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2017/05/11

RADIOGRAFIA DE LA VIOLENCIA ANTICHAVISTA por Franco Vielma

"La legitimación de la violencia antichavista desde tribunas políticas, medios y demás espacios de opinión pública en el contexto del continente americano y Europa, revisten en esencia una manufacturación de consenso de proporciones inéditas."

Si se caracteriza al detalle las formas de violencia en vigor y a manos del antichavismo venezolano, encontraremos en ellas un planteamiento claramente pre-bélico, altamente peligroso y, en esencia, preámbulo de otras situaciones ya replicadas en países como Libia, Siria y Ucrania en tiempo recientes. Veamos:
 

 

Caracterización de la escalada violenta




Revolución de colores. Empleados de manera consistente en más de una década, los elementos señalados por Gene Sharp en su manual de golpes de Estado sobre el "calentamiento de calle" tuvieron su punto más alto en Venezuela durante #LaSalida de 2014. No obstante en 2017, la reedición de estos "“métodos de lucha" signados por movilización de masas, trancas, plantones e intentos de toma de edificios públicos, se han aplicado de manera más elaborada bajo el relato argumental de la "resistencia pacífica" y la "protesta no violenta".

Camuflada bajo esa presentación, la violencia articulada parte desde propósitos simples, pero muy bien fabricados: la presentación del Estado venezolano como un factor "represor" que impide la "protesta pacífica", la presentación en el extranjero de una supuesta "lucha pacífica" que estalla en violencia "a causa del régimen", la proyección mediática desproporcionada de violencia desbordada, la omisión de los hechos detrás de cada muerte, y la fabricación de conmociones para instancias internacionales.

Protesta polivalente. Para los autores de la violencia, los peligros de desescalada son grandes, dadas cuestiones elementales en eventos de estas características: el grueso de apoyo de la población a las protestas es insostenible por tiempos (indefinidos) políticamente prolongados. Experiencias como #LaSalida 2014, guarimbas 2007, Militares en Plaza Altamira, entre otras, son referencia de ello.

He ahí que en 2017 han diseñado modelos de protestas polivalentes, que inhiban situaciones de desgaste y mantengan la cohesión y apoyo de los seguidores de la MUD. Con el objetivo de que sirvan para la proyección de multitudes contra el chavismo y de retaguardia de los grupos de choque, que tienen el rol de construir el expediente sangriento que legitimen en el extranjero acciones coercitivas contra el gobierno de Venezuela. Las modalidades de marchas, trancas, plantones, guarimbas, marchas silenciosas y ahora marchas por grupos de edad y género (mujeres, estudiantes, tercera edad) en esencia se presentan como facetas pacíficas y legales de la protesta.

Pero son telón de fondo para que la violencia articulada y planificada, -la que genera los "muertos necesarios"- no quede aislada como en 2014, cuando las guarimbas y barricadas confinaron la escalada violenta a grupos reducidos cuasi-paramilitarizados que se atrincheraron en urbanizaciones de la clase media en varias ciudades venezolanas. El antichavismo intenta eludir esto. De ahí que el marco de probabilidad de hechos violentos no es exclusivo ahora a los conatos de barricadas y "tierras de nadie" en zonas naturales de la oposición en varias ciudades. Ahora también existe en espacios de confrontación callejera, en "espacios vivos de la protesta", donde cayeron jóvenes en extrañas circunstancias (entre los que destacan, por su relevancia mediática, Armando Cañizales y Juan Pablo Pernalete).

Inserción de terrorismo y paramilitarismo en etapa germinal. La profanación de cementerios y colocación de urnas como barricadas, el uso de violencia planificada y brutal contra bienes y personas, el ataque planificado contra órganos de seguridad, la articulación del saqueo y el pillaje, la participación de factores hamponiles en la violencia propiciada, los conatos de barricadas y propagación de caos urbano y la violencia desproporcionada en protestas contra personas en clara búsqueda de saldos de sangre, son todas situaciones-expresiones-símbolos que apuntan a la instalación de estadios de terror.

