmente de lujo con paradas y vueltas a empezar. Lying on the grass es quizás mi favorita, una canción de las que corren libres y para escuchar con la ventanilla del coche bajada, locura de rock and roll, una canción que en directo va a ser un bombazo. In a golden brown fue la otra canción que salía junto al primer single en un pequño ep de adelanto, más en tono acústico pero de una belleza estupenda.
Everybody runs vuelve a la senda rockera con prestancia, saxos y ritmos alegres dominan en una canción de una factura impecable. Better days are coming es la canción más larga del disco, pero que a mi me encanta, tema con inicio vertiginoso que luego para y vuelve a empezar y un desarrollo bestial donde el sólo de guitarra es de una belleza brutal y hay mucho groove. Fire es un tema corto, conciso, rápido y bien ejecutado. Merry go Round es el tema lento del álbum, pero de una enorme belleza, muy en onda Beatle del final. Plastic Jail cierra el disco, también con ese tono melancólico del final de los cuatro de Liverpool allá por el 69...


En definitiva un disco fundamental en los tiempos que corren, de quizás una de las bandas más en forma del país en la actualidad y cuyos parámetros musicales me sientan como un guante, además de que estoy deseando verlos de nuevo en vivo.

Os dejo con el tema Lying on the grass en vivo en una sala de Ponteareas.

viernes, 19 de octubre de 2018

Gaz Coombes - World's Strongest Man (2018)


Uno de los discos del año para el que escribe, es sin duda el World's Strongest Man de Gaz Coombes, que salió allá por el mes de mayo. Su primer disco Here comes the bombs de 2012 era bueno, pero esa etiqueta de ex-líder de Supergrass no se quita con un sólo álbum, y llegó Matador en 2015, un golpe en la mesa y donde dejaba claro que ya se despojaba de esos ropajes antíguos y abría nuevas vías mezclando varios estilos pero con clase y elegancia. Pero ha sido aquí con este tercer álbum, donde para mi se ha doctorado en su carrera en solitario, y lo ha hecho arriesgando con un disco valiente, arriesgado y libre, pero cuando hay temas buenos, todo cuadra mejor, y además tiene algo de visión de futuro de la música, que poca gente en la actualidad lo sabe conjugar de la manera que él lo ha hecho. ¿Y cómo lo ha hecho? Pues, es por así decirlo, un trabajo de acumular sonoridades y capas, además de estilos en cada tema con un criterio excelente, pero no un amontonamiento y ya está, sino que luego todo está dotado de unas ideas y una coherencia espléndida, formándose piezas de una belleza tremenda, así resulta un trabajo brillante y muy atrayente, por lo menos para mi. Se trata en resumen de un disco para escuchar en muchos sitios, un gran hotel, de paseo en un barco, de viaje...


Comienza el disco con el tema que da título al disco, y ese riff de guitarra hasta que entra su voz, me recuerda muchísimo a The Kills, incluso diría que él pone casi la voz de ella, pero a diferencia del dúeto falta la otra voz, y los adornos electrónicos embellecen. Deep Pockets fue el primer single, con base electrónica desarrolla una melodía preciosa y es una de las canciones futuristas y arriesgada del trabajo sin duda. Walk the walk es más un medio tiempo, con partes psicodélicas, unos coros medidos a la perfección y donde Gaz nada de manera brutal dentro de la melodía con adornos certeros, tema que me lleva un poco a Radiohead. Shit (I've done it again) es una calmada pieza de una belleza terrible, casi una nana convertida en melodía contagiosa, como sólo consiguen los grandes. Slow Motion Life ya atrae por el título y ese comienzo de piano y su desarrollo lento son apacibles, hasta cuando acelera un poco, tema a descubrir.
Y llega Wounded Egos, una obra maestra en si misma, un tema pluscuamperfecto en todo, manera de cantar, con su producción, con la melodía tonta pero que engancha y ese hipnostismo que crea cuando la escuchas, difícil de explicar, yo me quedo embobado y la canto. Oxygen Mask es otra joya, una pieza bestial donde Gaz canta de lujo, la guitarra acústica lleva la melodía y esas atmósferas creadas por los teclados empastan de manera perfecta, otra maravilla. In waves es muy experimental en su comienzo hasta que la guitarra (que también me recuerda a Radiohead) se hace con las riendas gracias al riff y entra la voz, que deriva finalmente en otra gran tonada. The Oaks con esos ritmos tribales iniciales de la batería anima y mucho, las atmósferas generadas por los teclados empastan y crean una canción por acumulación (lo que comentaba al principio de capas de sonidos) pero perfectamente definida y que suena de lujo. Vanishing Act empieza desde abajo y subiendo el volumen nos presenta al artista más esquizofrénico y por momentos algo desquiciado a la voz, pero dentro de una melodía que le sienta bien. Weird Dreams cierra el disco con esas voces de inicio en tono casi góspel, pieza pausada y experimental, como si él y Thom Yorke hubieran hecho un extraño pacto.


Os dejo con Deep Pockets interpretada en el programa de Jools Holland.

jueves, 4 de octubre de 2018

Suede - The Blue Hour (2018)


Suede emergieron a principios de los 90 como una banda que hacía algo muy distinto a lo reinante en esos años, el grunge, ya que ellos proponían glamour, pasión y ante todo temones con unos referentes musicales del calibre de Bowie, T-Rex, The Smiths, etc... Nunca se parecieron ni a lo imperante en el mundo, ni al rollo britpop de su país, lo suyo era otra historia, gloriosa.
Brett Anderson y Bernard Butler cocinaron dos primeros discos de un nivel impresionante, el segundo se marchó y siguió a buen ritmo la maquinaría hasta finales de los 90, cuando empezaron a decaer hasta llegar a 2002 donde bajaron el pistón y pararon el carro.
Pero es curioso como su vuelta en 2013 con Bloodsports como dije aquí en su día, les devolvió con bastante dignidad, frente a los que pensaban que era un regreso sin futuro, pero lo más curioso aún, es que con Night Thoughts hace dos años mejoró la propuesta y ya en este 2018 con The Blue Hour regresan al trono en el que ellos se subieron a mediados de los 90. Editado el 21 de septiembre fue anunciado por su líder como un disco "progresivo, expansivo, complejo y diverso"...
He de decir, que este álbum me ha ido ganando escucha a escucha y que tiene momentos que me han vuelto a poner la carne de gallina, como hacía años no me pasaba con ellos, incluso contiene varios temas que pasan a formar parte de mi Top 5 de la banda. La vida sin Suede es menos vida...


