"Vivimos tiempos de reacción profunda en Europa y el ejercicio de la memoria histórica es casi un acto subversivo."
“Porque la esclavitud se acabó ¡oh gloriosos muertos! Cuando ustedes
cayeron en la mojada niebla”. (The Foggy Dew, Canon Charles O’Neill,
1919)
Amnesia y vergüenza
En casi todos los países que alguna vez fueron una colonia, el día de la independencia es el día más importante en el calendario. No en Irlanda. Algunos dirán que es porque Irlanda aún no es totalmente independiente. Como sea, la celebración del día de San Patricio, como día principal de Irlanda, ignora las luchas de los republicanos en más de dos siglos de lucha independentista, a la vez que refuerza el imaginario de la nación Católica y conservadora que se impuso en el sur después de la “partición” en 1922. El centenario de la insurrección de Pascua, empero, debería ser la ocasión para conmemorar esa lucha y la enorme marca que dejó en la conciencia colectiva irlandesa. Sin embargo, la clase dominante irlandesa, que amalgama a neocolonialistas nostálgicos de los buenos días del imperio (los llamados Westbrits, o británicos del oeste) junto a tecnócratas neoliberales, se siente particularmente avergonzada de los eventos de 1916 y preferirían que este año pase rápido y sin mucha bulla.