Hay una clara semiótica coincidente con los hechos, de que la escalada violenta antichavista de 2017 intenta más allá de sostenerse, revitalizarse, redimensionarse y ascender a nuevas categorías y presentaciones de la violencia. Entiéndase con esto que se podría presentar como una insurrección civil, el desarrollo de acción violenta armada de manera progresiva y ascendente, umbral exacto de una confrontación civil. O al menos esta podría ser la clara aspiración de quienes necesitan la conmoción para desplazar al chavismo.

Hay condiciones elementales que ya están dadas para esos fines. Por un lado, nuevamente se intentan desmembrar los frágiles pactos de convivencia que rigen la sociedad venezolana. Han sido sometidos a la mella de la crisis institucional y choque de poderes que la derecha venezolana ha inducido luego de tomar el parlamento. Ahora, más de un año después, han trasladado esa situación-conflicto a las calles del país.

Por otro lado, los niveles de sublimación, legitimación de la violencia y exasperación de la población, alcanzaron su pico más alto en 2016 con el afincamiento del boicot económico, cuestión que ha servido no solo para la generación de legítimos descontentos sociales, sino que ha propiciado condiciones para el desbordamiento, la rabia socialmente practicada y el encarrilamiento de la furia mediante operaciones psicológicas y planes políticos.

Apoyo extranjero. La legitimación de los actos violentos de la derecha venezolana desde el extranjero son una pieza clave. La violencia de 2017 cuenta con avales políticos con los que no contaron en 2014. El rol de la OEA, el Departamento de Estado norteamericano, lobbystas en el Senado norteamericano como Marco Rubio e Ileana Ros, y en otras esferas, actores regionales como Macri, Temer y Kuczynski, han jugado un rol clave en la estructuración de un bloque antichavista continental que políticamente patrocina el derrocamiento del chavismo.

Para una intervención en Venezuela, el gobierno de EEUU cuenta incluso con condiciones regionales más favorables que con las que contaron para bombardear a Libia, tomando en cuenta que la Unión Africana casi en pleno se plantó en rechazo a esa intervención. Ese dato no es menor.

La legitimación de la violencia antichavista desde tribunas políticas, medios y demás espacios de opinión pública en el contexto del continente americano y Europa, revisten en esencia una manufacturación de consenso de proporciones inéditas. Recientemente el director del Departamento Latinoamericano del Ministerio de Exteriores de Rusia, Alexánder Schetinin, instó a la comunidad internacional para que abogue por el restablecimiento del diálogo entre el Gobierno y la oposición venezolana para tratar de buscar una salida a la actual crisis, declaró a RT que "algunos organismos regionales y países de América Latina son responsables, en parte, de la violencia y muertes de las últimas semanas en Venezuela".

2016/06/18

¿DONDE ESTÁ ANDREY SOKOLOV? por Andriy Manchuk

"De acuerdo con activistas de derechos humanos y abogados, Sokolov podría haber sido ser secuestrado por ucranianos de extrema derecha o haber caído en una de las prisiones secretas de servicios especiales de Ucrania."
             
   Hoy, 15 de junio, se cumplen dos meses desde la desaparición del famoso activista de la izquierda rusa, preso político, Andrei Sokolov, que fue secuestrado por desconocidos en Ucrania inmediatamente después de la liberación en la sala del juicio.
Andrei Sokolov, que proviene de una familia pobre, llegó al movimiento de izquierda ruso a fines de los años noventa. En 1997 un joven comunista que trabajaba como panadero, fue detenido por primera vez por destruir la placa de la familia del zar. Andrei estuvo por esa causa en prisión casi dos años, y después de la liberación, en 2000, fue nuevamente detenido bajo sospecha de haber participado en la explosión de una mina en la central de policía de Moscú. Los cargos no fueron probados, pero Sokolov fue condenado a cinco años y medio de prisión. Volviendo a la libertad comenzó a trabajar como tornero - a pesar del hecho de que en la cárcel la salud de Andrei se debilitó mucho. Durante largos años estuvo bajo la presión de las autoridades rusas, que lo detuvieron varias veces de manera fraudulenta.

