"...una cosa es participar en unas elecciones porque se celebran en un momento en el que los debates políticos salen a flote y eso convoca a las masas, y otra muy distinta es el resultado de esas elecciones."
Otras preguntas surgieron por haber nacido en una localidad obrera, como Barakaldo, donde el eco de la explotación era muy vivo y las condiciones de vida de los trabajadores eran espantosas. Los obreros me hablaban continuamente de la guerra, de la resistencia antifascista, la guerrilla y de las luchas del momento.
Un tercer tipo de preguntas surgieron de la opresión nacional. Yo nací en una familia vascoparlante que no podía hablar su idioma, salvo en casa. Luego, las acciones de ETA y el juicio de Burgos en 1970 siempre estuvieron presentes.
2- ¿Qué
significado e importancia tiene la palabra AMNISTÍA en la actualidad?
La misma que siempre ha tenido desde el final de la guerra en 1939. Es una constante, a pesar de que algunos hayan intentado olvidarla después de la transición. La liberación de los presos políticos es una responsabilidad primordial para todos los antifascistas porque quienes permanecen encarcelados han sacrificado su vida por las mismas reivindicaciones que las masas plantean en la calle.
Pero la amnistía tiene otro aspecto importante y es que en el
futuro el incremento de la represión llevará a la cárcel a nuevos presos, y hay
que impedir que eso ocurra. No es una consigna sólo para el pasado sino también
para el futuro, para los presos que van
a entrar en prisión.La misma que siempre ha tenido desde el final de la guerra en 1939. Es una constante, a pesar de que algunos hayan intentado olvidarla después de la transición. La liberación de los presos políticos es una responsabilidad primordial para todos los antifascistas porque quienes permanecen encarcelados han sacrificado su vida por las mismas reivindicaciones que las masas plantean en la calle.
La amnistía es, además, una reivindicación fundamental para la
unidad de los antifascistas, porque pone encima de la mesa los principios más
importantes de cualquier movimiento progresista, como la solidaridad.
3- ¿Cuáles
son los principios básicos y fundamentales que debe tener una organización o
colectivo que se defina como solidario?
La solidaridad es ya una definición en sí misma porque es la defensa de aquellos que son injustamente perseguidos, detenidos, juzgados y encarcelados por luchar contra el fascismo y por un cambio del Estado y la sociedad en favor de los trabajadores.
La solidaridad auténtica, como digo, crea unidad, colaboración,
trabajo político en común. Además, yo añadiría también entre los principios la
democracia y la independencia, para destacar dos aspectos que me parecen muy
importantes. El primero, la democracia, exige que las decisiones de cualquier
organización antifascista las tomen sus propios miembros.La solidaridad es ya una definición en sí misma porque es la defensa de aquellos que son injustamente perseguidos, detenidos, juzgados y encarcelados por luchar contra el fascismo y por un cambio del Estado y la sociedad en favor de los trabajadores.
La segunda, la independencia, significa que, si la organización
lucha contra el Estado, debe permanecer al margen del propio Estado y sus redes
de intereses e influencia, tales como subvenciones y demás.
4-
Últimamente vemos que cada vez salen más partidos que se declaran de izquierdas
o que dicen estar con el pueblo. ¿Crees que hay oportunidad para algún partido
en las elecciones dentro del contexto español?Nunca he sabido lo que es eso de “la izquierda” y nunca juzgo a nadie sólo por lo que dice. Si alguien dice que está con el pueblo, me parece estupendo. Que lo demuestre. Estar con el pueblo es un compromiso de lucha. Que lo demuestre. Siempre serán bienvenidos.
En cuanto a las elecciones, hay que destacar un problema de fondo: las elecciones no son la causa sino la consecuencia de la libertad. Para que se pueda participar en unas elecciones tiene que haber derecho de reunión, asociación y manifestación. De lo contrario son una farsa, que es lo más corriente en la actualidad.
Como esas libertades no existen, el camino electoral es cada vez más estrecho, si es que hay algún camino ahí que recorrer. Pero en ese tipo de debates creo que hay una segunda confusión interesada y deliberada: una cosa es participar en unas elecciones porque se celebran en un momento en el que los debates políticos salen a flote y eso convoca a las masas, y otra muy distinta es el resultado de esas elecciones.
Para un partido revolucionario las elecciones, en determinados
momentos, pueden ser algo en sí mismo y puede ser importante participar sólo
por el hecho de que las masas están alerta. Pero otra cosa muy distinta es
decir que se van a conseguir concejales o diputados que van a cambiar algo
dentro de las instituciones. Eso es absolutamente falso. No hay ninguna
posibilidad ahí.
Por lo tanto, en el contexto actual lo más normal es llamar al
boicot, que es diferente de la abstención, del mero hecho de no votar.
Hay que movilizar y luchar activamente por el boicot electoral,
con campañas, octavillas, reuniones y demás formas de agitación.
Pero en esto no hay que ser cuadriculados. En determinados
momentos puede ser interesante presentarse a unas elecciones o llamar a votar a
determinados candidatos. Eso hay que decidirlo en cada caso.