As one abre el disco de manera sorpresiva y esos cantos diría gregorianos hasta que la guitarra irrumpe y se genera una mezcla de melodía de piano y coros que hace de alfombra para la voz de Brett Anderson. Y sin solución de continuidad viene una de las joyas del álbum Wastelands, que posee un riff y un estribillo típico de ellos, pero no por ello deja de ser un tema inmenso con esa épica y esa tristeza bella que les caracteriza. Mistress se inicia con un riff parecido al anterior tema, pero enseguida se ve la diferencia, es una canción más lenta, casi una pieza acústica pero con guitarra eléctrica. Beyond the outskirts vuelve a la épica, que empieza lenta hasta convertirse en un medio tiempo tremendo. Chalk Circles tiene mucho del Bowie berlinés, pero tamizado y pasado por la turmix de Suede, eso se nota sobre todo en esos teclados. Cold hands regresa a las guitarras con fuerza, sonido propio de la banda y la voz de Anderson que empasta de manera fantástica con esas guitarras. Y llega Life is golden y se me ponen los bellos de punta, qué temazo, un medio tiempo de esos que tiene toda la grandeza de una banda como esta, la voz que te susurra y te habla, más ese puente y ese estribillo que son gloria bendita y te mantienen ahí arriba durante cuatro maravillosos minutos.
Roadkill contiene sonido de violines y un speech. Tides con esos arpegios de guitarra iniciales descubre una canción que tendrá cambios y un buen desarrollo. Don't be afraid if nobody loves you fue el segundo single, el que sin duda me enganchó en su día al disco, made in Suede en todo, melodía, voz, estribillo, enorme tonada. Dead bird es una transición. All the wild places parece de banda sonora de film, muy poética y barroca. The Invisibles fue el primer adelanto del álbum, un tema que he de admitir que me desconcertó a la primera escucha, pero a base de escuchas le he pillado el punto con su ritmo lento, sus paradas y vueltas a empezar siempre en tono tranquilo. Flytipping cierra el disco, tema crepuscular que se anima hacia la mitad y derrocha clase en el final del trabajo.


Suede son muy necesarios si están a este nivel, son realmente imprescindibles porque no hay una banda que haga algo parecido ni de lejos y mucho menos que estén a su altura.

Os dejo con el tema y vídeo de Wastelands.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Paul Weller - True Meanings (2018)


Paul Weller editó nuevo trabajo el 14 de septiembre titulado True Meanings. El estreno de Aspects el día de su cumpleaños, que va también incluido en el disco, ya nos daba pistas, porque el artista británico ha dado otro nuevo giro a su música y ahora nos ofrece una tirada de temas que pretenden ser "soñadores, pacíficos y pastorales para perderse", según sus palabras, vamos que le ha dado un rollo zen y los temas suenan muy acústicos y tranquilos.
Sinceramente ni el primer ni el segundo adelanto eran santos de mi devoción, más bien me parecieron demasiado lentos, pero The Soul Searchers me ha devolvió la esperanza y a partir de ahí hizo que me enganchara al trabajo que es bueno, donde hay composiciones con un tratamiento magnífico y en un tono templado que es lo que le apetecía a un tipo que lleva ya una carrera en su mochila de unos 40 años, y jalonada de discazos. Soul Blanco introspectivo, folk de tratamientos y arreglos fantásticos, en definitiva un trabajo que bien escuchado merece y mucho la pena. En mi perspectiva y conocimiento de su discografía, me recuerda mucho a aquel disco que hizo llamado Days of speed, aquel álbum de directo donde de manera acústica repasaba toda su carrera. Es decir, aquí lo que tenía que decir, lo tenía que mostrar desnudando los temas.


The Soul Searchers, como he dicho antes, es la canción que hizo que el disco me entrara de lleno y es la que abre el álbum, folk con un teclado metido de manera portentosa, delicia. Glide es muy folk también, pero como si el británico hubiera salido a la terraza a cantar la tonada que le apetecía ese día, con ese violín que le da incluso un toque barroco. Mayfly es muy acústica y posee una sección de vientos que nos recuerda a la época de Style Council. Gravity es de mis favoritas, deliciosa tonada donde Weller está inmenso a la voz y esos arreglos de cuerda adornan de manera clásica de vicio. Old Castles es distinta con toques jazzísticos dentro de una pieza que también suena a siglos pasados. What would he say? es un medio tiempo magnífico que cuenta con unos vientos tremendos que adornan de lujo el tema. Aspects me parece que dentro del disco gana mucho, la primera vez que la escuché fue un shock, pero bien escuchado es un tema que puede ser bandera del trabajo sin ningún problema y Weller en plan mesías.
Bowie es su particular homenaje al Duque Blanco en tono acústico, se me saltan las lágrimas. Wishing well es otra joya del disco, cantada de manera sublime, preciosa, quizás sea mi favorita del momento actual. Come along sigue la onda de todo el trabajo, pieza acústica y adornada con cuarteto de cuerda. Books es un viaje mental y el tema de aires lejanos donde hay un par de colaboraciones, el sitar de Sheema Mukherjee y el armonio que toca Noel Gallagher. Movin on vuelve a la línea de todo el trabajo, aunque es un tema que va de menos a más, bajo mi punto de vista. May love travel with you es casi una nana situada en penúltimo lugar, algo crepuscular, pero bonito tema. White horses cierra el disco, una especie de resumen del mismo, de todo lo que ha ido apareciendo antes y musicalmente se va animando hasta aparecer una batería hasta ese momento escondida, gran final.