En el otoño de 2014, Andrei Sokolov fue al Donbass, donde pasó sólo dos semanas. El 16 de diciembre de 2014, por accidente, tropezó en un puesto de control de la APU, donde fue detenido y acusado de "promover una organización terrorista". A partir de ese momento, hasta abril de 2016 Sokolov estuvo en una prisión de Ucrania. De acuerdo con el abogado ucraniano Valeri Dovzhenko, la investigación no contaba con pruebas suficientes para condenar al prisionero, y toda la "prueba" de su culpabilidad se ha obtenido bajo presión, en violación de las normas y requisitos del Código de Procedimiento Penal. A pesar de esto, Andrei Sokolov llegó a un acuerdo con la investigación, que se ha comprometido a reducir a la libertad a cambio del reconocimiento de su propia culpa.

El 15 de de abril de este año 2016 el tribunal de Berdiansk dictó una condena de prisión por un período de 2 años y 7 meses. Como preso político ruso detenido en la prisión durante casi un año y medio, este período fue contado a causa de la pena prevista por la legislación de Ucrania por el principio de "Dos por uno". Por lo tanto, Sokolov cumplió oficialmente su sentencia y fue puesto en libertad. Sin embargo, a la salida del juzgado fue capturado por cuatro hombres desconocidos que salieron de un automóvil.

Ya han pasado dos meses, pero aún se desconoce el destino del ciudadano ruso. Numerosas peticiones que vinieron de la madre de Andréi y representantes del Consulado General de la Federación de Rusia, quedaron sin respuesta. De acuerdo con activistas de derechos humanos y abogados, Sokolov podría haber sido ser secuestrado por ucranianos de extrema derecha o haber caído en una de las prisiones secretas de servicios especiales de Ucrania. A principios de junio, las Naciones Unidas dijo que las autoridades ucranianas no admitieron que existan estas prisiones, a observadores internacionales. De acuerdo con el informe de la ONU, los presos están en estas prisiones sin juicio. No permiten que los familiares y abogados se contacten con los prisioneros y los empleados torturan con "métodos de efectos físicos y psicológicos".

La vida y la salud de Andrei Sokolov están bajo seria amenaza. Nos dirigimos a las autoridades de Ucrania, Rusia y la Unión Europea, a la comunidad internacional, a los defensores de derechos humanos y periodistas, para que exijan tomar todas las medidas necesarias para encontrar al activista ruso, recuperar su libertad y para castigar a aquellos que tienen la responsabilidad penal y política por su secuestro.
En la lucha por ello estamos especialmente contando con el apoyo de las organizaciones de izquierda y democráticas en todo el mundo. El destino de Andrei Sokolov demuestra una vez más que en Ucrania hay casos de secuestro de personas por sus creencias de izquierda y arrestan en prisiones secretas - contrariamente a todas las normas de la legislación de derecho internacional. Todo esto es una reminiscencia de la peor historia de terror de la página de la derecha, cuando los "escuadrones de la muerte" secuestraron a las personas por sus puntos de vista políticos. Desafortunadamente, esto se repite en nuestro país.
¡Libertad a Andrei Sokolov!

¡No a la represión política en Ucrania!

¡Libertad para los presos políticos! 

                               Traducción Ximena Krasnaya

2016/05/15

ENTREVISTA A PHILIPPE CORCUFF, SOCIÓLOGO FRANCES Y MIEMBRO DE LA FEDERACIÓN ANARQUISTA

"Para Marx, el capitalismo no son los ricos malos que intentan robar el dinero de los pobres buenos. Es una fuerza impersonal que constriñe a todo el mundo. El capitalismo no es James Bond, sino más bien el entramado de Matrix. Esa crítica estructural del capitalismo se está perdiendo en el gran público. Hoy, se crítico para muchos es denunciar a individuos que manipulan en la sombra."

Tras los nuevos avances del Frente Nacional en las elecciones regionales de Francia, Philippe Corcuff aporta un enfoque histórico, sociológico y político sobre la extrema-derechización en marcha y sobre su relación con las crisis de las izquierdas.

Sobre los refugiados, igual que sobre otros temas que atraviesan a la sociedad, los intelectuales se mantienen en silencio. Usted habla de desintelectualización. ¿Qué quiere decir?

Los intelectuales están menos presentes en el paisaje político francés por varias razones. En primer lugar, a la izquierda dominante hoy le interesa más el showbusiness para sus tinglados electorales que los investigadores para sus reflexiones. En segundo lugar, los marcos ideológicos como el marxismo que ligaban a los intelectuales profesionales con el compromiso se han hundido. En tercer lugar, el mundo intelectual bajo el ángulo de la universidad y la investigación se ha vuelto más especializado. Está más al margen de una globalización de los problemas de la sociedad.

De acuerdo, pero el intelectual es un ciudadano de todos modos…

Para intervenir en la sociedad, es necesario tener una visión global. Hoy, el intelectual profesional aparece disperso como todo el mundo en microparcelas, las vistas de conjunto se borran, la acción política se segmenta o patina en una niebla cada vez más espesa.

Otra desaparecida, la izquierda de la izquierda, que, según usted, pierde todos sus puntos de referencia…

La izquierda radical no ha sabido suplir los fracasos neoliberales del Partido Socialista (PS). Peor aún, los atentados de Charlie Hebdo y del supermercado judío revelaron grandes confusiones. Algunos decían que había que ser laico señalando con el dedo sobre todo al islam. Otros respondían que la laicidad es un truco colonial que amenaza principalmente a los musulmanes. Algunos hacían primar la lucha contra el antisemitismo, otros contra la islamofobia y otros contra los fundamentalismos islamistas. Esas divisiones hicieron olvidar la brújula histórica de la izquierda emancipadora: la convergencia de los oprimidos. ¿Acaso es tan difícil ser laico y antirracista, combatir la islamofobia, el antisemitismo y los fundamentalismos islamistas? Con el embrollo de esos debates, la izquierda radical ha entrado en barrena. Grecia ha acelerado ese proceso. He visto en internet comparaciones delirantes entre la supuesta actitud de los “alemanes” en general hacia Grecia y Auschwitz. En definitiva, ¡una crecida de germanofobia con regustos negacionistas! Antes incluso de estos patinazos, estaba esa espera mitológica del “hombre providencial”. Tsipras era casi un dios viviente y en algunos días se convirtió en un “cabrón”. ¿Qué es esa izquierda que tiene esa necesidad de adorar a dioses humanos y de escupir sobre “traidores” en vez de implicarse en acciones emancipadoras? ¿Y no hemos comprendido finalmente que delegar nuestras esperanzas en profesionales de la política no tiene demasiado que ver con el proyecto democrático?

2016/03/19

LA ISLAMOFOBIA, HOY Y AQUI EN EUSKAL HERRIA por diario Gara (18-3-2016)

"...la extrema derecha avanza a velocidad de crucero ante un centroderecha timorato y una socialdemocracia desaparecida. Y Euskal Herria, con todos los matices y pese a contar muchos más cortafuegos que otros países, no es ajena a estas corrientes."

                         El pasado martes desconocidos arrojaron dos cabezas de cerdo a unos bajos del barrio Zabalgana de Gasteiz donde está prevista la instalación de una mezquita. Más allá de la evidente y generalizada denuncia del acto concreto, a la que ayer se sumó un clarificador comunicado de la comunidad musulmana, conviene reparar en el caldo de cultivo que prepara el terreno para estos ataques islamófobos.

Los pasquines que han circulado por el barrio cargando contra la mezquita no son sino el antecedente directo de unos ataques que vienen precedidos por las políticas irresponsables y criminalizadoras del anterior alcalde, Javier Maroto. Una criminalización de la migración que da alas a la extrema derecha y que entronca de forma directa con la deriva xenófoba que la UE está exhibiendo en la gestión de la llegada de migrantes y solicitantes de asilo.

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