En resumen el Modfather ha pasado a ser el Mesías Weller, enfundado en un traje que no le habíamos visto hasta ahora y ciertamente le sienta bien, mientras las composiciones sean buenas todo va bien.

Os dejo con el tema y vídeo de Gravity.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Paul McCartney - Egypt Station (2018)


Paul McCartney ha editado el 7 de septiembre Egpyt Station, su nuevo disco de estudio con 76 años. A estas alturas el Beatle vivo más importante no tiene que demostrar nada a nadie, su tremenda carrera con Beatles, Wings y en solitario no deja lugar a las dudas, pero además siempre es interesante verle como sortea el implacable paso del tiempo, sobre todo en cuestiones como la voz. Evidentemente hablamos de un compositor excelso, que sigue dejando huellas palpables de ello en sus trabajos y aunque este trabajo no es su mejor disco, siempre hay donde rascar.
Por si fuera poco, hace escasos días hizo un concierto medio sorpresa en la estación Grand Central de New York (aquí hemos dado cuenta de ello) para promocionar el disco, y qué leches, porque le gusta tocar más en directo que cualquier otra cosa en este mundo, acompañado por esa maravillosa banda con la que ya lleva muchos años. Disfrutemos de Paul McCartney mientras viva, es una leyenda viva.


Opening Station es una introducción a modo de apertura para escuchar I don't know, una canción extraordinaria, algo melancólica y triste que está dominada por el piano desde el inicio hasta que entra la sección rítmica, y ese característico estilo melódico de Paul, gran tema. Come on to me cambia el tono, tema alegre, simpático, bailable y de esos que da gusto cantar en grupo, desde luego admito que aquel gran programa con James Corden me hizo engancharme a ella, con esos vientos que quedan de lujo. Happy with you es un tema acústico precioso (me recuerda a Blackbird) y de un desarrollo fantástico, gran canción. Who cares es quizás el más rockero del álbum y dedicado según Paul a todas aquellas personas que han sufrido acoso escolar, el llamado Bullying, gran ritmo y muy agradable al oído. Fuh You por más que la oigo no le veo suficiente gancho ni calidad, siendo un tema de Macca, sinceramente me parece una canción menor, algo cansina incluso. Confidante vuelve al tono acústico y tiene un desarrollo muy interesante volviendo a subir el nivel, muy folk y disfrutable.
People want peace es un alegato pacifista en toda regla, de hecho Paul participó en New York en una marcha de ese tipo hace días, es una canción con esos arreglos orquestales que tanto gustan al de Liverpool y cuya melodía sigue estando marcada por él al piano, buena pieza. Hand in hand se inicia también al piano y aquí me encanta como cambia el tono al cantar, más oscuro y tenue, es ahí donde sabe sacar un partido enorme a su actual registro vocal, bonito tema, lento pero genial. Dominoes vuelve al tono acústico, recurrente pero no por ello malo, hasta que el tema coge ritmo y desarrolla una bonita melodía, muy de aroma beatle, cierto es, un medio tiempo acertadísimo. Back in Brazil empieza con un órgano muy interesante y a partir de ahí hay un ritmo interesante, uno de los temas más distintos del álbum, pero que a mí particularmente me gusta bastante, con ese tono a tema vacacional. Do it now es una pieza calmada al piano pero arreglada con gusto y como es habitual tiene bonita melodía. Caesar rock es el otro tema rockero del disco, incluso con toques algo psicodélicos, donde la voz de Macca parece estar incluso sincopada y oculta al inicio, para luego salir rabiosa a la luz, todavía le quedan arrestos. Despite Repeated Warnings con inicio al piano es la pieza más larga y una gran canción (ecos de Hey Jude), con buenas variaciones, segundas voces y un cambio de ritmo brutal hacia el final que me encanta y ahí viene la mejor parte del temazo, gran parte final donde muchos instrumentos se juntan, además de el segundo cambio ya bestial para acabar. Station II cierra a modo de epílogo con ruidos de una estación.
Hay un tema extra que es muy bueno titulado Hunt you down/Nacked/C-Link, una gozada con cambios muy buenos de ritmo y una gran melodía, gran tema, menos mal que entró.


En definitiva tenemos que estar felices los seguidores de Paul, porque el disco en líneas generales tiene un buen nivel, con momentos muy buenos y otros no tanto, pero dominan los primeros creo, así que a disfrutar.

Os dejo con Who cares tal y como sonó en Gran Central Station en vivo.

viernes, 31 de agosto de 2018

The Coral - Move through the dawn (2018)


The Coral, el grupo inglés de Hoylake, en la península de Wirral cerca de Liverpool, editó el 17 de agosto su nuevo disco que lleva por título Move through the dawn. Dos años hace de su último disco, aquel Distance inbetween, y la verdad es que la banda ha vuelto a subir el nivel y de qué manera. Aquí he ido poniendo en este pequeño espacio (y en mi programa de radio) todos los adelantos y cada uno de ellos me iban pareciendo tremendos, y es que hablamos de una formación con una base firme en cuanto a referentes, esos Beatles del 66, los americanos Byrds, y algo de psicodelia bien entendida, que les confiere un estilo propio realmente atractivo, por lo menos para un servidor, con esas preciosas armonías vocales. En este álbum, ante todo, hay grandes temas, pero vuelven a sonar frescos, aunque su música por muchos momentos sea algo melancólica, pero si es bella... ayyy... entonces bingo, estamos ante un gran disco.


Comienza el trabajo con uno de los singles, Eyes like pearls, gran canción pop hay que decir y esa melancolía es endulzada por una melodía sobresaliente, mientras James Skelly canta como los ángeles. Reaching out for a friend es una maravilla absoluta de tema, ritmo, puente perfecto y estribillo adictivo, temazo de tomo y lomo (y nuevo single). Sweet release fue el primer adelanto, sin duda la canción más distinta del trabajo y que parecía que podía avanzar un cambio o evolución de todo el disco, en ese sentido no ha sido así, pero el tema funciona perfectamente y no se aleja tanto realmente de su estilo, buen tema con esa psicodelia presente.  She's a runaway, es una deliciosa pieza de onda sesentera, medio tiempo que no empalaga y entra a la primera, un tema ¿muy Rubber Soul no? Ja, ja, ja algo fantástico. Strangers in the hollow vuelve de manera seria a la psicodelia, con buenos cambios de ritmo y acertado estribillo. Love or solution es otra gema del trabajo, aquí me decanto por la referencia de los Byrds, muy en onda sesentera de la costa oeste americana, gran melodía de nuevo y otra vez destacada la voz de su líder Mr. Skelly.
Undercover of the night no es una versión de los Stones, es una frágil pieza en este caso de una delicadeza tremenda y donde las armonías vocales son las auténticas protagonistas en una tonada de onda folk-rock. Eyes of the moon sigue en onda folk-rock, pero aquí la melodía melancólica del tema es absolutamente bestial, una canción extraordinariamente bien rematada. Outside my window regresa al rock más psicodelíco, buena pieza que remonta el ritmo y da variedad a la propuesta. Stormbreaker regresa al medio tiempo, pero en onda psicodélica también, pero con un estribillo genial, otra buena canción. Y acabamos con esa perla llamada After the fair, canción acústica de una belleza abrumadora y donde James Skelly canta otra vez brutal, una manera muy brillante de acabar el álbum.


En definitiva un gran disco, en el que recuperamos para bien a una banda que tuvo un parón, los cantos de sirena de su líder en solitario (aquel disco de 2013 era una pasada de bueno) fueron un aviso que el resto entendió y han vuelto con mucha fuerza, y que no pare. No sorprende en exceso su propuesta, pero es que a mi ya me gustaba... 

Os dejo con el tema y vídeo del nuevo single, Reaching out for a friend.

lunes, 13 de agosto de 2018

The Jayhawks - Back roads and abandoned motels (2018)


The Jayhawks, la banda americana, han editado el 13 de julio Back Roads and Abandoned Motels, su nuevo trabajo, aunque realmente se compone de temas antiguos. Grabado en Mineapolis es un trabajo curioso, ya que se nutre de composiciones que hizo Gary Louris para otros artistas y que ahora han sido interpretadas por su banda. Así este álbum contiene canciones que el vocalista y guitarrista Mr. Louris co-escribió junto con músicos del calibre de Dixie Chicks, Jakob Dylan, The Wild Feathers, Emerson Hart, Scott Thomas, etc., desde el año 2006 hasta ahora, además de un par de temas inéditos del propio Gary. La formación actual del grupo es Gary Louris voz y guitarra, Marc Perlman al bajo, Tim O'Reagan a la voz y batería, Karen Grotberg a la voz y teclados y John Jackson a la mandolina, violín y guitarra.
La formación lleva unos dos-tres años muy intensos, ya que en 2016 salió su anterior disco, en 2017 grabaron Americana con Ray Davies y este año la segunda parte con el que fuera líder de The Kinks, y ahora este enorme disco.
La propuesta inicial del trabajo podía desconcertar, y se podría pensar que lo hacían para calmar a los fans, pero uno escucha el trabajo y ciertamente se han salido del tiesto, es un disco brutal, con una calidad suprema, tanto en composición como en interpretación. Ese country-rock melancólico que ellos han acuñado y han hecho tan propio, sobresale siempre genial.


Comienza el disco con Come cryin' to me canción compuesta por Gary Louris con Natalie Maines y que canta Karen Grotber, la teclista con un poderío tremendo, donde todo está medido y hay un saxo tenor realmente espectacular, con aires souleros preciosos. Seguimos con el que fue el primer adelanto Everybody knows, que co-escribió con Dixie Chicks, trío de música country de Texas, para su disco Taking the long way de 2006, es la gloria elevada a la enésima potencia, exquisita pieza. Gonna be a darkness es un tema compuesto junto a Jakob Dylan, un rock con aires stonianos en su parte más blues, deliciosa tonada que va de menos a más. Bitter end es otro tema hecho a medias con Dixie Chiks, aquí con cierto aire celta en el inicio, porqué no decirlo, y una fabulosa melodía cantada de lujo. Backwards women fue compuesto a medias con The Wild Feathers y es una joya atemporal, con ecos de Byrds, CSNY, etc., maravilla absoluta. Long time ago fue compuesta por Gary junto a Emerson Hart, deliciosa pieza vocalmente bestial, con unas armonías vocales fuera de serie, y esa fusión de guitarras countries.
Need you tonight es de una apertura de alma impresionante, con otra vez armonías vocales deliciosas que me retrotraen a épocas pasadas. El Dorado se hizo con Carrie Rodríguez, que toca el violín, otra pieza de country campestre y gran empaque. Bird never flies está hecha a medias con Ari Hest, un cantautor neoyorkino, y la canción es bucólica y tierna a partes iguales, una pasada. Cierran el álbum las dos nuevas composiciones de Mr. Louris, primero Carry you to Safety, delicia melancólica de pop de caramelo, mientras la que cierra el álbum Leaving Detroit, es capaz de hacerte llorar y reír a la vez.


Muchas veces sucede que cuando no esperas mucho de un trabajo, luego éste te da mucho más y acaba por convertirse en imprescindible. Esto me sucede con este disco, de apacible escucha y de momentos notables, sin llegar al nivel de sus obras maestras, claro está, pero repuntando hacia los terrenos donde se mueven como pececillos en el agua.

Os dejo con Everybody knows interpretado en WFUV.

domingo, 1 de julio de 2018

Ray Davies - Our Country-Americana Act II (2018)


Ray Davies ha editado este viernes 29 de junio Our Country-Americana Act II, la segunda parte de Americana, su disco del año pasado. Se trata de un proyecto antiguo, que parece va cristalizando en dos discos a tener muy en cuenta, al que hay que añadir el libro. Aquel disco de 2017 era su visión de América y Estados Unidos en particular, que se nutría de sus experiencias en ese país, dándole ese carácter de country-rock que seguramente el maestro de Muswell Hill buscaba. Ahora una bandera británica se mete en la portada, quizás la visión desde su propia tierra es la que toma ahora protagonismo. Repite con los Jayhawks como banda de lujo que le acompaña, y vuelve a estar grabado en los míticos estudios Konk.
Desde aquellas primeras giras con The Kinks por EEUU, su posterior inclusión en la lista negra creada por American Musicians Union, los años de conciertos en estadios, y su establecimiento en New York y New Orleans, por un lado alegría y por otro sufrimiento. Pero claro, Ray en solitario no son los Kinks, y aquí, al igual que hizo en la primera parte, expande su gusto por los medios tiempos, el cabaret, el blues, y como no, el country-rock. Como compositor, sigue estando a un nivel superlativo, regalando joyas para quien quiera escucharlas y entenderlas.


Empieza el álbum con Our Country, que fue el primer tema que escuché, con ese inicio de piano bonito, hasta que entra su voz, en un tempo bastante calmado hasta que coge ritmo, pero los coros me parecen algo rimbombantes, con mucha presencia de teclados y aire melancólico. No es el comienzo soñado por mi, pero con The Invaders va al folk tradicional, y donde suelta un speech sobre su concepto de Americana, su llegada en los 60 con su banda, etc., Back in the day con un comienzo muy cincuentero, en onda doo wop, con un teclado acertado y la contraposición de la voz femenina, extraordinario tema. Oklahoma USA es la revisión del tema de The Kinks, de aquel Muswell Hillbillies de 1971, aquella era con piano, voz de Ray y acordeón, algo cruda y con producción normalita, la nueva versión tiene un ritmo más lánguido, es más en onda country-rock, son distintas pero complementarias. Y viene uno de los momentos que más me llaman la atención, Bringing up baby, una canción que es un medio tiempo muy de country campestre, pero que Ray canta como los ángeles, como solo él sabe hacer y por lo que siempre será distinguible, es un tema simpático y alegre, precioso. The Getaway empieza con otro recitado corto para que entre el pedal steel guitar y la guitarra acústica junto a la voz de Ray, canción que va de menos a más y es otra delicia compositiva, un medio tiempo brutal, uno de esos temas donde los Jayhawks se hacen notar. The Take es rockera, con un ritmo apabullante desde el inicio, quizás la canción más atrevida del álbum y la más diferente, con esa voz femenina que da variedad. We will get there es de tono más acústico, pieza algo anodina bajo mi punto de vista, aquí baja algo el disco ya que no termina de arrancar. The Real World me parece algo forzada, aunque el duelo de voces masculino-femenino vuelve a estar a buen nivel.
A street called hope vuelve a subir el nivel, es una suerte de swing bluesero que Ray interpreta de manera gloriosa, me parece una pieza en onda Django Reinhardt realmente fantástica con ese piano bestial. The empty room se inicia con una pequeña fanfarria de vientos, hasta la entrada de la voz de Mr. Davies, con una guitarra deliciosa (muy bluesera también por cierto) y despacha una canción portentosa de club nocturno a las 5 de la mañana cerrando. Calling home se inicia con otro speech breve hasta que entra la voz, onda acústica y country-rock y donde los coros vuelven a tener protagonismo. Louisiana sky, vocalmente es otra bendición, con paradas y vueltas a empezar, me parece un tema distinto y bonito. March of the Zombies es otro punto álgido del álbum, con vientos potentes al inicio y un rollo New Orleans de lo más acertado, arranques, paradas, una maravilla con ese aire de swing. The Big Weird sigue en onda muy swing, otra deliciosa pieza, que cambia al poco a una melodía sincopada realmente excitante donde la voz se torna en absoluta protagonista. Tony and Bob en su escaso minuto musica otro speech. The Big Guy me vuelve a elevar al cielo, maravilla de composición, con ese piano que está acompañando la voz de Ray de manera bestial, en un medio tiempo absolutamente precioso. Epilogue, como su nombre indica es el anuncio del final recitado. Y acaba el álbum con Muswell Kills, tema rockero el inicio con ese riff de guitarra, marchosa canción para acabar y donde se disfruta de una pieza bien rematada.


En definitiva Ray completa el proyecto musical entero de Americana, con una segunda parte de momentos excelentes, y que no tiene que envidiar al del año pasado. Dos partes que han de verse juntas como una sola, pienso.

Os dejo con el quinto corte, Bringing up baby.

martes, 22 de mayo de 2018

Ep's (XX) The Flamingos Bite - Two kids getting high (2018)


The Flamingos Bite, la banda madrileña, editó allá por el mes de febrero un EP de tres temas de título Two kids getting high, continuación de aquel primer disco de 2016, ese magnífico Mountains. Son tres temas de una gran factura, y donde se nota que la banda empieza a madurar y hacer canciones que son de calado hondo. Además cuenta con la colaboración de Victor L. Pescador y Nina, cantante de la banda madrileña Morgan.
Hay mucha influencia de la música americana en estos tres temas, y eso se nota al oírlo.
When she goes down es un medio tiempo que bebe de las mejores esencias del country-rock, con una tragicómica historia en su letra y con Charlie Polar, uno de los dos guitarras, en la voz principal. Murder me tiene a David Aldave, el otro guitarra, como voz principal, y es una canción con tono más fronterizo y un aire algo más crudo y oscuro a la vez, gran tonada donde los coros me encantan y las guitarras también. Cierra el Ep Older, una delicada pieza de aire melancólico y que Nina de Morgan quiso cantar con ellos, y desde luego que le da un toque fantástico, aunque comparte voz con Charlie en el inicio.


Os dejo con el tema When she goes down.

jueves, 17 de mayo de 2018

Leon Bridges - Good thing (2018)


Leon Bridges, como decía ayer, ha editado su nuevo trabajo el 4 de mayo, segundo álbum de su carrera, titulado Good Thing, y efectivamente es una cosa buena este artefacto sonoro. Es ahora mismo una de las salvaciones de la música soul, que fluye con fuerza y profundidad gracias a su calidad. Hablamos de un chico, que en julio cumplirá 29 años, nacido en Forth Worth, Texas y que en 2015 hizo su debut discográfico, Coming home. Pero antes de eso, en 2014 ya había avisado con dos canciones que pusieron en alerta a todo el mundo (hoy en día ante todo internet) y ofreciendo unos conciertos intimistas en solitario en Londres, Los Ángeles, Nashville o New York. Es un músico con un talento indiscutible, que le pega al Soul, al Rock and roll, al Rhythm & Blues, al Gospel o al Blues con igual aplomo. Por momentos tiene cosas de Otis Redding (cuando hacía baladas), en otros su dulce voz me recuerda mucho al gran Sam Cooke, y desde luego que los lleva dentro, aunque él no los conoció hasta un poco tarde, y se dio cuenta que los tenía ya como una influencia. Pero aquí ha abierto la paleta, quizás influenciado por cómo otros artistas de color meten bases de hip hop y demás, pero por así decirlo la base soul, para mi gusto, sigue estando ahí, la fachada sonora aparente no debe ocultar eso.
A la hora de componer Bridges se rodea de mucha gente, que aparecen en los créditos, son por así decirlo composiciones corales, al igual que la producción, que no es de una sola persona, y eso hace que el trabajo tenga su variedad, aparte de la estilística del propio artista.


Se inicia el disco con Bet ain't worth the hand, una pieza delicada, preciosa y que inevitablemente me lleva a recordar a Sam Cooke, por la manera dulce en que interpreta. Bad Bad News mezcla el jazz, el funky y ritmos de hip hop, y le queda de vicio la verdad, me parece un tema espléndido, de esos que a la primera escucha ya te atrapan, con esos coros elegantes ahí detrás que repiten sus frases. Shy, con esa base de hip hop en el ritmo también y el acorde de guitarra sirven de introducción para la delicada voz de Bridges, que dibuja una bella melodía, y donde dice que es tímido... En Beyond recupera un estilo más clásico en todos los aspectos, siendo un tema de raíz acústica, es un medio tiempo maravilloso que canta como los ángeles. En Forgive you vuelve a sonar modernete y aquí es donde arriesga, para unos será donde derrapa y para otros donde acierta, a mi me parece una canción pop bastante bien acabada pero quizás algo le falta, no sé, queda algo plana.
Lions vuelve a esos ritmos de hip hop de base, pero aquí al tema le cuesta arrancar, parece la típica canción que de una sesión improvisada que ha ido creciendo y fue adornándose con los chasquidos de dedos, los teclados, etc... If It Feels Good (Then It Must Be) es otra apuesta por sonar moderno, pero aquí hay un ritmo animoso y su voz queda incrustada de manera coherente, en este caso si me parece que su evolución es lúcida. You don't know es la más funky-soul del trabajo y me recuerda a grupos en los aspectos vocales ochenteros, tipo Kool & the Gang. En Mrs. vuelve a su lado vintage, muy soul y francamente aquí está soberbio, un tema lento que borda en la interpretación con una base de jazz, pero de una belleza sublime, excelente canción, sin duda mi favorita. Georgia to Texas remata el álbum, también en onda clásica, muy jazzística, con un saxo precioso y donde Leon vuelve a interpretar de una forma gloriosa, se nota que este tipo de canciones le van como anillo al dedo y me viene su imagen apoyado en el piano con una luz tenue cantando.


En definitiva aquí Leon Bridges ha demostrado que es un tipo inquieto, que sabe evolucionar y que sin duda tiene un talento descomunal, que debemos disfrutar todo lo que podamos, y ojalá un servidor pueda verlo en vivo.

Os dejo con el vídeo y el tema Bet Ain't Worth the Hand.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Arctic Monkeys - Tranquility Base Hotel & Casino (Disco) (2018)


Desde hace meses se sabía que la banda británica Arctic Monkeys iba a editar nuevo disco, el sucesor de AM, su obra cumbre en muchos sentidos de 2013, y con el tiempo se supo que su nombre era Tranquility Bass Hotel & Casino. Realmente no son cinco años tal cual, entre medias Turner hizo el disco con Miles Kane de The Last Shadow Puppets con gira, y Helders grabó Post Pop Depression con Iggy Pop con el que también giró. Como es lógico y normal fans del grupo han estado sigilosamente atentos (yo entre ellos) a cada movimiento de la banda en redes sociales, entrevistas, primeras actuaciones y demás, pero con la intriga del contenido del álbum que sale el viernes día 11 de mayo y del que no hay ni un mísero vídeo de adelanto. Tanto enigma puede suponer dos cosas, o bien el disco es la repera de bueno o bien es una cagada antológica. Pues bien, después de un par de calmadas escuchas (tranquility listeners), ya digo de primeras que si la gente esperaba un disco, han hecho otro... pero no otro en el que hayan cambiado su estilo de manera tajante ni historias de esas, aunque bueno a ver, cambios hay, el problema es que... no van a ser muy entendidos me temo. Me explico, dónde lo han clavado es en lo de Tranquility, porque el álbum es tranquilito, tirando a lento, por no decir lentorro. Eso no sería un problema si las canciones fueran buenas, pero ahí tampoco vamos del todo bien, no hay casi momentos en que digas ostras ya lo entiendo y me complace, pues no, sinceramente Alex Turner y sus chicos no sé qué han querido hacer, es como si se hubieran ido a componer a una habitación de un hotel de lujo, y se hubieran rascado sus partes, con gusto, eso sí.


Si tenemos como referencia el final de AM, podríamos decir que ahí justo empieza este álbum, aquel I wanna be yours era el final tranquilo y lento de un gran disco, pero éste empieza con una canción muuuyyy calmada como Star Treatment, donde hay un ritmo pausado, con algún tecladito embellecedor y la voz de Alex Turner en plan crooner como absoluta dominadora del tema, atrás quedaron los guitarreos de antaño, los cambios de ritmo alocados... pero no sólo en este tema, en todo el disco, la labor de Jamie Cook, el guitarrista ha sido casi testimonial, suena casi de fondo su guitarra. One point perspective quizás sea la mejor canción de disco, aunque tampoco es que suba muchos enteros el ritmo, llega al medio tiempo por los pelos, aquí la guitarra suena (se tiene que ganar el sueldo) y la melodía por lo menos es llamativa, aquí se nota que por lo menos no se les olvida componer. American Sports va casi unida, y en la misma onda, y sus cambios en la melodía también la salvan, pero el tono no pasa del medio tiempo. Y vuelve la pausa con la tonada que da título al disco, Tranquility Bass Hotel & Casino, vamos que los chicos estaban muy a gusto en la suite, la guitarra otra vez de fondo y algún sampler que se torna en protagonista junto a la voz de Alex. Golden Trunks parece por un momento que con la guitarra del principio puede cambiar la cosa, pero es un farol, todo sigue por ese sendero calmado y en este caso bastante melancólico.
Four out of five es el medio tiempo del disco, este llega bien a ese calificativo, y realmente es un speech cantado de Turner, al que se le musica de manera excelente, y donde hay síntomas de que ellos no se han pegado un tiro, compositivamente hablando. The world's first ever monster trunk from flip con ese teclado tontorrón y en la misma nota el primer minuto me resulta chirriante, luego cambia y aparecen los coros, pero vamos que nada cambia en el ambiente. Sciencie Fiction quizás sea el tema más oscuro y psicodélico con ese teclado humeante, poca variante dentro de lo que hay. She looks like fun es un intento de ser el tema rockero del disco al principio, pero chico ni por esas, se pierde después de unos riffs al inicio y un ritmo teóricamente más elevado. Batphone vuelve a la calma y la pausa, y en cierto sentido al tono del disco, anodino. The Ultracheese es el final, y claro después de un trabajo de ritmo calmado, llega el turno de la más lenta, imaginad el asunto, pero es una hermosa canción si, el problema es que hay siete u ocho iguales.


En definitiva, estos Monos Árticos me los han cambiado, alguien los ha metido en un hotel o en un casino, los han reblandecido, rebozado y servido espachurrados... no sé no le cojo el punto.

Os dejo con la interpretación en el show de Jimmy Fallon de Four out of five, la más movidita...

domingo, 6 de mayo de 2018

EP's (XIX) Casas y la Pistola - Padrino Buffalo I (2018)


José Casas y La Pistola de Papá, la formación sevillana, regresan con cambio de nombre, más corto para que sea más manejable, Casas y La Pistola, y con un Ep titulado Padrino Buffalo I, que se compondrá de otros dos en 2018 y 2019, haciendo una trilogía, un formato que están utilizando algunas bandas últimamente, como es el caso de Belle & Sebastian.
Estos 5 temas fueron compuestos en el verano de 2017 en los propios estudios de la banda y se mezclaron en febrero y marzo de este año con Fernando Zambruno como jefe. Son temas con onda bailonga, para lo que han dejado un poco de lado su habitual estilo sixtie, para abrazar un dance-punk divertido y a la vez enérgico, donde hay melodías de onda new wave con cierto tinte ochentero.
Baile del optalidón inicia el EP, con un espíritu claro de baile, con esencia a esos bailes a golpe de optalidón que reinaban en las discotecas de finales de los 70, muy parecido a lo que han hecho Franz Ferdinand en su último disco, volverse bailongos sin perder su esencia. Mal de altura es más de corte clásico, con el teclado hipnótico como eje del tema y su luminoso estribillo, colaborando Juanjo Azagra de All La Glory con un bonito arreglo de guitarra. La noche del cazador vuelve a la onda festiva, y nos cuenta una historia urbana sevillana noventera con los teclados también de protagonistas. Los maniquíes tienen flow es el tema quizás más guitarrero, donde la letra habla de fetichismo, fiestas privadas y maniquíes.
El hincha cierra el EP, con onda británica, olor a pub en tarde de partido, con teclados protagonistas de nuevo.


Os dejo con el tema y vídeo de Baile del Optalidón.

viernes, 13 de abril de 2018

Manic Street Preachers - Resistance is Futile (2018)


Manic Street Preachers, la banda galesa, editó el pasado 6 de abril su nuevo álbum Resistance is Futile, del que he ido poniendo varios adelantos desde finales del año pasado. Un servidor se ha hecho con la edición deluxe de CD que incluye el disco normal, un segundo con demos de los temas y todo ello dentro de un formato libro realmente cuidado, como es habitual en este grupo.
El disco ha sido grabado en su propio estudio Door to the river Studio de Newport, estrenado a posta para el álbum. Según comentan los miembros de la banda este disco "va sobre la memoria y la pérdida, la historia olvidada y la realidad confusa y el arte como lugar de escape e inspiración". James Dean Bradfield (vocals & guitars), Nick Wire (Bass and vocals) y Sean Moore (Drums) también ha declarado que es un álbum "obsesivamente melódico".
Dave Eringa, viejo conocido de la banda, se ha hecho con la producción del artefacto sonoro, quizás abusando de vez en cuando de teclados para mi sobrantes, pero en general no ocultando sus virtudes, que son muchas.



El disco comienza con People Give In, un tema de rock con arreglos de cuerda, que me quiere recordar de alguna forma a A design for life en el estribillo, aunque su ritmo es potente y tiene un inicio bastante llamativo. International Blue fue el primer single, un temazo bestial, muy en la onda de aquel primer disco de 1992, con unos adornos de teclados que no desentonan, aunque la guitarra de James Dean destaca notablemente. Distant colours es un precioso medio tiempo, que se rebela en el estribillo y se convierte en un himno rockero, enorme pieza. Vivian es un buen tema que empieza calmado y se anima en el estribillo donde destaca el sólo de la guitarra. Dylan & Caitlin cuenta con la colaboración de The Anchoress a la voz, cuyo nombre es Catherine Anne Davies, una cantante galesa, en un tema que es de tono acústico claro en su inicio y que se anima mucho para el estribillo donde la guitarra destaca, otra gran tonada que fue el tercer single. Liverpool revisited tiene mucha fuerza, gran canción rockera, sobre todo en la voz de James Dean Bradfield, con unos cambios de ritmo bastante acertados, además del buen sólo de guitarra.
Sequels of forgotten wars me vuelve a recordar a sus primeros años, tema vertiginoso y rockero, bastante incisivo y preciso. Hold me like a heaven relaja el tono, balada de corte medio acústico, con ligeros detalles de sintetizador, bien situada en el álbum, y con coros interesantes. In eternity es una canción que empieza calmada y se va elevando tanto en la lírica como en el ritmo, convirtiéndose en bastante potente. Y vuelve el rock con Broken Algorithms, de hecho quizás sea la tonada más rockera del álbum, muy en la onda de aquel primer álbum, incluyendo voces sincopadas y tono algo psicodélico. A song for the sadness es otro buen medio tiempo, de esos que a esta banda le sientan como un guante. The left behind es el tema que canta Nick Wire el bajista, crepuscular y bien colocado al final del trabajo, no desentona.


En resumen un muy buen disco de los galeses, están en muy buena forma y tienen mucho que decir todavía. Un disco con fuerza, fresco, lleno de buenos temas y vivo, que se escucha del tirón, a pesar de ciertos detalles de producción algo sobrantes, que no empañan.

Os dejo con el tema Dylan & Caitlin.

jueves, 22 de marzo de 2018

Jack White - Boarding House Reach (2018)


Que Jack White es un genio, a estas alturas creo que no admite discusión, aunque evidentemente siempre habrá gente que diga que su estilo le puede gustar más o menos, yo por mi parte lo tengo claro y diáfano, me encanta. Sus dos primeros trabajos en solitario Blunderbluss y Lazaretto me parecen extraordinarios (hablé de ambos aquí en su día). Jack graba con medio analógicos, le gusta el sonido antiguo, pero también toda esa actitud vintage si no está acompañada de buenas canciones no tendría mucha validez, por así decirlo. Y claro, las canciones son rematadamente buenas e incorporan ideas y sonidos siempre novedosos e ingeniosos, que hacen que este pedazo de músico siga siendo una referencia a la hora de encontrar nuevos caminos sonoros. Este artista, tiene la gran capacidad de utilizar métodos e instrumentos antiguos y sonar más moderno que nadie.
Aquí hay rock and roll, funky, country, blues, góspel, soul, etc... ahí es nada y seguro que me dejo algún estilo, dentro de su disco más ambicioso. Al parecer, el genio concibió el álbum en un apartamento austero sin distracciones exteriores, y con una grabadora de cuatro pistas, un mezclador e instrumentación básica. Su inquietud musical y sonora es asombrosa.
Ojo, también digo que es un disco muy experimental y es posible que haya determinado oyente que le resulte duro un disco así al oído.


Comienza el disco con Connected by love, el que fue el primer single, un tema que demuestra muy bien todo lo que hay en el disco, subidas, bajadas, melodía donde guitarras, teclados y coros en onda soul quedan tan bien empastados que hacen del conjunto una maravilla, temazo para empezar. Why walk a dog? suena bastante experimental y donde Jack juega con la guitarra, los pedales y los sonidos, arropado por unos teclados humeantes, medio tiempo de tremenda clase. Corporation fue otro de los adelantos, y aquí es donde demuestra lo delante que va en muchos sentidos, con una melodía de piano que repite varias veces, mete percusiones y hace una jam gloriosa donde también guitarrea a gusto, solo un músico único puede hacer un tema tan especial donde quepan tantos estilos y tan bien conjuntados. Abulia and Akrasia cuenta con la colaboración de C.W. Stoneking que hace un spoken-word. Hypermisophoniac es como una deconstrucción de canción, va hacia atrás con teclas de piano destartaladas y sonidos dados la vuelta, mientras Jack canta entre toda esa amalgama de ruidos que se inventa, curiosa experimentación. Ice Station Zebra es una locura, mezcla muchos estilos, un ritmo de base algo machacón, mientras Jack rapea con la letra, tiene ritmos funkys, incluso hasta tiene soul en algún momento con esos teclados estilo Motown.
Over and over and over es mi tema favorito del disco, y quizás también el más clásico en el estilo de Mr. White, el que sería de evolución más lógica de sus anteriores discos, con un riff de guitarra mandón y esa modulación de los coros góspel que me parece un pasada. Everything you've ever learned posee un speech, que se alarga sobre los poco más de dos minutos que dura, aparte de incluir un solo instrumental curioso. Respect Commander es otro de los grandes momentos del disco que empieza con una intro, hasta que desarrolla la melodía y ese riff de guitarra que es el hilo conductor en todo el inicio junto a la percusión latente, hasta que para y entra el teclado atmosférico, quizás la canción más ambiental del disco, para desarrollar la voz en la segunda parte del tema, junto al solo bestial de guitarra. Ezmerelda Steals the show es casi una recitación con música detrás de acompañamiento. Get in the mind shaft tiene un ritmo funky-pop pero mezclado con la electrónica desde su punto de vista, sin llegar a ser género electro incorpora sonidos y matices (en las voces) algo robóticas. What's done is done es el tema más country, pero un country del siglo XXI con elementos antiguos, es increíble como inventa este hombre, suena moderno y clásico al mismo tiempo y ese órgano por favor... delicioso. Humoresque cierra el trabajo con piano y voz al inicio, casi en plan nana para irse a la cama (tipo Good Night del disco blanco de los Beatles), magnífico final tierno.


En definitiva este es un disco para mentes musicales abiertas y sin prejuicios pero también para aquellos/as que buscan algo más en un álbum que simplemente buenas canciones, sino algo distinto y que le haga pensar. Se puede ser clásico y moderno a la vez, no pasa nada.

Os dejo con Ice Station Zebra.